“Pasatiempo lúdico… (y poco más)” por Tomás M. Serna

FOTO_TOMASMARTINSERNAEn fecha próxima (1 de febrero) tendrá lugar en Alcobendas un evento curioso y simpático. Aunque, francamente, de discutible eficacia y utilidad en sus presuntos objetivos. Se trata de un acto de monólogos, inferiores a 18 minutos cada uno, llevados a cabo por personajes más o menos mediáticos, y emprendedores en el mundo empresarial, educativo, social, cultural, etc. El denominador común es que  todos ellos son (o han sido) triunfadores en sus respectivas actividades socio-laborales. El acto se denomina `TEDx´, y tiene el pretencioso subtítulo de `ideas que pueden cambiar el mundo´… ¡Casi nada!

       El invento no es nada nuevo, nació hace treinta años y, como casi todo lo vanguardista, en el epicentro del `imperio´: EE UU… En nuestro país hemos tenido conocimiento de ello a través de la pequeña pantalla (no recuerdo bien si en TV1 o en TV2) y, en formato reducido, en el magnífico programa `Torres y Reyes´, finiquitado pero esperemos tenga continuación. La cuestión es si más allá de la anecdótica teatralidad de la que va revestido, ¿hasta qué punto, en el breve tiempo que dura cada monólogo, se puede logra algo más que el supuesto y efímero impacto de cada uno de ellos? ¿Se puede conseguir algo más? Por ejemplo: apasionar y enganchar a los espectadores, sobre todo a los jóvenes, inyectándoles interés y ánimo (que falta les hace) a efectos ejemplarizantes y de esperanza en su inmediato futuro… En mi opinión esos objetivos son prácticamente nulos. Máxime en esta infame crisis en donde, a pesar de las eufóricas y triunfalistas declaraciones gubernamentales, el desempleo y el `trabajo basura´ no retroceden ni de coña.

       Ahora bien, como irredento e incurable `teatrero´, tengo que admitir que estos eventos pueden tener cierto interés mediático en su aspecto puramente de espectáculo… Un monólogo, si está bien hecho, si el tema es mínimamente interesante y, sobre todo, si el ponente tiene carisma y dotes de interpretación y seducción, no en el aspecto empresarial o social sino actoral (algo que no es nada fácil), el acto puede ser entretenido.

         De todas formas, yo sugiero –humildemente, por supuesto-  que si el Ayuntamiento vuelve a programar en el futuro otro acto de `TEDx´  traigan a personajes que resulten más fascinantes… Está bien traer a célebres `sastres taurinos´, a promotores de escuelas en Afganistán, a prestigiosos arquitectos y doctores en Química…; pero imagínense el exitazo si vinieran, por ejemplo: líderes con ideas eficaces y contundentes para combatir la corrupción política y financiera; gente con conocimientos drásticos y viables para obligar a los bancos a conceder créditos y ayudas a la gente necesitada; intelectuales de enjundia que sepan cómo solucionar, de verdad y para siempre, el grave problema de los nacionalismos separatistas; sabios honrados y carismáticos que insuflen ética, decencia e ilusión para regenerar el calamitoso estado de la democracia, etc., etc. No me negarán que en estos hipotéticos supuestos la gente, yo entre ellos, iría de madrugada a guardar cola para entrar…. Vamos, como en un concierto de Justin Bieber; o casi…

Tomás M. Serna
Exprofesor de Secundaria, comediógrafo, actor y director teatral

“Una gran victoria sobre un gran fracaso. Es el momento de una alternativa” por Rubén Bejarano

FOTO_RUBÉN_BEJARANOEl pasado lunes 27 de enero vivimos un momento importante, histórico, que ha supuesto un punto de inflexión en la política sanitaria que estaba llevando a cabo el Ejecutivo de Ignacio González, basada fundamentalmente en un cambio del sistema en la Comunidad de Madrid. Privatizar todos los servicios sanitarios de seis hospitales en un mismo plan, suponía no sólo dar tres vueltas de tuerca a las externalizaciones, sino que nos introducía en un nuevo modelo donde el método de gestión directa pasaba casi a eliminarse. Como telón de fondo en la suspensión de esta privatización, aparecen las últimas decisiones del TSJM que desautorizaban a este Gobierno. Pero sin duda, en la decisión final del ejecutivo están la grandes movilizaciones llevadas a cabo durante catorce meses consecutivos por los profesionales sanitarios, y lo más importante, por el progresivo apoyo que iban teniendo por parte de los ciudadanos. Este fracaso del PP ha traído como consecuencia también la dimisión del titular de la cartera sanitaria, Javier Fernández-Lasquetty.

En su despedida el ex Consejero Fernández-Lasquetty argumentó que dimitía porque él inició este proyecto privatizador. No es cierto. Durante los distintos Gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, sobre todo en la era de Esperanza Aguirre, la transferencias de importantes partidas de gestión pública a sector privado, eran una seña de identidad. Fernández-Lasquetty no inicia la privatización ni mucho menos. La prueba es que antes de presentar este plan, el pasado 31 de octubre de 2.012, en nuestra región los hospitales Infanta Elena, Torrejón, Jimenez-Díaz y el Juan Carlos I ya gestionaban todos sus servicios distintos grupos empresariales. El Hospital de Collado-Villalba estaba siendo construido para después explotarlo y gestionarlo por un importante grupo privado, y crecían como la espuma las derivaciones, los convenios y los conciertos con clínicas y empresas sanitarias privadas para prestar nuestra asistencia sanitaria pública. Lo que sí hizo el recién Consejero dimitido es, intentar consolidar una linea  política del Partido Popular en Madrid  basada en que nuestros derechos no tiene por qué gestionarlos la propia administración pública, bajo el falaz argumento de la ineficacia y el ahorro.          

Con esta política, la propia administración pierde la gestión de la Sanidad, uno de los derechos subjetivos más importantes de nuestra democracia, y pierde también el objetivo de supervisar la prestación del servicio en iguales condiciones a toda la población y con la máxima calidad asistencial. Esta última ya no la puede garantizar la administración porque, sencillamente, no la gestiona ni la controla.

Pero es justo reconocer que la legislación española es muy permisiva con la posibilidad de privatizar la asistencia sanitaria pública. Desde que se aprobó la Ley 15/97 de nuevas formas de gestión en la sanidad, gracias a el apoyo en su momento de PSOE y PP, y las posteriores normativas regionales, como la LOSCAM en Madrid, el excesivo peso sector privado en la gestión sanitaria está amparado. Sólo necesitamos un Gobierno con un programa absolutamente neoliberal, y con mayorías suficientes en el parlamento, para llevar a cabo este demoledor ataque a lo público. 

A las celebraciones que se están produciendo después del anuncio del Ignacio González el pasado lunes, le sigue la gran pregunta: ¿Y ahora qué? Lo más probable es que el nuevo Consejero, a un año vista, y después de este fracaso, no emprenderá un proceso similar. Pero lo cierto es que en Madrid existen problemas de sostenibilidad del sistema sanitario público, sobre todo, porque tenemos a una gran parte de la gestión privatizada desde hace mucho tiempo. Problemas a los que se tiene que dar respuesta de forma urgente. Y que lo ideal sería empezar por la derogación de la propia Ley 15/97, el origen de todo. Iniciativa que se tiene que seguir planteando hasta conseguirlo.

Pero estando en este contexto, y de forma inmediata, es necesario poner en marcha una serie de  medidas gubernamentales basadas en tres ejes. En primer lugar, recomponer las relaciones con el personal sanitario, ya que sólo se han dirigido a ellos para anunciarles recortes de recursos materiales y humanos en todos los centros durante los últimos años. Es más necesario que nunca un gran pacto con toda la comunidad sanitaria que haga sostenible la gestión de una Sanidad Pública, para precisamente, dejarla al margen de cualquier privatización.

En segundo lugar, se debe realizar una auditoria pública para que los ciudadanos y ciudadanas conozcan en detalle el estado de todas las transferencias que la administración regional realiza a los grupos y empresas adjudicatarias. Recientemente la Cámara de Cuentas ha reconocido que existe un claro descontrol de los recursos públicos que pasan al sector privado para gestionar la Sanidad.

Y por último, debe haber un proceso inverso para que todos los servicios, pruebas diagnósticas, operaciones quirúrgicas y programas asistenciales que se realizan mediante convenios, transferencias, conciertos y “manos ajenas”, se presten con personal público y en centros públicos. No sólo con el objetivo de ser más eficientes desde el punto de vista económico, porque la situación actual de derivaciones es más cara, sino porque además, garantizaremos que la sanidad se dirige, se presta y se controla directamente desde lo público, que es en definitiva lo que quiere la ciudadanía madrileña para conseguir la máxima calidad.

 

Rubén Bejarano
Coordinador de Izquierda Unida-Leganés y
Diputado en la Asamblea de Madrid

“Ni Zapatero lo hizo, ni Rajoy lo hará” por Antonio Quilis

FOTO_ANTONIOQUILISImaginen ustedes a alguno de nuestros mandatarios, Rajoy o Zapatero, dirigiéndose a la nación y, con un discurso bien estructurado, didáctico y exponiendo casos concretos y fundamentados, alertan de una grave amenaza que se cierne sobre su país y sobre el Planeta entero.

Seguro que se lo imaginan, sí. Proyecten la imagen de un presidente de un gobierno llamando a la responsabilidad colectiva para afrontar una grave calamidad. Seguro que se lo imaginan, sí. Habla un presidente de una nación relatando un problema que afecta a toda la población, que le puede tocar a cualquiera en cualquier momento y lugar. Seguro que se lo imaginan, sí. Pero si no se tratara de una declaración de urgencia acerca del terrorismo, del paro, de la violencia de género… ¿sobre qué otro tema podría versar tal declaración?

¿Imaginan a alguno de estos dos líderes nacionales hablando largamente a su país a través de los medios de comunicación sobre la amenaza que supone para los ciudadanos el cambio climático? No, seguro que no se lo imaginaban. Esto es lo que hizo Barack Obama el pasado 25 de junio con el anuncio de su ambicioso plan para bajar, de nuevo, las emisiones de carbono. Me quedo en el gesto, impensable en otros países, de lo importante que es comunicar algo, el impulso de dirigirse a la nación para plantear una mirada al futuro invocando los datos de que el cambio climático está ahí y alertando de que la acción del hombre es fundamental en él.

Llaman la atención los datos que se manejan en la declaración, los hechos fehacientes de que de los últimos 15 años, 12 han sido los más calurosos de la historia, la alarmante disminución del hielo en el Ártico o que “el nivel del mar, en Nueva York, en el puerto de Nueva York, es ahora un pie (30,48 centímetros) más alto que hace un siglo”.

Obama afirma en su declaración que los datos de la ciencia “acumulados y revisados en las últimas décadas, nos dicen que nuestro planeta está cambiando  y tendrá un profundo impacto en toda la humanidad”. Es significativo oír al presidente de una de las naciones más poderosas decir que el “97% de los científicos, entre ellos, por cierto, algunos que inicialmente cuestionaron los datos, reconozcan que el planeta se está calentando y la actividad humana está contribuyendo a ello”.

El convencimiento de Estados Unidos en mostrar que la riqueza basada en un futuro más verde y sostenible se apoyará en bajar aún más las emisiones, en las renovables, en la movilidad sostenible y en crear puestos de trabajo es envidiable. Un gran contraste con el camino inverso que se está realizando aquí. Obama habló a los ciudadanos, a los empresarios, mencionando directamente incluso a gigantes como GM, Nike y Waltmart. Por cierto, el presidente de Walmart, Mike Duke, apoyó la declaración de Obama con otro comunicado posterior.

Frenar el cambio climático, desde la economía, desde la acción política, ése fue el gran mensaje de Obama. Dentro de este discurso hay otras lecturas que no debemos olvidar. El coste económico y en vidas de los desastres naturales va a ir aumentando de una manera brutal y repercutirán indudablemente en el bolsillo de los contribuyentes.  Otro recado claro es que el ser más “verde” tiene un coste, y que producir de una manera más limpia será más caro y que esos cuantías deben ser iguales para todos e imputados por igual en la producción en los países desarrollados, en vías de desarrollo o en el tercer mundo. Es una cuestión global.

Sí, es razonable que los presidentes hablen a sus empresarios y a sus ciudadanos de tú a tú a través de los medios, dando directamente sus mensajes a la nación. El valor que significa que un máximo dirigente transmita su pensamiento semanalmente a sus conciudadanos es ya una diferencia abismal con lo que tenemos en nuestra casa. Comunica con una estrategia muy clara, apoyándose en el discurso en radio y televisión y en la imagen. Y sí, también en gráficos que llegan a tu correo a través de un boletín al que te has apuntado a través de la web de la Casa Blanca. Increíble, ¿no? Parece normal que se haga así… pero aquí no lo hacemos.

Me pregunto: ¿qué es lo que tiene que ocurrir para que nuestro presidente se plante delante de un micro o detrás de una cámara y nos hable directamente a todos los ciudadanos única y exclusivamente del cambio climático durante unos cuantos minutos? ¿Y para que nos plantee una estrategia clara e irreversible, un plan serio para bajar las emisiones de carbono?  Ni Zapatero lo hizo, ni Rajoy lo hará. Y si alguno lo hace, invito a unas cañas, ecológicas, al primer “presi” que lo haga.

Antonio Quilis Sanz
@AntonioQuilis
Director de El Mundo Ecológico

 

“La importancia de la Gestión de Riesgos en las empresas” por Luis Suárez de Lezo

FOTO_LUIS_SUAREZ_DE_LEZOY si se produce un incendio en mi empresa…, y si me roban mercancía en el almacén…, y si tengo un accidente…, y si peligra mi patrimonio… El día a día de los empresarios está lleno de incertidumbres y este tipo de preguntas se suelen hacer muy a menudo. Y más en un entorno económico como el actual, con unos márgenes muy ajustados y en el que un siniestro de estas características puede incluso acabar con la vida de la propia empresa.

Una de las consecuencias que ha tenido el importante ajuste que han realizado las compañías es la decisión de dejar de contratar y de cubrir algunos riesgos, centrándose exclusivamente en aquellos que son estrictamente obligatorios. Es un gran error. Las empresas no deben caer en la tentación de dejar a su empresa desprotegida. Es necesario, antes de dejar de asegurar un riesgo, realizar un estudio de las pólizas contratadas y las posibilidades de mejoras, así como actualizar los contratos mediante un Sistema de Gestión Integral de Riesgos. Todo ello, intentando simplificar y aunar los seguros de la empresa para reducir el coste, siempre sin renunciar a las coberturas necesarias.

Por ello hay que saber escoger quien va a intermediar nuestros riesgos, si corredor, bróker o gerente de riesgos, cualquiera de estos perfiles son válidos y plenamente profesionales para sacar adelante un programa de seguros, ajustado en primas e intermediarlo con la mejor defensa de los intereses del cliente en caso de siniestro.  El no elegir bien al mediador; es que era un amigo, es que es un compromiso, un familiar, es que mi banco que me obliga….., nos conducirá a salir airosos de un siniestro importante o será la consecuencia fatal de no sobrevivir al mismo.  La experiencia me dice que, los corredores profesionales tienen redes importantes y ellos llegan donde otros se quedan por el camino.

Del mismo modo, es necesario hacer un seguimiento de las pólizas contratadas. No basta con contratarlas, pensar que ya está el riesgo cubierto y dejar la póliza en la carpeta hasta que ocurra un siniestro. Las situaciones de las empresas están en permanente cambio y eso afecta a los riesgos asegurados. Existen variaciones de las empresas, en plantillas, facturación, aumento o disminución de maquinaria y existencias, etc., así que no se deben renovar automáticamente los seguros contratados sino que hay que analizar previamente si están cumpliendo con su objetivo inicial e, incluso, si pueden ser mejorados con menor coste.

Por otro lado, no sólo hay que pensar en el seguro de daños materiales, sino también otras obligaciones legales que ahora han de considerarse, como la protección y calidad de datos, la responsabilidad civil, la derivada de altos cargos, riesgos medioambientales, ciberriesgos, reputacionales y otros más. Hay que analizar correctamente los riesgos que tiene cada empresa, cómo tratarlos y si conviene transferirlos o retenerlos. En la empresa pequeña y/o mediana este análisis no se hace en muchos casos, lo cual puede hacer peligrar la propia existencia de la compañía. En las empresas de mayor tamaño el escenario es bien distinto. El programa de seguros parece estar integrado en la gestión empresarial, por lo que los sistemas de control y administración, al ser más rigurosos, mitigan en gran medida el impacto ante el riesgo.

Es una realidad que el apoyo de todos es vital para la supervivencia de nuestro entramado empresarial. Sólo con las aportaciones y una mayor implicación conseguiremos que las empresas sigan siendo rentables y competitivas, y que la cultura del seguro se vea, no como una amenaza y un gasto, si no como una oportunidad para la continuidad y el desarrollo empresarial.

Luis Suárez de Lezo
Secretario General AICA

“10 preguntas para saber si cumplirás las metas que te has propuesto este año” por Rosana y Mónica Pereira

FOTO_ROSANAYMONICA_HAZTUASeguramente este año, como los anteriores, te has planteado una serie de propósitos que esta vez, sí o sí, vas a lograr.

O tal vez eres de los que ya han tirado la toalla y piensas que es mejor dejar que la vida te sorprenda antes que desilusionarte una vez más porque crees que no tienes fuerza de voluntad para conseguir lo que te propones.

Hay algunas preguntas que te convendría responder si este año, de una vez por todas, quieres cumplir con tus objetivos.

Es importante que tengas clara la diferencia entre una meta y un sueño. Si quieres convertir tus sueños en metas tienes que hacerlos “operativos”, es decir, hacer que funcionen. Y para eso necesitas responder por adelantado algunas preguntas:

1.      ¿Qué quiero conseguir? Tu meta tiene que ser específica y medible. Definida con claridad. No digas “voy a adelgazar”; di “voy a perder 4 kilos”.

2.      ¿Me motiva? Si la meta que te propones no te motiva o crees que es muy difícil de conseguir no harás lo necesario para lograrlo. Si es demasiado sencilla o demasiado complicada de conseguir no serás capaz de sentirte motivado por ella.

3.      ¿Para qué quiero conseguir mi objetivo? Puede parecer una obviedad, pero si no tienes claro para qué quieres que las cosas cambien, es complicado que tengas la motivación necesaria para llevar a cabo el cambio.

4.      ¿Estoy siendo realista? En principio, casi cualquier meta es posible de alcanzar, pero es necesario que analices los plazos y las metas intermedias que necesitarás para alcanzar un objetivo “ambicioso”. No es realista pensar que serás bilingüe en inglés en tres meses si partes de cero, o que perderás quince kilos en una semana.

5.      ¿Cuándo quiero haber conseguido mi objetivo? Necesitas saber cuándo vas a alcanzar el objetivo, marcarte una fecha de cumplimiento (“en marzo habré perdido 4 kilos”), de lo contrario tu cerebro no tendrá instrucciones claras acerca de los límites temporales.

6.      ¿Cómo voy a conseguir mi objetivo? Detalla qué concretamente vas a hacer diferente de lo que has hecho hasta ahora para que los resultados que obtengas sean diferentes de los que has obtenido hasta ahora. “Voy a salir a caminar tres veces a la semana durante 1 hora, todas las semanas durante los próximos tres meses” “Voy a eliminar la comida precocinada en las cenas durante los próximos dos meses” “Durante esta semana voy a eliminar el cigarro que fumo antes de desayunar

7.      ¿Cuál será el impacto en mí y en las personas que me importan si lo consigo? Puede ocurrir que interiormente tengas la sospecha de que conseguir esa meta va a perjudicarte de alguna manera a ti o a las personas que te importan. Analiza esa posibilidad porque puede ser la causa de que, sin darte cuenta, estés boicoteando el éxito de tus proyectos. Imagina que quieres conseguir un mejor empleo pero temes que eso suponga viajar y pasar tiempo lejos de la familia. Una parte de ti querrá conseguir la meta, y otra, sin que seas consciente de que está ocurriendo, hará todo lo posible para que no lo consigas.

Otras razones pueden estar impidiendo que tengas éxito cuando te propones una meta. Te dejo tres preguntas más para que reflexiones sobre ellas: 

8.      ¿Tengo esperanza real de que lo voy a conseguir?

9.      ¿Me siento capaz de conseguirlo?

10.   ¿Siento que merezco eso que quiero conseguir?

Y lo más importante, recuerda cuando te dispongas a caminar hacia tus metas que:

El fracaso no existe, solo son resultados. Y los resultados siempre pueden mejorar con la práctica.

Rosana y Mónica Pereira Davila
Responsables de Haztúa Psicología Positiva
www.haztua.com

“Los siete magníficos” por Juan Torres

FOTO_JUAN_TORRESEn la película de 1960 dirigida por John Sturges, y protagonizada por Yul Brynner, Steve McQueen y Charles Bronson, “Los siete magníficos” los humildes habitantes de un pueblo campesino del norte de Méjico deciden, hartos de ser constantemente humillados y robados por una banda de bandidos capitaneados por un desalmado llamado Calvera, reunir fuerzas y los pocos recursos que tienen para contratar a un grupo de pistoleros profesionales que los proteja. La escasa paga, 20 dólares, hace que sean sólo siete los pistoleros reclutados. Estos siete magníficos se alistan movidos más por un ansia de justicia que por la recompensa económica, y consiguen unir a los campesinos para enfrentarse a los malvados y finalmente derrotarlos.

Esta película, que he tenido la oportunidad de ver de nuevo en las pasadas navidades, es un canto a la decencia y al poder que tienen los indefensos cuando logran unirse, y me ha hecho pensar en la situación social y política en la que vivimos desde hace unos años (tengo que decir que no sólo debida a las políticas del actual gobierno). Ante tantos sinvergüenzas que nos dirigen y nos han dirigido, ante la especulación y el robo generalizados, necesitamos a los siete magníficos. Frente a los enormes recortes de derechos sociales en educación y sanidad, que están produciendo un retroceso en los niveles de vida y equidad de los ciudadanos españoles, ante el enorme desempleo que produce un empobrecimiento general de la población y que es aprovechado por algunos indeseables para explotar y eliminar derechos laborales de aquellos que aún los tienen, necesitamos a los magníficos. Frente al robo de bancos y cajas, que son rescatados con dinero público pero abonan a sus directivos sin ningún pudor indemnizaciones millonarias, a la vez que desahucian a miles de familias que han quedado en paro, necesitamos que vengan los justos a salvarnos.

Éste es mi deseo para el 2014: que aparezcan los miles, los millones de justos, de magníficos y magníficas que habitan esta España nuestra y venzan a los Calvera de la actualidad. Deseo que alcen la voz los miles de sindicalistas que honradamente y con enorme esfuerzo intentan representar a sus compañeros y que sienten vergüenza de las noticias sobre los excesos de algunos dirigentes sindicales. Espero que se manifiesten los miles de concejales y alcaldes que de una manera digna trabajan por sus vecinos y que sienten vergüenza cada vez que sale un nuevo caso de corrupción política. Anhelo con todo mi corazón que los millones de padres y madres y los miles de profesores de la educación pública, la de tod@s y para tod@s, salgan a poner freno a tantos recortes y desatinos del ministro Wert y defiendan unas oportunidades y un futuro digno para sus hijos y sus alumnos. Espero que continúe la movilización del personal sanitario y de los pacientes en contra de la privatización de nuestra sanidad, y que los millones de parados y los desahuciados reivindiquen pacífica pero enérgicamente sus derechos al empleo y a una vivienda que garantiza la Constitución (¿para qué la queremos si sólo se aplica para pagar la deuda generada por la avaricia de los bancos?). Que se acabe con la resignación de los miles de jóvenes que piensan que su única salida es marcharse del país para ser mano de obra barata, aunque sobradamente preparada, repitiendo el camino de la emigración que hicieron sus abuelos en los años sesenta, aunque de una manera vergonzosa algunos dirigentes políticos lo hayan llamado “movilidad exterior” o “espíritu aventurero”.

Pero sobre todo le pido al 2014 decencia. Ah, y si hay que poner 20 dólares como en la película, yo soy el primero en hacer una aportación, aunque empezaré empuñando el arma más poderosa que tengo como ciudadano: mi participación social, MI VOTO y mi exigencia de honradez y compromiso a todos los representantes políticos.

Feliz y solidario 2014.

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Envolviendo con periódicos” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESUn papel de regalo cuesta más que un periódico, lo cual ha llevado a SS.MM los Reyes de Oriente a envolver los regalos de esta navidad con un ejemplar de El País del 21 de diciembre de 2013. Esto ha dado lugar a que uno de los regalos que he hecho ─en nombre de Baltasar─ este 6 de enero haya ido acompañado de un Gallardón en la foto de portada, anunciando que el Ministro de Justicia daba por terminada la Ley de Plazos que estaba vigente hasta ahora.

No me considero un purista del periódico en papel ni me regocijo en la pulpa de celulosa al pasar las páginas de un diario, pero siento cierto rechazo hacia la conversión de los medios de comunicación escritos a las plataformas digitales en detrimento de los periódicos en papel. Resulta arcaico leer este tipo de prensa si no es de la mano de tablets u otros tipos de dispositivos electrónicos y, como ya indicaba al comienzo de este artículo, el papel de periódico nos es más útil envolviendo regalos o demarcando la zona de meado de nuestro perro/gato.

Esta fiebre de la prensa escrita en medios digitales conlleva que la financiación de este tipo de periodismo derive de la publicidad ─como en otros medios como radio o televisión─ y deje de depender de las ventas de ejemplares y las suscripciones, es decir: de las personas.

El periodismo se debe al ciudadano y no a la publicidad ya que, poniéndonos algo quisquillosos, podría suponer que éste se viese supeditado a sus sponsors antes que a la información.

Hemos llegado al punto de que un periódico como El País tenga una difusión diaria de 330.000 ejemplares, pero 3 millones de seguidores en Twitter a los que les aparece en su timeline cada nueva noticia que se publica en la web del famoso diario. Los periódicos quedan apartados para los puristas y melancólicos, mientras que la mayoría de la sociedad se ha adaptado bastante bien a las comodidades que ofrece la información en la web.

Aún no estoy graduado en periodismo ─estoy cursando el segundo año─ pero tengo bien claro que (y no me relacionen con la SGAE después de lo que voy a decir) quiero que mi trabajo sea valorado y pagado por los lectores, y no gracias a los banners publicitarios que copan las webs de los diarios. Agradecería mucho más que se comprase mi trabajo antes que poder observar que el último reportaje o crónica tiene X número de likes o una puntuación de X estrellas.

Y, sobretodo, me frustra que un papel de regalo cueste más que un periódico.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas