“Divide y vencerás” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESAl igual que un trabajador pelota, que para congraciarse con el jefe traiciona a sus compañeros, el Presidente Rajoy ha decidido ser el alumno más aventajado de la dueña de Europa. Entre los gobiernos europeos, el español ha sido el más beligerante y crítico con el nuevo ejecutivo griego, sea por miedo a que las medidas del gobierno de Syriza tengan éxito y puedan suponer un cambio político en nuestro país, o sea porque piensen que atacando a Grecia la señora Merkel y Alemania van a ser más benévolos con España. La realidad es que nuestro gobierno ha decidido ser más papista que el Papa y exige a Grecia más austeridad y más recortes, rompiendo una posible alianza con los otros países damnificados por las políticas económicas de austeridad, los despectivamente denominados PIGS[i], y olvidando aclarar en sus declaraciones públicas que nuestro país no salió al rescate de Grecia, sino al de los bancos que tenían deuda griega.

La actuación de nuestros gobernantes es un ejemplo claro de que es más fácil congraciarse con el poderoso que apoyar al débil. Siempre se necesita un chivo expiatorio a quien hacer responsable de nuestras desgracias, máxime cuando los responsables son fuertes y de difícil acceso. En mi ciudad han aparecido panfletos de un grupo de ultraderecha y fascista en que, con un claro cariz xenófobo y de propaganda electoral, se pide que los servicios y los derechos sociales sean solo para los españoles. Una vez más pretenden enfrentar entre sí a los más pobres y desfavorecidos. Lo que este grupo olvida es que los responsables de la situación económica que vivimos no son aquellos que necesitan ayuda, sea cual sea su nacionalidad o lugar de nacimiento, sino los gobernantes que han eliminado las ayudas sociales, aplicando fuertes recortes en derechos básicos como educación, vivienda o sanidad. Quienes han quitado las becas para comedor o libros de texto no han sido los compañeros de clase de mis hijas que provienen de otros países, sino el ministro Wert o la Consejera de Educación de Madrid, Lucía Figar. Las familias inmigrantes de mi colegio no son las responsables de la reducción de profesores, de la eliminación de los apoyos o de la no sustitución del profesorado enfermo: de esto son responsables los recortes que los gobiernos autonómico y central han realizado, y que han ido destinados a rescatar a los bancos y a las cajas de ahorro. Solo el rescate de Caixa Galicia y Caixa Catalunya (10.000 millones de euros) es igual a lo recortado en sanidad y educación. Entonces, ¿quién es el enemigo del bienestar de los ciudadanos españoles? ¿Es el hijo de un emigrante o el banquero manirroto y el político corrupto que ha permitido sus desmanes?

A los que tienen el poder y los boletines oficiales les es fácil conseguir enfrentar a los ciudadanos entre sí. Un ejemplo claro lo tenemos en la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid: en 2012, ante la unidad de padres, profesores y alumnos contra los recortes en educación, que provocaron varias huelgas y movilizaciones en colegios, institutos y universidades, la Consejería vio una oportunidad única para romper esta unidad, flexibilizando la norma que posibilita la implantación de la jornada continua en los colegios públicos. En parte lo ha conseguido, ya que esta modificación ha provocado que cuando llega enero o febrero se inicie, en todos los colegios públicos de la Comunidad, una discusión que enfrenta, por un lado, al profesorado con una parte de las familias y, por otro, a unas familias contra otras, en un falso debate sobre las bondades de una u otra jornada escolar, bajo la que subyace en realidad la defensa de los intereses particulares de cada sector. Se supone que la Comunidad de Madrid es la que tendría que velar por el interés de los alumnos y, por tanto, es quien tendría que decidir, a partir de estudios serios y fiables y con el asesoramiento de expertos, qué tipo de jornada es la mejor para los estudiantes de nuestra Comunidad. Estoy absolutamente convencido de que el interés del alumnado no es el objetivo que persigue la Consejería de Educación, y su intención real es dividir a las familias y docentes de la escuela pública con el único objetivo de dinamitar las protestas contra los recortes.

