“El informe PISA nos recuerda los deberes pendientes” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeLos nuevos datos del Informe Pisa de la OCDE 2012, presentados el 1 de abril, vuelven a poner ante nuestros ojos la triste realidad de nuestro sistema educativo, pues arrojan unos resultados peores que el anterior. Llama la atención el hecho de que nuestros alumnos tienen bajos resultados en habilidades prácticas, aún peores que los que vienen obteniendo en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, materias en las que están por debajo de la media, según los resultados difundidos en diciembre en los que los alumnos españoles obtuvieron 484 puntos en Matemáticas, frente a 494 de promedio de los países OCDE; 496 en Ciencias frente a 501 y 488 en comprensión lectora, frente a 496.

La media de los alumnos españoles en resolución de problemas es de 477 puntos cuando la media de la OCDE es de 500. El puesto que ocupamos es el 29 entre los 44 países participantes y el 23 entre los 28 de la OCDE. Y es llamativo que estos resultados no presentan diferencias por sexo, comunidades autónomas, centros o grupos sociales, lo que apunta a un problema generalizado de nuestra enseñanza. El director del Informe PISA, Andreas Schleicher, ha apuntado en la presentación del mismo que la raíz del problema está en que la enseñanza en España “se centra demasiado en la reproducción” de conocimientos, sin proyectarlos hacia soluciones prácticas, mientras que “la economía mundial no se centra en lo que se sabe sino en lo que se puede hacer con lo que se sabe”.

Es obvio para los expertos que los métodos de enseñanza están obsoletos, así como que la preparación del profesorado es otro factor de enorme importancia para lograr buenos resultados y superar el aprendizaje memorístico, que lastra las posibilidades de empleabilidad de nuestros alumnos. También se señala la autonomía de los centros y la realización de pruebas de evaluación comparativas como elementos que contribuirían a mejorar los resultados. Estos dos últimos han sido señalados por el director del PISA como los que caracterizan a los países con mejores resultados.

Diagnósticos se hacen por parte de los expertos y hay muchas coincidencias entre ellos pero lo que se echa en falta es la voluntad política de ponerse a elaborar una ley de educación que aborde los problemas de la enseñanza sin presupuestos ideológicos, pensando en la sociedad del presente y del futuro y basándose en el consenso de los expertos. El pensar en la educación en clave de adoctrinamiento nos ha llevado a que los cambios de gobierno supongan cambios legislativos. Cambios no pensados para mejorar sino para modificar el signo ideológico de la enseñanza. Como telón de fondo, sobresale el disparate a que nos ha conducido la fragmentación autonómica en 17 sistemas educativos, algunos de los cuales han tenido como motivación básica el adoctrinamiento nacionalista que tan nefastas consecuencias está teniendo.

Los informes PISA no tienen por qué ser el único norte y guía de nuestras reformas pero, al menos, deberían ser el acicate para que los partidos se pongan manos a la obra en la tarea de mejorar la enseñanza, que es la clave de la prosperidad futura.

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Resaca de una huelga” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESMe cuesta realmente discernir una mañana de resaca de una posterior a una huelga. De verdad. Puede que se deba a que el éxtasis acumulado del día anterior en las dos situaciones pasa factura a la mañana siguiente, y que en ambas trato de hacer una profunda reflexión sobre lo acaecido en la jornada precedente. Lo que ocurre es que en las de resaca suelo buscar conclusiones que avalen o excusen mi torpe final y mi reflexión no va a más de lo comprendido entre la apertura de los ojos y la apertura del paquete de Frostie’s. En las mañanas posteriores a una huelga es diferente: la resaca se prolonga durante varias mañanas y, a veces, esta insana reflexión lleva a escribir artículos como el que leen ustedes atónitos.

La resaca huelguista que hoy nos atañe es la causada por el pasado 24 de octubre. He aquí mi visión:

Para ponerse en situación, se trataba de una Huelga General de la enseñanza a todos los niveles. Esto es como cuando una madre dice que hay que hacer limpieza general, todos los miembros de la familia corren despavoridos y buscan serenidad de la mano de fregonas y bayetas. Entonces meditas (yo al menos) sobre cómo has podido convivir con tal cantidad de porquería durante tanto tiempo. La huelga es igual. ¿Cómo hemos podido aguantar tanto sin alzar nuestra voz, sin canalizar tanta furia? Pérez Reverte, en una entrevista que le concedió a Jordi Évole, planteó algo cargado de razón: las movilizaciones son un canalizador, sin ellas estallaríamos y surgiría el caos. Esto también ─sostenía─ ayuda a los gobernantes a mantener a la ciudadanía indignada pero también sosegada o amansada, ya que la rabia contenida encontraba una vía de escape. Pienso que Arturo estaba en lo cierto, la mañana de resaca posterior a la huelga fue acompañada de cierta satisfacción: “he cumplido”. Me he encerrado en la Universidad, hemos debatido en asamblea sobre lo mucho que, con perdón, nos “putean” los de arriba, ha habido un trabajo conjunto entre profesores, trabajadores de la universidad y estudiantes… Mi percepción inicial fue que había sido un éxito, me enorgullecí de haber sido partícipe de algo tan grande y, a primera vista, fructuoso. No importaban las cifras que diese el gobierno sobre el seguimiento de la huelga, ni los de la Delegación de Gobierno sobre los manifestantes en Neptuno; había sido un éxito rotundo porque al fin se había dicho basta desde la subida de tasas universitarias de julio ─que supuso un incremento del 20% en el pago de matrícula.

No puede caber en ninguna cabeza que las desigualdades territoriales lleguen al extremo de que en Madrid un estudiante universitario esté pagando más del triple que un estudiante gallego, o más del doble que uno andaluz. ¡Se está negando el acceso a estudios superiores a los jóvenes por criterios de renta!

Han pasado los días, y empieza a resurgir mi indignación. Necesito otro paliativo.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas