“Anuncio de una muerte crónica” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESBasta con cambiar el orden de las palabras de una conocida obra de Gabriel García Márquez para definir un fenómeno crónico que se está dando entre los órganos de participación y representación juvenil: la Muerte. La extinción de la visibilidad de la juventud supone una pandemia crónica a todos los niveles, ha brotado una fiebre política cuyos síntomas estriban en agotar las fuerzas y leucocitos de Consejos de la Juventud, asociaciones juveniles y sindicatos.

Los primeros brotes surgieron en un convulso 2010 con la inesperada decisión de un casposo gobierno autonómico que optó por cerrar a cal y canto una de las mejores instituciones juveniles, el Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid (CJCM). Las formas no fueron las correctas, mediante una nota de prensa fue como nos enteramos los que allí y en otros Consejos de la Juventud participábamos, de que se fulminaba todo por lo que se había trabajado. Fue un reflejo del aprecio de las administraciones públicas hacia las voces críticas.

La enfermedad aún no está extinta, quedan reductos de despotismo que persisten en la idea de acabar con la juventud activa y participativa, pues al parecer no renta. Es el caso de Aragón, cuyo Consejo de la Juventud sufrió a finales de 2012 una reducción de presupuesto de un 97% mientras aglutinaba a 40 asociaciones de jóvenes, imposibilitándolo para seguir con su actividad como órgano de participación. El Ayuntamiento de Algete ha rechazado recientemente la propuesta de constituir un Consejo de la Juventud local, alegando que estaba en proyecto un Consejo Sectorial dependiente de la administración, lo que supone una supeditación de los jóvenes al Ayuntamiento. Cabe recordar que los Consejos de la Juventud se fundan de manera independiente como interlocutores entre los jóvenes y las instituciones, siendo los órganos con mayor representatividad juvenil compuestos por asociaciones de diferentes ámbitos (educación, sindical, cultural, deportivo, artístico…), todas juveniles. El Consejo de la Juventud de San Sebastián de los Reyes perdió a principios de 2012 el 40% de su presupuesto anual, lo que supuso prescindir de las dos personas contratadas para la gestión de este órgano.

De momento el Consejo de la Juventud de Alcobendas parece que resiste a la oleada de puñaladas traperas, pero sí es verdad que algún que otro batacazo ha recibido. Se espera una muerte lenta y dolorosa, quizás tratan de maquillarlo para que parezca un accidente y seamos los propios jóvenes los que nos hemos arrojado al vacío en un arrebato de locura, todo mientras se acaba de una vez por todas con según y qué organizaciones que no les convienen a los políticos de turno.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

“Teletubi-Política” por Guillermo Infantes Capdevilla

FOTO_GUILLERMOINFANTESLa representación estudiantil debe huir del politiqueo barato, corre el riesgo de tornarse en un reflejo de lo que ocurre en las altas esferas de la “democracia” de este país tan empapada de fraude, desilusión y mentira. Se dice hasta la saciedad que la juventud es el futuro, por ende, muchos de los que ejercerán labores de representación ciudadana en un tiempo tendrán su origen en el ámbito de la representación estudiantil actual. Como jóvenes gozamos de cierto idealismo del que, al menos yo, espero no renegar nunca. Apostamos por un nuevo orden y trazamos nuevas metodologías para no caer en el error en el que han incurrido muchos de nuestros representantes actuales.

Los jóvenes suponemos una regeneración del panorama social, creo que encarnamos nuevos valores y podemos presumir, algunos, de una visión más amplia y renovadora, no debemos dejar que nos coma la hostilidad de unos gobernantes mediocres.

Desgraciadamente hay jóvenes que no atienden a este tipo de criterios, que hacen de la representación estudiantil mala política, convierten lo que nos honra en una herramienta para su propio progreso e interés. Hay ejemplos de representantes estudiantiles que podrían pasar perfectamente por políticos sin que nadie reparase en que no lo son. Pretenden serlo. Ellos no quieren un cambio, no quieren dar voz a la juventud y resolver sus problemas, más bien obran como un político más en una marea de buitres carroñeros en aras de su poder y vanidad.

Todo esto sería de otra manera si los jóvenes y estudiantes realmente nos preocupásemos por quienes nos representan, si fuésemos todos un poco más críticos. Por este tipo de cosas acabamos teniendo de manera, a mi entender, ilegítima a un Vicepresidente del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado (CEUNE) que aplaude al Ministro que desmiembra la Escuela Pública y que lanza un batacazo tras otro (si va acompañado de una repugnante burla, mejor) a la juventud española. Cabe decir que este representante estudiantil forma ya parte de la política, actúa en favor de los intereses de un partido político en el cual milita y no duda en postrarse en un cargo en el cual, una vez habiendo perdido su condición de representante en su Universidad, no podría seguir manteniendo.

Me atrevo a decir que ésta no es la línea que los jóvenes queremos seguir, no queremos más de lo mismo.

Debemos implicarnos en la vida universitaria, ser críticos con nuestros representantes y, desde luego, tener perspectiva de futuro.

 

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

“El futuro” por Lidia Fernández

Los jóvenes portugueses se manifestaron al grito de “dire straits”. No era publicidad de un grupo musical sino todo un llamamiento: “Situación desesperada”.

Los jóvenes griegos llenaron las calles rechazando un rescate que les robaba el país por treinta años.

Los jóvenes españoles fueron protagonistas de la huelga general y el pasado día 7 también protagonizaron su propia manifestación.

No es casualidad: esta no ha sido solo una crisis para maltratar el presente de la mayoría; es una crisis para castigar el futuro de los más jóvenes.

¿Qué podríamos decir de los jóvenes madrileños? Que se les niega cualquier oportunidad.

El 40% de  personas menores de 30 años se encuentran en paro. La salidas que se les ofrecen son la de emigrar, como hicieron sus abuelos, o acceder, con fortuna, a algún empleo poco cualificado.

Con salarios de miseria, trabajo precario o poco cualificado para su formación, con vivienda inaccesible, los madrileños y madrileñas más jóvenes se ven privados de su derecho a planificar su desarrollo personal y profesional, su proyecto de vida.

Sabíamos, desde el principio, que para los jóvenes la crisis no traería un momento feliz. Pero nunca imaginamos que no sólo les fastidiarían el presente sino que les dejarían sin futuro.

Sin embargo, es posible afirmar que hay oportunidades de empleo y derechos sociales. Que podemos impulsar un salario y un trabajo digno que nos permita llegar a final de mes sin dependencias de la familia.

Es tiempo de ofrecer oportunidades. Es el momento de frenar las agresiones de las políticas más liberales, la de los recortes y el dinero a los fuertes.  Es el momento de proponer un presente mejor, si, pero sobre todo, de garantizar futuro.

Solo hay una barrera que se oponga a esa posibilidad: la insaciable codicia de los especuladores y los poderosos. Y, también, la debilidad y la pereza de quienes se han rendido sin el menor reparo a la prepotencia de los mercados financieros.

Seguro que es  una barrera que será salvada, porque se habla de juventud sin futuro pero también tenemos una juventud sin miedo.

Lidia Fernández, responsable de Comunicación IU Comunidad de Madrid