Lo dicho: divide y vencerás.

Juan Torres García

AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

[i] PIGS significa en inglés cerdos y son las siglas de Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain).

 

“Mayo: un mes estupendo” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESMayo es un mes estupendo: comienza con una fiesta como la del 1º de mayo, Día de los Trabajadores, que tal y como está la situación de los derechos laborales cada año tiene más importancia; sigue con la de San Isidro, que tengo que decir que para los que trabajamos en Madrid pero vivimos en ciudades donde no es festivo nos viene súper bien: dejas a los niños en el cole y tienes todo el día libre para ti. Pero lo que más me gusta de mayo es ese calor suyo que precede al sofocante del verano. Mayo entra en nuestras vidas lleno de luz y energía.

Quizás este mayo de 2014 es especial, ya que es el mes de Europa. Es el mes en el que se van a celebrar las primeras elecciones al Parlamento Europeo, en las que los ciudadanos vamos a poder elegir directamente, además de a los componentes del Parlamento, al Presidente de la Comisión Europea, cargo del que se supone que es “el mandamás” de la Unión Europea. Desgraciadamente, y pese a la importancia creciente que para nuestras vidas tienen las instituciones europeas, parece ser que los ciudadanos españoles van a pasar olímpicamente de estas elecciones y una parte importante se va a abstener.

El resultado de las elecciones marcará nuestro futuro; los actuales gobernantes europeos con la Sra. Merkel a la cabeza han sido los que obligaron a que se cambiara en un tiempo record la Constitución española, con los votos de PSOE y PP, para garantizar el pago de la deuda. Deuda pública que un tiempo después se ha visto enormemente aumentada, no por las inversiones en educación o sanidad, sino por el rescate a los bancos y cajas, de cuyo pago nos han hecho responsables a todos los españoles sin consultarnos.

Los gobernantes actuales de la Comisión y del resto de los organismos europeos han obligado a un buen número de países, entre ellos al nuestro, a realizar duros ajustes en servicios públicos como educación, sanidad o pensiones, o a desregularizar a través de reformas los mercados laborales, precarizando el trabajo y facilitando el despido barato. Mientras, esos mismos gobernantes han sido absolutamente pasivos ante el ataque de los mercados financieros a las economías nacionales: no solo han permanecido impasibles, sino que en muchos casos han potenciado la especulación financiera al facilitar a los bancos, a través del Banco Central Europeo (BCE), créditos baratos (generalmente al 1%) que el BCE negaba a los países para que, acto seguido, esos mismos bancos prestaran ese dinero a los estados al 5%, generando así un negocio redondo. ¿Para qué van a dar créditos a familias y empresas cuando tienen asegurado un 4% en muy poco tiempo prestando a los gobiernos el dinero barato que estos mismos gobiernos les han prestado a ellos?

Del resultado de las elecciones dependerá el futuro de la educación y la sanidad públicas, el mantenimiento de las pensiones de nuestros mayores, y que podamos conservar los pocos derechos laborales que todavía tenemos.

Porque estoy convencido de que las políticas de austeridad y recortes, que el actual gobierno y en parte el anterior, han puesto en marcha vienen marcadas desde las instituciones europeas, el 25 de mayo iré a votar. Porque sé que las políticas económicas de la Unión Europea tienen mucho que ver con la eliminación o reducción de las becas y de miles de profesores en la educación pública, el 25 iré a votar. Porque deseo que mis hijas elijan libremente el lugar donde vivir y trabajar sin tener que emigrar por falta de expectativas como hicieron mis padres en los años 60, el día 25 votaré. Y, sobre todo, porque quiero que ellas tengan una educación, una sanidad y un futuro digno en su país que es el mío, el 25 de mayo participaré en las elecciones. Y lo haré para contribuir a construir una Europa más solidaria, más justa y más social: LA EUROPA DE LOS CIUDADANOS Y NO LA DE LOS MERCADOS.

Juan Torres García
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Desaparece educación para la ciudadanía” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESLo bueno de tener una emisora como SER Madrid Norte es que te llega con más facilidad la información local que difícilmente tendría cabida en los medios de comunicación de ámbito autonómico o nacional. A través de nuestra SER Madrid norte constantemente recibo información sobre los proyectos, actos o conferencias que mi ayuntamiento y el de la vecina Alcobendas organizan en temas relacionados con igualdad, tolerancia, xenofobia, etc. Temas sociales de máxima importancia y que muchas veces se ponen en marcha en los centros educativos con el objetivo de sensibilizar y educar a los alumnos y a la ciudadanía en general en el respeto al prójimo y a los derechos humanos. Me parece estupendo este trabajo ya que creo que es importantísimo que se incida en la necesidad de hacer una sociedad más respetuosa, cariñosa y cívica. No querría que se entendiera este artículo como una crítica pero sinceramente lo que me llama enormemente la atención es que estos mismos ayuntamientos no hayan levantado la voz ante la eliminación, en la Ley de Educación del Ministro Wert, de la asignatura de Educación para la Ciudadanía ya que precisamente en esta asignatura era donde tenían cabida muchos de los temas sobre los que ellos hacen conferencias, cursos y charlas.

En algunos asuntos nuestro país siempre va a contracorriente. Cuando parecía que nos igualábamos con los países europeos implantando una asignatura donde se inculcaran valores cívicos, democráticos y sociales semejante a la que existe en la mayoría de los países de nuestro entorno llega la LOMCE y nos la elimina.

Desgraciadamente y pese a sus buenas intenciones Educación para la Ciudadanía nació herida de muerte, tanto la derecha política como la jerarquía eclesiástica se lanzaron desde el inicio a una campaña de descalificación a esta nueva asignatura. Una asignatura que al fin y al cabo pretendía trasmitir los valores que consagra nuestra constitución y regulan las leyes. Quizás el problema residía precisamente en eso, en que lo que pretendía Educación para la Ciudanía era impulsar e inculcar en nuestros jóvenes conciencia de ciudadanos y no de simples súbditos. Sabemos que la conciencia como ciudadanos nos obliga a cumplir las leyes pero también a exigir su cumplimiento y el de nuestros derechos, por el contrario ser súbdito nos convierte en simples seres obedientes y callados.

Desgraciadamente los españoles hemos perdido la mayoría de las oportunidades que históricamente se nos han presentado para avanzar y equipararnos a los países más avanzados. En mi opinión dos han sido las principales oportunidades perdidas y las consecuencias de este fracaso se han sufrido durante décadas. A principios del siglo XIX cerramos la puerta a las ideas de progreso de la Revolución francesa y nos quedamos con el “vivan las cadenas” de Fernando VII y los borbones. Más de un siglo de atraso nos costó aquella fiebre de “nacionalismo español” contra el francés hasta que del brazo de la primavera, como dijera Don Antonio Machado, vino la Segunda República.Una República cuyo objetivo era crear ciudadanos libres a través de una educación pública y laica que llevó la cultura hasta el último rincón de nuestro país. En el escaso lustro de paz que tuvo la República se construyeron tantas escuelas como en los 45 años de reinado de Alfonso XIII. Con la guerra incivil nuevamente perdimos el rumbo del progreso y avance y nos adentramos en 40 años de dictadura y oscuridad volviendo a convertirnos en súbditos en vez de ciudadanos.

Si a lo largo de nuestra azarosa historia hubiésemos tenido más Educación para la Ciudadanía quizás no estaríamos en la situación en la que nos encontramos en la actualidad. Seguramente el Sr. Montoro no habría tenido la osadía de descalificar a Caritas por hablar del alto índice de pobreza infantil, ni los Blesa de turno habrían tenido la indecencia de robar descaradamente a los ciudadanos. Por lógica se entiende que si en este país hubiésemos crecido con una asignatura como Educación para la Ciudadanía seríamos más ciudadanos y menos súbditos y no habríamos aceptado, ni votado, a tantos corruptos, ineptos o indecentes.

Qué envidia me produce cuando llegan a mis oídos noticias de países de nuestro entorno de que un ministro o ministra dimite por que se ha descubierto que veinte años atrás copió parte de su tesis doctoral o por que a algún cargo público le ha invitado un empresario a pasar las vacaciones, o simplemente por saltarse una norma de tráfico. Quizás la diferencia de estos países con el nuestro es que ellos sí que tuvieron una asignatura como Educación para la Ciudanía. Nosotros en cambio tendremos que seguir sufriendo que alguna ex-presidenta considere normal parar el coche en la Gran Vía para ir al cajero a sacar dinero y posteriormente darse a la fuga arrollando la moto de los agentes.

¿Estaremos ante otra oportunidad perdida?

Juan Torres García
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Formación profesional” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESEn un país que se considerase normal la máxima preocupación de sus gobernantes tendría que ser la felicidad y el bienestar de sus ciudadanos, y por tanto la educación sería una de sus prioridades. Una buena educación pública garantiza la equidad y la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos, con lo que se consigue poner cierto freno a esto que se ha venido en llamar economía de mercado, y que hoy en día, llamando a las cosas por su nombre, es capitalismo salvaje, donde las reglas de juego las imponen el poder económico y financiero, mientras que el político se ha quedado como guardián de los intereses de los dos primeros.

Como bien he dicho, en un país normal, cuando su tasa de desempleo fuera el 25% de la población activa, la obligación de su gobierno sería, entre otras,  realizar políticas educativas encaminadas a mejorar la formación profesional de sus ciudadanos en paro. Nuestra desgracia reside en que ésta no es una prioridad para el nuestro. Se supone que tendríamos que estar aprovechando estos dramáticos momentos para formar más y mejor a nuestros ciudadanos, especialmente a los parados y a los jóvenes, dedicando más recursos a este fin. La realidad es todo lo contrario: las administraciones públicas lo que están haciendo es recortar presupuesto tanto en educación como en formación profesional en cualquiera de sus modalidades. En estos últimos años se han eliminado grupos en los grados medios y superiores de formación profesional, dejando sin poder estudiar a miles de jóvenes y parados que querían aprovechar el periodo de desempleo para formarse. Así ha pasado en uno de los institutos de San Sebastián de los Reyes, donde se ha eliminado un grupo en el grado medio de Anatomía Patológica, dejando sin plaza a una centena de estudiantes que se han venido a sumar al otro centenar que por falta de plazas se han quedado fuera en los grados superiores. Éste es un solo ejemplo de recortes,  supongo que en el resto de institutos de mi ciudad y de la Comunidad habrá ocurrido lo mismo.

Está claro que el Gobierno del Sr. Rajoy añora el pasado, y que muchas de sus actuaciones van encaminadas a rescatar situaciones de otras décadas que creíamos felizmente superadas. Esto ocurre con la regulación de la Formación Profesional en la nueva y protestada Ley de Educación del ministro Wert. La creación de la nueva Formación Profesional Básica nos devuelve a los tiempos de la segregación de alumnos en los que, y lo digo con absoluto respeto, a los “torpes” se los mandaba a F.P. y a los “mejores” a Bachillerato. El problema es que muchos de los “mejores” están decidiendo no ir a Bachillerato,  puesto que asumen que debido a los recortes no van a tener becas y que tampoco van a poder pagar las altas tasas universitarias, optando finalmente por intentar estudiar un módulo profesional en el que no tienen asegurada plaza. Por otro lado el Sr. Wert se saca de la manga la nueva F.P. básica para invitar a determinados alumnos a abandonar la ESO a los 15 años y pasarse a esa nueva F.P. Y pretende que tanto las familias como el profesorado seamos sus cómplices. Soy consciente de que en muchas aulas de secundaria se viven situaciones complicadas generadas por algunos alumnos que no sienten ninguna motivación por estudiar y que año tras año pasan a engrosar las cifras de fracaso escolar, pero el ministro tendría que saber que el fracaso escolar y la desmotivación de estos estudiantes solo se combate y cambia aportando medios y recursos desde las primeras etapas educativas (infantil y primaria).

Con recortes de profesorado, con eliminación y masificación de aulas, con eliminación de ayudas y becas, con introducción de reválidas desde la educación primaria, o con segregación de alumnos desmotivados o con dificultades a los 15 años, NO SE REBAJA EL FRACASO ESCOLAR NI AUMENTA EL RENDIMIENTO ESCOLAR. El gobierno no hace una ley para atajar el fracaso y abandono escolar, hace una ley para ahorrar, expulsando de la educación al sector más desfavorecido de la sociedad. El ejemplo claro lo tenemos en esta nueva F.P. Básica y la consecuencia es que al final no pueden estudiar ni los “peores” ni tampoco los “mejores” de la clase trabajadora.

Tengo que reconocer que los actuales gobernantes saben llevar  el agua a su molino, aprovechando el malestar existente en la sociedad sobre determinados asuntos. Que hay alumnos que molestan en la ESO, pues creamos la F.P. Básica y los mandamos allí; que el informe PISA nos da una nota mediocre,  pues hablamos de aumentar el esfuerzo de los estudiantes y justificamos así la eliminación de ayudas educativas y económicas a las familias con más dificultades. ¡Quién quiera refuerzos y ayudas complementarias que se las pague! Que se hacen públicos los fraudes y corruptelas en los cursos de formación para trabajadores activos o en paro, pues los eliminamos tal y como pretende la Comunidad de Madrid. Lo que no nos cuentan las autoridades madrileñas, o andaluzas, es cómo ha sido posible que durante años se hayan estado produciendo estas estafas y no se dieran o no se quisieran dar cuenta de su existencia, lo más probable es que no les interesara. Lo importante es aprovechar el momento de indignación popular para quitar los fondos para la formación de los trabajadores. Fondos que últimamente tanto la Comunidad como muchos ayuntamientos han reducido a la mínima expresión. De nuevo la máxima de que quien quiera formarse que se lo pague.

De todas maneras éstos no son temas para tenernos demasiado preocupados: ¿a quién le puede preocupar la educación teniendo el Mundial de Brasil en puertas?

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Cifras” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESTengo que reconocer que me gusta más la lectura que los números, aunque siempre he tenido una especial predisposición a familiarizarme con las cifras. Recuerdo cómo, cuando tenía veinte años, mi novia, con la que comparto hoy mi vida, y yo pasábamos las tardes enteras haciendo números en las servilletas de algún bar planificando nuestra futura vida en común (qué tiempos aquellos en que unos veinteañeros podían planificarse el futuro).  La verdad es que las servilletas de los bares dan mucho juego, y si no que se lo digan al expresidente de la Generalitat Valenciana, el Sr. Camps, que acordaba con el arquitecto Calatrava los millonarios contratos de las obras públicas en esos  pequeños y ásperos trocitos de papel.

Cifras también son los 30 millones de euros que ha eliminado la Comunidad de Madrid en becas de libros; 747 millones los que pagó Caja Madrid por un banco ruinoso de Miami; diez lo que nos costó a los madrileños el chalet que compraron para cuando viajaran los directivos de la caja a visitarlo; 120.000 euros lo que le dio el Ayuntamiento de Madrid a la “ONG” de Urdangarín por apoyar la candidatura olímpica; 100.000 los que cobran varios consejeros de Liberman (las antiguas cajas de ahorros de Castilla la Mancha, Extremadura y Asturias) además de haber cobrado la indemnización por despido como empleados y seguir cobrando la prestación por desempleo; 18.000 son los profesores que reconoce el ministro Wert que se han eliminado en estos últimos años, muchos más según los sindicatos de la educación; varios cientos de miles son las familias desahuciadas de sus casas y también miles los autónomos y pequeños empresarios que han tenido que cerrar sus negocios por los efectos de las políticas de austeridad que nos imponen; unos 15.000 euros era lo que costaban las obras de mejora en una guardería del barrio de Gamonal que el Ayuntamiento burgalés no quiso gastar, optando por su cierre mientras pretendía destinar una decena de millones de euros a un nuevo bulevar; 20 son las personas más ricas de España que tienen tanto como los 10 millones más pobres  y miles serán los libros que tendremos que tirar a la basura cuando entre en vigor en septiembre la nueva ley de Educación. 

 Como popularmente se dice, “el papel lo aguanta todo”, pero cuando los números se imprimen no en servilletas de bares sino en los boletines oficiales, las cifras se acaban clavando como puñales en el alma y en el bolsillo de los ciudadanos.  

 Supongo que esos puñales los habrán sentido muchas familias españolas normales, ésas que a duras penas llegan a fin de mes, las de los cinco millones de parados y las de otros cuantos millones que pese a tener ese privilegio que es tener trabajo ganan sueldos de miseria, cuando a primeros de enero escucharon la noticia de que como consecuencia de la nueva Ley de Educación se van a cambiar los libros de texto de 180 asignaturas. Claro que esto no sería un gran problema si la Comunidad de Madrid no hubiese eliminado los 30 millones de euros de las becas de libros y material escolar. De nuevo cifras, cifras y más cifras.

Sin embargo, como nunca llueve a gusto de todos, desde hace unos días un pequeño número de españoles estará un poco más contento que antes: me refiero a ese pequeño pero influyente grupo, en el que claramente se encontrarán los 20 más ricos,  al que el Gobierno de España ha rebajado el IVA del 21 al 10% en la compra de obras de arte y antigüedades, un 11% de rebaja. Un 11: esos dos palitos que los niños de infantil  aprenden a escribir en sus cuadernos con sus lápices y sus colores. Lápices y cuadernos a los que nuestro gobierno no tuvo problema ni remordimiento en subir el IVA, junto con el resto del material escolar, del 7% al 21%.

Entiendo al gobierno cuando piensa que frente al gasto que supone enseñar a los escolares esos dos palitos, es más importante reactivar la maltrecha economía de nuestro país potenciando la compra de un cuadro de Picasso o Dalí o de un antiguo jarrón chino que decore el despacho del presidente de algún importante banco o multinacional. Y entiendo al gobierno porque ellos no son como yo ni como la inmensa mayoría de los españoles, ellos como individuos no tienen que preocuparse del precio de los libros ni del de las patatas ni del recibo de la luz, ellos se preocupan de que sus amigos y ellos mismos puedan comprar sus obras de arte y antigüedades sin tener que pagar impuestos. Pueden hacerlo: tienen mayoría absoluta.

¿Cuántas becas de libros se pueden dar a familias en paro y sin recursos con esta rebaja del IVA? ¿Cuántos de los profesores despedidos se podrían haber mantenido con lo que se gastó Caja Madrid en sus experimentos americanos? Estoy convencido de que alguien me llamará demagogo cuando lea este artículo, pero si por demagogia se entiende decir lo obvio reconozco con orgullo que no me importa serlo.

No quiero terminar sin recordar al poeta Antonio Machado cuando se cumple el 75 aniversario de su muerte. Al igual que miles de españoles, Machado tuvo que abandonar España huyendo de la represión franquista cuando la democracia española perdió la Guerra Civil. Un Machado cansado y enfermo cruzó andando a finales de enero de 1939 la frontera con Francia, junto con su hermano y su madre, que preguntaba: “¿Llegaremos pronto a Sevilla?”. El 22 de febrero Antonio Machado, en el buen sentido de la palabra bueno y quizás el mejor poeta español de todos los tiempos, murió en un hotel del pueblo francés de Colliure. Dedicó toda su vida a la poesía, a la cultura y a la educación pública. Creyó que sólo proporcionando en igualdad de condiciones una educación digna a toda la población nuestro país podría prosperar. Hoy sus enseñanzas, sus esperanzas y su poesía están más presentes que nunca y el lema EDUCACIÓN PÚBLICA DE TOD@S PARA TOD@S se hace más necesario.

Para dialogar,

preguntad primero;

después…escuchad.

 

Enseña el Cristo: a tu prójimo

amarás como a ti mismo,

mas nunca olvides que es otro.

 

¿Tu verdad? No, la Verdad,

Y ven conmigo a buscarla.

La tuya, guárdatela.

(Nuevas Canciones) Antonio Machado

 

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Los siete magníficos” por Juan Torres

FOTO_JUAN_TORRESEn la película de 1960 dirigida por John Sturges, y protagonizada por Yul Brynner, Steve McQueen y Charles Bronson, “Los siete magníficos” los humildes habitantes de un pueblo campesino del norte de Méjico deciden, hartos de ser constantemente humillados y robados por una banda de bandidos capitaneados por un desalmado llamado Calvera, reunir fuerzas y los pocos recursos que tienen para contratar a un grupo de pistoleros profesionales que los proteja. La escasa paga, 20 dólares, hace que sean sólo siete los pistoleros reclutados. Estos siete magníficos se alistan movidos más por un ansia de justicia que por la recompensa económica, y consiguen unir a los campesinos para enfrentarse a los malvados y finalmente derrotarlos.

Esta película, que he tenido la oportunidad de ver de nuevo en las pasadas navidades, es un canto a la decencia y al poder que tienen los indefensos cuando logran unirse, y me ha hecho pensar en la situación social y política en la que vivimos desde hace unos años (tengo que decir que no sólo debida a las políticas del actual gobierno). Ante tantos sinvergüenzas que nos dirigen y nos han dirigido, ante la especulación y el robo generalizados, necesitamos a los siete magníficos. Frente a los enormes recortes de derechos sociales en educación y sanidad, que están produciendo un retroceso en los niveles de vida y equidad de los ciudadanos españoles, ante el enorme desempleo que produce un empobrecimiento general de la población y que es aprovechado por algunos indeseables para explotar y eliminar derechos laborales de aquellos que aún los tienen, necesitamos a los magníficos. Frente al robo de bancos y cajas, que son rescatados con dinero público pero abonan a sus directivos sin ningún pudor indemnizaciones millonarias, a la vez que desahucian a miles de familias que han quedado en paro, necesitamos que vengan los justos a salvarnos.

Éste es mi deseo para el 2014: que aparezcan los miles, los millones de justos, de magníficos y magníficas que habitan esta España nuestra y venzan a los Calvera de la actualidad. Deseo que alcen la voz los miles de sindicalistas que honradamente y con enorme esfuerzo intentan representar a sus compañeros y que sienten vergüenza de las noticias sobre los excesos de algunos dirigentes sindicales. Espero que se manifiesten los miles de concejales y alcaldes que de una manera digna trabajan por sus vecinos y que sienten vergüenza cada vez que sale un nuevo caso de corrupción política. Anhelo con todo mi corazón que los millones de padres y madres y los miles de profesores de la educación pública, la de tod@s y para tod@s, salgan a poner freno a tantos recortes y desatinos del ministro Wert y defiendan unas oportunidades y un futuro digno para sus hijos y sus alumnos. Espero que continúe la movilización del personal sanitario y de los pacientes en contra de la privatización de nuestra sanidad, y que los millones de parados y los desahuciados reivindiquen pacífica pero enérgicamente sus derechos al empleo y a una vivienda que garantiza la Constitución (¿para qué la queremos si sólo se aplica para pagar la deuda generada por la avaricia de los bancos?). Que se acabe con la resignación de los miles de jóvenes que piensan que su única salida es marcharse del país para ser mano de obra barata, aunque sobradamente preparada, repitiendo el camino de la emigración que hicieron sus abuelos en los años sesenta, aunque de una manera vergonzosa algunos dirigentes políticos lo hayan llamado “movilidad exterior” o “espíritu aventurero”.

Pero sobre todo le pido al 2014 decencia. Ah, y si hay que poner 20 dólares como en la película, yo soy el primero en hacer una aportación, aunque empezaré empuñando el arma más poderosa que tengo como ciudadano: mi participación social, MI VOTO y mi exigencia de honradez y compromiso a todos los representantes políticos.

Feliz y solidario 2014.

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Una memoria demasiado selectiva” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESHace unos días leía un artículo en El País en el que se hablaba de la capacidad que tenemos los seres humanos para recordar lo que nos interesa y así poder seguir haciendo aquello que queremos. Esto ocurre, simplemente, porque nuestra memoria es selectiva. Al leer el artículo recordé, como consecuencia de la reciente huelga de limpieza de Madrid, las declaraciones de la alcaldesa de Madrid y del presidente del Gobierno en defensa del derecho de los ciudadanos madrileños a caminar por unas calles libres de suciedad y basura. Los dos han hecho una encendida defensa de la necesidad de restringir (perdón, regular aún más) el derecho de huelga. Queda claro que en un estado democrático el respeto a los derechos de los ciudadanos tiene que ser el objetivo máximo de los gobernantes. Sin embargo en este caso tanto la alcaldesa como el presidente tienen una memoria demasiado selectiva, ya que al defender el derecho a pasear por la calle sin tener que sortear basuras ni desperdicios han omitido el artículo 35 de nuestra Constitución, en el que se reconoce a todos los españoles el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, algo que sencillamente a Ana Botella se le olvidó cuando posibilitó, a través de la regulación de los contratos de adjudicación, que las empresas concesionarias del servicio de limpieza de Madrid pudieran despedir a más de un millar de trabajadores y rebajar en más de un 40% el salario del resto. Por cierto, mayoritariamente los vecinos de la ciudad de Madrid han comprendido las razones de los trabajadores y se han solidarizado con su causa.

La historia y la vida cotidiana están llenas de ejemplos de cómo los responsables públicos a menudo prefieren acordarse exclusivamente de los derechos que a ellos más les interesan. Uno de éstos es el referido al derecho de los padres y madres a elegir el colegio y el tipo de educación que queremos para nuestros hijos y que los actuales responsables de la educación madrileña no se cansan de recordarnos. Cada vez que oigo este argumento sé que después viene la cesión de suelo público para construir un centro concertado, en la mayoría de los casos religioso, o bien para autorizar la ampliación de los que ya existen. Sin embargo, supongo que como consecuencia de su “memoria selectiva”, olvidan el derecho de las familias a elegir la educación pública. Un ejemplo de lo anterior es el caso que se está dando en uno de los colegios de mi ciudad, San Sebastián de los Reyes. Al inicio del curso actual la Comunidad de Madrid decidió eliminar una de las dos clases de niños de tres años -primero de educación infantil- y aumentar escandalosamente el número de alumnos de la clase que queda. Está claro que la Consejería de Educación no va a autorizar que se matricule en este colegio ningún otro alumno (ya ha habido algún caso en el que se ha denegado), puesto que si aumentara el número de alumnos de tres años se tendría que abrir una nueva clase desdoblando la única y masificada que hay ahora.

¿Dónde está la libertad de elección de las familias que quieran que sus hijos vayan a este colegio? ¿Dónde queda la libertad de poder elegir un colegio que tiene un proyecto educativo y una ubicación por la que se pueden sentir atraídas algunas familias? Sencillamente, esta posibilidad de elección no existe para las familias que elegimos la escuela pública, y el derecho “selectivo” de elección únicamente está disponible para aquellos que deseen elegir la escuela privada-concertada.

Desgraciadamente no sólo estamos ante un caso de memoria selectiva de la Comunidad de Madrid frente a un mismo derecho sino que nos encontramos ante una enorme y peligrosa irresponsabilidad ya que con sus decisiones, absolutamente partidistas e ideológicas, están poniendo en peligro el derecho de los alumnos de este colegio a una educación digna tal y como recoge el artículo 27 de la Constitución Española y el estupendo proyecto de mejora que ha elaborado su comunidad escolar.

En algún momento tendremos que poner freno a tantas aplicaciones selectivas y arbitrarias de los derechos ciudadanos, volviendo a poner en marcha medidas que garanticen a todos y a todas los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes