“Cuidar las formas” por Ignacio Mendoza

La reciente imputación de la S.A.R La Infanta Doña Cristina en el caso Noss, debido a su relación conyugal con Iñaki Urdangarín, está provocando diferentes opiniones en el sector público. El sorprendente cambio del Juez que instruye el caso, incluso en contra de la opinión del Fiscal, llama la atención y hace plantear dudas, sobre si a día de hoy la justicia se siente presionada por la sociedad y la opinión pública de las calles.           

Lejos de entrar a “juzgar a un juez” que no dudo está siendo impecable en la instrucción, ni al Sindicato Manos Limpias, ni ofrecer mi punto de vista sobre un caso, que se escapa a mi conocimiento, sí me gustaría dar mi opinión en el tema, desde el punto de vista de la comunicación o el protocolo de las formas y comentar cómo hubiera actuado yo bajo ese prisma, si fuera un juez instructor en este tipo de casos,  que agradezco no ser porque menuda responsabilidad.

Si estoy buscando Justicia he de pensar que, no sólo estoy llamando a declarar a alguien “famoso”. Estoy, por primera vez en la historia de España, imputado a una figura de Alteza Real, en este caso en la figura una Infanta.

Si bien, como Juez imparcial, entendiendo y defendiendo, que la justicia es igual para todos, las formas no lo son o no deberían selo. Es decir, si bien considero que para la aclaración necesaria en pos de mejorar la investigación del caso Noss, es imprescindible la declaración directa de un miembro de la Familia Real Española, que menos que caminar, por un cauce “menos exclusivista” que la imputación pública y mediática.

Si yo fuera un juez, hubiera llamado a la casa del Rey y hubiera consensuado de qué forma tomar declaración con el fin de conseguir la misma, que se supone que es el único fin que persigo. Por lo menos en un primer momento, para comprobar si una vez hecha la declaración, sigo sosteniendo la creencia indispensable de la imputación o por el contario, entiendo que no ha lugar.

Si decido que es necesario qué duda cabe que la imputaría, juzgaría y sentenciaría, en defensa de una justicia ciega e igual para todos, pero comprendiendo y evaluando la magnitud de lo que estoy haciendo, y como eso va a afectar a uno de los pilares de la nación española. La Monarquía

¿Y si una vez ha declarado, entiendo que no tiene ningún tipo de imputación? La mancha está echada y será muy difícil de lavar. Además el mensaje emitido, puede tener consecuencias para la Casa Real, de cara al exterior y dejar cierta sensación, de que los jueces imputamos más por aclamación popular, que por convicción propia y eso, sí que es muy, pero que muy peligroso.

Y es que sigo pensando que las formas son importantes.

Al final se me queda, a mí personalmente como ciudadano,  una agridulce sensación de que si bien la justicia es para casi todos, cosa que agradezco, el titular es sólo para uno sólo y ese es el Juez. El secreto de sumario y las declaraciones a puerta cerrada, son una práctica que se reserva lógicamente a la interpretación de la figura de los magistrados y hoy, el ver a Ana Rosa Quintana y sus contertulios hablando de la Infanta en Telecinco, en como oír a la Sexta hablar de imparcialidad política. Una aberración y  una falta de prudencia.

Ignacio Mendoza
Ciudadano del Reino de España

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“No será que Esperanza Aguirre es de UPyD y aún no lo sabe…” por José Luis Morato

Desde que el Ministro de Hacienda anunció el lunes 27 de febrero que el déficit del Estado se había elevado en 2011 hasta el 8,51%, parecen haber saltado todas las alarmas en España, como si de pronto se hubiera revelado algo que no se supiera hasta entonces. Las CCAA están arruinadas y han sido incapaces de poner freno al despilfarro. Ahora se escuchan lamentos impropios de personas con altas responsabilidades y todos los implicados tratan de escurrir el bulto.

Hace unos días, por ejemplo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, declaró que había propuesto en su encuentro con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, “revisar en profundidad el Estado autonómico” y se despachó a gusto diciendo que “no ha servido para lo que se diseñó: para integrar a los partidos nacionalistas catalanes y vascos. En realidad ha complicado el funcionamiento de las otras 15 comunidades”. Siguió su correlato asegurando que “las competencias en Sanidad, Educación y Justicia deben volver al Estado”, intentado dar ejemplo la propia presidenta: “Si España lo necesita, las grandes competencias de las comunidades autónomas, desde luego la mía, la Sanidad, la Educación y la Justicia, pueden devolverse al Estado; y el resto, Transportes y Servicios Sociales, a los ayuntamientos“.

Y concluyó que la Justicia “es un poder del Estado” que no tienen por qué compartirlo las comunidades autónomas: “Si todo lo que hacemos las comunidades autónomas, unas competencias fueran para arriba y otras para abajo, se podría prescindir de altos cargos, parlamentos regionales, conductores, asesores, jefes de protocolo, edificios, alquileres…”.

El que parece por tanto que no usa el sentido común evidentemente es el Sr. Montoro y desde UPYD ya le hemos señalado a los presupuestos “los toriles” ya que estos Presupuestos que nos han presentado son “injustos e inútiles” para reducir el déficit público, porque el ajuste depende de las comunidades autónomas y el Gobierno de Mariano Rajoy está dispuesto a hacer cualquier cosa para no tocar a las comunidades, incluso prefiere tocar a las familias y las empresas.

Lo que se preguntan hoy los distintos medios, entre la angustia y la confusión, es cómo hacer sostenible el Estado. Algunas reformas que UPyD lleva defendiendo desde su fundación se han ido abriendo camino en el debate público, aunque no sin dificultades.

UPyD publicó en abril de 2010 “El coste del Estado Autonómico”, en el que estimaba que se podrían ahorrar hasta 26.000 millones de euros racionalizando las administraciones, lo que pasa por eliminar organismos superfluos y competencias duplicadas. Pocos meses después hizo público el estudio sobre las entidades locales, en el que se pedía la fusión de municipios y la eliminación de las diputaciones, lo que podría significar una reducción adicional de 16.000 millones.

El control del gasto autonómico -bandera que ahora enarbola el Gobierno con una timidez que la hace inútil- fue reclamado por la diputada Rosa Díez durante la pasada legislatura, obteniendo escaso eco. Y hoy resulta innegable que en las CCAA está el mayor foco de despilfarro y el gran agujero negro de la economía española. La lucha contra el fraude fiscal o la reforma de la financiación autonómica son otras políticas cuya reforma ha reclamado UPyD y que ayudarían a equilibrar el presupuesto estatal sin tocar los pilares básicos del Estado de Bienestar, aquellos que garantizan la igualdad de todos los españoles.

José Luis Morato Gómez
Concejal portavoz de UPyD en Getafe

“La violencia contra las mujeres. Una lucha por la dignidad humana” por Amnistía Internacional Tres Cantos

La vulneración del derecho de las mujeres a su libertad e indemnidad sexuales es sin duda una de las más dramáticas violaciones de los derechos humanos, tanto por lo que supone de atentado contra su dignidad como personas, como por las secuelas irreparables que producen física y psicológicamente.

En los países democráticos en los que rige el imperio de la ley como salvaguardia de los derechos sociales e individuales, las vulneraciones contra la libertad sexual de las mujeres son castigadas severamente. A pesar de ello, siguen cometiéndose graves delitos cuya única explicación sólo se puede encontrar en la tergiversada concepción que algunos hombres mantienen sobre las mujeres, arraigada en unos valores culturales inaceptables, según los cuales el machismo, la supremacía del hombre que justifica la dominación de la mujer, encuentra su mayor cobijo.

Afortunadamente, lenta pero inexorablemente, esos valores culturales, que eran dominantes hasta hace pocas décadas, van perdiendo fuerza frente a una cada vez más extensa consideración de la mujer en términos de igualdad con el hombre. El movimiento feminista, las organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, y, en definitiva, el conjunto de ciudadanos y ciudadanas que luchan día a día por una mayor profundización de los valores democráticos en nuestras sociedades están contribuyendo de manera eficaz para que se produzca ese cambio de valores.

Sin embargo, ese ideal de igualdad entre hombres y mujeres se muestra inaccesible en muchos otros países donde el respeto por los derechos humanos ocupa un lugar secundario frente a las luchas fratricidas, la miseria o el despotismo más intolerable.
En ese entorno, los conflictos armados afectan a las mujeres y las niñas de manera especial y, a menudo, desproporcionada, e influyen en los tipos de violencia que sufren. Este es el caso de la violencia sexual.

En situaciones de conflicto, todas las partes implicadas, ya sean fuerzas de seguridad del estado o grupos armados, utilizan las violaciones como arma de guerra, a veces de manera sistemática y masiva.

Quienes cometen estos delitos pretenden aterrorizar a las víctimas y, a través de su sufrimiento, castigar y doblegar a sus familias y comunidades, que se resisten a someterse a uno u otro bando. También quieren acallar a quienes defienden a las víctimas.

No hay conflicto en la historia reciente en el que las mujeres y las niñas no hayan sido objeto de violencia sexual, ya sea como forma de tortura, como método para humillar al enemigo o con el fin de sembrar el terror y la desesperación. Esta forma de violencia de género se caracteriza por la casi total impunidad de los agresores y es, a menudo, invisible.

Aunque en el contexto de un conflicto armado, los actos de violencia sexual pueden constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, la mayoría de los países siguen sin abordarla de manera adecuada. Países tan lejanos y tan diferentes como Colombia y la República Democrática del Congo tienen un triste elemento común: los enormes obstáculos que encuentran las víctimas de violencia sexual para acceder a la justicia.

Mientras ellas padecen la estigmatización y las secuelas físicas, psicológicas y económicas por los abusos sufridos con la excusa de la guerra, sus agresores están, en la mayoría de los casos, libres y sin temor a enfrentarse a la justicia.
Los estados deben dejar de permitir que los conflictos se usen como coartada para no rendir cuentas por las violaciones de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Deben asegurar que estos delitos no vuelven a cometerse garantizando que las víctimas tienen acceso a la verdad, la justicia y la reparación. Deben dejar de defraudar a las víctimas y llevar ante la justicia a quienes han cometido delitos contra ellas.

La violencia sexual contra las mujeres no debe quedar impune. Es una cuestión de respeto básico de la dignidad humana.

 

Amnistía Internacional Tres Cantos

“Cartas a Talía. Febrero 2012” por Luis Lozano

Amada Talía,

Intentaré ayudarte a superar la perplejidad que me trasladas en tu última carta. Por aquí también resulta sorprendente que la justicia española siente en el banquillo a un juez justo y valiente, mientras mantiene en sus poltronas a magistrados con graves infracciones –los hay que incluso insultan a ciudadanos de distinta sexualidad-  y que siguen impartiendo justicia. Esta vez se han saltado ese corporativismo, utilizado otrora para considerar livianas, actuaciones claramente injustas de otros jueces.

Este país, amada mía, que tan certeramente dibujara aquel gallego ilustre de la generación del 98 a la que le dolía España, sigue siendo el del esperpento. A pesar de que, recientemente hayamos despedido con respeto y gaiteros el “España es diferente” y que el gol de Iniesta enterrara ya por fin el de Marcelino, algunos no quieren dejarnos superar aquel pacto entre dos miedos llamado transición. En fin, en esas estamos. Forges lo define claramente en su viñeta del 22 de enero, con esa descomunal boina cayendo sobre el pobre Blasillo.

Pero es posible que el arte que tú inspiras nos ayude a recordar para aprender:

  • La versión de Isidro Timón y Emilio del Valle ANTÍGONA SIGLO XXI es una excelente propuesta escénica  de la compañía (in)constantes. El teatro bien hecho baña de luz la pretendida oscuridad, aun cuando Creonte le pide a Tiresias que apague la cámara. (En las Naves del Español del Matadero hasta el 19 de febrero).
  • Como, a tenor de las últimas medidas de contrarreformas legales, ciertos derechos fundamentales de las mujeres causan al actual gobierno problemas ideológicos -quizás porque las ven más desfilando bajo palios purpurados sobre varales de plata, con  mantillas color muerte y peinetas de carey- les sugerimos LA ESCUELA DE LA DESOBEDIENCIA, una reflexión sobre la evolución del ideario moral femenino, que el personaje de Cristina Marcos ofrece al interpretado por María Adánez. (Teatro Josep Carreras en Fuenlabrada el 9 de marzo).
  • Y en estos tiempos de aterradora vulgaridad y falta de belleza, debemos disfrutar de la encantadora ELLING (en el Teatro Galileo) con extraordinarios trabajos actorales de Carmelo Gómez, Javier Gutiérrez y Chema Adeva.

Ya que, como decía Bertolt Brecht, hay que cantar incluso en tiempos oscuros, nos sirve el Always look on the bright side of life, de la imprescindible comedia de los Monty Python La vida de Brian.

Siempre tuyo

Luis Lozano
Coordinador de Programación Patronato de Cultura Fuenlabrada

Posdata:

Advertencia: El Teatro  perjudica seriamente la vuelta a tiempos pretéritos.

 

“Gallardón” por Ángel Garrido

Los admiradores de Borges -uno de los escasos escritores que cambiaron para siempre el uso del español- sabemos que a priori no hay nada más sencillo que imitar su estilo, pero a la vez, nada más difícil que probar a hacerlo y que el resultado del intento resulte en cosa distinta que una triste caricatura del mismo.

Ocurre lo mismo -mutatis mutandis- con el flamante Ministro de Justicia y hasta hace pocas fechas Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Un hombre con una simbología de acción y un discurso político tan propio, que es casi imposible intentar integrar parte de ese discurso o esa dinámica, sin que quede de inmediato manifiestamente claro que se está “imitando” a Gallardón.

Gallardón, como Borges, sólo hay uno y sólo él es capaz de imitarse a sí mismo con garantía de éxito y brillar incluso en aquellos escenarios donde la luz es tenue o casi inexistente. Como muestra, sirva la batería de propuestas que ha lanzado en relación al Ministerio que administra y que han causado una auténtica conmoción en la opinión pública, aplicando lo que parecía ser hasta la fecha el menos común de los sentidos en el ministerio, ésto es, el sentido común.

A los políticos con personalidad, independientemente de su ideología y condición, se les admira y se les odia en proporciones no semejantes -los admiradores son mayoría- pero sí de intensidad muy similar. Pueden a veces contar con menos admiradores fervientes en sus propias filas, pero como escribió José Bianco, “la única estima que cuenta para un hombre inteligente es la estima del adversario”.

Yo he tenido la fortuna de poder trabajar con Alberto Ruiz Gallardón y he tenido también la suerte de poder discrepar en alguna ocasión con él y hacerlo siempre recibiendo por su parte el trato elegante que caracteriza a los grandes. Paradójicamente, a raíz de una de esas discrepancias, tuve la ocasión de almorzar en privado con él. El entonces Alcalde de Madrid y mi jefe de filas, sin necesidad alguna por su parte, me comentó abierta y francamente sus opiniones en muchas materias y me expuso un cronograma de futuro para nuestra ciudad y nuestro partido, que tengo que decir se ha cumplido punto por punto.

Sólo conozco dos políticos para los que sé a ciencia cierta que el mejor regalo que se les puede hacer es un libro, una es mi querida amiga y delegada del Gobierno Cristina Cifuentes; el otro es Alberto Ruiz Gallardón, así que le regalé uno en aquella comida. Se trataba de la bonita edición de “Olímpicas” de mi admirado poeta Juan Antonio González Iglesias. Gallardón, con la suerte o el instinto de los lectores impenitentes, lo hojeó y se detuvo en su página 19, me miró y dijo algo así como “menuda frase”. Eran las dos primeras líneas del poema ‘Contra derrota’ y dicen así: “La derrota ya tiene suficientes enamorados”. Gallardón no es, afortunadamente, uno de ellos.

Ángel Garrido García, presidente del Pleno del Ayuntamiento de Madrid