“Suárez” por Antonio López

FOTO_ANTONIOLOPEZHola a todos los blogueros de “SER Comunidad, Madrid opina en red”. Me piden que me incorpore a este blog y lo hago encantado. Una vez al mes escribiré un pequeño artículo de opinión sobre un tema de mi elección, que puede tener o no que ver con la actualidad o con algún asunto de interés local o general. Vaya usted a saber.

Lo cierto es que escribiré sobre lo que me apetezca y eso de entrada es una motivación añadida para un periodista, a la hora de haber aceptado la invitación de la Cadena Ser.

Y sin más preámbulos vamos al tema elegido , que sin duda en esta ocasión es de rabiosa actualidad.

Este mes, hace sólo unos días, nos ha dejado un gran hombre. En realidad nos había dejado hace más de una década por culpa de una enfermedad que afecta a la memoria y juega malas pasadas a las personas que la sufren.

Incluso me atrevería a decir que nosotros, todos nosotros, incluidos los que ahora más le elogian, le habíamos dejado mucho antes, abandonado a su suerte, que por cierto no fue mucha, como todo el mundo sabe.

Quiero decir que el primer presidente de la democracia española, después de llevar a cabo de forma ejemplar y con múltiples dificultades el tránsito de la dictadura a una democracia plena, fue arrojado a las tinieblas y conoció la más absoluta soledad.

Me ha sorprendido gratamente que la gente se haya echado a la calle a reivindicar la figura de Suarez, mostrando reconocimiento y gratitud hacia su persona.

Me ha sorprendido menos que los políticos, de forma unánime,¡ hay los políticos ¡ , hayan actuado,- utilizo esta palabra intencionadamente-, de la misma manera. Todos se consideran herederos y seguidores de los valores personales y políticos que caracterizaron a Adolfo Suarez. A saber: su altura de miras, su capacidad para la concordia y la convivencia, su afán de consenso y diálogo, su generosidad,……

Es de risa. Todos los que no estamos afectados por la enfermedad degenerativa que sufrió Suárez y vivimos aquella época, sabemos que nadie, absolutamente nadie, siguió su ejemplo y su manera de gobernar. Ni Felipe González, mucho menos Jose María Aznar, tampoco J.L. Rodríguez Zapatero y ni que decir tiene, Mariano Rajoy.

Es más, todos, uno detrás de otro, fueron tirando por la borda su legado y con el aquellos años, irrepetibles por tantas cosas, hasta llegar al bochornoso espectáculo actual y guirigay sin fin en que se ha convertido la vida política en nuestro país.

Puedo decir con algún conocimiento de causa,-hacía información parlamentaria para varios medios por aquel entonces-que la etapa en la que Adolfo Suarez gobernó en España, fue la más floreciente y más libre, tanto en libertades individuales como colectivas. Desde entonces casi todo han sido retrocesos y pérdida de libertades, llegándose en la actualidad a un atrincheramiento y a un inmovilismo, ciertamente preocupantes.

La limitación de derechos fundamentales, como el de manifestación, son hoy el pan nuestro de cada día.

La libertad de expresión , sin ir más lejos, gozó de cotas sin parangón a lo que hemos vivido después. La transparencia informativa del Presidente Suárez hace palidecer al presidente actual, que roza casi la paranoia en relación con estos temas y hace del oscurantismo virtud y modo de proceder.

Pero si Suárez ganaría por goleada todas las apuestas con cualquiera de sus sucesores al frente del Ejecutivo, haciendo sonrojar a todos ellos, en su comportamiento político y personal, no es menos cierto que junto al dechado de virtudes que seguro poseía, también tenía, digo yo, debilidades y defectos como cualquier ser humano.

No seré yo quien las saque a colación en este artículo, pero eran conocidas por los periodistas de la época. Algunas se han contado ya y otras se contarán en breve.

Siguiendo con esa tradición tan española de loar a las personas que nos dejan, con independencia de que fueran en vida buenas o malas personas, nos dedicamos con entusiasmo a ello, sabedores digo yo, de que algún día nos tocará a nosotros.

Cabe ahora preguntarse si aprovecharemos algo de la catarsis producida por la muerte de Suárez. Si los políticos actuales, después de la actuación de estos días, serán capaces de sacar alguna lección .Me temo que no.

Descanse en paz quien por paradojas de la vida perdió antes de tiempo la capacidad de recordar. HONREMOS SU MEMORIA.

Antonio López Ortiz
Periodista.
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