“Votar por la Sanidad Pública” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZAhora que se acercan las elecciones es importante que nuestro voto se dirija a proteger y promocionar un servicio sanitario público de calidad porque estamos ante un tema crucial para garantizar una vida digna a la población.

 

Llama la atención la escasa visibilidad que está teniendo en los medios y en las propuestas de los candidatos los temas sanitarios, a pesar de su importancia y de los reconocidos problemas que tiene nuestra Sanidad Pública, especialmente tras los últimos 4 años de un proceso continuado de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatizaciones a que ha sido sometida.

 

Si queremos votar teniendo en cuenta las posiciones de cada partido por la sanidad Pública cinco son los aspectos fundamentales que hay que buscar en sus programas:

 

  1. Financiación sanitaria.

Como ya se ha señalado los recortes presupuestarios han sido la tónica en estos últimos años, y aunque no se sabe su cuantía exacta por la falta de transparencia de las administraciones sanitarias, se sitúan entre 13 y 23.000 millones €, y el gobierno del PP tiene previsto un mayor recorte para los próximos años (hemos pasado del 6,7% del PIB para gasto sanitario público  en 2009 al 5,8% en 2015 y a una previsión del 5,3% en 2018). Estos recortes presupuestarios son los que han producido que haya 55.000 trabajadores menos en la Sanidad Pública y ha supuesto cierres de plantas, de quirófanos, etc , con el consiguiente aumento de las listas de espera. Por eso es fundamental garantizar un aumento de la financiación sanitaria que nos situé al menos en la situación de 2009, pero que progresivamente vaya incrementándose hasta alcanzar el promedio de la UE (7,5%). Por eso también hay que recelar de quienes anuncian bajadas de impuestos, porque sin una recaudación suficiente no puede haber buenos servicios públicos, y por lo tanto le están anunciando que la Sanidad Pública seguirá empeorando.

 

  1.  Universalizar la atención sanitaria

El RDL 16/2012 cambio el modelo sanitario que paso de ser un sistema basado en las personas a estarlo en el aseguramiento, lo que produjo exclusiones de colectivos del derecho a la atención sanitaria, el mas conocido y el que mas lo sufrió el de los inmigrantes irregulares, pero también otros como los que pasan mas de 90 días en el extranjero. Las consecuencias han sido muy negativas (3 muertes  y miles de casos de desatención documentados) y no hay constancia de ningún ahorro económico. El derecho a la atención sanitaria es un derecho humano básico y por eso debe de garantizarse a todas las personas que están en el país, por eso hay que exigir la derogación del RDL 16/2012.

 

 

  1. Rechazo a  los copagos

Los copagos también se incrementaron con el RDL 16/2012, en farmacia, en transporte sanitario, en dietas, órtesis y prótesis. Solo se aplico el de farmacia (excepto en los medicamentos retirados de las farmacias hospitalarias), pero todos siguen vigentes. Los copagos tienen un efecto discriminatorios porque impiden a los que están mas enfermos y tienen menores ingresos el acceder a servicios sanitarios que necesitan. Su aplicación en farmacia ha supuesto que un 15% de las personas que reciben una prescripción no la retiren por problemas económicos y ni siquiera ha logrado contener el gasto farmacéutico que lleva ya 2 años de crecimiento continuado. Por eso es preciso tanto derogar el RDL 16/2012, como dejar claro que no se van a establecer nuevos copagos por el acceso a las prestaciones sanitarias.

 

  1. Reforzar la Sanidad Pública

La consecuencia de los recortes ha sido un deterioro del sistema sanitario público, con menos personal, menos capacidad para atender la demanda asistencial, mas listas de espera y empeoramiento de la calidad de la atención sanitaria. El nuevo gobierno debe de asegurar el funcionamiento intensivo de los recursos de la Sanidad Pública que con los recortes y las privatizaciones se han infrautilizado. Eso supone más personal y más inversión en la estructura y los equipamientos.

 

  1. Acabar con las privatizaciones y recuperar lo privatizado

Aunque la privatización viene de antiguo, estos últimos años se ha incrementado notablemente, tanto la privatización directa a empresas privadas como la menos visible de las derivaciones sistemáticas de pruebas diagnosticas, consultas de especialistas o intervenciones quirúrgicas a los centros privados. La privatización ha supuesto importantes sobrecostes (entre 7 y 10 veces el coste de su alternativa pública), recortes de camas y personal y peor calidad asistencial. Por todo ello es urgente primero detener en seco  las privatizaciones y luego recuperar lo privatizado, aunque sea de manera paulatina, porque con ello se garantiza una mejora de la atención sanitaria y un menor coste.

 

Estos son los puntos centrales que deberían de hacernos optar por una u otra opción el próximo día 20 de diciembre si lo que queremos es un sistema sanitario público  de calidad, universal y equitativo. Algunos como el PP ya demostraron que no están por ello, pero tampoco parece estarlo alguno de los nuevos. Vayan todos a votar el día 20 y háganlo pensando en el futuro de la Sanidad Pública que al fin y al cabo es también su futuro y el de toda la población. Ahora bien, no se olviden el 21 de seguir luchando por la Sanidad Pública porque ya se sabe que los políticos si no hay presión social suelen olvidarse de lo que prometieron.

 

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

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“Las repercusiones para la sanidad de las elecciones autonómicas y municipales” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZLas elecciones del 24 de mayo han supuesto importantes cambios en los gobiernos de muchas CCAA y ayuntamientos, cuyas características generales han sido la necesidad de acuerdos para la constitución de los gobiernos, acabando con las mayorías absolutas que se han convertido en excepcionales, y a su vez un giro en la mayoría de los casos hacia gobiernos progresistas y/o de izquierdas.

 

¿Qué repercusiones tendrán estos cambios para la Sanidad?. Por supuesto aún resulta un poco pronto para saberlo con certeza, pero es evidente que el mayor impacto lo tendrán los cambios autonómicos porque la Sanidad es una competencia transferida a las CCAA y se ha  producido cambios en los gobiernos de 7 de ellas (Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla la Mancha, Extremadura, Navarra y Valencia) y todos ellos en el mismo sentido, es decir hacia gobiernos progresistas y con acuerdos de gobierno o de investidura que incluyen aspectos sanitarios muy relevantes.

 

Estos acuerdos contienen en general cuatro cuestiones bastante positivas:

 

Una, garantizar la atención sanitaria a las personas excluidas por el RDL 16/2012, es decir inmigrantes irregulares y los españoles que hayan tenido estancias en el extranjero superiores a 90 días y no tengan cobertura en otro país. Asimismo comprometerse con el acceso de todas las personas a las prestaciones farmacéuticas, de manera que no haya personas que no retiran los medicamentos prescritos por motivos económicos (en el País Vasco ya hay un sistema en funcionamiento).

 

Dos, paralizar las privatizaciones y recuperar lo privatizado, la paralización es relativamente fácil porque se trata de dejar la utilización sistemática de los centros privados cuando existe una alternativa en el sistema sanitario público, la recuperación es mas compleja y va a ser la verdadera prueba de fuego de los acuerdos de investidura, el caso de Alcañiz en Aragón es el que plantea menos problemas, simplemente hay que decidir no realizar la adjudicación del concurso, mas complicado es el caso de Toledo y Valdecilla donde se adjudico el concurso, y mas aún los de los centros sanitarios de Baleares y Valencia que llevan años en funcionamiento (si bien conviene recordar que en esta última el contrato de Alzira acaba en 2018). Se trata pues de una cuestión que va a poner en evidencia la voluntad política real del cambio en el modelo sanitario. Complementariamente varias CCAA han anunciado la elaboración de legislación que blinde el papel de la provisión sanitaria pública, y por supuesto habrá que ver en que términos se produce esta nueva regulación.

 

Tres, aumentar los recursos de la Sanidad Pública, recuperando personal, servicios y prestaciones, lo que supone un esfuerzo económico para recuperar los presupuestos y las inversiones en la Sanidad Pública  de los tremendos recortes que se han sufrido desde 2009. Aquí el margen de maniobra esta limitado por el actual modelo de financiación autonómica, aunque es obvio que hay muchas opciones en las distintas CCAA (por ejemplo en Valencia el gasto sanitario público es el 40,2% del gasto total de la Comunidad cuando el promedio de las CCAA esta en el 46,1%), pero es obvio que las CCAA no gobernadas por el PP, que ahora son mayoría, podrían presionar para  mejorar la financiación y conseguir una financiación finalista para la Sanidad.

 

Y cuatro, establecer mecanismos de participación y control de ciudadanos y profesionales sobre el funcionamiento y la gestión del sistema sanitario público, algo que viene siendo prometido desde la Ley General de Sanidad (1986) y sobre lo que prácticamente no se han realizado avances significativos.

 

Lógicamente cada una de las CCAA tiene sus peculiaridades y muchos aspectos concretos en los que se han comprometidos cambios importantes que deben tenerse en cuenta.

 

El papel de los ayuntamientos es mas reducido, primero porque la nueva legislación sobre Administraciones locales ha limitado mucho sus competencias y su capacidad de actuación en los temas sociales y sanitarios, y además porque con excepción de las grandes ciudades, su presupuesto es pequeño, a veces tienen grandes deudas, y su margen de maniobra es escaso.

 

En todo caso es evidente que se pueden hacer muchas cosas, algunas muy importantes, porque la situación de proximidad de las administraciones locales facilita su actuación, y solo a titulo de ejemplo pueden favorecer la atención sanitaria de las personas excluidas, ayudar a  que se siga teniendo acceso a medicamentos necesarios, luchar contra las privatizaciones, canalizar y favorecer las reivindicaciones sanitarias, etc. Sobre ello hay un amplia experiencia y muy positiva en toda la geografía del país.

 

Obviamente el nuevo panorama supone cambios muy favorables para la Sanidad, también en aquellas CCAA donde continúan los gobiernos conservadores porque van a ver limitada sus actuaciones por la ausencia de mayorías absolutas (por ejemplo en Madrid hay un compromiso del nuevo gobierno de no realizar mas privatizaciones). Aun así hay muchos aspectos de la política sanitaria que no se pueden solventar en las CCAA y para los que es necesario un cambio en el gobierno central. Por suerte noviembre no esta tan lejos y todo parece indicar que es bastante probable que se consiga una alternativa potente por la Sanidad Pública.

 

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

 

“Tribulaciones de un euroescéptico” por Tomás M. Serna

FOTO_TOMASMARTINSERNAEn fecha breve tendrá lugar un acontecimiento de especial relevancia en Europa. Se trata de las elecciones al Parlamento europeo. Hay quien opina que, dada la implacable e interminable crisis, su resultado pudiera ser de decisiva trascendencia para el devenir de este sufrido territorio del atlas mundial.

     Naturalmente, también hay quienes tenemos bastantes incertidumbres al respecto; sin que ello implique necesariamente identificar a los euroescépticos con los eurófobos ni con los antieuropeos (al menos en mi caso) El presente artículo trata sobre este tema.

      Cuatrocientos y pico de millones de europeos están llamados a las urnas; y se prevé un nivel de abstención y desafección popular hacia la UE bastante elevado. Algo lógico y comprensible dada la enorme desconfianza y frustración ciudadana, y el progresivo deterioro de las instituciones europeas, incapaces (por acción y omisión) de detener la degradación económica, laboral y social que martiriza a la casi totalidad de países de la Unión; obviamente a unos más que a otros.

      Ante todo, siguiendo mi costumbre y fiel a la irreversible decisión adoptada hace años, no tengo reparo en declarar que me abstendré de participar en estos comicios. Entre otras razones, la decisión aludida tiene como principal fundamento mi negativa a acudir a las urnas hasta que no se instauren las `listas abiertas´. Aunque en los primeros años de democracia acepté las `listas cerradas y bloqueadas´; tiempo después consideré rechazable dicho sistema, y decidí no votar hasta que se me permitiera escoger y/o eliminar a los candidatos que las opciones políticas me presenten… Si se me impide ese libre albedrío y se me impone un listado inamovible de candidatos, sin posibilidad de anular a quienes, por las causas que sean, no quiero que me representen, simplemente no voto. Así de sencillo y elemental. Por supuesto, acepto y respeto las consideraciones discrepantes con mi decisión. Faltaría más.

     Pero aparte de lo expuesto; que no tiene más valor que el simplemente subjetivo y anecdótico, hay cuestiones de mucho mayor calado y enjundia. Como las siguientes.

     La política laboral de la UE está sujeta –igual que la económica y financiera- a planteamientos unilaterales comandados por los intereses partidistas del Estado líder: Alemania. Todos los demás, con mayor o menos disimulo y desvergüenza, bailan al son que `toca´ la todopoderosa Merkel en el Bundestag… Poco, o nada, les importa que la mayor fractura y desigualdad Norte-Sur de las últimas décadas se agrande día a día. Estados con más del 25% de desempleo subsisten en situación calamitosa junto a otros con solo el 5%. Y las medidas de ajustes y recortes salvajes se siguen aplicando de manera inmisericordes y contundentes, mientras la palabra solidaridad no pasa de ser una hipócrita entelequia. Al mismo tiempo, el majestuoso BCE se resiste a adoptar medidas necesarias y drásticas para detener la hemorragia social.

       Es obvio que es más urgente e importante proteger y salvar bancos con problemas –muchos de ellos causados por mafiosos comportamientos de sus dirigentes- que proteger y ayudar a seres humanos, ante la indiferencia y/o desprecio de los magnates y élites poderosas. La clase política asentada en Bruselas está más preocupada y pendiente de controlar la inflación –o la deflación- , la deuda excesiva de los Estados, la reducción del déficit, las `primas de riesgo´, etc., etc., a través de dogmatismos economicistas y monetaristas excesivamente ortodoxos y de austeridad a ultranza, encorsetados con medidas de recortes infames hasta enflaquecer los Estados de bienestar a límites impensables e insostenibles; importándoles un pimiento si estas `soluciones´ conllevan la creación de más precariedad y desesperación de las clases menos pudientes… Al fin y al cabo, ellos están protegidos de miserias pertrechados en sus poltronas con sus elevados sueldos.

           Por otro lado, la política exterior común de la Unión es prácticamente inexistente; subjetiva y basada en intereses particulares y coyunturales de cada Estado miembro. Su actuación en crisis mundiales está plagada de ambigüedad, incoherencia y falta de coordinación que, con frecuencia, raya en el ridículo. Hay multitud de ejemplos que ilustran y demuestran su inoperancia.

         ¿Y qué decir de la política de inmigración de la UE?… Sencillamente brilla por su ausencia. Y por su descarado carácter regionalista, en donde las medidas comunes a seguir son, a menudo, invisibles, estériles y, lo que es peor, en ocasiones contradictorias entre los distintos Estados. Es de una urgencia perentoria y dramática ponerse de acuerdo en esta cuestión, teniendo en cuenta que la inmigración en el territorio de la Unión ha crecido en un 40% en las últimas dos décadas; ¡en un continente que necesita ineludiblemente a los emigrantes debido a su imparable envejecimiento!

       Y por último, y para no extenderme más, la política energética y medioambiental es casi onírica y esotérica. Y vergonzosa la actitud laxa y despreocupada de los países integrantes; en un espacio geográfico en donde la mitad del abastecimiento energético necesario procede de fuera de sus fronteras, mientras los Estados miembros discuten y rivalizan entre sí para ver quién saca más provecho y ventajas, y las interconexiones entre ellos son testimoniales o insuficientes. A la vez que las inversiones y normativas en energías limpias y no contaminantes son notoriamente escasas y ridículas…. Por lo visto, es necesario que surjan conflictos como el de Ucrania y Rusia para que la UE le vea las orejas al lobo y `se ponga las pilas´. Lamentable y patético.

     En fin, este es, someramente, el panorama en el que nos encontramos en las próximas elecciones al Parlamento Europeo…. ¿Euroescepticismo? Quizá pero, reitero, nada que ver en lo que a mí respecta con Eurofobia… Ojalá, algún día a la UE se la pueda llamar, real y verdaderamente, los Estados Unidos de Europa y se convierta en un auténtico territorio federal, solidario, justo e igualitario; en donde el capitalismo financiero descontrolado y globalizado, causante de salvajes estragos socioeconómicos, ante la indiferencia y/o el Vº Bº de Gobiernos de todo signo, deje paso al humanismo…; en cuyo caso esta gran aventura geopolítica se convertiría en la mayor hazaña ocurrida en la historia del viejo continente. Pero eso, mucho me temo: `largo me lo fiáis´.

Tomás M. Serna
Exprofesor de Secundaria, comediógrafo, actor y director teatral

“El bipartidismo en crisis se resiste a desaparecer” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeLas últimas encuestas publicadas estos días dibujan un panorama en la Comunidad de Madrid, de cara a las próximas elecciones autonómicas de mayo de 2015, muy diferente al actual. Si algo podemos dar por seguro es la pérdida de la mayoría absoluta por parte del PP. También podemos dar por seguro que el PSOE no capitaliza esa pérdida de apoyo electoral del PP sino que baja sus expectativas electorales respecto a las pasadas elecciones. Al mismo tiempo, UPyD e IU ascienden y otros pueden entrar en liza. Madrid ejemplifica muy bien una tendencia que es imparable en todo el país y las próximas elecciones europeas van a ser un buen banco de pruebas de ello.

Por esta razón, a medida que van saliendo a la luz encuestas como esta, encuestas en las que se va poniendo de manifiesto que el modelo bipartidista está en franca quiebra, las resistencias de ambos partidos a verse desplazados se refuerzan. Los principales medios de comunicación, especialmente las cadenas de televisión que siguen siendo la principal fuente de información de la mayor parte de los ciudadanos, están ofreciendo estos días, con motivo de la precampaña europea, un lamentable espectáculo de ninguneo de los llamados partidos minoritarios, precisamente por el peligro de que dejen de ser minoritarios. Hay 39 candidaturas pero, viendo los informativos, se podría pensar que solo hay dos. La labor de información, que debería ser el objetivo, se ignora en beneficio de la propaganda de los dos partidos mayoritarios, sin temor, al parecer, a la opinión de un espectador hastiado de ambos y de sus falsas polémicas, y hastiado también de sus voceros. Y sin medios de comunicación libres la democracia es deficiente y quien pierde es el ciudadano al que se le restan opciones.

El modelo de bipartidismo imperfecto que se diseña en la Transición se ha legitimado desde siempre con el argumento de la estabilidad que propicia, frente a la inestabilidad que entrañaría un modelo multipartidista. Los años y la experiencia vivida han demostrado que los dos grandes partidos han dejado el Estado en manos de los nacionalismos periféricos y así nos han llevado a la grave crisis del modelo territorial. Además, y en estrecha conexión con ello, esa estabilidad ha servido para que alcancemos las cotas más altas de la miseria. ¿A quién puede convencer ya el argumento de la estabilidad? La estabilidad como razón de la democracia imperfecta podría encandilar a muchos ciudadanos si viniese acompañada de prosperidad, pero lo cierto es que esas maquinarias anquilosadas de los viejos y grandes partidos nos han conducido a la pobreza y a la pérdida de bienestar. El argumento no vale ya, si es que alguna vez ha valido.

Las épocas de cambio son traumáticas para muchos intereses creados pero, al final, se acaba imponiendo la necesidad y ahora tengo la convicción de que esa necesidad nos lleva a otras fórmulas, otras mayorías políticas. Si los viejos partidos saben renovarse tendrán una opción. De lo contrario, están condenados.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Decidir qué Europa queremos” por Manuel Robles

Manuel RoblesEl próximo 25 de Mayo tenemos una cita muy importante con las urnas al celebrarse las Elecciones al Parlamento Europeo, en las que hay en juego cuestiones que nos afectan en lo social, en lo económico, en lo político, de forma muy significativa. Estamos en un momento muy delicado, no solo económicamente, sino sobre todo en lo político y en su relación con la ciudadanía. Es en estas circunstancias cuando vemos resurgir ideologías ultras, neofascistas, antidemocráticas, que aparecen como salvadores de patrias excluyentes, con mensajes demagógicos, exentos de soluciones viables y de falsas promesas, alejados de los valores humanos y democráticos, a los que la ciudanía desesperada puede mirar y apoyar. Ya tenemos antecedentes en nuestra historia de consecuencias desastrosas para Europa y para España.

Es verdad que estamos viviendo una delicada situación, pero debemos insistir, llamar la atención a la ciudadanía sobre cuáles han sido las verdaderas causas de esta debacle económica, que ha golpeado muy duro a los países del sur de Europa. Es una tragedia los millones de parados que tenemos en España, que con el gobierno del PP se han incrementado.

Hay que decir alto y claro que esta crisis y la respuesta a la crisis está motivada por una desregulación y falta de control del mercado financiero especulativo en el mundo, impulsado por el predominio de una ideología ultraliberal, defensora de este tipo de mercado y de un modelo político y económico que tiende a eliminar los Estados de Bienestar, junto con derechos y libertades, con la excusa de la crisis. Este es el modelo que predomina hoy por hoy. Este es el modelo que defiende la derecha europea y el Partido Popular en España, a pesar de que pretenda escudarse en echarle la culpa al anterior gobierno socialista.

Estamos, pues, ante una llamada de atención, ante la amenaza, en muchos casos ya realidad, de cambios muy determinantes para este siglo XXI, que pueden hacernos retroceder en bienestar social, conquistado en Europa a lo largo de muchos años , hasta el siglo diecinueve.

Los españoles, como el resto de ciudadanos de la U.E., nos enfrentamos a esta cita con muchas y razonables dudas, aunque los datos nos indican que somos un pueblo que mantiene una mayoritaria conciencia europeísta, aunque degastada por múltiples decepciones ligadas a la percepción de que hay una ruptura del modelo social europeo. Las dudas también tienen que ver con el sentimiento de una falta de liderazgo y de unas ideas claras en cuanto a la Europa del futuro.

Precisamente es ante esta situación cuando más debemos reaccionar, cuando más debemos creer en que podemos incidir con nuestro voto en el modelo económico y social europeo que queremos. Es un momento especial para responder a Europa si los españoles todavía creemos en un espacio europeo defensor de los derechos, de las libertades, de la convivencia democrática, de la compatibilidad con un libre mercado creador de desarrollo económico y empleo de calidad; que además se combata la especulación financiera; que se preste especial atención a la Educación , a la Ciencia y al desarrollo Tecnológico en beneficio de la humanidad. Y esto, desde mi punto de vista, solo se consigue mediante opciones de izquierdas y progresistas.

Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada

“Ojalá fuera un cuento” por Tomás M. Serna

FOTO_TOMASMARTINSERNA(Pero no lo es; por desgracia… Más parece una pesadilla, que está durando demasiado, y de la que no saben o quieren (o ambas cosas) hacernos `despertar´ para que no siga causando más damnificados.)

“Érase una vez un reino situado en los confines de un antiguo y privilegiado continente, admirado y envidiado desde tiempos inmemoriales por naciones vecinas y lejanas por multitud de motivos, y que en tiempos remotos había sido uno de los países más ricos y poderosos del mundo, hasta tal punto que uno de sus monarcas acuñó el vanidoso dicho de que en su vasto imperio `nunca se ponía el sol´.

       Pero he aquí que de un tiempo a esta parte el caprichoso destino y la diosa Fortuna le habían dado la espalda, y una racha de calamidades se cebaban despiadadamente sobre el desdichado reino. Justo es reconocer que aunque gran parte de esos desastres se debían a la inepcia y desidia de sus gobernantes, también era verdad que causas ajenas habían influido de manera fatal para su catastrófica situación; entre otras las brujerías, vilezas y perfidias llevadas a cabo por los hados malignos del poderoso y tenebroso reino de Wall Street a través de maniobras y hechizos basados en el capitalismo salvaje y el ultraliberalismo deshumanizado. O las mezquinas medidas impuestas por la Gran Maga, Frau Merkele; bruja mayor del prepotente Imperio Teutónico, un inmenso territorio que había logrado el vasallaje de casi todos los países del susodicho continente.

     Sin embargo, las causas mayores para el nefasto statu quo que sufría el reino se debían a las políticas que aplicaban sus gobernantes que, gracias a su mayoría absoluta, podían hacer lo que les diera la gana; pasándose por el arco del triunfo la voluntad y aspiraciones del pueblo, e incumpliendo sistemáticamente y sin el menor pudor un montón de promesas y ofrecimientos electorales.

     Por tanto, aunque resultaba escandaloso, las políticas laborales habían propiciado de manera flagrante el comportamiento inadmisible de muchos empresarios que, gracias a ellas, abusaban de los trabajadores con contratos viles y remuneraciones miserables ante la mirada indiferente de los responsables gubernamentales. Muchas empresas cerraban sus puertas o despedían a parte de sus empleados ante la crisis galopante y el círculo vicioso de la caída de la demanda de productos de consumo, y el agravante de no conseguir créditos por las barreras impuestas por las entidades financieras para frenar los riesgos de deuda y morosidad.

     Simultáneamente, miles de ciudadanos eran desahuciados de sus viviendas al no poder cumplir con sus gastos hipotecarios por carecer de ingresos al perder sus trabajos. Los gobernantes miraban ajenos a otro lado, al mismo tiempo que inyectaban miles de millones de euros en las entidades bancarias para sacarlas de su ruinosa situación debida a sus malas prácticas, desfalcos y corrupciones.

     Y eso precisamente: la corrupción, política y financiera, había llegado a alcanzar un nivel extraordinario e insostenible en la historia del reino; hasta tal punto que centenares de gerifaltes estaban imputados en procesos judiciales, e incluso familiares allegados a la monarquía estaban enfangados en ella.

       La situación de desempleo ocupaba el triste honor de ocupar el primer puesto en el ranking de paro laboral entre los países y reinos colindantes. Entre los jóvenes el porcentaje era aún mayor; hasta el grado de que había dado lugar a que decenas de miles de jóvenes se vieran obligados a emigrar forzosamente (aunque la Gran Canciller de Asuntos Laborales, con eufemístico recochineo lo definía como `movilidad exterior´) para ganarse la vida; haciendo recordar la amarga y numerosa emigración ocurrida a mediados del pasado siglo. Con la diferencia de que ahora, muchos de estos jóvenes no eran jornaleros, sino gente con títulos universitarios totalmente inútiles y estériles en aquel reino.

       Los sistemas públicos de Sanidad y Educación fueron recortados y agredidos hasta tal extremo de deterioro y degradación que habían conseguido hacer retroceder varias décadas los logros alcanzados… Y menos mal que gracias a las muchas y multitudinarias huelgas y manifestaciones de protesta por todo el reino llegaron a detener, en parte, los viles objetivos, impidiendo que las tijeras de la infamia siguieran recortando derechos adquiridos y haciendo estragos irreversibles.

       Aprovechando el conocido axioma de que `en rio revuelto ganancia de pescadores´; algunos dirigentes políticos de Comunidades Autónomas del viejo reino –uno de los más antiguos y de mayor solera del continente-; amparándose en postulados y pretensiones nacionalistas -totalmente fuera de lugar, insolidarias y absurdas- conseguían adormecer sibilinamente a sus conciudadanos prometiéndoles el paraíso si conseguían el separatismo e independencia de su Comunidad. Consiguiendo con esa falacia no solo distraerlos de sus enormes y graves problemas sociales, laborales y económicos, sino además el enfrentamiento entre ellos mismos, y con el resto de habitantes del reino.

      Mientras tanto, y ante la mirada perpleja y anonadada de la ciudadanía, el principal partido de la oposición (corresponsable, en cierta medida, de la situación socioeconómica); en estado semicatatónico, dedicaba su quehacer exclusivamente a lanzar himnos al sol, críticas y consignas más o menos anacrónicas, virtuales y demagógicas sin aportar ideas originales, factibles y rigurosas capaces de ilusionar a los frustrados y defraudados votantes y de producir una eficaz y drástica alternancia en el poder para sacar al reino del abismo de las tinieblas.

       El tiempo transcurría imparable y todo seguía igual (o peor) para los súbditos de a pie de aquel país que, ni de lejos, veían para ellos `brotes verdes´ por ninguna parte, ni mejoras tangibles y palpables en sus vidas diarias. Así que continuaron sumisos y estupefactos con resignada y `jobviana´ paciencia esperando que las cacareadas mejorías que continuamente proclamaban los Cancilleres del Reino -en la macroeconomía, las finanzas, la banca, la Bolsa, la `prima de riesgo´, la confianza y recuperación de los mercados, la optimización (¿) del modelo productivo, etc., etc.-; algún día, sus presuntos efectos positivos, repercutieran también en su deprimido y deplorable devenir, a ser posible antes del fin del milenio…. Eso sí, muchos de ellos juraban y perjuraban que en las próximas elecciones no los votarían ni de coña.”

Y colorín, colorado, este pseudocuento, se ha acabado (de momento)

Tomás M. Serna 
Exprofesor de Secundaria, comediógrafo, actor y director teatral

“Quien lo dilapide, que lo pague” por Ignacio García de Vinuesa

Siendo evidente que la actual crisis económica ha causado un terrible daño a miles de familias españolas, que se han perdido miles de empresas mantenidas con un enorme esfuerzo personal, que España ha retrocedido en su posición de nación respetada por su equilibrada posición y que, definitivamente inasumible, más de cinco millones de españoles no encuentran trabajo, todos deberíamos aprovechar esta terrible coyuntura para reflexionar sobre las razones que nos han traído a esta nefasta situación.

Al margen de las equivocaciones que en el terreno personal hayamos podido cometer, actuando en ocasiones sin una elemental prudencia en decisiones que implicaban compromisos económicos no estrictamente necesarios, lo que para todos es hoy meridianamente claro es que muchos administradores públicos se han comportado de manera absolutamente imprudente, arrastrando con sus decisiones a todos los ciudadanos, que rehenes de sus irresponsables decisiones, serán los que a la postre tendrán que sufragar los derroches, cuando no los saqueos de los recursos públicos.

Al amparo de una mayoría suficiente conseguida en las urnas, frágil excusa para el desatino, en nuestra querida España se han esquilmado muchas arcas públicas, hipotecando el futuro a base de despilfarrar el dinero ajeno, recordando que los servidores públicos somos meros administradores de la confianza y recursos que nuestros votantes han depositado en nosotros.

Siendo cierto que la actual crisis económica se inició de manera global, afectando a un sinfín de países, su evolución a lo largo de estos cuatro años ha puesto de manifiesto las diferentes formas de afrontar una depresión económica como la que atravesamos, y basta examinar los datos de crecimiento y de desempleo para poder establecer el palmarés de los mejores y peores gobernantes. De ello mucho se ha escrito, y seguirá escribiéndose, pero hoy quiero detenerme en aquellos otros comportamientos que no pueden calificarse como de mala praxis, sino de conductas próximas a la irresponsabilidad penal, cuando no directamente delictivas.

Los cambios de gobierno en muchos ayuntamientos, acaecidos después de las últimas elecciones locales, han destapado situaciones que aunque se sospechaban, nunca llegaron a conocerse hasta que los nuevos gestores comenzaron a revisar los libros, recibir reclamaciones de todo tipo de acreedores y a abrir algunos cajones que permanecían cerrados.

Hay ayuntamientos que han estado adquiriendo bienes y servicios que sabían que no iban a poder pagar. Alcaldes que han participado en desenfrenadas competiciones para demostrar quién era capaz de construir el edificio más ostentoso, tantas veces innecesario. Que han colocado como trabajadores municipales a todos sus parientes, amigos y conocidos. Que han engordado los gastos corrientes de sus consistorios hasta llevarlos a una situación de insolvencia infinita. Que son responsables del cierre de miles de empresas que se han visto condenadas al cierre porque el ayuntamiento de turno nunca les pagó. Y que han condenado a sus vecinos a hacer frente a una envenenada herencia que impedirá el progreso de sus pueblos y ciudades en mucho tiempo.

El nuevo gobierno presidido por Mariano Rajoy ha anunciado iniciativas legales para perseguir penalmente este tipo de conductas. Estoy absolutamente a favor. No se puede admitir que solo se considere delincuente a quien se beneficie personalmente de los recursos públicos. Quien dilapide conscientemente el erario público debe responder… y no solo con la democrática pérdida del gobierno. 

Ignacio García de Vinuesa, alcalde de Alcobendas