“Mitos sobre la “calidad” de los embriones” por J. Alonso Zafra

FOTO_JORGEALONSOZAFRAUna de las preocupaciones que tienen las mujeres que están sometiéndose a un tratamiento de reproducción asistida es la ‘calidad’ de los embriones y a menudo, por no decir siempre, el hecho de que sea buena o menos buena significa una gran alegría o un disgusto que casi siempre son muy prematuros.

 

Lo primero es explicar la razón por la que clasificamos los embriones, y es para poder elegir, cuando es necesario, los que tienen mayor probabilidad de implantación.

 

¿Como se clasifican los embriones?

Existen viarias formas de clasificarlos , desde el inicio de la corta vida de la reproducción asistida la única herramienta con la que hemos contado es la morfología, es decir, la observación de las características del embrión a los ojos del embriólogo y teniendo en cuenta algunos elementos objetivos (número de células, simetría, porcentaje de fragmentación…) y otros subjetivos que cada uno aplica según su criterio. En los últimos años se han incorporado nuevos criterios gracias a la mejora de la tecnología y a los sistemas de cultivo con observación ‘time lapse’. Gracias a estos avances  se pueden incluir en la clasificación de los embriones parámetros relacionados con la cinética, es decir, cuando y como se dividen las células a lo largo del periodo de cultivo. También existen sistemas que miden la actividad metabólica de los embriones, es decir, cuantos elementos consumen o transforman en el medio de cultivo en el que se encuentran.

 

A mi modesto entender, la elección de la palabra ‘calidad’ para denominar el resultado de este análisis es un error y contribuye a crear falsas conclusiones entre nuestras pacientes y en algunos colegas. Por esto prefiero sustituir esa palabra por ‘categoría’ que tiene implicaciones mas de clasificación y menos maniqueas.

 

¿Que significa mejor o peor categoría?, de forma muy genérica, mayor o menor probabilidad de implantación, solo comparada con los embriones de un mismo ciclo en una misma paciente. Dicho de otra manera, es muy probable que embriones de categoría ‘D’ (la menos buena) de una mujer de 25 años, implanten con mas frecuencia que los de categoría ‘A’ (la mejor) de una mujer de 42 años.

 

La categoría de los embriones no debería tener mucho interés para las mujeres en tratamiento,  hay muchos niños con nombres y apellidos que fueron embriones categoría ‘D’ y muchísimos mas embriones categoría ‘A’ que se convirtieron en una ‘Beta negativa’ . Por el contrario si es importante para evaluar la calidad y, ahora si es correcta la utilización de esta palabra, del trabajo del laboratorio y de sus condiciones de cultivo, ya que puede compararse el porcentaje de embriones de una u otra categoría que se obtienen en un laboratorio con otros centros para determinar si se alcanzan los niveles que las sociedades científicas establecen como estándares de calidad adecuados.

Dr. J. Alonso Zafra

Instituto para el Estudio de la Esterilidad

www.estudioesterilidad.com

“El ‘precio’ de los tratamientos de reproducción asistida” por J. Alonso Zafra

FOTO_JORGEALONSOZAFRAEste no es el tema sobre el que mas me gusta escribir, pero desde hace tiempo creo que es oportuno poner en orden ciertas ideas que, por el curso de los acontecimientos, creo que se están desvirtuando.

Como médicos, nuestra actividad profesional se dedica al cuidado de la salud de nuestras pacientes. Este objetivo se alcanza mediante aplicación de conocimientos y experiencia que se obtienen a lo largo de un largo periodo de formación (un mínimo de 10 años para mi especialidad) y de la experiencia adquirida durante los años de ejercicio profesional. En el caso de la reproducción asistida, esto no es suficiente para poder ofrecer una asistencia completa. Los equipos asistenciales cuentan con embriólogos altamente especializados que adquieren conocimientos y habilidades, también a los largo de años de formación, diplomados en enfermería  especializados, psicólog@s que proporcionan apoyo y un largo etcétera.

Todos estos profesionales ponen al servicio de los pacientes una tecnología enormemente compleja que abarca desde fármacos seguros y eficaces, medios y material para la obtención, clasificación, manipulación y conservación de los gametos y embriones, todo ello dentro de los límites y condiciones que impone una legislación europea que tiene como objeto garantizar la seguridad y trazabilidad de todas las muestras biológicas que se manipulan en nuestros centros.

Es imposible determinar el valor económico de la obtención de un embarazo que da lugar al nacimiento de un niño sano. No tiene precio.

Por esto cuando hablamos de compensación económica o ‘precio’ de los tratamientos de reproducción asistida, como en el resto de los tratamientos médicos, hablamos de ‘honorarios’. Este sustantivo responde a la compensación por los medios puestos al servicio de la obtención del objetivo, nunca por la obtención del mismo. Esto es un principio ético y legal básico que afecta a toda nuestra actividad. Por esto no es legal y contraviene los principios éticos, la asociación de los precios a los resultados de los tratamientos.

Nuestro deber es poner a disposición de nuestros pacientes todos los medios, conocimiento experiencia, profesionales, tecnología .. para conseguir su objetivo. Con proporcionalidad de medios, atendiendo a la indicación médica y con el principio básico de ‘no maleficencia’, es decir con la máxima seguridad o el menor riesgo posible, tanto para las personas que se someten a los tratamientos como para la posible descendencia, que muchas veces es olvidada en esta reflexión.

Entiendo por tanto que se puedan ajustar los costes rediciendo los gastos en cuestiones superfluas o que no han demostrado su eficacia según los principios científicos de la medicina basada en la evidencia debe ser un objetivo de la gestión y organización de nuestros centros y procesos, de esta manera ofrecer precios mas asequibles. No entiendo, sin embargo, los eslóganes que publicitan tratamientos baratos con prefijos comerciales confusos (‘mini’ ‘easy’ ‘friendly’..) que proponen procesos en los que se prioriza el ahorro económico (a primera vista) sobre otros principios que deben ser fundamentales e imprescindibles en todos los casos. Esto es asistencia sanitaria, no vendemos comida rápida. Dicho de otra manera, cada intento, cada tratamiento, cada paciente en todos los momentos debe obtener aquello que le ofrezca el mejor resultado con el menor riesgo, es decir, el tratamiento indicado. Aunque el aspecto económico sea importante, que lo es , no debería ser el que predominara sobre los argumentos asistenciales y científicos para llevar a cabo los estudios o tratamientos de fertilidad.

Dr. J. Alonso Zafra

Instituto para el Estudio de la Esterilidad

www.estudioesterilidad.com