“Historia de un cartel” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESEl otro día fui víctima de un engaño. Me atrevo a decir que “me la jugaron” de manera triunfal, que casi llego a engrosar el colectivo de pardillos que de fijo han caído ─inocentes ellos─ en tal treta. Eran en torno a las 9 de la mañana, recién llegado a la facultad y con las manos con el tembleque habitual del que sale de casa sin guantes con tres grados en la calle. Antes de subir a clase, reparo en un cartel bastante llamativo que cuelga del tablón de anuncios y reza: “No a la subida de tasas, frente a su sistema educativo: REVUELTA”. No voy a decir que yo sea un célebre entendido en carteles reivindicativos, pero por mi condición de estudiante e inquieto, tampoco negaré tener ciertas nociones de las proclamas de los diferentes grupos estudiantiles. Últimamente, estos carteles se suelen encontrar muy a menudo, pero acompañados de un Karl Marx de fondo hecho con photoshop, o bien con un puño enarbolando un lápiz que, en vez de tener gomita de borrar por el lado opuesto a la mina, goza misteriosamente de una llave inglesa. Este cartel no tenía nada de eso, pero llamaba la atención. La llamaba por juntar un chirriante amarillo con un negro muy agresivo, y por ir firmado por un logo con flechas que recuerdan a las de Falange Española. Me pregunté, obviamente, a quién correspondería tal combinación pictórica. Entonces, animado por la coherencia de sus reivindicaciones ─las cuales pensé que compartía─ indagué.

Lograron atraer mi curiosidad, llegué a dar con su página web y leí detenidamente lo que reivindicaban, por lo que “luchaban”, siempre “en beneficio del estudiante”. Entonces fui analizando su discurso: algo sencillo de comprender, fácil de simpatizar y tremendamente exaltado. Así como no me he erigido en experto en carteles, tampoco lo voy a hacer en historia, pero también dispongo de ciertas nociones. El Sindicato Español Universitario (SEU) nació durante la II República de la mano de Falange e impulsado por el hijo de Miguel Primo de Rivera, José Antonio Primo de Rivera. Era la organización encargada de captar a los estudiantes universitarios para que pasaran a las filas de las JONS y Falange, haciendo uso de un discurso atractivo, cargado de vigor y de orgullo de ser estudiantes. De carácter sindical y corporativista, trataron de cargarse a su competencia: la FUE (Federación Universitaria Escolar) que se situaba como una asociación progresista. Lograron difundir su ideario entre los universitarios y llegaron a tener una relevancia notable en la Universidad Central (actualmente la Complutense).

Es difícil no encontrar cierta similitud entre el discurso de la organización responsable del cartel con el que yo me topé y el SEU. Los separan 80 años, pero un mismo contexto de frustración entre los jóvenes, de desesperación y ganas de acabar con todo. Triunfan los discursos simplones, y organizaciones simplonas y apolilladas se aprovechan en este aspecto para lograr hacerse un hueco en el panorama universitario actual.

Es preocupante ver cómo arrecian los grupos extremistas en las universidades y la facilidad con la que logran seguimiento haciendo uso de un discurso demasiado general y atractivo, apetitoso para todos los estudiantes.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas
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“La importancia de la colaboración universidad-empresa” por Luis Suárez de Lezo

Luis Suárez de LezoLa Universidad es percibida por la sociedad española en general y por el tejido productivo en particular, como el ámbito académico donde se forman nuestros jóvenes para el desarrollo de una carrera profesional y donde se realizan debates de índole intelectual por los principales pensadores del país. No obstante, pocos son los que identifican la universidad como la entidad generadora de conocimiento con la que colaborar para el desarrollo de actividades innovadoras.

En nuestro entorno está situada la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) compuesta por 8 facultades, 30.000 alumnos, 1.000 empleados y más de 2.500 investigadores. En el Campus de Cantoblanco se encuentran ubicados 8 centros pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas que añaden 2.000 empleados más entre investigadores y personal de apoyo.  Es decir, uno de los principales polos de conocimiento, no solo a nivel regional y nacional, sino también, europeo.

El origen de la identificación de la Universidad meramente como entidad formativa proviene de la visión clásica en la cual la Universidad tiene dos grandes objetivos: la docencia y la investigación. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX se empieza a constatar que las grandes universidades deben añadir a sus dos misiones clásicas una tercera, la integración con su entorno, principalmente mediante la transferencia de conocimiento, tecnología y know-how. Es decir, se acepta que, como sociedad, debemos invertir en la generación de conocimiento, pero se espera obtener resultados vía mejora de la competitividad del tejido productivo. Pero, ¿Cómo transferimos esa tecnología/conocimiento?

La colaboración con el tejido empresarial es, sin duda, uno de los principales retos que las universidades, no solo las españolas sino también las europeas, tienen hoy en día. La distancia que hasta ahora mantenían los mundos académico y productivo se ve reflejada en las motivaciones para la investigación, donde la presión por obtener resultados económicos por parte de las empresas choca con el interés por la generación de conocimiento. Además, el reconocimiento profesional en las universidades en la que tan solo se consideran las publicaciones realizadas y no la colaboración con  las empresas. Entonces, ¿qué se puede hacer para fomentar la colaboración?

No existe la formula universal con la que reducir la brecha existente entre el mundo académico y empresarial. En la UAM, la colaboración arranca en las Oficinas de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI), que ponen en valor la investigación aplicada e intermedian en los contratos. Continua con el Centro de Iniciativas Emprendedoras (CIADE) que apoya la creación empresas basadas en el conocimiento que, con frecuencia, se alojan en el Parque Científico de Madrid (PCM) ubicado en el Campus de Cantoblanco. El canal de Transferencia se completa con la Asociación para el Fomento de la Innovación en Madrid Norte, InNorMadrid, de la cual soy Secretario General, desde donde fomentamos una cultura activa de innovación en las PYMEs en la cual se integre la universidad, acercando objetivos e intereses comunes entre esas pequeñas empresas y los investigadores.

 

Luis Suárez de Lezo
Secretario General de la Asociación de Empresarios de Alcobendas – AICA
Secretario General de la Asociación para el Fomento de la Innovación Madrid Norte – INNORMADRID
Tesorero de la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales – APRI

“La otra sentencia europea, ¿a quién le importa?” por Juan Torres

FOTO_JUAN_TORRESHace unos días el Comisario Europeo para los Derechos Humanos emitió un durísimo informe sobre la situación social por la que están pasando determinados sectores de la población española. A diferencia de la polémica resolución que también recientemente ha hecho pública otra institución europea, la del Comisario de Derechos Humanos no ha provocado grandes artículos de opinión ni exasperadas trifulcas entre sesudos tertulianos, ni tampoco ha desembocado en grandes llamadas a la desobediencia civil ni ha llevado a la presencia en manifestaciones de representantes del partido del gobierno. Sencillamente, este informe no ha existido en los medios de comunicación de masas de nuestro país; como mucho ha tenido alguna reseña en algún periódico o escasas referencias en reportajes sobre la labor de alguna ONG o sobre la generosidad y el altruismo de determinadas personas anónimas.

Parece que el hecho de que más del 30% de los niños y niñas de este país estén en la más absoluta pobreza o al límite de ella no llama demasiado la atención. Sin embargo, el informe del Comisario describe una situación tan dura que es difícil no hablar de ella. ¿Cómo no hablar de un panorama donde un tercio de la infancia tiene problemas para alimentarse? ¿Cómo no hablar de un informe que dice que gracias a los recortes en políticas sociales y educativas se está poniendo en peligro la cohesión social? ¿Cómo no hablar de que los werts, aguirres, fígares, gonzález y tantos otros están impidiendo que los hijos de los trabajadores o de las llamadas clases medias tengan alguna posibilidad de “labrarse” un futuro a través de la educación? “Labrarse un futuro”, aunque suena a antiguo, era en lo que machaconamente insistían mis padres, allá por el final de los 70: en que me “aplicara” en los estudios, quizás porque sabían que la educación pública era la única posibilidad de conseguir aquello que a ellos se les negó. Ellos se empeñaron, junto a tantos padres y madres, en reivindicar la construcción de los colegios que faltaban en aquella Santa Coloma de mi infancia. Hoy, treinta años después, retrocedo en el tiempo y tengo que volver a recorrer el mismo camino que ellos, vuelvo a salir a la calle a manifestarme, a cortar carreteras o a ponerme una camiseta verde para conseguir que mis hijas tengan unas mínimas posibilidades de futuro.

Volviendo al Informe, éste se centra en tres apartados: en las repercusiones en los niños de la crisis económica y de las medidas de austeridad, en la situación de los discapacitados y en la función de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en la protección de los derechos humanos.

El Comisario muestra su preocupación por el creciente aumento de la pobreza infantil que se está produciendo, pues se ha pasado de un 20% en 2008 al 30,6% en 2011. De antemano este dato del 30,6% es escandaloso, aunque me temo, por lo que vemos en muchos colegios, que el porcentaje debe de haber aumentado durante 2012 y lo que llevamos de 2013. Pero lo vergonzoso, social y políticamente hablando, es que el propio Comisario Europeo manifieste que “la pobreza infantil, es probablemente el efecto más visible de la crisis económica y de las medidas de austeridad fiscal en los niños”,  responsabilizando directamente a las políticas de recortes de tener “unos efectos potencialmente devastadores a largo plazo, puesto que suele ser una de las principales causas originarias de la pobreza y la exclusión social entre la población adulta.” A nadie se le escapa que el aumento de la pobreza ha llevado directamente a que se produzca un aumento de los casos de desnutrición infantil, problema denunciado por diversas ONGs en muchas ocasiones, que se ha visto agravado por la eliminación o reducción de las ayudas para comedores escolares. Como ejemplo de esta práctica podemos poner el de Madrid, donde su gobierno autonómico sustituyó las becas de comedor por unos ridículos descuentos en el precio: así, una familia de con la renta mínima de inserción (entre 400 y 500 euros al mes) a la que antes se le sufragaba el coste total de la comida, ahora tiene que pagar 1,20 euros diarios por la comida de su hijo o hija. Posiblemente muchos ciudadanos piensen que estamos en una difícil situación económica y no se puede subvencionar todo. Ante eso, en primer lugar hay que decir que es indecente que un estado desarrollado y moderno como España no garantice al menos una comida diaria decente a todos sus niños y jóvenes, pero además  no es admisible la eliminación de las ayudas para comida mientras la Comunidad de Madrid mantiene desgravaciones fiscales para uniformes escolares, clases extraescolares de idiomas o para el pago de la cuota de los colegios privados. Supongo que aquellas familias que llevan a sus hijos a la escuela privada (no a la concertada) no tendrán demasiados problemas económicos, máxime cuando para poder desgravarse estas cuotas tienen que tener una renta máxima de 30.000 euros por persona (una familia de tres miembros se las puede desgravar si sus ingresos no superan los 90.000 euros).

Otro de los bloques en los que el informe europeo hace especial hincapié es en el efecto que están produciendo las políticas de recortes en la educación. Entre 2011 y 2012 el presupuesto de educación se recortó un 21,4% y en 2013 otro 14,4%, como parte de las medidas de austeridad adoptadas por los gobiernos nacional y autonómicos. El último ejemplo de la política de recortes lo tenemos en la eliminación retroactiva a un número importante de alumnos de las becas Erasmus, que hubiera provocado que se quedaran “colgados” muchos estudiantes españoles que ya estaban estudiando en universidades europeas. Como sabemos, sólo la presión popular junto con el descontento del resto de ministros y del propio Rajoy ante esta medida, han llevado al ministro Wert a rectificar.

La eliminación de profesores, el aumento de alumnos por clase, la supresión de ayudas para libros, comidas y trasporte, la reducción de los apoyos para los estudiantes más desfavorecidos y para los de necesidades especiales, etc, etc, etc, están afectando negativamente a todos los niveles de educación, desde la preescolar hasta la universitaria. Tajantemente el Comisario Europeo manifiesta su preocupación “en particular ante las posibles consecuencias de esta política presupuestaria restrictiva en el principio de la educación incluyente y en la igualdad de oportunidades que debería ofrecerse a todos los niños.”

Mientras que en estos últimos días, coincidiendo con la huelga general en la educación, hemos tenido que escuchar por parte de los responsables del Ministerio de Educación que los graves problemas de la educación en España y el alto grado de abandono escolar se deben a las políticas educativas de los gobiernos anteriores (por supuesto excluyen de esta culpa a los del Partido Popular) el Comisario Europeo informa de que en el año 2012, en plena era Rajoy, el abandono escolar de los niños ha sido del 24,9%, porcentaje que duplica el registrado en otros Estados miembros de la UE (con un promedio de 12,8% en 2012) y este hecho el Comisario lo relaciona directamente (diplomáticamente él habla de preocupación) con que “…las restricciones presupuestarias en la educación puedan incidir negativamente en la ya de por si elevada tasa de abandono escolar en España”.

En fin, un panorama desolador para el futuro de nuestros hijos e hijas. El informe del Comisario Europeo de Derechos Humanos no dice nada que no hayamos denunciado ya mil veces las asociaciones de madres y padres de alumnos. Desde muchas AMPAs, como la del Colegio Antonio Buero Vallejo a la que pertenezco, intentamos todos los días paliar las consecuencias negativas de esta carrera por ver qué administración recorta más. Ante la eliminación de becas de libros y material escolar hemos tenido que montar mercadillos y bancos de intercambio, ante las necesidades más elementales de muchas familias hemos tenido que poner en marcha recogidas y reparto de comida. Intentamos recaudar dinero, a través de actividades, para poder pagar el comedor a algún niño o niña o simplemente “suplicando” a las empresas concesionarias de los comedores para que no cobren determinadas comidas. Todas estas iniciativas DE SOLIDARIDAD son loables, PERO ESTA NO ES NUESTRA FUNCIÓN, ES UNA FUNCIÓN Y UNA OBLIGACIÓN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS, es una obligación de los Ayuntamientos, Comunidades y Gobierno Central. Tienen esta obligación, para que esta España nuestra siga siendo un ESTADO DEMOCRÁTICO SOCIAL Y DE DERECHO, tal y como proclama nuestra Constitución.

Quiero aprovechar la oportunidad para felicitar a todas aquellas personas y organizaciones que diariamente se esfuerzan, a través de la solidaridad, en conseguir paliar las necesidades de las familias más necesitadas, en especial a la recientemente creada Asociación de Solidaridad Vecinal, a las AMPAs de los colegios e institutos públicos de San Sebastián de los Reyes, y en particular a las familias y a los profesores del colegio de mis hijas, el Antonio Buero Vallejo.

El informe del Comisario Europeo de Derechos Humanos puede descargarse en la página web: http://ampabuerovallejo.wordpress.com

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Resaca de una huelga” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESMe cuesta realmente discernir una mañana de resaca de una posterior a una huelga. De verdad. Puede que se deba a que el éxtasis acumulado del día anterior en las dos situaciones pasa factura a la mañana siguiente, y que en ambas trato de hacer una profunda reflexión sobre lo acaecido en la jornada precedente. Lo que ocurre es que en las de resaca suelo buscar conclusiones que avalen o excusen mi torpe final y mi reflexión no va a más de lo comprendido entre la apertura de los ojos y la apertura del paquete de Frostie’s. En las mañanas posteriores a una huelga es diferente: la resaca se prolonga durante varias mañanas y, a veces, esta insana reflexión lleva a escribir artículos como el que leen ustedes atónitos.

La resaca huelguista que hoy nos atañe es la causada por el pasado 24 de octubre. He aquí mi visión:

Para ponerse en situación, se trataba de una Huelga General de la enseñanza a todos los niveles. Esto es como cuando una madre dice que hay que hacer limpieza general, todos los miembros de la familia corren despavoridos y buscan serenidad de la mano de fregonas y bayetas. Entonces meditas (yo al menos) sobre cómo has podido convivir con tal cantidad de porquería durante tanto tiempo. La huelga es igual. ¿Cómo hemos podido aguantar tanto sin alzar nuestra voz, sin canalizar tanta furia? Pérez Reverte, en una entrevista que le concedió a Jordi Évole, planteó algo cargado de razón: las movilizaciones son un canalizador, sin ellas estallaríamos y surgiría el caos. Esto también ─sostenía─ ayuda a los gobernantes a mantener a la ciudadanía indignada pero también sosegada o amansada, ya que la rabia contenida encontraba una vía de escape. Pienso que Arturo estaba en lo cierto, la mañana de resaca posterior a la huelga fue acompañada de cierta satisfacción: “he cumplido”. Me he encerrado en la Universidad, hemos debatido en asamblea sobre lo mucho que, con perdón, nos “putean” los de arriba, ha habido un trabajo conjunto entre profesores, trabajadores de la universidad y estudiantes… Mi percepción inicial fue que había sido un éxito, me enorgullecí de haber sido partícipe de algo tan grande y, a primera vista, fructuoso. No importaban las cifras que diese el gobierno sobre el seguimiento de la huelga, ni los de la Delegación de Gobierno sobre los manifestantes en Neptuno; había sido un éxito rotundo porque al fin se había dicho basta desde la subida de tasas universitarias de julio ─que supuso un incremento del 20% en el pago de matrícula.

No puede caber en ninguna cabeza que las desigualdades territoriales lleguen al extremo de que en Madrid un estudiante universitario esté pagando más del triple que un estudiante gallego, o más del doble que uno andaluz. ¡Se está negando el acceso a estudios superiores a los jóvenes por criterios de renta!

Han pasado los días, y empieza a resurgir mi indignación. Necesito otro paliativo.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

 

 

 

“De la Excelencia un arte” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESUna curiosidad de algunas palabras es que muchas veces, a medida que se usan, pierden su verdadero significado y adoptan interpretaciones que distan mucho de sus orígenes. Cuando hablamos de excelencia salivamos en exceso y parece que estemos degustando un solomillo de categoría, a los políticos les pasa mucho y vaya si se regocijan cuando han de catalogar lo que quiera que sea como “excelente”. Por supuesto no es para menos, hablar de excelencia es hablar de lo óptimo, de la cuasi perfección en lo que a cualidades se refiere.

Últimamente vivimos rodeados de excelencia, sobre todo los estudiantes que no paramos de encontrar este bonito palabro estampado en nuestros expedientes, bachilleratos, en los autobuses, en los estandartes y paneles de nuestros campus universitarios… Rebosa la excelencia. ¿Es que de repente todo se ha vuelto excelente?, ¿volvemos a los hilos musicales de los ascensores que nos recuerdan lo maravillosa que es la vida?, ¿nuestro afán de superación ha logrado su meta? ¿O es que el lenguaje corporativo ha encontrado su nuevo adalid?

Cuando le digo a mi tía (y con toda sinceridad) que sus croquetas son excelentes, probablemente un tímido orgullo la recorra y sienta cierta satisfacción con mi halago. Cuando un campus recibe la denominación “excelente”, es que como mínimo debe ser igual de bueno que las croquetas de mi tía. Lógica aplastante. Pero como todo ser racional tacharía mi razonamiento tautológico de cínico, vengo a explicar que el cinismo y el descaro residen en los que sobreexplotan el término “excelencia”: Tener universidades supeditadas a los bancos y a las grandes empresas (a las cuales las encanta la denominación de excelencia) no es excelente.

La mercantilización del conocimiento no es excelente. Que los bancos tengan un inmenso poder en los consejos universitarios no es excelente. Que se encargue un informe sobre la reforma universitaria elaborado por expertos académicos y un Vicepresidente del banco Santander no es excelente, que este informe recoja que se debería reducir la presencia de los estudiantes en los consejos de representación no es excelente. Que el mismo informe pretenda suprimir organismos de representación y eliminar la figura del Consejo Social no es excelente. Que se trate de limitar o poner trabas a la presencia sindical en los consejos universitarios no es excelente. Que sea tarea imposible conciliar la vida académica y la laboral no es excelente. Tampoco es excelente que el Banco Santander sea más válido en la elaboración de un informe que un estudiante o un miembro del PAS (Personal de Administración y Servicios). El término “excelencia” no se merece tal degradación, seamos rigurosos.

http://www.mecd.gob.es/prensa-mecd/dms/mecd/servicios-al-ciudadano-mecd/participacion-publica/sistemauniversitario/propuestas-reforma.pdf

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

“Teletubi-Política” por Guillermo Infantes Capdevilla

FOTO_GUILLERMOINFANTESLa representación estudiantil debe huir del politiqueo barato, corre el riesgo de tornarse en un reflejo de lo que ocurre en las altas esferas de la “democracia” de este país tan empapada de fraude, desilusión y mentira. Se dice hasta la saciedad que la juventud es el futuro, por ende, muchos de los que ejercerán labores de representación ciudadana en un tiempo tendrán su origen en el ámbito de la representación estudiantil actual. Como jóvenes gozamos de cierto idealismo del que, al menos yo, espero no renegar nunca. Apostamos por un nuevo orden y trazamos nuevas metodologías para no caer en el error en el que han incurrido muchos de nuestros representantes actuales.

Los jóvenes suponemos una regeneración del panorama social, creo que encarnamos nuevos valores y podemos presumir, algunos, de una visión más amplia y renovadora, no debemos dejar que nos coma la hostilidad de unos gobernantes mediocres.

Desgraciadamente hay jóvenes que no atienden a este tipo de criterios, que hacen de la representación estudiantil mala política, convierten lo que nos honra en una herramienta para su propio progreso e interés. Hay ejemplos de representantes estudiantiles que podrían pasar perfectamente por políticos sin que nadie reparase en que no lo son. Pretenden serlo. Ellos no quieren un cambio, no quieren dar voz a la juventud y resolver sus problemas, más bien obran como un político más en una marea de buitres carroñeros en aras de su poder y vanidad.

Todo esto sería de otra manera si los jóvenes y estudiantes realmente nos preocupásemos por quienes nos representan, si fuésemos todos un poco más críticos. Por este tipo de cosas acabamos teniendo de manera, a mi entender, ilegítima a un Vicepresidente del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado (CEUNE) que aplaude al Ministro que desmiembra la Escuela Pública y que lanza un batacazo tras otro (si va acompañado de una repugnante burla, mejor) a la juventud española. Cabe decir que este representante estudiantil forma ya parte de la política, actúa en favor de los intereses de un partido político en el cual milita y no duda en postrarse en un cargo en el cual, una vez habiendo perdido su condición de representante en su Universidad, no podría seguir manteniendo.

Me atrevo a decir que ésta no es la línea que los jóvenes queremos seguir, no queremos más de lo mismo.

Debemos implicarnos en la vida universitaria, ser críticos con nuestros representantes y, desde luego, tener perspectiva de futuro.

 

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

“¿Quién escribe al profesor?” por Julio Ramiro

Estamos viviendo unos tiempos complicados, difíciles e inquietantes,  aunque bien es cierto que estos comentarios  eran ya acuñados por  S. Agustín hace unos 1600 años. La historia se repite, algo perfectamente comprensible si tenemos en cuenta que como protagonistas de la misma somos unas variables que oscilamos en comportamientos con frecuencias propias de las ondas.

Uno de los elementos de esta situación de crisis es el ámbito educativo, tanto en su parte de formación obligatoria en primaria-secundaria como en los años de Universidad.

De nuevo nos encontramos ante cambios sustanciales que afectan al futuro de nuestro crecimiento: la educación. Parece que no resulta fácil entender el hecho de que una fábrica de pensadores pueda llegar a ser una inversión muchos más estable y segura que una multinacional de ladrillos, tornillos o incluso de semiconductores, base sobre la que se asienta toda nuestra electrónica. Sin embargo, entre todos, contribuimos a que así sea.

Las medidas que continuamente se toman en este sentido no parecen salir de una curiosa dualidad: incremento de las horas de docencia y reducción del salario. En el ámbito de la universidad estos hechos se traducen en una mayor separación entre una hipotética  universidad docente y otra análoga universidad investigadora. Un mayor número de horas de docencia implica inexorablemente una reducción en la dedicación investigadora del profesor, labor que por el contrario es la que, de manera prioritaria,  se valora en la calidad y promoción profesional. Con estas condiciones de contorno, resulta realmente complicada una doble dedicación investigadora docente, condicionando así de forma obligada, a los profesores a una más que difícil promoción como investigadores.

Este nos sería un problema determinante si estuviéramos acostumbrados a tener profesores docentes y “profesores” investigadores. Aquel que en algún momento se ha dedicado a la docencia universitaria, en especial al estilo actual de la educación del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), sabe que la calidad en la misma pasa por una extremada dedicación y preparación, en definitiva un tiempo casi completo a sus alumnos y su crecimiento. De igual forma el investigador es muy consciente de que su labor conlleva una concentración y una dedicación que absorbe la vida, no en vano es común el apelativo de sabio distraído, científico ensimismado… Si sumamos a esto que algunos profesores tienen también una responsabilidad de gestión académica, resulta más que evidente el hecho de que todas estas atribuciones necesitarían de más de las típicas veinticuatro horas que suele tener el día terrestre.

Todos debemos asumir que si no estamos dispuestos a apostar por un cambio en el formato de nuestros profesores universitarios consiguiendo una clara y realista distinción entre las categorías investigadora-docente y gestora, todas las reformas que se están tratando de llevar a cabo no serán más que parches que no conseguirán cerrar una vía de agua abierta desde tiempos inmemoriales.

Así el profesor seguirá sin tener nadie que le escriba, siendo la eterna pizarra que unos,  otros y los de más allá llenan de garabatos ininteligibles con tiza, bajo el triste y eterno silencio de la misma.

Julio Ramiro Bargueño
ETS Ingeniería de Telecomunicación Universidad Rey Juan Carlos