“La otra sentencia europea, ¿a quién le importa?” por Juan Torres

FOTO_JUAN_TORRESHace unos días el Comisario Europeo para los Derechos Humanos emitió un durísimo informe sobre la situación social por la que están pasando determinados sectores de la población española. A diferencia de la polémica resolución que también recientemente ha hecho pública otra institución europea, la del Comisario de Derechos Humanos no ha provocado grandes artículos de opinión ni exasperadas trifulcas entre sesudos tertulianos, ni tampoco ha desembocado en grandes llamadas a la desobediencia civil ni ha llevado a la presencia en manifestaciones de representantes del partido del gobierno. Sencillamente, este informe no ha existido en los medios de comunicación de masas de nuestro país; como mucho ha tenido alguna reseña en algún periódico o escasas referencias en reportajes sobre la labor de alguna ONG o sobre la generosidad y el altruismo de determinadas personas anónimas.

Parece que el hecho de que más del 30% de los niños y niñas de este país estén en la más absoluta pobreza o al límite de ella no llama demasiado la atención. Sin embargo, el informe del Comisario describe una situación tan dura que es difícil no hablar de ella. ¿Cómo no hablar de un panorama donde un tercio de la infancia tiene problemas para alimentarse? ¿Cómo no hablar de un informe que dice que gracias a los recortes en políticas sociales y educativas se está poniendo en peligro la cohesión social? ¿Cómo no hablar de que los werts, aguirres, fígares, gonzález y tantos otros están impidiendo que los hijos de los trabajadores o de las llamadas clases medias tengan alguna posibilidad de “labrarse” un futuro a través de la educación? “Labrarse un futuro”, aunque suena a antiguo, era en lo que machaconamente insistían mis padres, allá por el final de los 70: en que me “aplicara” en los estudios, quizás porque sabían que la educación pública era la única posibilidad de conseguir aquello que a ellos se les negó. Ellos se empeñaron, junto a tantos padres y madres, en reivindicar la construcción de los colegios que faltaban en aquella Santa Coloma de mi infancia. Hoy, treinta años después, retrocedo en el tiempo y tengo que volver a recorrer el mismo camino que ellos, vuelvo a salir a la calle a manifestarme, a cortar carreteras o a ponerme una camiseta verde para conseguir que mis hijas tengan unas mínimas posibilidades de futuro.

Volviendo al Informe, éste se centra en tres apartados: en las repercusiones en los niños de la crisis económica y de las medidas de austeridad, en la situación de los discapacitados y en la función de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en la protección de los derechos humanos.

El Comisario muestra su preocupación por el creciente aumento de la pobreza infantil que se está produciendo, pues se ha pasado de un 20% en 2008 al 30,6% en 2011. De antemano este dato del 30,6% es escandaloso, aunque me temo, por lo que vemos en muchos colegios, que el porcentaje debe de haber aumentado durante 2012 y lo que llevamos de 2013. Pero lo vergonzoso, social y políticamente hablando, es que el propio Comisario Europeo manifieste que “la pobreza infantil, es probablemente el efecto más visible de la crisis económica y de las medidas de austeridad fiscal en los niños”,  responsabilizando directamente a las políticas de recortes de tener “unos efectos potencialmente devastadores a largo plazo, puesto que suele ser una de las principales causas originarias de la pobreza y la exclusión social entre la población adulta.” A nadie se le escapa que el aumento de la pobreza ha llevado directamente a que se produzca un aumento de los casos de desnutrición infantil, problema denunciado por diversas ONGs en muchas ocasiones, que se ha visto agravado por la eliminación o reducción de las ayudas para comedores escolares. Como ejemplo de esta práctica podemos poner el de Madrid, donde su gobierno autonómico sustituyó las becas de comedor por unos ridículos descuentos en el precio: así, una familia de con la renta mínima de inserción (entre 400 y 500 euros al mes) a la que antes se le sufragaba el coste total de la comida, ahora tiene que pagar 1,20 euros diarios por la comida de su hijo o hija. Posiblemente muchos ciudadanos piensen que estamos en una difícil situación económica y no se puede subvencionar todo. Ante eso, en primer lugar hay que decir que es indecente que un estado desarrollado y moderno como España no garantice al menos una comida diaria decente a todos sus niños y jóvenes, pero además  no es admisible la eliminación de las ayudas para comida mientras la Comunidad de Madrid mantiene desgravaciones fiscales para uniformes escolares, clases extraescolares de idiomas o para el pago de la cuota de los colegios privados. Supongo que aquellas familias que llevan a sus hijos a la escuela privada (no a la concertada) no tendrán demasiados problemas económicos, máxime cuando para poder desgravarse estas cuotas tienen que tener una renta máxima de 30.000 euros por persona (una familia de tres miembros se las puede desgravar si sus ingresos no superan los 90.000 euros).

Otro de los bloques en los que el informe europeo hace especial hincapié es en el efecto que están produciendo las políticas de recortes en la educación. Entre 2011 y 2012 el presupuesto de educación se recortó un 21,4% y en 2013 otro 14,4%, como parte de las medidas de austeridad adoptadas por los gobiernos nacional y autonómicos. El último ejemplo de la política de recortes lo tenemos en la eliminación retroactiva a un número importante de alumnos de las becas Erasmus, que hubiera provocado que se quedaran “colgados” muchos estudiantes españoles que ya estaban estudiando en universidades europeas. Como sabemos, sólo la presión popular junto con el descontento del resto de ministros y del propio Rajoy ante esta medida, han llevado al ministro Wert a rectificar.

La eliminación de profesores, el aumento de alumnos por clase, la supresión de ayudas para libros, comidas y trasporte, la reducción de los apoyos para los estudiantes más desfavorecidos y para los de necesidades especiales, etc, etc, etc, están afectando negativamente a todos los niveles de educación, desde la preescolar hasta la universitaria. Tajantemente el Comisario Europeo manifiesta su preocupación “en particular ante las posibles consecuencias de esta política presupuestaria restrictiva en el principio de la educación incluyente y en la igualdad de oportunidades que debería ofrecerse a todos los niños.”

Mientras que en estos últimos días, coincidiendo con la huelga general en la educación, hemos tenido que escuchar por parte de los responsables del Ministerio de Educación que los graves problemas de la educación en España y el alto grado de abandono escolar se deben a las políticas educativas de los gobiernos anteriores (por supuesto excluyen de esta culpa a los del Partido Popular) el Comisario Europeo informa de que en el año 2012, en plena era Rajoy, el abandono escolar de los niños ha sido del 24,9%, porcentaje que duplica el registrado en otros Estados miembros de la UE (con un promedio de 12,8% en 2012) y este hecho el Comisario lo relaciona directamente (diplomáticamente él habla de preocupación) con que “…las restricciones presupuestarias en la educación puedan incidir negativamente en la ya de por si elevada tasa de abandono escolar en España”.

En fin, un panorama desolador para el futuro de nuestros hijos e hijas. El informe del Comisario Europeo de Derechos Humanos no dice nada que no hayamos denunciado ya mil veces las asociaciones de madres y padres de alumnos. Desde muchas AMPAs, como la del Colegio Antonio Buero Vallejo a la que pertenezco, intentamos todos los días paliar las consecuencias negativas de esta carrera por ver qué administración recorta más. Ante la eliminación de becas de libros y material escolar hemos tenido que montar mercadillos y bancos de intercambio, ante las necesidades más elementales de muchas familias hemos tenido que poner en marcha recogidas y reparto de comida. Intentamos recaudar dinero, a través de actividades, para poder pagar el comedor a algún niño o niña o simplemente “suplicando” a las empresas concesionarias de los comedores para que no cobren determinadas comidas. Todas estas iniciativas DE SOLIDARIDAD son loables, PERO ESTA NO ES NUESTRA FUNCIÓN, ES UNA FUNCIÓN Y UNA OBLIGACIÓN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS, es una obligación de los Ayuntamientos, Comunidades y Gobierno Central. Tienen esta obligación, para que esta España nuestra siga siendo un ESTADO DEMOCRÁTICO SOCIAL Y DE DERECHO, tal y como proclama nuestra Constitución.

Quiero aprovechar la oportunidad para felicitar a todas aquellas personas y organizaciones que diariamente se esfuerzan, a través de la solidaridad, en conseguir paliar las necesidades de las familias más necesitadas, en especial a la recientemente creada Asociación de Solidaridad Vecinal, a las AMPAs de los colegios e institutos públicos de San Sebastián de los Reyes, y en particular a las familias y a los profesores del colegio de mis hijas, el Antonio Buero Vallejo.

El informe del Comisario Europeo de Derechos Humanos puede descargarse en la página web: http://ampabuerovallejo.wordpress.com

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes
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“¡Uf, por este artículo de opinión sobre las políticas de igualdad me va a caer la del pulpo!” por Miguel Aguado

Miguel AguadoDebo decir de antemano que siempre he defendido la igualdad de hombres y mujeres. No creo que una sociedad en la que la mitad del planeta tenga menos derechos y oportunidades que la otra sea una sociedad justa. Considero que esta no es solo una causa de las mujeres, es y debe ser una causa común de las personas justas. Sinceramente creo que los valores femeninos son mejores para lo colectivo y lo público; es decir, que con una visión femenina la política sería mejor para todos. No descubro nada nuevo: ya lo dijo el feminismo en el pasado siglo. No me refiero a una cuestión numérica, que también, sino de modos y formas: la búsqueda de lo que se comparte frente a lo que diferencia, el acuerdo frente a la discrepancia,… ¡Vamos, una democracia más real!

Dicho esto, quisiera reflejar algo que me lleva dando vueltas desde hace tiempo. Lo políticamente correcto sería callarme, dejarlo en ese lugar del cerebro donde se almacenan las cosas que no se usarán. Pero creo que el debate libre nos obliga a poner sobre la mesa lo que consideramos debe ser de utilidad, aún a riesgo de estar equivocado o de tener respuesta discrepante.

Hace algunos años en las entidades sociales y en la izquierda política se hablaba de políticas o áreas de mujer; quedaba claro, se trataba de acciones dirigidas a lograr que la desigualdad de la mujer en general se redujese. Eso está muy bien. Luego, por esa obsesión que tenemos en la izquierda de reinventar los nombres para seguir muchas veces haciendo lo mismo, pero más moderno, se le llamó políticas de igualdad. Ahí comienza mi discrepancia, cuya expresión en público en este artículo me llevará a la “muerte política” (es broma, ¿supongo?).  

Es verdad que tenemos muchos problemas de desigualdad en nuestra sociedad con las mujeres, sin lugar a dudas. Es cierto que tenemos un número repugnante de atentados a mujeres por hombres asesinos, machistas y posesivos, es igualmente cierto que las mujeres en general cobran menos que los hombres como reflejan los informes oficiales, es cierto que cuesta ver una mujer en los lugares importantes de toma de decisiones en la esfera internacional o en las empresas. Es verdad todo eso.

Pero tengo la sensación que una cosa es la realidad y otra la respuesta tradicional desde la izquierda. Los partidos de izquierda (PSOE e IU principalmente) compiten para ser los que más peso le dan a las políticas de mujer. Así logran colocar en la agenda política temas como la paridad, las listas cremalleras, los porcentajes de mujeres en puestos directivos, la defensa de la decisión de las mujeres sobre el aborto (parece mentira que en pleno 2013 tengamos que seguir hablando de ello por la visión retrógrada del PP y especialmente del “progre” Gallardón), los premios de mujer, las entidades de mujer,… Todo muy bien, ahora lo llamamos igualdad y no hay dirigente que no  quiera estar al frente de ello.

Así, en mi propio partido recientemente se propuso como evolución positiva que en todas las decisiones importantes que se tomasen estaría presente una persona (presumiblemente mujer) para valorarlo desde la perspectiva de la igualdad o de género. Considero que la igualdad, la justicia social o la honestidad por ejemplo, no se pueden “procedimentar” o reglamentar; se trata de valores y eso o está presente en todo y en todos los que toman decisiones o no hay reglamento que lo sustituya.

Este feminismo de las élites femeninas en política bien podría ser llamado el “feminismo del 1%”, el cual trata sólo del techo de cristal, pero muy pocas veces del suelo de piedra. Se ocupa de las preocupaciones, ansiedades y prerrogativas del 1%, mujeres que están en o cerca del nivel más alto de sus profesiones, el mundo corporativo o gubernamental. Desgraciadamente, esto les ciega en su propio campo de visión limitado, tiende a hablar en nombre de todas las mujeres, universalizando algo que es profundamente particular. Porque, realmente ¿todas las mujeres españolas consideran como prioritario que los partidos políticos presenten sus listas en forma de cremallera? Que conste que cuando me presenté a la Alcaldía de mi municipio (Tres Cantos) en 2003 (¡qué mayor ya!) presenté una lista cremallera, por convencimiento, por didáctica política y por capacidad de todos y todas. 

Considero que esta visión de feminismo corporativo es fundamentalmente conservadora, porque liga la igualdad a valores post-materiales. Daríamos a entender que lo material y la desigualdad más básica, la material, ya se ha logrado; quedando únicamente “huecos” por cubrir en ese post-materialismo. Esta visión del feminismo utiliza metalenguajes corporativos, es conformista con las estructuras de la cultura corporativa y no requiere, aparentemente, ningún cambio cualitativo en las relaciones sociales. En su lugar requiere que aquellas personas que estén sufriendo un  impacto fuerte de la desigualdad y la discriminación deban modificar su perspectiva psicológica.

El feminismo vertical desde arriba hacia abajo depende de la benevolencia y política de género de las que llegan arriba. No se trata de hacer acciones colectivas o construir un poder colectivo para el cambio.

Recuerdo que cuando en el Gobierno del José Luís Rodríguez Zapatero se lanzaron las ayudas de 2.500 euros a los nacimientos, política que no comparto por ser lineal, trabajaba en una agencia de comunicación y en ese momento se encontraban embarazadas, al tiempo, la Directora General y la recepcionista. Mientras que para la primera era un dinero que le vendría bien, para la segunda era una ayuda imprescindible.

Pero, considero que sin restarle importancia al problema esta visión que se ofrece a veces  desde la izquierda es claramente una visión burguesa (como se decía antes). Porque, la mayor desigualdad, la falta de igualdad mayor en derechos y oportunidades en España no es entre hombres y mujeres, lo siento, es entre ricos y pobres; sin lugar a dudas. Es decir, no estamos en esa sociedad post-material donde algunos consideran se ubica la política.

Hace unos días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organización internacional que reúne a los 34 países más industrializados del mundo, hizo público un informe sobre la desigualdad en el período comprendido entre 2007 y 2010.

España, según este estudio, no solo es el país con mayor desigualdad de la eurozona, también es donde más crecieron las diferencias entre los más ricos y los más pobres en este período, es decir, los años correspondientes a la primera mitad de la crisis. Complementariamente, tres millones de nuestros compatriotas (si, 3 millones) se encuentran en la extrema pobreza.

Este informe señala cómo la desigualdad en lo que referido a los recursos familiares, medido en el llamado coeficiente Gini que refleja la diferencia de ingresos en un país, se agravó en España 2,9 puntos en este indicador a lo largo del periodo analizado.

¿Hay que trabajar por la igualdad entre hombres y mujeres? sin duda; pero hay que reorientar las prioridades. Esto quiere decir, desde mi perspectiva, que siendo importantes para nuestra sociedad y su progreso las medidas que se piden desde lo que denomino el feminismo del 1%; en época de crisis como la actual, debemos cambiar la prioridad y darle más importancia y esfuerzo a que la desigualdad no se cebe, aún más, en las mujeres en general y en las que se encuentren en situaciones de mayor vulnerabilidad en especial. Esto hay que hacerlo con más insistencia y al tiempo, no en lugar de.

Lo moderno parece ser hablar y hacer jornadas sobre mujer (bienvenido sea), igualmente señalar las políticas de nuevos derechos: gais y lesbianas, por ejemplo. Pero parece ser que es poco moderno hablar y trabajar por lo que la izquierda se fundamenta: acabar con la pobreza. Yo me quedo con la frase de mi admirado Olof Palme: “Yo no quiero acabar con los ricos, quiero acabar con la pobreza”. Por eso soy socialdemócrata.

Ahora,…. ya pueden lincharme.

Miguel Aguado Arnáez
Diputado PSOE Asamblea de Madrid

“Las personas paradas lo primero” por Francisco Javier López

Tras el respiro de la temporada turística y veraniega, las cosas vuelven a su ser, o a su NO-SER.  Unos a trabajar, con miedo a perder el empleo y otros, cada vez más, al paro.

Los datos de paro en España y en Madrid vuelven a ser muy preocupantes.  76.645 personas paradas más en España y 9.196 personas más en el paro en Madrid.

Las cifras parece que ya no conmueven.  536.457 personas paradas en Madrid son un número desconocido hasta ahora  en nuestra Comunidad.  Sobre todo porque 240.000 de esas personas carecen de todo tipo de ayudas, subsidios, o prestaciones.  Son demasiadas las familias que no pueden subsistir en estas condiciones.  Son demasiadas las personas en riesgo de pobreza. Demasiada  gente rebuscando en los contenedores.

Ningún gobierno puede cerrar los ojos a esta realidad.  Esas personas son la prioridad a la que hay que atender y proteger cada día  en las que hay que pensar en cada momento.  Para las que hay que hacer política y destinar los escasos recursos, de forma prioritaria.

Personas que viven en familias que tienen que subsistir cada día.  Personas cuyos hijos e hijas estudian, necesitan libros y comedor escolar.  Personas que no pueden verse excluidas de la asistencia sanitaria, ni pagar algunos medicamentos.  Personas que tienen derecho a un empleo, o a una prestación económica.

Defender el empleo, proteger a las personas desempleadas y fortalecer la cohesión social que garantizan la sanidad, la educación, la atención a la dependencia, son tareas esenciales y la prioridad absoluta en estos momentos.

El 7 de Octubre estaremos en las calles de toda España para exigir estas prioridades a nuestros gobiernos.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid