“De la Excelencia un arte” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESUna curiosidad de algunas palabras es que muchas veces, a medida que se usan, pierden su verdadero significado y adoptan interpretaciones que distan mucho de sus orígenes. Cuando hablamos de excelencia salivamos en exceso y parece que estemos degustando un solomillo de categoría, a los políticos les pasa mucho y vaya si se regocijan cuando han de catalogar lo que quiera que sea como “excelente”. Por supuesto no es para menos, hablar de excelencia es hablar de lo óptimo, de la cuasi perfección en lo que a cualidades se refiere.

Últimamente vivimos rodeados de excelencia, sobre todo los estudiantes que no paramos de encontrar este bonito palabro estampado en nuestros expedientes, bachilleratos, en los autobuses, en los estandartes y paneles de nuestros campus universitarios… Rebosa la excelencia. ¿Es que de repente todo se ha vuelto excelente?, ¿volvemos a los hilos musicales de los ascensores que nos recuerdan lo maravillosa que es la vida?, ¿nuestro afán de superación ha logrado su meta? ¿O es que el lenguaje corporativo ha encontrado su nuevo adalid?

Cuando le digo a mi tía (y con toda sinceridad) que sus croquetas son excelentes, probablemente un tímido orgullo la recorra y sienta cierta satisfacción con mi halago. Cuando un campus recibe la denominación “excelente”, es que como mínimo debe ser igual de bueno que las croquetas de mi tía. Lógica aplastante. Pero como todo ser racional tacharía mi razonamiento tautológico de cínico, vengo a explicar que el cinismo y el descaro residen en los que sobreexplotan el término “excelencia”: Tener universidades supeditadas a los bancos y a las grandes empresas (a las cuales las encanta la denominación de excelencia) no es excelente.

La mercantilización del conocimiento no es excelente. Que los bancos tengan un inmenso poder en los consejos universitarios no es excelente. Que se encargue un informe sobre la reforma universitaria elaborado por expertos académicos y un Vicepresidente del banco Santander no es excelente, que este informe recoja que se debería reducir la presencia de los estudiantes en los consejos de representación no es excelente. Que el mismo informe pretenda suprimir organismos de representación y eliminar la figura del Consejo Social no es excelente. Que se trate de limitar o poner trabas a la presencia sindical en los consejos universitarios no es excelente. Que sea tarea imposible conciliar la vida académica y la laboral no es excelente. Tampoco es excelente que el Banco Santander sea más válido en la elaboración de un informe que un estudiante o un miembro del PAS (Personal de Administración y Servicios). El término “excelencia” no se merece tal degradación, seamos rigurosos.

http://www.mecd.gob.es/prensa-mecd/dms/mecd/servicios-al-ciudadano-mecd/participacion-publica/sistemauniversitario/propuestas-reforma.pdf

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas
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“Teletubi-Política” por Guillermo Infantes Capdevilla

FOTO_GUILLERMOINFANTESLa representación estudiantil debe huir del politiqueo barato, corre el riesgo de tornarse en un reflejo de lo que ocurre en las altas esferas de la “democracia” de este país tan empapada de fraude, desilusión y mentira. Se dice hasta la saciedad que la juventud es el futuro, por ende, muchos de los que ejercerán labores de representación ciudadana en un tiempo tendrán su origen en el ámbito de la representación estudiantil actual. Como jóvenes gozamos de cierto idealismo del que, al menos yo, espero no renegar nunca. Apostamos por un nuevo orden y trazamos nuevas metodologías para no caer en el error en el que han incurrido muchos de nuestros representantes actuales.

Los jóvenes suponemos una regeneración del panorama social, creo que encarnamos nuevos valores y podemos presumir, algunos, de una visión más amplia y renovadora, no debemos dejar que nos coma la hostilidad de unos gobernantes mediocres.

Desgraciadamente hay jóvenes que no atienden a este tipo de criterios, que hacen de la representación estudiantil mala política, convierten lo que nos honra en una herramienta para su propio progreso e interés. Hay ejemplos de representantes estudiantiles que podrían pasar perfectamente por políticos sin que nadie reparase en que no lo son. Pretenden serlo. Ellos no quieren un cambio, no quieren dar voz a la juventud y resolver sus problemas, más bien obran como un político más en una marea de buitres carroñeros en aras de su poder y vanidad.

Todo esto sería de otra manera si los jóvenes y estudiantes realmente nos preocupásemos por quienes nos representan, si fuésemos todos un poco más críticos. Por este tipo de cosas acabamos teniendo de manera, a mi entender, ilegítima a un Vicepresidente del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado (CEUNE) que aplaude al Ministro que desmiembra la Escuela Pública y que lanza un batacazo tras otro (si va acompañado de una repugnante burla, mejor) a la juventud española. Cabe decir que este representante estudiantil forma ya parte de la política, actúa en favor de los intereses de un partido político en el cual milita y no duda en postrarse en un cargo en el cual, una vez habiendo perdido su condición de representante en su Universidad, no podría seguir manteniendo.

Me atrevo a decir que ésta no es la línea que los jóvenes queremos seguir, no queremos más de lo mismo.

Debemos implicarnos en la vida universitaria, ser críticos con nuestros representantes y, desde luego, tener perspectiva de futuro.

 

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas