“Las claves para recuperar la sanidad pública y el derecho a la salud en la Comunidad de Madrid” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZAhora que se acercan las elecciones autonómicas deberíamos de ser conscientes de su importancia para el funcionamiento de la Sanidad Pública.

A partir de 2001 en que se finalizaron las transferencias sanitarias a las CCAA, son estas las que gestionan los sistemas sanitarios regionales y las que toman las decisiones cruciales para el funcionamiento de nuestros servicios sanitarios públicos.

En la Comunidad de Madrid el proceso generalizado de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatización de la Sanidad Pública ha tenido una extensión e intensidad muy superior a la de la mayoría de las CCAA de manera que una comunidad que tenia un sistema sanitario modélico y era uno de los mejores de nuestro país ha tenido un tremendo retroceso en su funcionamiento y hoy en día por su funcionamiento y aprecio ciudadano esta a la cola del país, y todo ello a pesar del importante esfuerzo de los profesionales para mantenerlo a flote.

Todo ello a pesar de que ciudadanos y profesionales hemos señalado de manera reiterada nuestro rechazo a estas políticas privatizadoras que se ha concretado en las importantes movilizaciones denominadas como “Marea Blanca”.

 

Por eso este es el momento de exigir un cambio de política sanitaria en nuestra comunidad que debería de basarse en cuatro cuestiones clave:

 

Primero, GARANTIZAR LA ATENCION SANITARIA A TODAS LAS PERSONAS QUE VIVEN EN LA COMUNIDAD DE MADRID. Lo que supone incluir a la población inmigrante no regularizada en la atención sanitaria pública, así como a los demás excluidos por el RDL 16/2012 y retirar los copagos en farmacia puestos en vigor en el mismo. Se precisa además una financiación suficiente de la Sanidad Pública incrementando el presupuesto al menos en 2.000 millones €.

 

Segundo, RECUPERAR LOS RECURSOS DEL SISTEMA SANITARIO MADRILEÑO, incrementando las plantillas al menos hasta alcanzar los niveles de 2009, para favorecer una utilización intensiva de los recursos sanitarios públicos paralizando las derivaciones sistemáticas hacia el sector privado. Hay que aumentar el número de camas hospitalarias y los recursos de Atención Primaria.

 

Tercero, PARALIZAR LAS PRIVATIZACIONES Y RECUPERAR LO PRIVATIZADO. Acabar con las privatizaciones, las directas y las encubiertas (derivaciones, unidades de gestión clínica, etc) y hacer un plan para recuperar lo privatizado de manera paulatina a lo largo de toda la legislatura. De manera inmediata integrar las empresas públicas y la fundación de Alcorcón en la red del Sermas. Asimismo separar nítidamente la Sanidad Pública del sector privado fomentando la dedicación exclusiva de los profesionales.

 

Y cuarto, Para todo ello se precisa una LEY DE SALUD DE LA COMUNIDAD DE MADRID, derogando la LOSCAM y las leyes privatizadoras (área única, lista de espera quirúrgica, etc) que además desarrolle mecanismos reales de participación social y profesional, salud pública, y de control del gasto farmacéutico y de la sobreutilización tecnológica.

Exijámosle a los partidos que se presentan a las próximas elecciones que asuman estas cuestiones centrales para recuperar una Sanidad Pública universal y de calidad. La ciudadanía con nuestro voto vamos a decidir el próximo gobierno de la Comunidad y las políticas que deben de realizarse. Hagámoslo de manera reflexiva, no permitamos que nos sigan gobernando los que ponen por delante del derecho a la salud a los beneficios empresariales, y defendamos lo que es de todos, nuestros servicios públicos, frente a la voracidad de las empresas y sus representantes políticos. Es la hora de la ciudadanía, hagamos que se oiga nuestra voz.

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

“Divide y vencerás” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESAl igual que un trabajador pelota, que para congraciarse con el jefe traiciona a sus compañeros, el Presidente Rajoy ha decidido ser el alumno más aventajado de la dueña de Europa. Entre los gobiernos europeos, el español ha sido el más beligerante y crítico con el nuevo ejecutivo griego, sea por miedo a que las medidas del gobierno de Syriza tengan éxito y puedan suponer un cambio político en nuestro país, o sea porque piensen que atacando a Grecia la señora Merkel y Alemania van a ser más benévolos con España. La realidad es que nuestro gobierno ha decidido ser más papista que el Papa y exige a Grecia más austeridad y más recortes, rompiendo una posible alianza con los otros países damnificados por las políticas económicas de austeridad, los despectivamente denominados PIGS[i], y olvidando aclarar en sus declaraciones públicas que nuestro país no salió al rescate de Grecia, sino al de los bancos que tenían deuda griega.

La actuación de nuestros gobernantes es un ejemplo claro de que es más fácil congraciarse con el poderoso que apoyar al débil. Siempre se necesita un chivo expiatorio a quien hacer responsable de nuestras desgracias, máxime cuando los responsables son fuertes y de difícil acceso. En mi ciudad han aparecido panfletos de un grupo de ultraderecha y fascista en que, con un claro cariz xenófobo y de propaganda electoral, se pide que los servicios y los derechos sociales sean solo para los españoles. Una vez más pretenden enfrentar entre sí a los más pobres y desfavorecidos. Lo que este grupo olvida es que los responsables de la situación económica que vivimos no son aquellos que necesitan ayuda, sea cual sea su nacionalidad o lugar de nacimiento, sino los gobernantes que han eliminado las ayudas sociales, aplicando fuertes recortes en derechos básicos como educación, vivienda o sanidad. Quienes han quitado las becas para comedor o libros de texto no han sido los compañeros de clase de mis hijas que provienen de otros países, sino el ministro Wert o la Consejera de Educación de Madrid, Lucía Figar. Las familias inmigrantes de mi colegio no son las responsables de la reducción de profesores, de la eliminación de los apoyos o de la no sustitución del profesorado enfermo: de esto son responsables los recortes que los gobiernos autonómico y central han realizado, y que han ido destinados a rescatar a los bancos y a las cajas de ahorro. Solo el rescate de Caixa Galicia y Caixa Catalunya (10.000 millones de euros) es igual a lo recortado en sanidad y educación. Entonces, ¿quién es el enemigo del bienestar de los ciudadanos españoles? ¿Es el hijo de un emigrante o el banquero manirroto y el político corrupto que ha permitido sus desmanes?

A los que tienen el poder y los boletines oficiales les es fácil conseguir enfrentar a los ciudadanos entre sí. Un ejemplo claro lo tenemos en la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid: en 2012, ante la unidad de padres, profesores y alumnos contra los recortes en educación, que provocaron varias huelgas y movilizaciones en colegios, institutos y universidades, la Consejería vio una oportunidad única para romper esta unidad, flexibilizando la norma que posibilita la implantación de la jornada continua en los colegios públicos. En parte lo ha conseguido, ya que esta modificación ha provocado que cuando llega enero o febrero se inicie, en todos los colegios públicos de la Comunidad, una discusión que enfrenta, por un lado, al profesorado con una parte de las familias y, por otro, a unas familias contra otras, en un falso debate sobre las bondades de una u otra jornada escolar, bajo la que subyace en realidad la defensa de los intereses particulares de cada sector. Se supone que la Comunidad de Madrid es la que tendría que velar por el interés de los alumnos y, por tanto, es quien tendría que decidir, a partir de estudios serios y fiables y con el asesoramiento de expertos, qué tipo de jornada es la mejor para los estudiantes de nuestra Comunidad. Estoy absolutamente convencido de que el interés del alumnado no es el objetivo que persigue la Consejería de Educación, y su intención real es dividir a las familias y docentes de la escuela pública con el único objetivo de dinamitar las protestas contra los recortes.

Lo dicho: divide y vencerás.

Juan Torres García

AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

[i] PIGS significa en inglés cerdos y son las siglas de Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain).

 

“Cuestión de rebeldía” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESPoco conozco sobre Schopenhauer, más que tiene un nombre impronunciable de la categoría de Massachussets y que sentía prácticamente el mismo desprecio por las barbas que por las mujeres. Llevo barba y me gustan las mujeres, por lo que imagino que este sujeto no debería suscitarme ningún tipo de interés, dadas las pocas coincidencias entre ambos. Sin embargo, también sé de este insigne misógino (¿cuál será el término cultérrimo para designar al que odia la barba?) que compiló una serie de estratagemas para hacerse con la razón en cualquier discusión acalorada, ya sea teniéndola o arrebatándosela amablemente al conversador adversario, siempre de cara a la galería y mediante argucias que se salen del plano de la elegancia.

Quizás el rechazo de Schopenhauer hacia las barbas se deba a lo recurrentes que han sido éstas en la historia de la filosofía, pues el vello facial ha estado muchas veces presente entre los filósofos que hoy ocupan nuestros libros de texto y sumamente ligadas a los ademanes de reflexión, convirtiéndose este odio en un posible acto de rebeldía. Asimismo, desconocemos si a Schopenhauer le disgustaban las coletas tanto como las barbas, y es que las coletas en política son hoy un acto de rebeldía .

Cualquier persona medianamente instruida en el campo de la filosofía y del raciocinio, estaría barajando la posibilidad de que lo que acabo de exponer sea una soberana estupidez. Lo es. Simplemente buscaba una introducción que ligara a Schopenhauer con un entusiasta seguidor de sus estratagemas como podría serlo Pablo Iglesias.

Una de las razones por las que creo que el líder de PODEMOS cuajó tan bien entre la opinión pública antes de saltar al estrellato de la política, es por lo respetuoso que se mostraba a la hora de defender sus posturas en los platós. Destacaba por no entrar a formar parte de la jungla silvestre que impera hoy por hoy en muchas de nuestras tertulias de actualidad política, en las que se habla de todo y se explica nada. Parecía diferente.

Sin embargo, según ha ido avanzando el auge de su partido, la presencia de Iglesias en los platós ha ido mermando, y cuando aparece lo hace de manera desafiante y, como ocurrió en uno de los últimos programas de La Sexta Noche, recurriendo a falacias con el objetivo de desacreditar al interlocutor.

En este caso, dicho interlocutor era otro fanático del argumento ad hominem ─Eduardo Inda─ por lo que supo mantener el tipo ante la descalificación que pretendía Iglesias. El recurso a esta y otras falacias, iba acompañado de una forma de sentar sus posaderas por las que el profesor te suele reprender diciéndote que para sentarte así lo hagas en tu casa a la hora de comer. Si yo hubiera estado dirigiendo el programa en ese momento, Pablo Iglesias se hubiera ido castigado al rincón y así hubiese aprendido a no volver a sentarse de tal manera en público.

La rebeldía es necesaria, pero se puede ejercer desde la elegancia y el decoro.

Guillermo Infantes Capdevila
Estudiante de Periodismo

“Conflictos de verano: la amenaza rusa y el avance del estado islámico” por Antonio López

FOTO_ANTONIOLOPEZGaza, Siria, Irak, Ucrania, Sureste Asiático. Los riesgos para la paz se han multiplicado éste verano, de Europa a Asia, pasando por Oriente Próximo. Hacía tiempo que no se producían tantos conflictos simultáneamente y de tan hondo calado.

Las alarmas han saltado y el mundo asiste con preocupación e inquietud a esta concatenación de “incendios” de consecuencias imprevisibles.

Tal inestabilidad no se había visto desde finales de los años setenta y numerosos analistas, norteamericanos principalmente, coinciden en señalar que hacía mucho tiempo que no se veía un mundo tan agitado.

El presidente del laboratorio de ideas Brookings Institution, Strobe Talbott, un veterano de la administración Clinton, ha llegado a decir que ve ecos “inquietantes y preocupantes” del verano de 1914, cuando estalló la primera guerra mundial.

Verdaderamente incidentes como el derribo del avión Malaysia Airlines el pasado 17 de julio en territorio ucranio y consecuentemente la escalada bélica en este país, la nueva guerra entre Israel y la organización Hamás por la franja de Gaza, que se ha cobrado más de 2.000 muertos palestinos , la mayoría población civil inocente e indefensa, un genocidio en toda regla, las más de 160.000 personas que han muerto en Siria en los tres años que dura ya la guerra civil, ante la pasividad internacional, el aumento de la violencia en Libia, tres años después del cambio de régimen, la más que previsible reanudación de la guerra en Afganistán, donde los talibanes vuelven a tener vía libre, la tensión en la región Asia-Pacífico, donde en los últimos meses se han producido diversas escaramuzas entre China, Japón, Vietnam y Filipinas por el control del área de influencia, arrojan un panorama ciertamente desalentador.

Si el presidente Obama prefería a comienzos del verano permanecer al margen de tanta crisis y conflictos, ocupándose sólo de sus propios asuntos ,al final del verano la presión interna, las encuestas y las decapitaciones llevadas a cabo por el Estado Islámico(EI)de ciudadanos americanos y europeos, han precipitado un cambio de postura de la Administración de EEUU.

Las fuertes críticas de medios de comunicación conservadores calificando de indiferencia e inacción a la Administración Obama , respecto a la retirada de Irak , las salvajes y continuadas matanzas en Siria, la anexión rusa de Crimea o la extensión de Al Qaeda , han terminado por hacer mella en el presidente que ha tenido que mover ficha para contentar a unos y otros.

Ciertamente estamos peor que hace un año cuando no había ningún gran conflicto entre los grandes países del mundo. En la actualidad si hay peligros reales de conflicto en Europa, provocados por Putin, en Extremo Oriente, por la disputas de China con sus vecinos por hacerse con la hegemonía en la zona y en otros puntos del planeta.

Los aliados europeos de EEUU perciben en el Kremlin un riesgo real para la[i]seguridad en el mundo. La OTAN acordó en la cumbre celebrada a principios de septiembre estudiar la creación de una fuerza de intervención rápida de varios miles de soldados frente a la amenaza rusa. ”Nos enfrentamos a un entorno de seguridad que ha cambiado completamente” advirtió en dicha cumbre el secretario general de la Alianza Atlántica, que fue creada en 1949, precisamente, para plantar cara a Rusia.

El otro polo de peligro creciente para la Alianza es el imparable avance de la organización radical Estado Islámico (EI) en Oriente Próximo, con seguidores en todo el mundo, también en Europa , donde reclutan yihadistas dispuestos a matar indiscriminadamente en cualquier lugar del mundo.

¿Estamos a las puertas de una nueva Guerra Fría? ¿Seguirá Putin tensando la cuerda en Ucrania? ¿ Se puede permitir Rusia que Kiev se abra a Occidente?¿ Tiene verdaderamente Rusia una estrategia definida, se preguntas los analistas, para seguir adelante con la unión Euroasiática y no puede permitirse un revés en Ucrania, al estar unidos sus destinos?

Numerosos interrogantes e incertidumbres de difícil respuesta en un momento tan convulso.

En cualquier caso no deja de ser sorprendente que EEUU se quiera aliar con IRÁN, su eterna bestia negra, para combatir al Estado Islámico en IRAK, el Estado que ocupó de forma tan brutal y con resultados tan estériles en 2003 y hasta el 2011. No parece que tenga mucho sentido. O que se pueda aliar con el sátrapa de Bachar Al Asad en Siria, cuando todo el mundo sabe que EEUU ha prestado una ayuda muy limitada a los insurgentes sirios que llevan luchando 3 años de forma desigual contra el ejército sirio, en una guerra civil que se ha cobrado una cantidad indecente de muertos.

En el horizonte inmediato, el recuerdo nos lleva inexorablemente a “otro Afganistán “ , por mucho empeño que ponga Obama en desmentirlo u ocultarlo. Barrido por los sondeos de opinión un presidente abatido hacía sonar en la madrugada del 11 de septiembre ”tambores de guerra” en el escenario común que nos afecta a todos.

Será verdad que no se puede ejercer de líder mundial, algo a lo que no renuncia nunca EEUU, absteniéndose de intervenir militarmente. ¿Estamos preparados para otra GUERRA cuando todavía supuran las heridas de la anterior? ¿Es un destino inevitable? O lo que es peor, ¿tendrán razón los que piensan que la actual situación se parece a la vivida hace 100 años? Esperemos que no. Confiemos en que hayamos aprendido del pasado y que nunca se vuelva a repetir una atrocidad semejante.

 Antonio López Ortiz
Periodista
 

“Ni súbditos ni vasallos: ¡Ciudadanos!” por Tomás M. Serna

La abdicación del rey Juan Carlos y la hereditaria transmisión de la corona a su hijo Felipe, está dando lugar a curiosos (y a menudo, divertidos) debates en los medios de comunicación escritos, radiados y televisados. Por mi parte, admito que no sigo con gran entusiasmo ni fervor las opiniones al respecto expresadas por los analistas de turno; por la sencilla razón de que están cargadas de lugares comunes, falta de originalidad y obviedades.

   La repetición de argumentos y puntos de vista es la tónica que, sin el menor rubor, emiten los `expertos´ en la materia, periodistas y politólogos que escriben sobre el tema en los periódicos, de papel y digitales.

     En cuanto a los inefables tertulianos que acuden a las radios y televisiones –muchos de ellos/as a varios sitios- sus conocidos discursos, reiterados hasta la saciedad, al ser tan repetitivos y responder de manera tan transparente y flagrante a su ideario político (o del editor que les paga), lo único que consiguen es aburrir, cuando no irritar, al sufrido escuchante o televidente. No obstante, admito que yo suelo oír o ver, de vez en cuando, algunos de estos vociferantes debates por puro divertimento, por el contenido histriónico e hilarante de las intervenciones de algunos de estos egregios personajes de la `información y comunicación´, con su ineludible carga de demagogia, cinismo e hipocresía.

   Aunque también es verdad que jamás suelo oír o ver en su totalidad la tertulia de marras; sería un acto de masoquismo insoportable. Cuando los oráculos en liza, con su imperturbable jeta, me hacen sonreír –o reír abiertamente- unas cuantas veces, hago zapping y paso a ver u oír algo más interesante, instructivo o edificante.

     Lo cierto es, en mi humilde opinión, que los debates sobre este asunto son inútiles y estériles cuando tratan sobre las alternativas a la continuación del reinado borbónico. ¿En serio alguien cree, en estos precisos momentos, en la inevitabilidad de la continuación de la monarquía? ¿De verdad cabe imaginar, con la ideología política gobernante (en mayoría absoluta) y con la aquiescencia y apoyo incondicional (tácito o declarado) a la corona de los poderes fácticos: las élites sociales, el gran capital, la banca, la jerarquía eclesiástica y, sobre todo, las Fuerzas Armadas, sea factible un referéndum para elegir entre Monarquía o República?

   Por otro lado, hay quienes ladinamente aducen que dicha consulta es inviable porque `lo impide la Constitución´. Sin embargo, cada vez hay mayor consenso en que la Carta Magna ni debe ni puede ser un documento eternamente inmutable, como la Biblia, y que habría que actualizar y/o reformar aquellos postulados que han quedado obsoletos o que, en su redacción, por razones diversas y coyunturales quedaron incompletos. La cuestión es, por tanto, ¿en esa adecuación no podría incluirse consultar al pueblo qué régimen político de Estado prefiere? ¿Acaso tal consideración es aberrante, o insensata, o incongruente, o antidemocrática? ¿O tal vez somos menores de edad, inconscientes o estúpidos para decidir algo tan importante y transcendente?

     Es evidente que se necesita una enorme dosis de ingenuidad y entusiasmo para creer que tal consulta, actualmente, se pueda llevar a cabo. Pudiera ser –no es imposible- que algún día se den las circunstancias necesarias y suficientes para ello… Pero hoy por hoy no ha lugar, y es poco menos que una utopía. No basta con la evidencia de que en este país gran parte de su ciudadanía sea republicana (y si Felipe VI no espabila, no muy tarde lo será mucha más); también es conveniente tener los pies en el suelo para evitar dolorosas caídas. La eufórica frase de mayo del 68: `seamos realistas, pidamos lo imposible´, está muy bien, siempre que se pronuncie con una sonrisa en los labios, una copa en la mano…, y sin excesiva obsesión ni fanatismo en proclamas semejantes.

     Lo expresado no impide en absoluto el ferviente deseo de que en un futuro, más o menos cercano, este país tenga el `orgullo y satisfacción´ (como suele decir el rey) de elegir al Jefe del Estado, sin que éste lo sea forzosamente por imposición genética de un sistema político que, para muchos/as, es una rémora del pasado, un estigma anacrónico y desfasado por más que se maquille, disfrace o edulcore, y que aún perdura en algunos lugares por distintas causas que alargarían excesivamente este breve artículo si entráramos a enumerarlas y analizarlas.

     Así que, solo queda añadir (respetando y pidiendo disculpas a los discrepantes); ciudadanos: paciencia, fe y esperanza…, y a seguir sin desfallecer en el empeño aunque, por ahora, nos obliguen a continuar siendo súbditos sin más remedio… Como decía el torero `filósofo´:Lo que no puede ser no puede ser; y además, es imposible”.

     En fin, ante tal impotencia, y la llegada de la estación climatológica más deseada y relajada del año para disfrutar el carpe diem y los placeres estivales que mis posibilidades y mi edad provecta me permitan (dentro de la moderada y razonable prudencia), hago mi habitual paréntesis. Eso sí, con la firme convicción de que, ni de coña `cuando llegue septiembre todo será maravilloso´; como decía la vieja y melosa cancioncita… Hasta entonces, y feliz verano.

Tomás M. Serna
Exprofesor de Secundaria, comediógrafo, actor y director teatral

 

 

“El debate monarquía o república” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeDesde que se ha producido la abdicación del rey, no salgo del asombro. Los comentarios que estoy viendo estos días inducen a pensar que una buena parte de mis conciudadanos ignoran por completo qué significa eso del Estado de Derecho cuando proponen saltarnos la Constitución y convocar un referéndum anticonstitucional. Una de dos, o ignoran que la propia Constitución establece el procedimiento para su reforma (artículo 168 en el caso que nos ocupa de reforma del título II y el artículo 1.3 del título preliminar) o les da igual y piensan que nos podemos saltar la Constitución y las leyes cada vez que nos plazca. No comprenden que la democracia se basa en el imperio de la ley y lo opuesto es la arbitrariedad, la vuelta al Antiguo Régimen, el desastre.

Pero el problema no es de los ciudadanos, a los que podemos disculpar la ignorancia o la irreflexión, sino de los dirigentes de partidos que están alentando esta histeria colectiva con olvido deliberado de lo que tienen la obligación de conocer muy bien. Que partidos que se dicen democráticos estén liderando esta reclamación de un referéndum que saben inconstitucional es para indignarse, aunque de referendums ilegales ya llevemos oído suficiente como para estar curados de espanto.
Hemos podido leer también comentarios pidiendo un referéndum consultivo, lo que me parecería un gasto inútil si algún día se decide hacer, como paso previo, teniendo en cuenta que los sondeos de opinión o encuestas ya orientan bastante bien para decidir el momento de plantear la reforma constitucional. Lo que sabemos por ellos es que el prestigio del jefe del Estado y la monarquía ha caído estrepitosamente con los escándalos, como es lógico. Sin embargo, eso no se traduce en que haya una mayoría de partidarios de la república frente a la monarquía como forma de Estado y no parece que los que están llevando la reivindicación de ese referéndum, guillotinas incluidas, vayan a lograr muchos adeptos teniendo en cuenta lo poco tranquilizadores que son sus formas y sus referentes internacionales, desde Cuba a Corea del Norte, pasando por Venezuela.

También observo con piedad la ingenuidad que lleva a muchos a suponer que acabar con la monarquía significará llegar a la Tierra Prometida, de la que mana leche y miel; que, por arte de magia, nuestros males desaparecerán con la república. Soy republicana pero no cifro en ello la solución a los graves problemas políticos y económicos que tiene nuestro país. Hay muchas prioridades antes que cambiar la forma de Estado. Y cuando se aborde una reforma constitucional de calado, hay que contemplar como prioritarias otras reformas, que tienen una incidencia directa en nuestra economía y en la calidad de nuestra democracia: la estructura territorial para hacer viable nuestro Estado, la redistribución de competencias entre el Estado , comunidades autónomas y ayuntamientos, la fusión de municipios y eliminación de diputaciones, el sistema electoral que consagra la provincia como circunscripción electoral dando lugar a una desigualdad en el voto de los ciudadanos, el inútil Senado, el Poder Judicial y, entre ellas, también puede contemplarse la de la forma del Estado.

Este clamor de determinados partidos por acabar ya con la institución me lleva a pensar en la incoherencia que supone descalificar por arcaica a la monarquía constitucional, posterior a la Revolución Francesa, cuando esos mismos partidos no cuestionan los privilegios fiscales del País Vasco y Navarra, de raigambre medieval, es decir, mucho más incompatibles con la modernidad que una institución de sucesión basada en el parentesco, nada plausible, por supuesto, pero simbólica y sin poderes efectivos. Es más, se diría que hasta miran con simpatía dichos privilegios “territoriales” y comprenden los métodos de que se han valido sus beneficiarios.

En fin, no hay que ser inmovilistas y hay que trabajar por el consenso para lograr las reformas constitucionales que necesita nuestro país, pero tampoco hay que ser oportunistas planteando las cosas con el furor, las prisas y el olvido de lo esencial que vemos en quienes capitanean esta oleada republicana.

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz del Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Cuentas municipales saneadas sin recortar servicios” por Manuel Robles

Manuel RoblesDiariamente escuchamos en diferentes foros mediáticos, económicos, políticos e institucionales- sobre todo aquellos que son de marcada ideología liberal- la necesidad de imponer la austeridad, el equilibrio de las cuentas públicas, el control de gasto, etc. Y sobre todo la necesidad de recortar y recortar servicios públicos, argumentando que esta es la clave para la recuperación económica, como si el recorte de lo público fuera la piedra filosofal sobre la que se asienta exclusivamente la recuperación económica y el empleo.

No niego la mayor: necesidad de austeridad y control de las cuentas públicas. En lo que no estoy de acuerdo es en que la austeridad en el gasto se una a recortes en servicios esenciales para los vecinos y vecinas. En Fuenlabrada, en el Gobierno Municipal que presido, hemos demostrado que es compatible el control y el equilibrio de las cuentas públicas entre ingresos y gastos, sin necesidad de recortar en servicios, sobre todo en aquellos que en estos momentos son imprescindibles para ayudar a las familias. Hemos hecho posible mantener saneadas nuestras cuentas municipales. De nuevo, los datos del Ministerio de Hacienda nos sitúan como el sexto ayuntamiento de los grandes municipios menos endeudado de España.

Todo ello se ha logrado sin se un ayuntamiento “rico” en posibilidades de ingresos de la ciudad, comparado con otros grandes municipios. Somos un municipio de trabajadores, con un gran parque industrial, y pequeño y mediano comercio, que además de estar afectados por la crisis como en todos los sitios, en su mayoría no contribuye por su facturación con el IAE. Mantenemos una presión fiscal contenida, sostenible. Además hemos sufrido unos brutales recortes en ingresos procedentes de los gobiernos de España y de la Comunidad de Madrid.

Tenemos estos resultados por el control sobre los salarios de cargos públicos, por la priorización de servicios, por la buena gestión de las licitaciones en sus prestaciones y en sus precios, por la austeridad en el gasto municipal en general: personal, gastos generales, protocolarios, etc. Y porque hace años que comenzamos nuestro plan de saneamiento.

En definitiva, es una cuestión de responsabilidad con el dinero público y sobre todo de “ideología presupuestaria”, de criterios distribución del gasto poniendo el acento en lo social, en lo público, y no exclusivamente en el negocio de lo privado.           

Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada