“El debate monarquía o república” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeDesde que se ha producido la abdicación del rey, no salgo del asombro. Los comentarios que estoy viendo estos días inducen a pensar que una buena parte de mis conciudadanos ignoran por completo qué significa eso del Estado de Derecho cuando proponen saltarnos la Constitución y convocar un referéndum anticonstitucional. Una de dos, o ignoran que la propia Constitución establece el procedimiento para su reforma (artículo 168 en el caso que nos ocupa de reforma del título II y el artículo 1.3 del título preliminar) o les da igual y piensan que nos podemos saltar la Constitución y las leyes cada vez que nos plazca. No comprenden que la democracia se basa en el imperio de la ley y lo opuesto es la arbitrariedad, la vuelta al Antiguo Régimen, el desastre.

Pero el problema no es de los ciudadanos, a los que podemos disculpar la ignorancia o la irreflexión, sino de los dirigentes de partidos que están alentando esta histeria colectiva con olvido deliberado de lo que tienen la obligación de conocer muy bien. Que partidos que se dicen democráticos estén liderando esta reclamación de un referéndum que saben inconstitucional es para indignarse, aunque de referendums ilegales ya llevemos oído suficiente como para estar curados de espanto.
Hemos podido leer también comentarios pidiendo un referéndum consultivo, lo que me parecería un gasto inútil si algún día se decide hacer, como paso previo, teniendo en cuenta que los sondeos de opinión o encuestas ya orientan bastante bien para decidir el momento de plantear la reforma constitucional. Lo que sabemos por ellos es que el prestigio del jefe del Estado y la monarquía ha caído estrepitosamente con los escándalos, como es lógico. Sin embargo, eso no se traduce en que haya una mayoría de partidarios de la república frente a la monarquía como forma de Estado y no parece que los que están llevando la reivindicación de ese referéndum, guillotinas incluidas, vayan a lograr muchos adeptos teniendo en cuenta lo poco tranquilizadores que son sus formas y sus referentes internacionales, desde Cuba a Corea del Norte, pasando por Venezuela.

También observo con piedad la ingenuidad que lleva a muchos a suponer que acabar con la monarquía significará llegar a la Tierra Prometida, de la que mana leche y miel; que, por arte de magia, nuestros males desaparecerán con la república. Soy republicana pero no cifro en ello la solución a los graves problemas políticos y económicos que tiene nuestro país. Hay muchas prioridades antes que cambiar la forma de Estado. Y cuando se aborde una reforma constitucional de calado, hay que contemplar como prioritarias otras reformas, que tienen una incidencia directa en nuestra economía y en la calidad de nuestra democracia: la estructura territorial para hacer viable nuestro Estado, la redistribución de competencias entre el Estado , comunidades autónomas y ayuntamientos, la fusión de municipios y eliminación de diputaciones, el sistema electoral que consagra la provincia como circunscripción electoral dando lugar a una desigualdad en el voto de los ciudadanos, el inútil Senado, el Poder Judicial y, entre ellas, también puede contemplarse la de la forma del Estado.

Este clamor de determinados partidos por acabar ya con la institución me lleva a pensar en la incoherencia que supone descalificar por arcaica a la monarquía constitucional, posterior a la Revolución Francesa, cuando esos mismos partidos no cuestionan los privilegios fiscales del País Vasco y Navarra, de raigambre medieval, es decir, mucho más incompatibles con la modernidad que una institución de sucesión basada en el parentesco, nada plausible, por supuesto, pero simbólica y sin poderes efectivos. Es más, se diría que hasta miran con simpatía dichos privilegios “territoriales” y comprenden los métodos de que se han valido sus beneficiarios.

En fin, no hay que ser inmovilistas y hay que trabajar por el consenso para lograr las reformas constitucionales que necesita nuestro país, pero tampoco hay que ser oportunistas planteando las cosas con el furor, las prisas y el olvido de lo esencial que vemos en quienes capitanean esta oleada republicana.

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz del Grupo Municipal de UPyD Getafe
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“El bipartidismo en crisis se resiste a desaparecer” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeLas últimas encuestas publicadas estos días dibujan un panorama en la Comunidad de Madrid, de cara a las próximas elecciones autonómicas de mayo de 2015, muy diferente al actual. Si algo podemos dar por seguro es la pérdida de la mayoría absoluta por parte del PP. También podemos dar por seguro que el PSOE no capitaliza esa pérdida de apoyo electoral del PP sino que baja sus expectativas electorales respecto a las pasadas elecciones. Al mismo tiempo, UPyD e IU ascienden y otros pueden entrar en liza. Madrid ejemplifica muy bien una tendencia que es imparable en todo el país y las próximas elecciones europeas van a ser un buen banco de pruebas de ello.

Por esta razón, a medida que van saliendo a la luz encuestas como esta, encuestas en las que se va poniendo de manifiesto que el modelo bipartidista está en franca quiebra, las resistencias de ambos partidos a verse desplazados se refuerzan. Los principales medios de comunicación, especialmente las cadenas de televisión que siguen siendo la principal fuente de información de la mayor parte de los ciudadanos, están ofreciendo estos días, con motivo de la precampaña europea, un lamentable espectáculo de ninguneo de los llamados partidos minoritarios, precisamente por el peligro de que dejen de ser minoritarios. Hay 39 candidaturas pero, viendo los informativos, se podría pensar que solo hay dos. La labor de información, que debería ser el objetivo, se ignora en beneficio de la propaganda de los dos partidos mayoritarios, sin temor, al parecer, a la opinión de un espectador hastiado de ambos y de sus falsas polémicas, y hastiado también de sus voceros. Y sin medios de comunicación libres la democracia es deficiente y quien pierde es el ciudadano al que se le restan opciones.

El modelo de bipartidismo imperfecto que se diseña en la Transición se ha legitimado desde siempre con el argumento de la estabilidad que propicia, frente a la inestabilidad que entrañaría un modelo multipartidista. Los años y la experiencia vivida han demostrado que los dos grandes partidos han dejado el Estado en manos de los nacionalismos periféricos y así nos han llevado a la grave crisis del modelo territorial. Además, y en estrecha conexión con ello, esa estabilidad ha servido para que alcancemos las cotas más altas de la miseria. ¿A quién puede convencer ya el argumento de la estabilidad? La estabilidad como razón de la democracia imperfecta podría encandilar a muchos ciudadanos si viniese acompañada de prosperidad, pero lo cierto es que esas maquinarias anquilosadas de los viejos y grandes partidos nos han conducido a la pobreza y a la pérdida de bienestar. El argumento no vale ya, si es que alguna vez ha valido.

Las épocas de cambio son traumáticas para muchos intereses creados pero, al final, se acaba imponiendo la necesidad y ahora tengo la convicción de que esa necesidad nos lleva a otras fórmulas, otras mayorías políticas. Si los viejos partidos saben renovarse tendrán una opción. De lo contrario, están condenados.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“El informe PISA nos recuerda los deberes pendientes” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeLos nuevos datos del Informe Pisa de la OCDE 2012, presentados el 1 de abril, vuelven a poner ante nuestros ojos la triste realidad de nuestro sistema educativo, pues arrojan unos resultados peores que el anterior. Llama la atención el hecho de que nuestros alumnos tienen bajos resultados en habilidades prácticas, aún peores que los que vienen obteniendo en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, materias en las que están por debajo de la media, según los resultados difundidos en diciembre en los que los alumnos españoles obtuvieron 484 puntos en Matemáticas, frente a 494 de promedio de los países OCDE; 496 en Ciencias frente a 501 y 488 en comprensión lectora, frente a 496.

La media de los alumnos españoles en resolución de problemas es de 477 puntos cuando la media de la OCDE es de 500. El puesto que ocupamos es el 29 entre los 44 países participantes y el 23 entre los 28 de la OCDE. Y es llamativo que estos resultados no presentan diferencias por sexo, comunidades autónomas, centros o grupos sociales, lo que apunta a un problema generalizado de nuestra enseñanza. El director del Informe PISA, Andreas Schleicher, ha apuntado en la presentación del mismo que la raíz del problema está en que la enseñanza en España “se centra demasiado en la reproducción” de conocimientos, sin proyectarlos hacia soluciones prácticas, mientras que “la economía mundial no se centra en lo que se sabe sino en lo que se puede hacer con lo que se sabe”.

Es obvio para los expertos que los métodos de enseñanza están obsoletos, así como que la preparación del profesorado es otro factor de enorme importancia para lograr buenos resultados y superar el aprendizaje memorístico, que lastra las posibilidades de empleabilidad de nuestros alumnos. También se señala la autonomía de los centros y la realización de pruebas de evaluación comparativas como elementos que contribuirían a mejorar los resultados. Estos dos últimos han sido señalados por el director del PISA como los que caracterizan a los países con mejores resultados.

Diagnósticos se hacen por parte de los expertos y hay muchas coincidencias entre ellos pero lo que se echa en falta es la voluntad política de ponerse a elaborar una ley de educación que aborde los problemas de la enseñanza sin presupuestos ideológicos, pensando en la sociedad del presente y del futuro y basándose en el consenso de los expertos. El pensar en la educación en clave de adoctrinamiento nos ha llevado a que los cambios de gobierno supongan cambios legislativos. Cambios no pensados para mejorar sino para modificar el signo ideológico de la enseñanza. Como telón de fondo, sobresale el disparate a que nos ha conducido la fragmentación autonómica en 17 sistemas educativos, algunos de los cuales han tenido como motivación básica el adoctrinamiento nacionalista que tan nefastas consecuencias está teniendo.

Los informes PISA no tienen por qué ser el único norte y guía de nuestras reformas pero, al menos, deberían ser el acicate para que los partidos se pongan manos a la obra en la tarea de mejorar la enseñanza, que es la clave de la prosperidad futura.

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Esta no es la reforma local que necesita nuestro país” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeEl Congreso de los Diputados ha aprobado la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que ahora continuará su tramitación en el Senado,  con los votos a favor del PP, UPN y PNV y los votos en contra del resto de partidos. Las razones para el voto en contra de la mayor parte de la oposición son una apuesta por el inmovilismo y el bloqueo a toda reforma. Sin embargo, el voto contrario de UPyD  tiene un significado diferente pues lo que ha intentado la formación magenta es que se aborde en serio la imprescindible reforma de nuestra administración local, que sería el primer paso para la reforma que necesitan todas nuestras administraciones públicas.

Lo primero, pues,  que podría decir de la reforma es que se ha desaprovechado una magnífica oportunidad de emprender de una vez la modernización y racionalización de nuestra administración municipal. En España hay  8. 117 municipios. De estos, 4. 858 tienen menos de 1.000 habitantes. A su vez, 1.000 tienen menos de 100 habitantes y menos de 390 tienen más de 20.000 habitantes.  En estos últimos se concentra el 80 % de la población. El diseño de este mapa municipal data de principios del siglo XIX, un momento histórico claramente alejado del actual en cuanto a población, actividad económica, comunicaciones y desarrollo tecnológico. Mantenerlo en las  actuales circunstancias es seguir condenados a un funcionamiento ineficaz de nuestros ayuntamientos, a un derroche de recursos, pues se desaprovechan las posibilidades de las economías de escala y, en consecuencia, a soportar el coste de oportunidad de dedicar medios a mantener estructuras ineficaces, medios que podrían ser mejor empleados. Este esquema tiene unas consecuencias muy negativas entre las que sobresalen  la ineficacia en la prestación de servicios públicos y su encarecimiento Demorar su reforma es empecinarnos en seguir a la cola de los países de nuestro entorno, Europa Occidental, que abordaron estas reformas tras la Segunda Guerra Mundial.

Según diversos estudios, la cifra de 20.000 habitantes sería la óptima  para garantizar una eficaz profesionalización del personal y asegurar una buena calidad de los servicios sociales que prestan los ayuntamientos y es la cifra que propone UPyD como punto de partida, pero esa propuesta, lamentablemente, tendrá que esperar de momento.

Otro aspecto muy criticable de esta reforma es la negativa a la supresión de diputaciones, lo que no solo supone mantener una fuente de derroche sino también un bastión antidemocrático. Ya era incomprensible que, tras la instauración del Estado Autonómico, ninguno de los dos partidos que han gobernado desde entonces haya encontrado el momento de acabar con ese escalón del complejo aparato estatal que padecemos, fruto de la reforma decimonónica, que cumplió su función en su momento pero ahora es un lastre. El pretexto del Gobierno para mantenerlas es que dan servicio a los municipios pequeños. Sin embargo, podríamos dar la vuelta al argumento para entenderlo: No tocan los municipios pequeños para no tener que suprimir las diputaciones, chiringuito rentable al bipartidismo, aunque sea nocivo para el interés general.   

 

Con esta reforma  tampoco queda resuelto el problema de la financiación, ni el de las duplicidades, ni se avanza en la profesionalización de la administración local,  ni acierta en la distribución de competencias, incurriendo en errores como el de quitar a los ayuntamientos competencias en servicios sociales, que han venido desarrollando con acierto en general.

En fin, es una reforma hecha por imperativo del ahorro que nos imponen desde fuera, hecha sin consenso y sin proyecto, sin ningún horizonte de mejora de nuestra administración local; una reforma de un mal estadista, de un partido más pendiente de no disgustar a sus cargos, de mantener sus bastiones, sus intereses clientelares. Es la reforma de un partido sin ambición de país.  

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz del Grupo Municipal de UPyD Getafe

 

Unión, Progreso y Democracia de Tres Cantos hace una apuesta decidida por la administración electrónica

logo_upyd_tres_cantosUnión, Progreso y Democracia es un partido político que apuesta por la implantación de la administración electrónica en las administraciones. Por eso pedimos que se elabore un Plan de Acción para su definitiva implantación en el ayuntamiento de Tres Cantos.

En nuestro ayuntamiento ya puede realizarse algunos trámites como como presentación de facturas, solicitudes de cita previa para DNI, portal de quejas y sugerencias, algunas gestiones con otras administraciones, divulgación de ciertas informaciones, etc., pero todo ello se hace de forma inconexa, sin una visión global.

Por otra parte, y en lo que concierne al segundo pilar del proyecto, la gestión interna, poco o nada tiene que ver con la administración electrónica, ya que el papel está presente en todos los departamentos y sobre todas las mesas de trabajo, mientras que la firma de documentos de manera tradicional es la norma, y estos se escanean posteriormente para su archivo.

Hoy día toda la información se genera de forma electrónica, y no hay, pues, razón para pasarla a papel para su tramitación posterior. Hoy es posible hacer toda esa gestión electrónicamente y goza de la misma validez desde el punto de vista legal, si va acompañada de la preceptiva firma electrónica y para ello, es necesario que todo el personal del ayuntamiento disponga de DNI o certificado digitales. Una administración en la que escasos empleados públicos, políticos y cargos de confianza disponen o usan esta firma, poco tiene de administración electrónica.

Nos podemos preguntar si estamos en condiciones de dar ese paso y la respuesta es, sí; pero es necesaria voluntad política, por eso creemos oportuna esta propuesta.

Por otra parte, en los tiempos de austeridad que nos está tocando vivir, creemos especialmente conveniente contar con una administración más eficaz y eficiente, no podemos caer en el error de dedicar los escasos recursos de los que disponemos a fines superfluos, poniendo en cuestión lo esencial, que es la verdadera razón de ser de las administraciones. En definitiva, tenemos que prescindir de lo superfluo para poder mantener lo esencial. Creemos que la administración electrónica puede contribuir a ello, por ello pedimos un Plan de Acción, con un horizonte temporal, para su definitiva implantación.

Aprovechando esta circunstancia creemos necesario realizar una revisión en profundidad de todos los procedimientos administrativos para buscar su simplificación, manteniendo las mismas garantías desde el punto de vista legal, pero evitando pasos innecesarios. Es necesario que se analicen las rutas que siguen los expedientes y las firmas o autorizaciones requeridas; también que se definan los responsable últimos para cada tipo de expediente, y que todo ello esté perfectamente documentado.

La implementación de una administración electrónica reportará entre otras muchas ventajas una mejor respuesta al ciudadano, un mayor control y menores costes. También nos permitirá detectar deficiencias y facilitará la búsqueda de soluciones. La denominada trazabilidad, nos permitirá tener un control absoluto sobre los expedientes.

Entre otras ventajas añadidas, nos permitirá prescindir del papel, lo que se traducirá en ahorro de tiempo, espacio y recursos. El almacenamiento, archivo y búsqueda de información se simplificará ostensiblemente

Para poner esto en marcha hace falta formación, motivación e incentivos; con estos elementos, creo que es un proyecto al alcance de la mano.

Fernando de Santiago
Concejal portavoz de UPyD

“Idiosincrasia en B” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESNuestras tertulias las copan temas como la corrupción de los partidos, la mancha que esto supone para el buen nombre de España como país y la poca confianza que depositamos los ciudadanos en la política. En el Congreso de los Diputados, hace bien poco, salió al “ruedo” una nueva vocecilla que parecía ser el quita-manchas que todo lo limpia, se presentaron como UPYD y su proyecto político se basaba en retomar la política como herramienta de cambio, a base de un centralismo a ultranza y un rechazo en bloque a los privilegios del monopolio PPSOE.

Arremeten contra los Consejos de Administración, la corrupción, los sobres, los Gürtels, los Bárcenas… No es fácil no sentirse identificado con ellos a primera vista.

Son como ese chico que en la primera cita se te antoja fabuloso, al fin has encontrado la media naranja que te comprende, con la que compartes gustos y largas tardes comiendo helado.

Una vez avanzada la relación, descubres que su habitación es una pocilga y sus calzoncillos tienen zurraspa, que su madre profesa un odio incomprensible hacia tu persona y que mantiene un ligue online en paralelo a vuestra relación. Lo que conocías era solo fachada. Es el “quita-manchas” que aparece siempre a la izquierda en el anuncio, el que lo emborrona todo de manera sobrenatural y desafiando los límites de la higiene en el hogar.

En Alcobendas se posicionaron como segunda fuerza política en las municipales de 2011; encabezaba su lista el que había sido durante 24 años (6 legislaturas) Alcalde de la localidad con el PSOE, José Caballero. Su éxito fue indudable: Cinco concejales. El motivo: Una cabeza conocida y con prestigio político.

La doctrina de voto también existe en UPyD, y si no la sigues a rajatabla te pueden dar una reprimenda. En Alcobendas se les olvidó que José Caballero, ahora casi ex-portavoz del grupo municipal, les sirvió como patente de corso hacia una representación con peso en el pleno. Ha roto la doctrina de voto, se posicionó a favor de asumir, por parte del Ayuntamiento, la paga extra de los trabajadores municipales como un ‘plus’ de productividad, la cual les había sido denegada por orden del gobierno central.

Ahora Caballero está a punto de abandonar la portavocía de la corporación de UPyD por decisión de tres de los cinco concejales del grupo, y el líder del partido en el municipio, Miguel Ángel Arranz, asumirá esta labor que conlleva, dicho sea de paso, una subida considerable de sueldo.

UPYD decidió incluir a Caballero como cabeza de lista habiendo tenido un pasado socialista incuestionable, estando unos años en un Consejo de Administración (órgano que da mucho juego al discurso de UPYD), y siendo conocedores de su forma de hacer política que ellos tachan de “personalista” -quizás se refieran a lo contrario de “partidista”-. Lo que queda claro es que Caballero no es un hombre de partido.

Pero París bien vale una misa, y cinco concejales en pleno un buen líder al que luego tirar por la borda.

Eso es UPyD, desconocemos si tiene contabilidad bajo suelo, pero hay indicios de una idiosincrasia en B.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

“¿Por qué UPyD sale a la calle sin haber elecciones?” por UPyD Tres Cantos

Con una periodicidad mensual, las agrupaciones locales de UPyD salen a la calle en un intento de acercar de nuevo la política al ciudadanos y explicar lo que hacemos, nuestras `propuestas y nuestros actos al ciudadano. Sin embargo,  de todas las preguntas posibles que pueden hacernos los ciudadanos, la más recurrente es sobre el qué hacemos montando estas salidas, cuando todavía  queda mucho para las elecciones.

Cualquier ciudadano puede preguntarnos en público, a la vista de todos, nos haya votado o no. Estamos en la calle porque es necesario estar ahí, porque es necesario que mucha gente desencantada con toda la razón de la política en España comprueben que hay otra manera de hacer las cosas.

La política deben hacerla los ciudadanos. El esfuerzo hemos de hacerlo entre todos. No podemos quejarnos de que determinados indeseables en partidos políticos nos roban a manos llenas, si únicamente nos preocupamos de la política cada cuatro años a la hora de votar, o ni siquiera eso.

La “res pública” latina es la “cosa de todos”. La política no es de los políticos ni de los partidos, es cosa de todos y nos pertenece a todos.  Pero esa propiedad, que es un derecho, por el que mucha gente luchó en la dictadura tiene también su reverso: la responsabilidad de ejercerlo.

En España nos hemos abandonado demasiado tiempo. Cuando todo iba bien, hemos dejado que gobernaran por nosotros y sin pedir demasiadas explicaciones. Y a los que auguraban lo peor les llamamos agoreros.

Ahora estamos reaccionando, unos por la fuerza de la razón, otros por el peso de lo evidente, y otros movidos por desgracias propias y ajenas que les han abierto los ojos. Y por eso salimos a la calle. No a protestar, sino a proponer. No a destrozar, sino a construir. A dialogar. Tener opiniones distintas no significa que sean contrarias, ni que seamos enemigos. Es necesario poder volver hablar de política partiendo desde las ideas y no desde trincheras ideológicas que solo propician enfrentamientos estériles.

Por eso salimos a la calle. Para demostrar a la gente que hay otros caminos, otras vías. Y para pedirles que hagan también su parte. Que si quieres cambiar algo, quedarte en casa no vale. Si quieres cambiar, has de proponer. Las cosas se cambian sumando, y ciento uno pueden más que cien.

Es nuestro ADN. Rendir cuentas. Transparentes. Diálogo. Propuestas concretas, prácticas y aplicables. Queremos unos consejos sectoriales con participación real entre ciudadanos, asociaciones y ayuntamiento, y no unos órganos meramente propagandísticos de las bondades de la gestión del equipo de gobierno. Es necesario articular sistemas de participación ciudadana efectiva. Hasta que esto forme parte de nuestro sistema político, hasta que los ciudadanos puedan hablar con los políticos e influir en sus decisiones con aportaciones de una manera real, nosotros saldremos a la calle a hablar con los ciudadanos. Porque es nuestro deber, y porque es como las personas que estamos  en UPyD  entendemos que se debe hacer la política.

UPyD Tres Cantos