“Divide y vencerás” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESAl igual que un trabajador pelota, que para congraciarse con el jefe traiciona a sus compañeros, el Presidente Rajoy ha decidido ser el alumno más aventajado de la dueña de Europa. Entre los gobiernos europeos, el español ha sido el más beligerante y crítico con el nuevo ejecutivo griego, sea por miedo a que las medidas del gobierno de Syriza tengan éxito y puedan suponer un cambio político en nuestro país, o sea porque piensen que atacando a Grecia la señora Merkel y Alemania van a ser más benévolos con España. La realidad es que nuestro gobierno ha decidido ser más papista que el Papa y exige a Grecia más austeridad y más recortes, rompiendo una posible alianza con los otros países damnificados por las políticas económicas de austeridad, los despectivamente denominados PIGS[i], y olvidando aclarar en sus declaraciones públicas que nuestro país no salió al rescate de Grecia, sino al de los bancos que tenían deuda griega.

La actuación de nuestros gobernantes es un ejemplo claro de que es más fácil congraciarse con el poderoso que apoyar al débil. Siempre se necesita un chivo expiatorio a quien hacer responsable de nuestras desgracias, máxime cuando los responsables son fuertes y de difícil acceso. En mi ciudad han aparecido panfletos de un grupo de ultraderecha y fascista en que, con un claro cariz xenófobo y de propaganda electoral, se pide que los servicios y los derechos sociales sean solo para los españoles. Una vez más pretenden enfrentar entre sí a los más pobres y desfavorecidos. Lo que este grupo olvida es que los responsables de la situación económica que vivimos no son aquellos que necesitan ayuda, sea cual sea su nacionalidad o lugar de nacimiento, sino los gobernantes que han eliminado las ayudas sociales, aplicando fuertes recortes en derechos básicos como educación, vivienda o sanidad. Quienes han quitado las becas para comedor o libros de texto no han sido los compañeros de clase de mis hijas que provienen de otros países, sino el ministro Wert o la Consejera de Educación de Madrid, Lucía Figar. Las familias inmigrantes de mi colegio no son las responsables de la reducción de profesores, de la eliminación de los apoyos o de la no sustitución del profesorado enfermo: de esto son responsables los recortes que los gobiernos autonómico y central han realizado, y que han ido destinados a rescatar a los bancos y a las cajas de ahorro. Solo el rescate de Caixa Galicia y Caixa Catalunya (10.000 millones de euros) es igual a lo recortado en sanidad y educación. Entonces, ¿quién es el enemigo del bienestar de los ciudadanos españoles? ¿Es el hijo de un emigrante o el banquero manirroto y el político corrupto que ha permitido sus desmanes?

A los que tienen el poder y los boletines oficiales les es fácil conseguir enfrentar a los ciudadanos entre sí. Un ejemplo claro lo tenemos en la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid: en 2012, ante la unidad de padres, profesores y alumnos contra los recortes en educación, que provocaron varias huelgas y movilizaciones en colegios, institutos y universidades, la Consejería vio una oportunidad única para romper esta unidad, flexibilizando la norma que posibilita la implantación de la jornada continua en los colegios públicos. En parte lo ha conseguido, ya que esta modificación ha provocado que cuando llega enero o febrero se inicie, en todos los colegios públicos de la Comunidad, una discusión que enfrenta, por un lado, al profesorado con una parte de las familias y, por otro, a unas familias contra otras, en un falso debate sobre las bondades de una u otra jornada escolar, bajo la que subyace en realidad la defensa de los intereses particulares de cada sector. Se supone que la Comunidad de Madrid es la que tendría que velar por el interés de los alumnos y, por tanto, es quien tendría que decidir, a partir de estudios serios y fiables y con el asesoramiento de expertos, qué tipo de jornada es la mejor para los estudiantes de nuestra Comunidad. Estoy absolutamente convencido de que el interés del alumnado no es el objetivo que persigue la Consejería de Educación, y su intención real es dividir a las familias y docentes de la escuela pública con el único objetivo de dinamitar las protestas contra los recortes.

Lo dicho: divide y vencerás.

Juan Torres García

AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

[i] PIGS significa en inglés cerdos y son las siglas de Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain).

 

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“Desaparece educación para la ciudadanía” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESLo bueno de tener una emisora como SER Madrid Norte es que te llega con más facilidad la información local que difícilmente tendría cabida en los medios de comunicación de ámbito autonómico o nacional. A través de nuestra SER Madrid norte constantemente recibo información sobre los proyectos, actos o conferencias que mi ayuntamiento y el de la vecina Alcobendas organizan en temas relacionados con igualdad, tolerancia, xenofobia, etc. Temas sociales de máxima importancia y que muchas veces se ponen en marcha en los centros educativos con el objetivo de sensibilizar y educar a los alumnos y a la ciudadanía en general en el respeto al prójimo y a los derechos humanos. Me parece estupendo este trabajo ya que creo que es importantísimo que se incida en la necesidad de hacer una sociedad más respetuosa, cariñosa y cívica. No querría que se entendiera este artículo como una crítica pero sinceramente lo que me llama enormemente la atención es que estos mismos ayuntamientos no hayan levantado la voz ante la eliminación, en la Ley de Educación del Ministro Wert, de la asignatura de Educación para la Ciudadanía ya que precisamente en esta asignatura era donde tenían cabida muchos de los temas sobre los que ellos hacen conferencias, cursos y charlas.

En algunos asuntos nuestro país siempre va a contracorriente. Cuando parecía que nos igualábamos con los países europeos implantando una asignatura donde se inculcaran valores cívicos, democráticos y sociales semejante a la que existe en la mayoría de los países de nuestro entorno llega la LOMCE y nos la elimina.

Desgraciadamente y pese a sus buenas intenciones Educación para la Ciudadanía nació herida de muerte, tanto la derecha política como la jerarquía eclesiástica se lanzaron desde el inicio a una campaña de descalificación a esta nueva asignatura. Una asignatura que al fin y al cabo pretendía trasmitir los valores que consagra nuestra constitución y regulan las leyes. Quizás el problema residía precisamente en eso, en que lo que pretendía Educación para la Ciudanía era impulsar e inculcar en nuestros jóvenes conciencia de ciudadanos y no de simples súbditos. Sabemos que la conciencia como ciudadanos nos obliga a cumplir las leyes pero también a exigir su cumplimiento y el de nuestros derechos, por el contrario ser súbdito nos convierte en simples seres obedientes y callados.

Desgraciadamente los españoles hemos perdido la mayoría de las oportunidades que históricamente se nos han presentado para avanzar y equipararnos a los países más avanzados. En mi opinión dos han sido las principales oportunidades perdidas y las consecuencias de este fracaso se han sufrido durante décadas. A principios del siglo XIX cerramos la puerta a las ideas de progreso de la Revolución francesa y nos quedamos con el “vivan las cadenas” de Fernando VII y los borbones. Más de un siglo de atraso nos costó aquella fiebre de “nacionalismo español” contra el francés hasta que del brazo de la primavera, como dijera Don Antonio Machado, vino la Segunda República.Una República cuyo objetivo era crear ciudadanos libres a través de una educación pública y laica que llevó la cultura hasta el último rincón de nuestro país. En el escaso lustro de paz que tuvo la República se construyeron tantas escuelas como en los 45 años de reinado de Alfonso XIII. Con la guerra incivil nuevamente perdimos el rumbo del progreso y avance y nos adentramos en 40 años de dictadura y oscuridad volviendo a convertirnos en súbditos en vez de ciudadanos.

Si a lo largo de nuestra azarosa historia hubiésemos tenido más Educación para la Ciudadanía quizás no estaríamos en la situación en la que nos encontramos en la actualidad. Seguramente el Sr. Montoro no habría tenido la osadía de descalificar a Caritas por hablar del alto índice de pobreza infantil, ni los Blesa de turno habrían tenido la indecencia de robar descaradamente a los ciudadanos. Por lógica se entiende que si en este país hubiésemos crecido con una asignatura como Educación para la Ciudadanía seríamos más ciudadanos y menos súbditos y no habríamos aceptado, ni votado, a tantos corruptos, ineptos o indecentes.

Qué envidia me produce cuando llegan a mis oídos noticias de países de nuestro entorno de que un ministro o ministra dimite por que se ha descubierto que veinte años atrás copió parte de su tesis doctoral o por que a algún cargo público le ha invitado un empresario a pasar las vacaciones, o simplemente por saltarse una norma de tráfico. Quizás la diferencia de estos países con el nuestro es que ellos sí que tuvieron una asignatura como Educación para la Ciudanía. Nosotros en cambio tendremos que seguir sufriendo que alguna ex-presidenta considere normal parar el coche en la Gran Vía para ir al cajero a sacar dinero y posteriormente darse a la fuga arrollando la moto de los agentes.

¿Estaremos ante otra oportunidad perdida?

Juan Torres García
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Parar el racismo, no a las personas” por Amnistía Internacional

El 21 de marzo es el Día Internacional contra el Racismo. En España tenemos motivos suficientes para no dejar pasar de largo esta conmemoración porque, a pesar de que las leyes prohíben la discriminación racial, numerosas personas la sufren cada vez que la policía les para pidiéndoles su identificación simplemente porque “parece que no son españoles”.

Paran a estas personas cuando van a trabajar o en la puerta del supermercado, una y otra vez. Y no porque hayan cometido algún delito, sino simplemente para pedirles los papeles.

La única razón que explica que se los pidan a unas personas y no a otras es el color de la piel. La gente que observa la escena piensa: “si le paran, es porque ha hecho algo. Seguro que es un delincuente…”

Estas redadas que la policía hace en muchas ciudades de España son discriminatorias y además, fomentan el racismo y la xenofobia por parte precisamente de quienes deberían combatirlo.

Hoy es el día para recordar a las autoridades que hay que parar el racismo, no a las personas.

Amnistía Internacional Tres Cantos