“Esta no es la reforma local que necesita nuestro país” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeEl Congreso de los Diputados ha aprobado la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que ahora continuará su tramitación en el Senado,  con los votos a favor del PP, UPN y PNV y los votos en contra del resto de partidos. Las razones para el voto en contra de la mayor parte de la oposición son una apuesta por el inmovilismo y el bloqueo a toda reforma. Sin embargo, el voto contrario de UPyD  tiene un significado diferente pues lo que ha intentado la formación magenta es que se aborde en serio la imprescindible reforma de nuestra administración local, que sería el primer paso para la reforma que necesitan todas nuestras administraciones públicas.

Lo primero, pues,  que podría decir de la reforma es que se ha desaprovechado una magnífica oportunidad de emprender de una vez la modernización y racionalización de nuestra administración municipal. En España hay  8. 117 municipios. De estos, 4. 858 tienen menos de 1.000 habitantes. A su vez, 1.000 tienen menos de 100 habitantes y menos de 390 tienen más de 20.000 habitantes.  En estos últimos se concentra el 80 % de la población. El diseño de este mapa municipal data de principios del siglo XIX, un momento histórico claramente alejado del actual en cuanto a población, actividad económica, comunicaciones y desarrollo tecnológico. Mantenerlo en las  actuales circunstancias es seguir condenados a un funcionamiento ineficaz de nuestros ayuntamientos, a un derroche de recursos, pues se desaprovechan las posibilidades de las economías de escala y, en consecuencia, a soportar el coste de oportunidad de dedicar medios a mantener estructuras ineficaces, medios que podrían ser mejor empleados. Este esquema tiene unas consecuencias muy negativas entre las que sobresalen  la ineficacia en la prestación de servicios públicos y su encarecimiento Demorar su reforma es empecinarnos en seguir a la cola de los países de nuestro entorno, Europa Occidental, que abordaron estas reformas tras la Segunda Guerra Mundial.

Según diversos estudios, la cifra de 20.000 habitantes sería la óptima  para garantizar una eficaz profesionalización del personal y asegurar una buena calidad de los servicios sociales que prestan los ayuntamientos y es la cifra que propone UPyD como punto de partida, pero esa propuesta, lamentablemente, tendrá que esperar de momento.

Otro aspecto muy criticable de esta reforma es la negativa a la supresión de diputaciones, lo que no solo supone mantener una fuente de derroche sino también un bastión antidemocrático. Ya era incomprensible que, tras la instauración del Estado Autonómico, ninguno de los dos partidos que han gobernado desde entonces haya encontrado el momento de acabar con ese escalón del complejo aparato estatal que padecemos, fruto de la reforma decimonónica, que cumplió su función en su momento pero ahora es un lastre. El pretexto del Gobierno para mantenerlas es que dan servicio a los municipios pequeños. Sin embargo, podríamos dar la vuelta al argumento para entenderlo: No tocan los municipios pequeños para no tener que suprimir las diputaciones, chiringuito rentable al bipartidismo, aunque sea nocivo para el interés general.   

 

Con esta reforma  tampoco queda resuelto el problema de la financiación, ni el de las duplicidades, ni se avanza en la profesionalización de la administración local,  ni acierta en la distribución de competencias, incurriendo en errores como el de quitar a los ayuntamientos competencias en servicios sociales, que han venido desarrollando con acierto en general.

En fin, es una reforma hecha por imperativo del ahorro que nos imponen desde fuera, hecha sin consenso y sin proyecto, sin ningún horizonte de mejora de nuestra administración local; una reforma de un mal estadista, de un partido más pendiente de no disgustar a sus cargos, de mantener sus bastiones, sus intereses clientelares. Es la reforma de un partido sin ambición de país.  

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz del Grupo Municipal de UPyD Getafe

 

“14-N: mucho más que una huelga” por Francisco Javier López

Ante las agresiones a los trabajadores y trabajadoras, las organizaciones sindicales hemos respondido históricamente, con la convocatoria de Huelgas Generales.  Hemos vivido en nuestro país Huelgas Generales, ante recortes en la protección a las personas paradas, ante reformas laborales que facilitan el despido y lo abaratan, ante el destrozo de los derechos laborales en las empresas, contra las agresiones que condenan a nuestros jóvenes a un empleo de baja calidad, o ante los recortes en el sistema de pensiones.

Las Huelgas Generales han sido siempre paros laborales en las empresas, con repercusión en las calles, con la celebración de manifestaciones masivas y piquetes que recorren la ciudad y los polígonos, durante todo el día de la huelga.

