“Mayo: un mes estupendo” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESMayo es un mes estupendo: comienza con una fiesta como la del 1º de mayo, Día de los Trabajadores, que tal y como está la situación de los derechos laborales cada año tiene más importancia; sigue con la de San Isidro, que tengo que decir que para los que trabajamos en Madrid pero vivimos en ciudades donde no es festivo nos viene súper bien: dejas a los niños en el cole y tienes todo el día libre para ti. Pero lo que más me gusta de mayo es ese calor suyo que precede al sofocante del verano. Mayo entra en nuestras vidas lleno de luz y energía.

Quizás este mayo de 2014 es especial, ya que es el mes de Europa. Es el mes en el que se van a celebrar las primeras elecciones al Parlamento Europeo, en las que los ciudadanos vamos a poder elegir directamente, además de a los componentes del Parlamento, al Presidente de la Comisión Europea, cargo del que se supone que es “el mandamás” de la Unión Europea. Desgraciadamente, y pese a la importancia creciente que para nuestras vidas tienen las instituciones europeas, parece ser que los ciudadanos españoles van a pasar olímpicamente de estas elecciones y una parte importante se va a abstener.

El resultado de las elecciones marcará nuestro futuro; los actuales gobernantes europeos con la Sra. Merkel a la cabeza han sido los que obligaron a que se cambiara en un tiempo record la Constitución española, con los votos de PSOE y PP, para garantizar el pago de la deuda. Deuda pública que un tiempo después se ha visto enormemente aumentada, no por las inversiones en educación o sanidad, sino por el rescate a los bancos y cajas, de cuyo pago nos han hecho responsables a todos los españoles sin consultarnos.

Los gobernantes actuales de la Comisión y del resto de los organismos europeos han obligado a un buen número de países, entre ellos al nuestro, a realizar duros ajustes en servicios públicos como educación, sanidad o pensiones, o a desregularizar a través de reformas los mercados laborales, precarizando el trabajo y facilitando el despido barato. Mientras, esos mismos gobernantes han sido absolutamente pasivos ante el ataque de los mercados financieros a las economías nacionales: no solo han permanecido impasibles, sino que en muchos casos han potenciado la especulación financiera al facilitar a los bancos, a través del Banco Central Europeo (BCE), créditos baratos (generalmente al 1%) que el BCE negaba a los países para que, acto seguido, esos mismos bancos prestaran ese dinero a los estados al 5%, generando así un negocio redondo. ¿Para qué van a dar créditos a familias y empresas cuando tienen asegurado un 4% en muy poco tiempo prestando a los gobiernos el dinero barato que estos mismos gobiernos les han prestado a ellos?

Del resultado de las elecciones dependerá el futuro de la educación y la sanidad públicas, el mantenimiento de las pensiones de nuestros mayores, y que podamos conservar los pocos derechos laborales que todavía tenemos.

Porque estoy convencido de que las políticas de austeridad y recortes, que el actual gobierno y en parte el anterior, han puesto en marcha vienen marcadas desde las instituciones europeas, el 25 de mayo iré a votar. Porque sé que las políticas económicas de la Unión Europea tienen mucho que ver con la eliminación o reducción de las becas y de miles de profesores en la educación pública, el 25 iré a votar. Porque deseo que mis hijas elijan libremente el lugar donde vivir y trabajar sin tener que emigrar por falta de expectativas como hicieron mis padres en los años 60, el día 25 votaré. Y, sobre todo, porque quiero que ellas tengan una educación, una sanidad y un futuro digno en su país que es el mío, el 25 de mayo participaré en las elecciones. Y lo haré para contribuir a construir una Europa más solidaria, más justa y más social: LA EUROPA DE LOS CIUDADANOS Y NO LA DE LOS MERCADOS.

Juan Torres García
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Insólito acontecimiento” por Tomás M. Serna

FOTO_TOMASMARTINSERNANo tengo ningún reparo en admitir que mi perplejidad, en este caso, va de la mano de mi inevitable y congénita desconfianza. Qué le voy a hacer; es uno de mis muchos defectos que arrastro como una especie de estigma o condena involuntaria que me imprime carácter y, a modo de disculpa, achaco sin cortarme un pelo a influencia  subliminal de mi santo patrón… Bueno, tampoco es tan grave -hay cosas peores-, aparte de que el beneficio de la duda, y más en los tiempos que corren, no solo puede ser aconsejable sino conveniente.

      En fin, el asunto trata de la noticia, aparecida recientemente, sobre el proyecto del `Parque de las Esculturas´ que se va a instalar en San Sebastián de los Reyes. Por lo visto de trata de una especie de museo al aire libre compuesto de 12 esculturas –aunque no se aclara, se supone (y me temo) que serán todas de arte moderno  vanguardista-, ubicadas en un parque de la Avenida de los Pirineos y llevado a cabo a través de un convenio del Ayuntamiento de `Sanse´ con la `Asociación Cultural Space Gallery´; una asociación sin ánimo de lucro, domiciliada en dicha localidad y cuyos objetivos, entre otros, es la promoción y difusión del arte escultórico.

       Si dijera que esa noticia no me parece estupenda y plausible estaría, simplemente, mintiendo como un bellaco. Cualquier persona amante del arte en cualquiera de sus manifestaciones (y yo lo soy irremisiblemente; aunque confieso que la escultura vanguardista no es precisamente la que más me fascina) debe alegrarse de iniciativas parecidas…; a menos que su sensibilidad y placer estético se hayan quedado anclados en el Pleistoceno.

       Sobre todo con estas características: al ser una exposición al aire libre su disfrute y visionado será gratuito y, lo más importante, parece ser que su ¡coste será cero euros para el consistorio! (y por tanto para los vecinos) Según se anuncia `los costes de este proyecto serán autofinanciados por la propia asociación´ (¿?) Al tratarse de una entidad sin `ánimo de lucro´ -y, supongo, con escasos recursos económicos-; aunque no se aclara en la nota de prensa, es de imaginar que los elevados costes de este museo a la intemperie ¿serán sufragados por sponsors? ¿Por subvenciones de la Comunidad o del ministerio del Sr. Wert?…  Se desconoce. Lo que está claro es que `la pasta´ tiene que salir de algún lado… ¿Sin gastos invisibles o bajo cuerda?, ¿sin que nadie obtenga ningún beneficio crematístico con el evento?… Bueno, como he señalado al principio, mi `estigma´ personal me provoca las incertidumbres de rigor. Máxime con `la que está cayendo´ por doquier de un tiempo a esta parte. Pero lo que es ineludible es que de ser así, desde aquí felicito sincera y efusivamente al equipo de gobierno de la ciudad hermana…, (a pesar, incluso, de  la desagradable experiencia de hace muchos años: ante un montaje teatral que les ofrecí me lo negaron con la excusa de “sois de Alcobendas, si fuerais de Sanse no habría problema”…. Alucinante pero grotesco y esperpénticamente cierto)

       Y como colofón añadir que, para mayor dicha de esta extraordinaria noticia, parece que incluso el coste de iluminación nocturna de las esculturas también será gratis, ya que `habrá un patrocinador que correrá con dichos gastos´… Lo dicho, la cosa, de ser así como se cuenta, es como de ciencia-ficción y para ovacionar largo y tendido a los insignes munícipes `sanseros´…. Como si fueran toreros en sus afamadas corridas de toros; más o menos.

Tomás M. Serna 
Exprofesor de Secundaria, comediógrafo, actor y director teatral

“Una memoria demasiado selectiva” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESHace unos días leía un artículo en El País en el que se hablaba de la capacidad que tenemos los seres humanos para recordar lo que nos interesa y así poder seguir haciendo aquello que queremos. Esto ocurre, simplemente, porque nuestra memoria es selectiva. Al leer el artículo recordé, como consecuencia de la reciente huelga de limpieza de Madrid, las declaraciones de la alcaldesa de Madrid y del presidente del Gobierno en defensa del derecho de los ciudadanos madrileños a caminar por unas calles libres de suciedad y basura. Los dos han hecho una encendida defensa de la necesidad de restringir (perdón, regular aún más) el derecho de huelga. Queda claro que en un estado democrático el respeto a los derechos de los ciudadanos tiene que ser el objetivo máximo de los gobernantes. Sin embargo en este caso tanto la alcaldesa como el presidente tienen una memoria demasiado selectiva, ya que al defender el derecho a pasear por la calle sin tener que sortear basuras ni desperdicios han omitido el artículo 35 de nuestra Constitución, en el que se reconoce a todos los españoles el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, algo que sencillamente a Ana Botella se le olvidó cuando posibilitó, a través de la regulación de los contratos de adjudicación, que las empresas concesionarias del servicio de limpieza de Madrid pudieran despedir a más de un millar de trabajadores y rebajar en más de un 40% el salario del resto. Por cierto, mayoritariamente los vecinos de la ciudad de Madrid han comprendido las razones de los trabajadores y se han solidarizado con su causa.

La historia y la vida cotidiana están llenas de ejemplos de cómo los responsables públicos a menudo prefieren acordarse exclusivamente de los derechos que a ellos más les interesan. Uno de éstos es el referido al derecho de los padres y madres a elegir el colegio y el tipo de educación que queremos para nuestros hijos y que los actuales responsables de la educación madrileña no se cansan de recordarnos. Cada vez que oigo este argumento sé que después viene la cesión de suelo público para construir un centro concertado, en la mayoría de los casos religioso, o bien para autorizar la ampliación de los que ya existen. Sin embargo, supongo que como consecuencia de su “memoria selectiva”, olvidan el derecho de las familias a elegir la educación pública. Un ejemplo de lo anterior es el caso que se está dando en uno de los colegios de mi ciudad, San Sebastián de los Reyes. Al inicio del curso actual la Comunidad de Madrid decidió eliminar una de las dos clases de niños de tres años -primero de educación infantil- y aumentar escandalosamente el número de alumnos de la clase que queda. Está claro que la Consejería de Educación no va a autorizar que se matricule en este colegio ningún otro alumno (ya ha habido algún caso en el que se ha denegado), puesto que si aumentara el número de alumnos de tres años se tendría que abrir una nueva clase desdoblando la única y masificada que hay ahora.

¿Dónde está la libertad de elección de las familias que quieran que sus hijos vayan a este colegio? ¿Dónde queda la libertad de poder elegir un colegio que tiene un proyecto educativo y una ubicación por la que se pueden sentir atraídas algunas familias? Sencillamente, esta posibilidad de elección no existe para las familias que elegimos la escuela pública, y el derecho “selectivo” de elección únicamente está disponible para aquellos que deseen elegir la escuela privada-concertada.

Desgraciadamente no sólo estamos ante un caso de memoria selectiva de la Comunidad de Madrid frente a un mismo derecho sino que nos encontramos ante una enorme y peligrosa irresponsabilidad ya que con sus decisiones, absolutamente partidistas e ideológicas, están poniendo en peligro el derecho de los alumnos de este colegio a una educación digna tal y como recoge el artículo 27 de la Constitución Española y el estupendo proyecto de mejora que ha elaborado su comunidad escolar.

En algún momento tendremos que poner freno a tantas aplicaciones selectivas y arbitrarias de los derechos ciudadanos, volviendo a poner en marcha medidas que garanticen a todos y a todas los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“La otra sentencia europea, ¿a quién le importa?” por Juan Torres

FOTO_JUAN_TORRESHace unos días el Comisario Europeo para los Derechos Humanos emitió un durísimo informe sobre la situación social por la que están pasando determinados sectores de la población española. A diferencia de la polémica resolución que también recientemente ha hecho pública otra institución europea, la del Comisario de Derechos Humanos no ha provocado grandes artículos de opinión ni exasperadas trifulcas entre sesudos tertulianos, ni tampoco ha desembocado en grandes llamadas a la desobediencia civil ni ha llevado a la presencia en manifestaciones de representantes del partido del gobierno. Sencillamente, este informe no ha existido en los medios de comunicación de masas de nuestro país; como mucho ha tenido alguna reseña en algún periódico o escasas referencias en reportajes sobre la labor de alguna ONG o sobre la generosidad y el altruismo de determinadas personas anónimas.

Parece que el hecho de que más del 30% de los niños y niñas de este país estén en la más absoluta pobreza o al límite de ella no llama demasiado la atención. Sin embargo, el informe del Comisario describe una situación tan dura que es difícil no hablar de ella. ¿Cómo no hablar de un panorama donde un tercio de la infancia tiene problemas para alimentarse? ¿Cómo no hablar de un informe que dice que gracias a los recortes en políticas sociales y educativas se está poniendo en peligro la cohesión social? ¿Cómo no hablar de que los werts, aguirres, fígares, gonzález y tantos otros están impidiendo que los hijos de los trabajadores o de las llamadas clases medias tengan alguna posibilidad de “labrarse” un futuro a través de la educación? “Labrarse un futuro”, aunque suena a antiguo, era en lo que machaconamente insistían mis padres, allá por el final de los 70: en que me “aplicara” en los estudios, quizás porque sabían que la educación pública era la única posibilidad de conseguir aquello que a ellos se les negó. Ellos se empeñaron, junto a tantos padres y madres, en reivindicar la construcción de los colegios que faltaban en aquella Santa Coloma de mi infancia. Hoy, treinta años después, retrocedo en el tiempo y tengo que volver a recorrer el mismo camino que ellos, vuelvo a salir a la calle a manifestarme, a cortar carreteras o a ponerme una camiseta verde para conseguir que mis hijas tengan unas mínimas posibilidades de futuro.

Volviendo al Informe, éste se centra en tres apartados: en las repercusiones en los niños de la crisis económica y de las medidas de austeridad, en la situación de los discapacitados y en la función de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en la protección de los derechos humanos.

El Comisario muestra su preocupación por el creciente aumento de la pobreza infantil que se está produciendo, pues se ha pasado de un 20% en 2008 al 30,6% en 2011. De antemano este dato del 30,6% es escandaloso, aunque me temo, por lo que vemos en muchos colegios, que el porcentaje debe de haber aumentado durante 2012 y lo que llevamos de 2013. Pero lo vergonzoso, social y políticamente hablando, es que el propio Comisario Europeo manifieste que “la pobreza infantil, es probablemente el efecto más visible de la crisis económica y de las medidas de austeridad fiscal en los niños”,  responsabilizando directamente a las políticas de recortes de tener “unos efectos potencialmente devastadores a largo plazo, puesto que suele ser una de las principales causas originarias de la pobreza y la exclusión social entre la población adulta.” A nadie se le escapa que el aumento de la pobreza ha llevado directamente a que se produzca un aumento de los casos de desnutrición infantil, problema denunciado por diversas ONGs en muchas ocasiones, que se ha visto agravado por la eliminación o reducción de las ayudas para comedores escolares. Como ejemplo de esta práctica podemos poner el de Madrid, donde su gobierno autonómico sustituyó las becas de comedor por unos ridículos descuentos en el precio: así, una familia de con la renta mínima de inserción (entre 400 y 500 euros al mes) a la que antes se le sufragaba el coste total de la comida, ahora tiene que pagar 1,20 euros diarios por la comida de su hijo o hija. Posiblemente muchos ciudadanos piensen que estamos en una difícil situación económica y no se puede subvencionar todo. Ante eso, en primer lugar hay que decir que es indecente que un estado desarrollado y moderno como España no garantice al menos una comida diaria decente a todos sus niños y jóvenes, pero además  no es admisible la eliminación de las ayudas para comida mientras la Comunidad de Madrid mantiene desgravaciones fiscales para uniformes escolares, clases extraescolares de idiomas o para el pago de la cuota de los colegios privados. Supongo que aquellas familias que llevan a sus hijos a la escuela privada (no a la concertada) no tendrán demasiados problemas económicos, máxime cuando para poder desgravarse estas cuotas tienen que tener una renta máxima de 30.000 euros por persona (una familia de tres miembros se las puede desgravar si sus ingresos no superan los 90.000 euros).

Otro de los bloques en los que el informe europeo hace especial hincapié es en el efecto que están produciendo las políticas de recortes en la educación. Entre 2011 y 2012 el presupuesto de educación se recortó un 21,4% y en 2013 otro 14,4%, como parte de las medidas de austeridad adoptadas por los gobiernos nacional y autonómicos. El último ejemplo de la política de recortes lo tenemos en la eliminación retroactiva a un número importante de alumnos de las becas Erasmus, que hubiera provocado que se quedaran “colgados” muchos estudiantes españoles que ya estaban estudiando en universidades europeas. Como sabemos, sólo la presión popular junto con el descontento del resto de ministros y del propio Rajoy ante esta medida, han llevado al ministro Wert a rectificar.

La eliminación de profesores, el aumento de alumnos por clase, la supresión de ayudas para libros, comidas y trasporte, la reducción de los apoyos para los estudiantes más desfavorecidos y para los de necesidades especiales, etc, etc, etc, están afectando negativamente a todos los niveles de educación, desde la preescolar hasta la universitaria. Tajantemente el Comisario Europeo manifiesta su preocupación “en particular ante las posibles consecuencias de esta política presupuestaria restrictiva en el principio de la educación incluyente y en la igualdad de oportunidades que debería ofrecerse a todos los niños.”

Mientras que en estos últimos días, coincidiendo con la huelga general en la educación, hemos tenido que escuchar por parte de los responsables del Ministerio de Educación que los graves problemas de la educación en España y el alto grado de abandono escolar se deben a las políticas educativas de los gobiernos anteriores (por supuesto excluyen de esta culpa a los del Partido Popular) el Comisario Europeo informa de que en el año 2012, en plena era Rajoy, el abandono escolar de los niños ha sido del 24,9%, porcentaje que duplica el registrado en otros Estados miembros de la UE (con un promedio de 12,8% en 2012) y este hecho el Comisario lo relaciona directamente (diplomáticamente él habla de preocupación) con que “…las restricciones presupuestarias en la educación puedan incidir negativamente en la ya de por si elevada tasa de abandono escolar en España”.

En fin, un panorama desolador para el futuro de nuestros hijos e hijas. El informe del Comisario Europeo de Derechos Humanos no dice nada que no hayamos denunciado ya mil veces las asociaciones de madres y padres de alumnos. Desde muchas AMPAs, como la del Colegio Antonio Buero Vallejo a la que pertenezco, intentamos todos los días paliar las consecuencias negativas de esta carrera por ver qué administración recorta más. Ante la eliminación de becas de libros y material escolar hemos tenido que montar mercadillos y bancos de intercambio, ante las necesidades más elementales de muchas familias hemos tenido que poner en marcha recogidas y reparto de comida. Intentamos recaudar dinero, a través de actividades, para poder pagar el comedor a algún niño o niña o simplemente “suplicando” a las empresas concesionarias de los comedores para que no cobren determinadas comidas. Todas estas iniciativas DE SOLIDARIDAD son loables, PERO ESTA NO ES NUESTRA FUNCIÓN, ES UNA FUNCIÓN Y UNA OBLIGACIÓN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS, es una obligación de los Ayuntamientos, Comunidades y Gobierno Central. Tienen esta obligación, para que esta España nuestra siga siendo un ESTADO DEMOCRÁTICO SOCIAL Y DE DERECHO, tal y como proclama nuestra Constitución.

Quiero aprovechar la oportunidad para felicitar a todas aquellas personas y organizaciones que diariamente se esfuerzan, a través de la solidaridad, en conseguir paliar las necesidades de las familias más necesitadas, en especial a la recientemente creada Asociación de Solidaridad Vecinal, a las AMPAs de los colegios e institutos públicos de San Sebastián de los Reyes, y en particular a las familias y a los profesores del colegio de mis hijas, el Antonio Buero Vallejo.

El informe del Comisario Europeo de Derechos Humanos puede descargarse en la página web: http://ampabuerovallejo.wordpress.com

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Anuncio de una muerte crónica” por Guillermo Infantes Capdevila

FOTO_GUILLERMOINFANTESBasta con cambiar el orden de las palabras de una conocida obra de Gabriel García Márquez para definir un fenómeno crónico que se está dando entre los órganos de participación y representación juvenil: la Muerte. La extinción de la visibilidad de la juventud supone una pandemia crónica a todos los niveles, ha brotado una fiebre política cuyos síntomas estriban en agotar las fuerzas y leucocitos de Consejos de la Juventud, asociaciones juveniles y sindicatos.

Los primeros brotes surgieron en un convulso 2010 con la inesperada decisión de un casposo gobierno autonómico que optó por cerrar a cal y canto una de las mejores instituciones juveniles, el Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid (CJCM). Las formas no fueron las correctas, mediante una nota de prensa fue como nos enteramos los que allí y en otros Consejos de la Juventud participábamos, de que se fulminaba todo por lo que se había trabajado. Fue un reflejo del aprecio de las administraciones públicas hacia las voces críticas.

La enfermedad aún no está extinta, quedan reductos de despotismo que persisten en la idea de acabar con la juventud activa y participativa, pues al parecer no renta. Es el caso de Aragón, cuyo Consejo de la Juventud sufrió a finales de 2012 una reducción de presupuesto de un 97% mientras aglutinaba a 40 asociaciones de jóvenes, imposibilitándolo para seguir con su actividad como órgano de participación. El Ayuntamiento de Algete ha rechazado recientemente la propuesta de constituir un Consejo de la Juventud local, alegando que estaba en proyecto un Consejo Sectorial dependiente de la administración, lo que supone una supeditación de los jóvenes al Ayuntamiento. Cabe recordar que los Consejos de la Juventud se fundan de manera independiente como interlocutores entre los jóvenes y las instituciones, siendo los órganos con mayor representatividad juvenil compuestos por asociaciones de diferentes ámbitos (educación, sindical, cultural, deportivo, artístico…), todas juveniles. El Consejo de la Juventud de San Sebastián de los Reyes perdió a principios de 2012 el 40% de su presupuesto anual, lo que supuso prescindir de las dos personas contratadas para la gestión de este órgano.

De momento el Consejo de la Juventud de Alcobendas parece que resiste a la oleada de puñaladas traperas, pero sí es verdad que algún que otro batacazo ha recibido. Se espera una muerte lenta y dolorosa, quizás tratan de maquillarlo para que parezca un accidente y seamos los propios jóvenes los que nos hemos arrojado al vacío en un arrebato de locura, todo mientras se acaba de una vez por todas con según y qué organizaciones que no les convienen a los políticos de turno.

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas