“Importancia de la introducción social de los niños” por Carlos Relaño

La introducción social permite a los niños y niñas elegir a sus amigos, a sus compañeros, compartir con los demás, trabajar en equipo y otros beneficios que les servirán para cuando crezcan y sean mayores.

Es muy importante desde pequeños que mantengan contacto con otros niños, sobre todo de su edad. Si hacemos que esta exposición sea de una forma agradable y divertida, ganamos todos.

Hay muchas formas de hacerlo organizando una tarde con los amigos del cole o la guarde en un centro lúdico ó parque infantil, celebrar su cumpleaños, que tanto les gusta a los niños con juegos, piñatas, tarta. Hacer algún taller de cocina, taller de magia. Actividades con música, expresión corporal.
Campamentos en periodo de vacaciones. En fin hay una amplia variedad en todos los municipios…
El juego es la forma primitiva que tienen los niños de mantener relaciones sociales con otros niños.
Por eso es importante aprender a jugar, aprender a compartir, aprender a saber ganar y perder.
Son situaciones que aportan fluidez al desarrollo de las relaciones sociales.
Los niños aprenden conductas adecuadas a través de la observación y la imitación de un adulto.
Las fiestas son ocasiones perfectas para aprovechar al máximo esas conductas.
En los parques infantiles se proponen varias fiestas al año. Fiesta de Halloween, fiesta de Navidad, etc…

Reírse a carcajadas durante 2 minutos produce en un adulto el ejercicio equivalente a una clase de aerobic de 45 minutos. Un niño debería sonreír unas 300 veces al día. Científicamente esta demostrado que si riéramos más tendríamos una mejor calidad de vida.
Los abrazos también aportan bienestar, cada persona necesita para sentirse bien 6 abrazos al día….

Carlos Relaño
Parque Infantil Legajuego
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“Del Inmovilismo Ilustrado y otros derroteros…” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESSi hay algo que caracteriza a nuestro país y al conjunto de los individuos, y digo bien: individuos, que lo conformamos es la rigidez, el inmovilismo y la falta de capacidad de adaptación. Tomamos por dado todo lo heredado, apenas ponemos en tela de juicio lo instaurado ni nos preguntamos el porqué de los orígenes de aquello que nos rodea. Vivimos de las rentas de un tiempo pasado cuyas fórmulas se han quedado obsoletas, la vieja receta de la ‘Coca Cola’ para trastornos estomacales puede que aún surta efecto en nuestras barrigas, pero hemos de reconocer que un estancamiento en, por poner un ejemplo, los métodos medievales de labranza hubiese supuesto un verdadero atraso en nuestro desarrollo como sociedad.

A cada tiempo le acontece una circunstancia, y cada una merece un análisis que refleje sus síntomas o dolencias. Para placarlas se llevan a cabo acciones, en muchos casos valientes y desbordantes de coraje. Las revoluciones entienden o avistan un mal social, tratan de ponerle remedio, actúan y se arrojan a un cambio radical del orden estipulado o marcado.

Una Constitución nace de un sentir como pueblo, sienta unas bases que, como ciudadanos, hemos querido que se protejan para afianzar un cierto compromiso como sociedad y soldar unas pautas que respondan a nuestra organización de comunidad. De lo que se trata ahora es de analizar si lo que se enmarcó, mejor dicho, lo que se blindó hace ya 34 años puede hacer frente al ciudadano contemporáneo, si supone una herramienta útil que estructura nuestro Estado y actúa como raíz de nuestros intereses sociales. “La Pepa” emanó de las inquietudes populares en un convulso 1812, quiso ser vanguardia en su tiempo y se podría decir que se amoldó a la situación que se daba en España incluyendo la separación de poderes y el sufragio universal masculino como clara respuesta a las exigencias sociales.

El principio de “estímulo – respuesta” es algo que me fascina, creo que rige todo en este mundo, y la rigidez deriva en determinadas ocasiones de una carencia de respuestas a estímulos o, al menos, cuando éstas se quedan cortas. Los españoles damos pequeños estímulos, estamos desencantados con la clase política y por eso salimos a la calle, hacemos ver nuestras preocupaciones con las políticas de ahorro que cobran vida en forma de recortes, mostramos dudas ante la cuestión territorial… Y la respuesta que obtenemos en muchas ocasiones por parte del gobierno nos es mediocre, y esto nos conduce a la indignación que es respondida, en ocasiones, con palos en vez de con ideas y cambios. Segregamos y no aunamos voces, cantos y virtudes.

Volviendo al hilo de la Constitución de 1978, fue rompedora con el turbio pasado de nuestro país. Alberga todo aquello que era imprescindible para un progreso democrático tras un régimen dictatorial, era necesario para esa circunstancia. Tocaba la cuestión territorial, el sistema electoral, daba pie a una estabilidad que se veía como vital… Pero todo es relativamente efímero, también las constituciones si varía la situación de un país. De ahí la rigidez de España, el inmovilismo, la cuasi pasividad para dar por asentado e inmutable lo que, de por sí, debería ser flexible y actuar como bisagra para el avance y no como elemento entorpecedor para el cambio. Anclar una Constitución está bien, de hecho constituye el fin en sí mismo de una Constitución, pero se debe poder pivotar sobre ella, si no nos sumerge en el atraso y lo que se ancla es al propio país con un marco arcaico o, cuando menos, obsoleto.

Es oportuno estos días hablar de unidad nacional y de espíritu patrio, llueven críticas por parte de los que defienden la unidad territorial dirigidas a los secesionistas y viceversa, tachándose mutuamente de ‘ignorantes’ y ‘retrógrados’. Es curioso cómo todo desemboca en una adaptación del ciudadano a lo establecido, ¿y es que a nadie se le ha ocurrido plantearse que es la estructura la que se tiene que amoldar a los integrantes de la comunidad? Surgen dudas, pues modificar el marco constitucional sería como intervenir a pecho abierto a toda una nación, y no todos están por la labor de someterse a tan arriesgada operación. Las sensibilidades están altamente sensibles, hablar de un cambio de la Constitución en cualquier materia parece suponer la hecatombe social de este país. Lo que nos une y lo que nos unió hace ya más de una treintena de años requiere una adaptación. Como diría Ortega “somos hijos de nuestro tiempo”, nuevas generaciones nos adentramos en el panorama actual y vemos el tinte nacional desde un punto de vista muy diferente de cómo se vio tras la transición, el sistema parece haber sido una vieja gloria que se ha postrado y no tiene pensado reciclarse cuando, quienes forjamos y debemos vernos reflejados en el mismo, somos nosotros.

¿Por qué tanta reticencia al cambio? Vivimos con un sistema electoral que garantizaba estabilidad política en una época en la que era de tamaña importancia mantener un sistema férreo y que no fuese a bandazos. Ahora hay que abogar por el pacto, por el consenso una vez más, pero desde otra línea. Un sistema proporcional donde se trabaje por lograr la unión, una cámara que responda a las necesidades territoriales y donde se debatan cuestiones de esta competencia. Desde sectores de la izquierda se hace un llamamiento al federalismo, pero es como un grito que queda ahogado puesto que no se defiende nada verdaderamente tangible y entendible entre los ciudadanos, suena como un pequeño silbido de conciencia de razón ante el desmadre más absoluto.

Desde luego se ha avanzado a un ritmo vertiginoso en materia democrática, pero quizás nos hace falta un nuevo impulso, algo que nos entusiasme en este proyecto común que tenemos entre manos y que ahora quema, y nos duele. Una regeneración política y constitucional no sería un mal comienzo, pero por supuesto requiere esfuerzo y valor, mucho valor y coraje.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas

Es una vergüenza como nos comen el coco

Es una vergüenza como nos comen el coco, con gilipolleces en los grandes debates nacionales televisivos, como tratan la problemática de la crisis de forma estéril sin entrar en el autentico origen y meollo del asunto, simplemente se dedican a sacar en primera plana las consecuencias, buscando el morbo y la compasión del publico, y de paso, hacen que una mayoría se sienta afortunada por no estar como los casos que publican.

Si los inversores nos retiraron el crédito fue sin duda porque el sistema político-social español se nos fue de las manos, está sobredimensionado para la productividad del tejido productivo español. Una vez asumido esto, el día que Mariano y sus secuaces se quieran dar cuenta de esto y hagan adelgazar nuestro obeso sistema político-social, los inversores comenzaran a volver a confiar en nuestro sistema, en nuestra tolerante democracia, en nuestro arte para la convivencia multirracial que nos caracteriza. Solo asumiendo nuestra obesidad político-social conseguiremos algo, y poniéndonos a régimen, es verdad que no se pierden kilos en un día cuando se han cogido a lo largo de 7 años de Zapatero, pero es cierto que el exceso de cargos políticos, nacionales, autonómicos y municipales, unido a los funcionarios sin una función concreta, pero en su mesa funcionarial cada día, sin objetivos pero con un gran sueldo.

Ese es el tejido improductivo que mantiene la ruina española, que a su vez mantiene la falsa economía que hoy vivimos. Poco a poco tenemos que adelgazar, pero es necesario que los que mandan lo asuman, y pongan a régimen al estado español lo mas urgente posible. Y con un poco de suerte los famosos inversores nos reconozcan como una opción interesante en el mundo donde depositar sus fondos, y así poner en marcha la Pyme española generadora del 80% del empleo Español a través del crédito, bancario, como sucede en el resto de Europa, la realidades que cualquier empresa requiere de un 50 a un 80% de recursos financieros ajenos, y hoy en España son cero absoluto.

Luis Miguel Llamas

La ansiedad de conducir un híbrido y un eléctrico

FOTO_ANTONIOQUILISEl mercado de los coches eléctricos  e híbridos da lugar a multitud de investigaciones, desarrollos y estudios con el fin de establecer estrategias de mercado, conocer comportamientos y marcar los futuros pasos para las marcas y los operadores de carga.

La compañía Ecototality está desarrollando un estudio en los Estados Unidos, que ha sido desvelado por el New York Times, con el fin de establecer la red de necesidades de recarga eléctrica en el mapa midiendo el comportamiento de cerca de 6.000 vehículos. Según el informe las dos marcas mayoritarias que han participado en este experimento han sido el híbrido Chevrolet, con el Volt, y el eléctrico Nissan con el Leaf. Para hacernos una idea, las dos tecnologías que están siendo el foco de atención y de desarrollo de prácticamente todas las marcas. 

Pero los verdaderos protagonistas han sido los propietarios de los vehículos, al prestarse a este experimento y, a cambio de prebendas,  ceder multitud de datos en cada recarga. Entre ellos hay que destacar, entre muchos datos, uno sorprendente acerca del comportamiento de las recargas entre ambas tecnologías.

Los analistas de Ecototality han  resaltado que los conductores de los híbridos denotan un comportamiento un tanto más ansioso en las frecuencias de recarga que los de los vehículos eléctricos (V.E). Aunque parezca mentira los conductores de coches híbridos como el Volt psicológicamente sienten más preocupación que los que conducen un eléctrico y creen necesario visitar más los puntos de recarga o las gasolineras.

Según los resultados, un conductor de V.E. conecta de 1 a 1,1 veces al día, mientras que el conductor del híbrido se conecta un promedio de aproximadamente 1,5 veces un día.

Los conductores del Volt tienden también a conectar cuando más cuando están fuera de casa un 21 por ciento de las veces, en comparación con los conductores de eléctricos, que cargan fuera de casa sólo el 11 por ciento de las veces. Si la motivación es económica, ambiental o psicológica aún no está claro, pero lo que está claro es que los conductores de híbridos están tratando de maximizar el uso de la electricidad, que, obviamente es más barata, y les obliga a visitar más los enchufes.

En general, ambos grupos tienden a visitar las tiendas unas tres veces más a menudo y gastan el doble de tiempo que el cliente medio. También los conductores de  los V.E. tienden a visitar las estaciones de recarga aunque su autonomía les permita ir más lejos todavía, lo que hace que las visiten con más frecuencia de lo necesario.

Las personas que tienen los cargadores en casa tienden a usarlo más que los dispositivos de restaurantes y tiendas, por ejemplo. Generalmente se cargan por la noche y los coches suelen permanecer conectados mucho más tiempo del que se necesita para llenar la batería para cubrir el monto de la conducción que van a realizar al día siguiente.

Estamos ante nuevas formas de hábitos de conducción que los implicados en el proceso empezarán a analizar y a sacar partido. Seguro.

 

Antonio Quilis Sanz
@AntonioQuilis
Director de El Mundo Ecológico 
Director de comunicación y marketing de El Bosque Madrid Sierra
 

Compromiso con la lucha contra los recortes y las privatizaciones en la Sanidad Pública

Manuel RoblesA lo largo de todas estas fechas hemos asistido y estamos asistiendo a una amplísima protesta social contra los recortes de un gobierno conservador que ha engañado a la ciudanía y que está utilizando la crisis como la coartada perfecta para desmantelar el Estado de Bienestar en sus servicios más básicos y esenciales para el progreso igualitario de las personas, independientemente de su naturaleza o condición: la Educación y la Sanidad como servicios esenciales, junto con otros servicios de naturaleza asistencial, o de cobertura a las familias más necesitadas son los que están siendo atacados por el modelo de gobierno y de “Estado privatizado” que quiere el PP para España.

He tenido la ocasión y el orgullo de participar  en varios escenarios de esta protesta, en unos casos como participante y en otros para llevar, como alcalde, mi solidaridad y apoyo a estos colectivos que luchan por defender lo que es de todos. El más reciente de ellos el que han protagonizado los colectivos profesionales de la Sanidad Pública madrileña, de los sindicatos y del movimiento asociativo, ante las medidas de recortes, de copago en farmacia, y de privatizaciones  que el Gobierno Regional presidido por Ignacio González está haciendo en la  Comunidad de Madrid, que es la continuación de lo ya iniciado en anteriores legislaturas por su antecesora Esperanza Aguirre.

Quiero dejar patente mi compromiso con estos movimientos sociales y al mismo tiempo haré todo lo posible para que las medidas del PP no afecten al Hospital de Fuenlabrada en la medida que lo están haciendo en otros hospitales. El  Hospital de Fuenlabrada que a pesar de los recortes son los profesionales sanitarios los que mantienen la calidad asistencial que prestan a los vecinos y vecinas de Fuenlabrada y de otros municipios. Y que es el resultado de una histórica reivindicación vecinal y política de nuestra ciudad.

El PP trata de implantar en la Región de Madrid el MODELO ALCIRA que ha demostrado no solo su ineficacia asistencial, sino que ha encarecido y rebajado  considerablemente la calidad de la atención sanitaria con un enorme coste en subvenciones y rescates a las empresas privadas que se han aprovechado de un trato de favor con estos fondos y equipamientos sanitarios públicos. Por lo tanto, lo que verdaderamente es falso es la argumentación del actual presidente de la Comunidad de Madrid contra estos movimientos sociales y  tratar de engañar a la ciudadanía ocultando las privatizaciones y las consecuencias que a corto, medio y largo plazo van a tener sobre los ciudadanos de toda la región de Madrid.

No podemos permitir el desmantelamiento de la Sanidad Pública. Y menos el modelo que a corto y medio plazo está trazando el PP, consistente en dar a la privada el negocio de la salud a costa de lo público. La Sanidad Pública es viable sobre todo si se gestiona bien y se cree en ella. Quiero terminar recordando el famoso poema atribuido a Bertolt Brecht “ Primero se llevaron a….. y no dije nada…me llevan a mi, pero ya es demasiado tarde”, sencillamente para que no dejemos de protestar por lo que es un derecho y una conquista social de muchos años.

Manuel Robles Delgado 
Alcalde de Fuenlabrada