Con apoyo de muchos sectores de la sociedad, las Huelgas Generales han sido pacíficas y siempre han tenido una incidencia importante en la producción, los servicios, el consumo, la utilización de los servicios públicos. 

En cada huelga los niveles de consumo eléctrico, por poner un ejemplo, se han reducido a niveles de domingo o festivo.  Luego, los medios de comunicación dependientes y sostenidos por los Gobiernos, han intentado descalificar la incidencia de esas huelgas, en las empresas, aunque no han podido esconder las imágenes de participación masiva en las manifestaciones.

La novedad de este 14-N estriba en que el golpe que recibimos por parte de los Gobiernos en forma de recortes laborales y sociales, son generalizados.  Despido fácil y barato, destrozo de la negociación colectiva, recortes en la protección por desempleo. Bajadas salariales.  Subidas del IBI, el IRPF y el IVA.  Subida del coste de la vida.  Ausencia de crédito.  Aumento de los desahucios.  Golpe también para las personas desempleadas que padecen también recortes en las prestaciones, ayudas, subsidios.  Para los pensionistas, que ven reducir sus rentas, mientras les obligan a repagar medicamentos.

Los derechos sociales que tanto nos ha costado conquistar se debilitan en sanidad, en educación, en los servicios sociales, en la atención a la dependencia.  Hasta la justicia incrementa las tasas.

La Cooperación al Desarrollo queda reducida a la mínima expresión.  Las políticas de reconocimiento de la diversidad, de integración de las personas inmigrantes sufren recortes radicales.

Mientras la presión fiscal aumenta para las rentas bajas, se mantienen privilegios fiscales para las rentas altas y se amnistía a los defraudadores.  El 72 por ciento del fraude fiscal se encuentra en estas altas rentas.  Hasta los derechos y libertades a manifestarse, derecho de huelga, aborto, matrimonio igualitario, sufren el embate y se ven recortados.

Derechos laborales, derechos sociales, derechos de ciudadanía.  Por eso esta Huelga General del 14-N, no será  tan sólo una Huelga laboral que paralice las empresas.

La Huelga General tiene una expresión social para cuantos carecen de empleo y ven como caen en la pobreza.  Un millón de madrileños y madrileñas vive ya bajo el umbral de la pobreza.   El 14-N se convierte en un día para el paro en las empresas y un día de lucha en la sociedad.  Una Huelga a la que acudimos junto a Portugal, Grecia, Italia, Malta, Chipre y que contará con manifestaciones y actos en Francia, Bélgica, Alemania y el resto de los países de la Unión Europea.

Es el momento de los pueblos, de los trabajadores y trabajadoras de toda Europa que exigimos otras políticas para salir de la crisis, apostando por la inversión, el empleo y la protección social.  Porque las personas son los primero.  Porque sólo las personas deben ser salvadas en esta crisis.

Esas personas que reclamarán un empleo y una vida digna en las empresas y en las calles el próximo miércoles 14 de Noviembre.  Mucho más que una Huelga.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

 

“Un año de ataque a los derechos sociales” por Manuel Robles

Hemos cumplido el primer año de legislatura en nuestra región, y en todos los ámbitos se están haciendo valoraciones de gestión y grado de cumplimiento en los diferentes ámbitos locales, que son los que más hemos sufrido las consecuencias de una política regional del PP, de una presidenta, Esperanza Aguirre,  que cada vez se ha hecho más extrema, más alejada de la tarea de gobernar, de atender las necesidades de la región de Madrid, de sus pueblos y ciudades, aunque su gran fraude electoral lo haya vestido como siempre con el barniz populista de los actos preparados para su mayor gloria y propaganda. O poniéndose en el foco nacional con declaraciones tan impresentables como poner en entredicho las competencias de la Comunidad Autónoma, o como ha sido el caso más reciente e indigno, proponiendo la barbaridad de suprimir el Tribunal Constitucional solo porque no la ha gustado la sentencia sobre un partido vasco.

Todo esto no son intentos nada más que de distraer la atención sobre el desastre de gobierno que tenemos en la Comunidad de Madrid, donde se han realizado los recortes sociales en derechos y en servicios más graves dela democracia. Al mismo tiempo,Esperanza Aguirre ha desplegado toda una estrategia de comunicación irresponsable destinada a satanizar los movimientos sociales en defensa de lo servicios públicos y a desprestigiar a las instituciones.

El deterioro y los recortes en Sanidad y en Educación son de una gravedad extrema, sin que haya habido atención y respeto a  las movilizaciones de los colectivos profesionales y de la ciudadanía que se han producido y que sin duda van a seguir produciéndose.

En otro orden de abandono está la falta de iniciativas para promover actuaciones proactivas de fomento del empleo, donde en Madrid ya alcanza cerca de los 600.000 desempleados, a pesar de contar con la mayor iniciativa privada que tiene el propio potencial de la región donde está la capital del Estado. Se ha abandonado a los ayuntamientos y es difícil establecer acuerdos que conlleven gasto social o inversiones. De hecho, nada se sabe de Plan de Inversiones (PRISMA) del que a Fuenlabrada le queda por ejecutar 8 millones de euros. El gobierno regional no solo no atiende a los municipios, sino que a algunos les debe varios millones de euros. Concretamente al ayuntamiento de Fuenlabrada nos adeuda en torno a 5 millones de euros.

La Federación Madrileña de Municipios y su presidencia, amparada en su mayoría absoluta,  está ausente de cualquier acuerdo para demandar al Gobierno Regional asuntos relevantes respecto a Pactos de Inversiones para el Empleo,  o para atender las demandas sociales. Se hace más política de partido que de institución creada para defender los intereses de los municipios.  ASÍ NO PODEMOS SEGUIR

 Manuel RoblesDelgado
Alcalde de Fuenlabrada

“Lo mejor y lo peor” por Ignacio García de Vinuesa

La crisis saca lo mejor y lo peor de las personas. Conozco a varias que se han entregado a labores de voluntariado, a ayudar a los demás de forma individual o a través de asociaciones; siempre desinteresadamente. Otras han hecho de su situación de desempleo una oportunidad para reorientar sus trayectorias vitales y profesionales y han dejado emerger grandes ideas que han terminando generando empleo para otros.

El otro día escuché a una persona que perdió su trabajo (especializado en Recursos Humanos) que ahora ayudaba a través de Cáritas a otras personas a hacer, por ejemplo, su trayectoria profesional. Esta persona les aconsejaba que nunca enviaran dinero como respuesta a una oferta de empleo. Me interesó el tema y descubrí que es que hay personas que han decidido hacer de la crisis su chiringuito y de las personas que buscan trabajo víctimas de sus timos. Ponen anuncios ofreciendo empleo y piden que junto al CV se envíe dinero. Lo dicho, la crisis saca lo mejor y lo peor de las personas.

En nuestra vida en la ciudad nos encontramos con vecinos que no recogen los excrementos de los perros, que no echan sus bolsas de basura en los contenedores por pura pereza, que van a urgencias sin tener urgencia. Estas personas son las que además luego van contando, a veces con la complicidad de una oposición poco razonable, que no se limpian las cacas de las calles, que los contenedores están llenos o que las urgencias están colapsadas. Con estas personas convivimos otras que tenemos perro y que no se nos ocurre salir sin la bolsita, personas que jamás han cogido una bolsa de más. Hay personas que cuando vamos a echar los cartones al contenedor, encima recogemos los que otros han dejado fuera. Hay personas escrupulosas en el uso de cualquier instalación y servicio público. Estas personas son las que realmente creen en la ciudad, en el valor de lo público y en la necesidad de cuidar la ciudad y a los vecinos.

Los Ayuntamientos deberíamos endurecer las penas económicas o sociales para las personas que dañan a la ciudad. A los que pintan y afean el mobiliario urbano, a los que hacen mal uso de las instalaciones, a los que no recogen las cacas de sus perros incrementando los costes de los servicios de limpieza que pagamos entre todos. Si lo hiciéramos, muchos hablarían de afán recaudatorio. Lo harían los insolidarios porque los demás, con la conciencia tranquila, ni se darían por aludidos.

En esta situación tan difícil que estamos viviendo, cada euro cuenta y no es permisible que se pierdan euros por cubrir los comportamientos más insolidarios e incívicos. Lo mejor que podemos sacar de nosotros mismos es convivir todos con el máximo respeto y la máxima solidaridad. Así ha sido durante años Alcobendas y los españoles en general. Que eso no se pierda, que eso nadie se lo lleve.

Ignacio García de Vinuesa
Alcalde de Alcobendas

“Medio pan y un libro… y un billete de tren” por David Sañudo

No recuerdo cuál fue el primer libro que leí. Supongo que ni siguiera se podía llamar “leerlo”. Imagino que mis padres me sentarían en la sillita, me pondrían un libro en el regazo y pasaban las páginas que yo miraba sin saber. Sí recuerdo, por ejemplo, uno de los primeros que “cogí” prestado de una biblioteca: “La bruja Mon” de la serie blanca de Barco de Vapor.

Amo a las bibliotecas. Los pasillos. Las estanterías con los libros en formación. Ordenados pero desordenados. Paseo por allí. Si no busco nada en concreto, me guío por sus lomos. Los colores. El tamaño.

Ahora el ayuntamiento de Parla se plantea cobrar por el préstamo de libros. Tres euros al año, que yo, personalmente, pagaré gustoso. A mí no me hace falta que me convenzan, que me atraigan hacia las bibliotecas. Yo ya estoy “enganchado” a la lectura. Pero, ¿qué hay de esa persona que se “sacó” el carnet por tenerlo (y porque era gratis)? ¿Ese niño al que su madre le “apuntó” a la biblioteca siendo pequeño? ¿Ese que no ha “cogido” nunca un libro (“vaya rollo”, dice cuando le hablan de leer) pero al que, tal vez, un día, acompañando a alguien a la “biblio” le atrae esa portada o ese libro del que ahora han hecho película? Esa persona no “vivirá” esa historia, ni las que le habrían sucedido. Esa persona no leerá.

Y todo por conseguir cuánto ¿10.000? ¿20.000 euros al año? Con una deuda de 221 millones de euros a pagar en 20 años (si finalmente se aprueba el Plan de Ajuste) no tiene pinta de que vaya a solucionar muchos problemas.

Hace muchos años, en un momento crítico (tanto político como económico) para la historia de España, un poeta dijo: “si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro”. Tal vez, Federico GarcíaLorca hoy pediría también un billete de Cercanías, porque eso de “leer un libro en el tren” (a lo que tantos somos aficionados) se va a convertir  en un “artículo de lujo”.

David Sañudo
Periodista

“Con trabajo, sin nómina” por David Callejo

No has hecho nada mal. No has faltado ni un día al trabajo. Prestas un servicio público. Pero te dicen que “lo sienten”, que no vas a cobrar. Sin saber bien cómo, “sin comerlo ni beberlo”, estás pagando los platos que han roto personas a las que no has visto en tu vida. A los cada vez menos afortunados que no nos hemos enfrentado a esa situación nos cuesta a veces tener ese punto de empatía necesario en todo periodista, en toda persona, para entender el mazazo de ver una cuenta corriente que no se actualiza como debiera.

La situación parece agravada cuando se trata de empresas contratadas por un concejal, por un cargo público. Cientos de trabajadores que creían tener cierta seguridad, amparados tras un servicio que no puede dejar de prestarse, se enfrentan ahora a una incertidumbre vital desconocida. El calendario se inclina cada vez más cuesta arriba y al cinturón le faltan hebillas que apretar.

Empleados de limpieza, de recogida de basuras, educadores, funcionarios… da igual el puesto. También es indiferente el Ayuntamiento al que miremos. Entre noticias de manifestaciones y notas de prensa institucionales, no debemos dejar de centrar el foco en lo que de verdad importa: los cientos de dramas con cara, nombre, apellidos y hasta “twitter”, también incluso con la fortuna del trabajo, pero sin la seguridad laboral y económica tan común hace unos años.

Eso mientras responsables políticos y empresariales agarran con fuerza la soga, tirando pero sin aflojar, para dilucidar quién de los dos sectores tiene la culpa. La culpa no sé, pero el daño está claro para quién es.

Aunque también he de romper una lanza por esos políticos y empresarios que dan la cara, que soportan la vergüenza y el dolor de enfrentarse a sus semejantes en momentos tan duros. No son muchos, pero existen, se lo aseguro. Sin colores ni apellidos. Búsquenlos.

Y reconozcamos la abnegación de todos esos trabajadores que, aun con huecos en sus nóminas, acuden a diario para prestar un silencioso pero imprescindible servicio a sus vecinos. Que no entienden de crisis, de políticas, de recortes ni de negociación sindical. Que no son culpables de una situación que pagan con creces. Pero que merecen una dignidad salarial hace meses arrebatada.

David Callejo
Periodista

A veces “deliran”

Cuando escuché ayer la propuesta de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la que animaba a los ciudadanos a dedicarse, de forma gratuita, a poner en funcionamiento los servicios municipales que están paralizados por falta de presupuesto, me quedé helado. Pero, a continuación, cuando justificó dicha propuesta con el argumento “deberíamos todos devolver a la sociedad lo que ésta nos ha dado”, pasé del frío al calor. Parece ser que para la alcaldesa de Madrid, los sevicios municipales nos los han regalado a los ciudadanos, no los hemos pagado con nuestro impuestos. En fin, con esta profundidad de conocimientos de cómo son las cosas, vamos apañados. Y esto, es sólo el principio.