“No nos lo merecemos” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZLa última semana nos ha dejado tres excelentes noticias para la Sanidad Pública, la dimisión de la ministra Ana Mato, el cese del consejero de Madrid y la dimisión de Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad y la ideóloga de la política sanitaria de la Sra Mato.

Las recientes declaraciones del ex – Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid sobre sus meritos como consejero, atribuyéndose la curación de la enferma por ébola y la no progresión de la enfermedad, llaman a espanto, sobre todo porque este sujeto seguia siendo el responsable de la sanidad madrileña y cobrando un sustancioso sueldo que sale de los impuesto de quienes vivimos en la comunidad de Madrid.

Desgraciadamente se trata de una persona que a lo que se ve piensa poco antes de hablar y solo pretende “quitarse de en medio” de sus responsabilidades. No cabe duda de que como responsable de la Sanidad madrileña difícilmente pudo hacerlo peor, y que si la enferma se curo se debe sobre todo al esfuerzo de los profesionales que aún trabajan en la Sanidad Pública madrileña, y lo hacen remando contra la corriente de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatización a la que se ve sometida, por la administración sanitaria del PP encabezada por el Sr Rodríguez, y que si el virus no progreso se debe sobre todo a la suerte y no a las medidas de seguimiento y control realizadas por la Consejería de Sanidad.

En un país normal, o si se prefiere, en el 90% de los países del mundo este señor habría dimitido o le habrían cesado cuando realizo las primeras increíbles declaraciones sobre la enferma, y resulta difícil explicar porque no sucedió, y es evidente que la responsabilidad no es solo suya, sino sobre todo, del presidente de la Comunidad de Madrid que no la ceso entonces. Desde luego ni los profesionales sanitarios ni la población madrileña nos mereciamos que siga ahí, tan orondo, tan lenguaraz, tan contento de haberse conocido y de seguir cobrando a nuestra costa, aunque como el dice con su zafiedad habitual, ya “llegara comido” a la política.

Pero aunque sea el caso más esperpéntico, no es el único que no nos merecemos. Tampoco nos merecemos tener un recién estrenado ministro de Sanidad, que como sucedió con su antecesora tampoco se ha considerado que sea conveniente para ser el responsable de la salud de la población el tener conocimientos sobre la materia, y que, aparte de unas posturas bien conocidas de apoyo a la política de recortes, privatizaciones y exclusiones sanitarias de la Sra Mato, solo se diferencia de su predecesora en el genero y en tener, dicen una mayor simpatía y capacidad de comunicación, de manera que a costa de los impuestos de la ciudadanía va a hacer el MIR en Sanidad Pública (su formación como experto sanitario), eso si con sueldo de ministro. Mala solución para quien tiene como máximo 11 meses por delante, de forma que cuando quiera estar bien enterado del tema en cuestión estará abandonando el cargo. Más bien parece que el Sr Rajoy lo ha puesto ahí para que capee el temporal con más o menos buenas palabras dejando que los problemas, como viene siendo su táctica habitual, con un poco de suerte se solucionen solos.

La salida de la Sra Farjas del Ministerio es otra buena noticia, a la espera de quien la sustituya, porque sus decisiones habían sido muy lesivas para la Sanidad, en todo el país y antes en Galicia donde como consejera había iniciado los recortes y privatizaciones.

Como decía al principio no nos merecemos a estos responsables de la administración sanitaria que poco o nada saben sobre ella, que demuestran con sus actuaciones su desprecio hacia ciudadanos y profesionales, y que anteponen sus intereses de partido y los recortes económicos por encima de la salud de la población. Va siendo hora de echarlos, esperemos conseguirlo el próximo año, en mayo tenemos la primera oportunidad.

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

“Algunas enseñanzas de la crisis del Ébola” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZLa crisis producida en nuestro país con la infección por el virus de Ébola da para muchas reflexiones y analizar todos sus aspectos seria demasiado largo, por eso solo voy a señalar algunos aspectos que me parecen importantes y que han sido menos abordados en los medios.

El primero es que los recortes y las privatizaciones acaban por tener graves repercusiones a medio y largo plazo. Conviene recordar que en el fondo de la mala respuesta a la crisis sanitaria están los cierre de la Dirección General de Salud Pública y la Agencia de Salud Pública de Madrid en 2008 y la conversión del Hospital Carlos III en un centro de media y larga estancia en 2013 que dejaron a la sanidad madrileña con una capacidad de respuesta disminuida ante la presencia del virus, y que hay cosas que no se improvisan de un día para otro. A veces los recortes y privatizaciones no parecen tener repercusiones, o tan solo económicas, pero a medio plazo producen daños muy graves. Hay ejemplos bien conocidos como la catástrofe Katrina que tuvo su origen en la falta de mantenimiento de los diques, por las políticas de recortes de los fondos públicos, los graves accidentes ferroviarios en el Reino Unido después de las privatizaciones del mantenimiento de la red ferroviaria, o mas cerca las muertes debidas a las caídas de ramas de los árboles en Madrid, porque Ud recorta y privatiza en el mantenimiento de las zonas verdes y al final las ramas se caen y acaban matando a las personas.

Por eso es importante entender que necesitamos servicios públicos de calidad, gestionados con la mira del bien común y no de los beneficios empresariales, porque los efectos solo suelen verse en el medio plazo y pueden ser muy graves. Por eso también lo es que esta crisis se salde con el mantenimiento del único hospital especializado en enfermedades tropicales e infectocontagiosas que hay en el país (que ahora además tiene experiencia en el tratamiento de esta enfermedad) y que en Madrid se recupere la coordinación y dirección de la salud pública gestionada por especialistas.

El segundo es el papel fundamental de la Sanidad Pública para responder ante los grandes retos de salud. Cuando estallo la crisis, los centros privados se pusieron de perfil y la gestión y el tratamiento cayeron sobre el sistema público, porque solo el sistema sanitario público es capaz de responder de manera adecuada, eficaz y eficiente a los problemas importantes de salud, y por eso es tan importante mantener la Sanidad Pública y luchar contra las privatizaciones.

El tercero es que el mundo es más pequeño de lo que nos gustaría, y que no podemos pensar razonablemente que las epidemias quedaran confinadas en otros países y desentendernos de ellas. El ébola es un problema de salud mundial y aunque nuestras autoridades sanitarias no hubiesen traído 2 casos a España, lo más probable es que, si no se controla la epidemia en África, está acabe llegándonos, entre otras cosas porque nuestro país es un puente natural entre ese continente y Europa. Es muy importante que se destinen fondos, material y personal al tratamiento y control de la enfermedad allí donde es mas activa, no es solo un problema de solidaridad, que también, sino además aunque solo por sea por autoprotección hay que atajar el mal allí donde se presenta la epidemia antes de que nos alcance y produzca daños irreparables.

El cuarto es que tenemos unos responsables sanitarios que no nos los merecemos. Se les pueden aplicar casi todos los adjetivos descalificativos del diccionario, han sido irresponsables, incompetentes, han actuado con ausencia de transparencia y luego han incurrido en la descalificación y el insulto de la afectada. En el fondo el problema esta en que no pueden tenerse unos responsables sanitarios que desconocen profundamente el tema del que tratan, y que no puede dejarse en sus manos la gestión de una crisis de este tipo, de hecho la rectificación que se hizo a partir de que la vicepresidenta degrado de sus funciones a la ministra de Sanidad, ha aportado un poco de sensatez a la situación. Porque un asunto tan serio como la salud de la población merece que sea asumido por personas con competencia y cualificación reconocida en la materia y no por el conmilitón que goza mas simpatías por parte del jefe del partido en el nivel que sea (central, autonómico, etc).

¿Valdrá esta crisis para que aprendamos y evitemos errores parecidos?. No lo parece y solo hay que escuchar las declaraciones del irresponsable consejero madrileño para comprenderlo. Hay que echar de cualquier cargo de responsabilidad pública a estas personas, que no solo hacen tan mal las cosas sino que ni siquiera son capaces de reconocerlo. Ahora la responsabilidad de su presencia en las administraciones sanitarias no es solo suya sino sobre todo de los presidentes de la comunidad de Madrid y del Gobierno, porque ellos son los que los mantienen frente a una aplastante opinión social y profesional en contra.

Marciano Sánchez Bayle
Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

“Nuevas estrategias privatizadoras en Madrid” por Marciano Sánchez Bayle

 

FOTO_MARCIANOSANCHEZComo es conocido, los reveses judiciales y, sobre todo la lucha incansable por parte de los profesionales, las organizaciones y los ciudadanos, hicieron claudicar al Gobierno Regional en sus pretensiones privatizadoras de seis hospitales y veintisiete centros de salud.

Con la elección del nuevo Consejero se pretendió desactivar las movilizaciones y tranquilar a los profesionales, pero mantener su privatización encubierta con los recortes y las derivaciones a los hospitales privados. Por ello los ciudadanos no deben olvidar que esto es un pequeño descanso de su plan ideológico. Se ha puesto en marcha una política represiva que evidencia que no se ha cambiado de política, sino solo de métodos de actuación. En ningún momento ni el Gobierno Regional, ni el Presidente Ignacio González, ni el nuevo Consejero han renunciado expresamente a sus intenciones privatizadoras que mantienen intactas hasta conocer el resultado de las elecciones en 2015.

En Madrid las privatizaciones han continuado como ha sucedido con la Lavandería de Mejorada, la cesión de la extracción periférica de sangre a Cruz Roja, a pesar de que no figuraba en el “Plan de Sostenibilidad”, la disminución de personal en los centros públicos, que alcanza mas de 7.500 trabajadores desde 2009, la persistencia de jubilaciones forzosas (a veces utilizadas como mecanismo de represalia), y por fin las derivaciones a centros privados.

Este último mecanismo ha cobrado una gran importancia en la práctica porque se trata de una forma de privatizar mucho mas silenciosa, por la puerta de atrás, que suele pasar desapercibida y es difícil de conocer en su dimensión real porque es el agregado de muchas decisiones individuales.

Desde la Consejería se ha organizado un sistema de derivaciones que se concreta en 3 actuaciones complementarias: primero las citaciones en manos de una empresa privada (el “centro de atención personalizada” que gestiona la empresa INDRA a un coste mucho mas elevado que su alternativa pública del SERMAS ) entre cuyos objetivos esta “mantener la derivación de procedimientos quirúrgicos a los hospitales de apoyo, aprovechando al máximo la capacidad de los mismos”, lo que en la jerga eufemística de la Comunidad de Madrid significa propiciar las derivaciones a los centros privados. Además las derivaciones incluyen también las consultas de especialistas y las pruebas diagnosticas.

Las encuestas son concluyentes. En noviembre de 2013 un 67,4% de los centros de atención primaria tenían constancia desde de la derivación de pacientes a centros privados para pruebas. Asimismo un 58,7% de los centros señalaron que conocían que los pacientes eran derivados a centros privados para intervenciones quirúrgicas..

En junio de 2014, otra encuesta sobre usuarios de la Sanidad Pública madrileña detecto que el 25,8 % habían sido derivados al sector privado para la realización de pruebas diagnósticas y/o intervenciones quirúrgicas, que son el 37,53% de las que se habían realizado una prueba diagnóstica y/o estaban en lista de espera quirúrgica.

Además esta la infrautilización sistemática de los recursos propios, en parte relacionada con los recortes de personal. En una comparación reciente sobre la utilización de las resonancias magnéticas se objetivaba una derivación del 17,4% de las mismas a centros privados (en la Paz este porcentaje se elevaba al 49,4%) mientras que el numero de pruebas por maquina había sido de 734 en la Fundación Jiménez Díaz (recuérdese IDC /CAPIO) frente a 470 de promedio en los hospitales públicos (como no, el mínimo en La Paz 365). Si echamos las cuentas esto significa que si las maquinas del sector público tuvieran el mismo rendimiento que las privadas todas las RM podrían hacerse en centros públicos y sobraría capacidad para reducir las listas de espera.

Y, por fin, la estrategia de secretismo y de vulneración de cualquier norma poniendo de manera descarada el sistema público al servicio de los centros privados. Esta se ha hecho pública cuando ha estallado el escándalo del hospital de Fuenlabrada en el que varios usuarios y sus médicos han denunciado que un centro privado les llamaba directamente para citarles pruebas diagnósticas, poniéndose en evidencia que datos personales, supuestamente protegidos especialmente por la legislación vigente, habían sido facilitados a las empresas privadas sin consentimiento. El escándalo cuando salio a los medios primero fue negado por los responsables del hospital y la Consejería pero ante las protestas de momento ha acabado con el cese del gerente y de varios cargos administrativos del hospital. Por supuesto estas actuaciones responden a una estrategia general.

Esta estrategia de derivaciones esta teniendo una fuerte contestación, también individual. Dos ejemplos, en la encuesta de junio de 2014 el 10,6 % señalaron de manera espontánea que se habían negado a la derivación, aunque no se incluía la pregunta específica, por otro lado según los datos oficiales de la Consejería de Sanidad en diciembre de 2013 el 51% de las personas en lista de espera quirúrgica habían rechazado la alternativa de la intervención en un centro privado.

Madrid tiene un sistema sanitario cada vez más privatizado. En la tabla siguiente se puede ver la situación de Madrid y la media de las 17 CCAA en aspectos relativos a la privatización de financiación, aseguramiento y provisión sanitaria y en todos ellos la Comunidad de Madrid supera la media.

 

  Madrid Media CCAA
% población cubierta por Mutuas 5,78 4,54
Gasto en seguros privados (€/hab/año) 244 115,94
Gasto sanitario de bolsillo (€/hab/año) 452 376,88
% camas privadas sobre el total 33,17 26,96
% alta tecnología en centros privados 31 24,47
% gasto sanitario público destinado a conciertos 8,50 7,61

 

El resultado de estas políticas, aparte de una disminución de la calidad y de la opinión de la ciudadanía es el incremento de las listas de espera a pesar de las trampas de la “transparencia informativa” organizada por la Consejería de Sanidad mediante el llamado “Observatorio de Resultados del Servicio Madrileño de Salud” que aporta datos anticuados y groseramente manipulados. Así la encuesta antes mencionada de junio de 2014 detecta una lista de espera promedio para pruebas diagnósticas de 53,68 días (máximo 1 año), para consulta de especialista de 3,3 meses (máximo 16 meses), y de intervenciones quirúrgicas de 7,13 meses (máximo 2 años), mientras que sin ningún decoro los datos oficiales sitúan estas dos últimas demoras en menos de 15 días.

Para quien desee conocer mas en detalle la situación en la Sanidad madrileña puede leer los dos Informes referidos y los 3 Informes del Observatorio Madrileño de Salud, todos ellos disponibles en la web www.fadsp.org

Conviene no olvidar la gran victoria que ha supuesto el conflicto que ciudadanos y profesionales madrileños han mantenido contra la privatización sanitaria, y que cada vez hay mas evidencias de los resultados negativos de la combinación de recortes, desmantelamiento y privatización a los que el PP ha sometido a la Sanidad Pública madrileña, y que, aunque se ha logrado un avance, sigue planteándose una política privatizadora de muy negativas consecuencias sobre la atención sanitaria y el derecho a la salud, así como nuevas amenazas para el mantenimiento de una Sanidad Pública universal y de calidad.

 

Marciano Sánchez Bayle
Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

“Se ha ganado una gran batalla, pero no podemos bajar la guardia” por Manuel Robles

Manuel RoblesEl pasado día 27 de Enero los jueces del Tribunal Superior de Justicia ratificaban la nulidad del proceso privatizador de los hospitales madrileños y el rechazo al recurso, que de forma irresponsable y prepotente había puesto en marcha el gobierno regional del PP, presidido por Ignacio González y ejecutado por su consejero Sr. Lasquetty , hoy ya exconsejero como consecuencia de sus errores y sus actitudes irresponsables, provocadoras y ofensivas contra todos los componentes de la “marea blanca”. Y sobre todo por atacar las bases, los cimientos, de uno de los servicios públicos esenciales para la ciudadanía. El triunfo de la razón ciudadana y de la justicia.

Como alcalde que cree y defiende los movimientos ciudadanos, como político y militante de izquierdas que defiende los servicios públicos esenciales, la fuerza de la democracia y la justicia, me siento confortado. Felicito a todo el movimiento ciudadano que bajo el lema: “la sanidad pública no se vende, se defiende” empezó hace más de 15 meses en toda la región de Madrid y en otras comunidades de España. Este movimiento de amplia participación,  formado por colectivos de profesionales sanitarios, sindicatos y partidos de izquierdas, asociaciones, gobiernos locales que se han sumado con sus mociones de apoyo, y ciudadanos en general, se ha llevado como un “tsunami  democrático“ las intenciones privatizadoras de la Sanidad Pública madrileña por parte de un gobierno que pretende hacer de lo público un negocio privado, con el falso argumento del ahorro económico.

Pero quiero llamar la atención para decir que debemos seguir en la lucha, en la denuncia y en la reivindicación, porque la Sanidad Pública Madrileña está muy deteriorada. Tampoco debemos olvidar a los miles y miles de personas, que no pueden cotizar y se les ha echado del sistema sanitario, de una forma vergonzosa e inhumana. Se les ha quitado la tarjeta sanitaria de forma impune y con argumentos zafios, inaceptables en una sociedad democrática y defensora de los derechos sociales y humanos más elementales.

Manuel Robles
Alcalde de Fuenlabrada

“Una gran victoria sobre un gran fracaso. Es el momento de una alternativa” por Rubén Bejarano

FOTO_RUBÉN_BEJARANOEl pasado lunes 27 de enero vivimos un momento importante, histórico, que ha supuesto un punto de inflexión en la política sanitaria que estaba llevando a cabo el Ejecutivo de Ignacio González, basada fundamentalmente en un cambio del sistema en la Comunidad de Madrid. Privatizar todos los servicios sanitarios de seis hospitales en un mismo plan, suponía no sólo dar tres vueltas de tuerca a las externalizaciones, sino que nos introducía en un nuevo modelo donde el método de gestión directa pasaba casi a eliminarse. Como telón de fondo en la suspensión de esta privatización, aparecen las últimas decisiones del TSJM que desautorizaban a este Gobierno. Pero sin duda, en la decisión final del ejecutivo están la grandes movilizaciones llevadas a cabo durante catorce meses consecutivos por los profesionales sanitarios, y lo más importante, por el progresivo apoyo que iban teniendo por parte de los ciudadanos. Este fracaso del PP ha traído como consecuencia también la dimisión del titular de la cartera sanitaria, Javier Fernández-Lasquetty.

En su despedida el ex Consejero Fernández-Lasquetty argumentó que dimitía porque él inició este proyecto privatizador. No es cierto. Durante los distintos Gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, sobre todo en la era de Esperanza Aguirre, la transferencias de importantes partidas de gestión pública a sector privado, eran una seña de identidad. Fernández-Lasquetty no inicia la privatización ni mucho menos. La prueba es que antes de presentar este plan, el pasado 31 de octubre de 2.012, en nuestra región los hospitales Infanta Elena, Torrejón, Jimenez-Díaz y el Juan Carlos I ya gestionaban todos sus servicios distintos grupos empresariales. El Hospital de Collado-Villalba estaba siendo construido para después explotarlo y gestionarlo por un importante grupo privado, y crecían como la espuma las derivaciones, los convenios y los conciertos con clínicas y empresas sanitarias privadas para prestar nuestra asistencia sanitaria pública. Lo que sí hizo el recién Consejero dimitido es, intentar consolidar una linea  política del Partido Popular en Madrid  basada en que nuestros derechos no tiene por qué gestionarlos la propia administración pública, bajo el falaz argumento de la ineficacia y el ahorro.          

Con esta política, la propia administración pierde la gestión de la Sanidad, uno de los derechos subjetivos más importantes de nuestra democracia, y pierde también el objetivo de supervisar la prestación del servicio en iguales condiciones a toda la población y con la máxima calidad asistencial. Esta última ya no la puede garantizar la administración porque, sencillamente, no la gestiona ni la controla.

Pero es justo reconocer que la legislación española es muy permisiva con la posibilidad de privatizar la asistencia sanitaria pública. Desde que se aprobó la Ley 15/97 de nuevas formas de gestión en la sanidad, gracias a el apoyo en su momento de PSOE y PP, y las posteriores normativas regionales, como la LOSCAM en Madrid, el excesivo peso sector privado en la gestión sanitaria está amparado. Sólo necesitamos un Gobierno con un programa absolutamente neoliberal, y con mayorías suficientes en el parlamento, para llevar a cabo este demoledor ataque a lo público. 

A las celebraciones que se están produciendo después del anuncio del Ignacio González el pasado lunes, le sigue la gran pregunta: ¿Y ahora qué? Lo más probable es que el nuevo Consejero, a un año vista, y después de este fracaso, no emprenderá un proceso similar. Pero lo cierto es que en Madrid existen problemas de sostenibilidad del sistema sanitario público, sobre todo, porque tenemos a una gran parte de la gestión privatizada desde hace mucho tiempo. Problemas a los que se tiene que dar respuesta de forma urgente. Y que lo ideal sería empezar por la derogación de la propia Ley 15/97, el origen de todo. Iniciativa que se tiene que seguir planteando hasta conseguirlo.

Pero estando en este contexto, y de forma inmediata, es necesario poner en marcha una serie de  medidas gubernamentales basadas en tres ejes. En primer lugar, recomponer las relaciones con el personal sanitario, ya que sólo se han dirigido a ellos para anunciarles recortes de recursos materiales y humanos en todos los centros durante los últimos años. Es más necesario que nunca un gran pacto con toda la comunidad sanitaria que haga sostenible la gestión de una Sanidad Pública, para precisamente, dejarla al margen de cualquier privatización.

En segundo lugar, se debe realizar una auditoria pública para que los ciudadanos y ciudadanas conozcan en detalle el estado de todas las transferencias que la administración regional realiza a los grupos y empresas adjudicatarias. Recientemente la Cámara de Cuentas ha reconocido que existe un claro descontrol de los recursos públicos que pasan al sector privado para gestionar la Sanidad.

Y por último, debe haber un proceso inverso para que todos los servicios, pruebas diagnósticas, operaciones quirúrgicas y programas asistenciales que se realizan mediante convenios, transferencias, conciertos y “manos ajenas”, se presten con personal público y en centros públicos. No sólo con el objetivo de ser más eficientes desde el punto de vista económico, porque la situación actual de derivaciones es más cara, sino porque además, garantizaremos que la sanidad se dirige, se presta y se controla directamente desde lo público, que es en definitiva lo que quiere la ciudadanía madrileña para conseguir la máxima calidad.

 

Rubén Bejarano
Coordinador de Izquierda Unida-Leganés y
Diputado en la Asamblea de Madrid

“Lista de Espera Quirúrgica sin prisa pero sin pausa” por Francisco Javier Blázquez

FOTO_JAVIERBLAZQUEZLa lista de espera quirúrgica en la Comunidad de Madrid se ha convertido en una preocupación para los usuarios y los gestores de la sanidad madrileña, que en los últimos meses ha ido creciendo y superando los prometidos 30 días de espera. De hecho, este dato ha pasado de ser una  promesa electoral, que hizo Esperanza Aguirre en 2003 para mejorar la respuesta de la sanidad para con los ciudadanos, a ser uno de los instrumentos de medida para valorar si la sanidad funciona o no correctamente. Los recortes y las huelgas han sido la principal justificación del aumento de la espera para ser intervenido en los hospitales públicos madrileños.

Las intervenciones quirúrgicas programadas y no urgentes, se llevan a cabo mediante un sistema de lista de espera donde el cómputo de los 30 días no comienza a contar a partir del momento en que el médico especialista recomienda la intervención quirúrgica, sino que empieza después de ser visto en la consulta de anestesia y una vez realizadas todas las pruebas preoperatorias. La segunda circunstancia que condiciona estos 30 días, es que el paciente no rechace la primera opción de hospital dónde le ofertan que puede ser operado, tanto público como privado, porque si así fuese pasarían a una lista que Sanidad llama “pacientes que voluntariamente han preferido mantenerse en espera para ser intervenidos en el hospital de su elección”, que de media aguardan unos 100 días, según los últimos datos. Por tanto, en realidad es un porcentaje limitado de pacientes el que se beneficia de las operaciones exprés.

Esta es la compleja situación creada para garantizar la prestación sanitaria supone una carrera de fondo para el día a día en los hospitales madrileños, donde existe un gran desequilibrio entre los resultados obtenidos en los distintos tipos de hospitales públicos, donde sin ya existir las famosas peonadas de tarde, hay hospitales con una ocupación quirúrgica y un rendimiento fabulosos y otros que continúan derivando pacientes a hospitales privados concertados para sacar a flote los números. Y esto es porque, en un sistema público no deben existir diferencias ni desequilibrios en las dotaciones ni en los resultados. A todos los hospitales por igual se les debe rendir las mismas cuentas, atendiendo a sus particularidades.

Por otro lado, hemos pasado de una situación poco rigurosa de turismo sanitario, con un sistema público demasiado solidario y de puertas abiertas, donde ciudadanos de otros países se han beneficiado de las coberturas del seguro público español, a una situación actual dónde se miden los resultados por el tiempo que le tardan a uno en operar. Los extremos nunca son buenos, la virtud está en el término medio y también hay que valorar que a veces no es el tiempo el que puede garantizar un buen resultado, sino que el trato personalizado de los  sanitarios, la comodidad del paciente y la confianza en tu hospital está por encima de todo.

El tiempo de espera para ser intervenido ha pasado de ser un buen propósito político, a ser una vara de medir de la buena o mala gestión de la administración pública sanitaria. Hay que tener en cuenta, que descartando el caso de las intervenciones quirúrgicas urgentes, no todas las dolencias tienen que ser resueltas con la misma celeridad. Existen muchos pacientes que llevan años con un problema concreto de salud y vigilado por su médico, como puede ser el caso de un juanete, una desviación del tabique nasal o una catarata, dónde una vez valorado por el médico especialista y el paciente ha decidido operarse, el sistema público debe garantizar la intervención pero en unos plazos razonables, lejos de la prisas. Todo esto es educacional y requiere conciencia social y una buena gestión.

Francisco Javier Blázquez Molina
Periodista y diplomado en Enfermería

“Por una Sanidad Pública, de Calidad y más Humana” por Francisco Javier Blázquez

Una sanidad universal, gratuita, pública y de calidad. Estos son los términos que en los últimos tiempos estamos acostumbrándonos a escuchar al intentar definir al sistema sanitario público. En estos momentos difíciles, donde los recursos son limitados, es necesaria una reestructuración de los servicios sanitarios para que este sistema sea sostenible, y entiendo que la gestión que hay que realizar no es fácil. Pero esta complejidad requiere profesionalización, habilidad, conocimiento y prudencia.

La gestión es importante, pero no es un fin en si misma, sino un medio para que la atención sanitaria pueda cumplir la misión primaria de los centros sanitarios: prestar atención clínica a personas enfermas. Y esto último es lo que no está siempre presente, que el paciente es lo primero y lo importante y no los conflictos políticos ni laborales.

Los políticos parecen actuar de forma compulsiva a la búsqueda de soluciones desesperadas, enfrentado a jueces, médicos y enfermeras. Los gestores sanitarios van a la deriva, intentando pasar desapercibidos a la espera de que escape el temporal. Mientras tanto, los sanitarios atienden a los pacientes que se muestran desconfiados, y que en medio de tanto ruido, no saben muy bien si no los operan porque no deben ser operados, porque han jubilado al cirujano, el anestesista no está de humor, han cortado la luz del quirófano por falta de pago o la consejería de turno se lo ha vendido a una empresa privada. La sanidad es algo muy serio en la sociedad y debería estar basada en unos pilares de sentido común, eficiencia en la gestión y correcta atención sanitaria.

Entre tanto, va siendo tiempo de recuperar valores, de entender que la calidad y eficiencia de la gestión y la política sanitaria sólo puede ser definida en función sus efectos sobre los pacientes.

Con demasiada frecuencia las prisas, la sobrecarga asistencial o la falta de tiempo, las agendas sobrecargadas, hacen que nos olvidemos de que cuando una persona acude al Sistema Sanitario espera encontrar no sólo la competencia técnica de los profesionales, sino también a personas capaces de escuchar, de tener empatía, capaces de transmitir seguridad y confianza. Es necesario el rescate del aspecto humano y espiritual en la práctica clínica, administrativa y educativa por parte de los profesionales en el campo de la medicina.

Nos encontramos en un espacio de convivencia cada vez más diverso y plural. En el ámbito sanitario las redes adquieren complejidades a medida que van absorbiendo a población de orígenes distintos, con necesidades desiguales, y donde el cuidado de la persona y la atención a sus necesidades pasan a ser acciones con un sentido complejo y fundamental, ligado a múltiples factores culturales y los éticos. Surge la necesidad de acercarse al ser humano y repensar las relaciones y los cuidados. Es preciso poner sobre la mesa la necesidad y el objetivo de humanizar la atención prestada a los pacientes. Parece preciso, entonces, intentar buscar un equilibrio perdido y que sea capaz de integrar  las dimensiones técnicas y humanas como inseparables.

Es necesario trabajar  y desarrollar estrategias para mejorar las relaciones interpersonales y por lo tanto de comunicación efectiva entre profesionales sanitarios y paciente, porque el proceso de comunicación debe ser priorizado como una actividad terapéutica relevante y esencial. No todo en medicina es el tratamiento, no todo es razón, no todo es técnica y procedimiento. Es muy importante la enfermedad, pero sin perder de vista al paciente, que en ocasiones tiene que ser muy paciente.

Los pacientes hablan de deshumanización de los profesionales sanitarios por percibir distanciamiento afectivo o indiferencia. Quizás, si algún día tengo que someterme a una operación de alto riesgo, creo que lo tengo claro: no recurriré al mejor especialista mundial, me pondré en las manos de un médico que una, a la competencia en el oficio, una fuerte dosis de humanidad. Del más cariñoso, del más bondadoso, del más amable, en definitiva.

 
Fco. Javier Blázquez Molina
Diplomado Universitario en Enfermería
 

Compromiso con la lucha contra los recortes y las privatizaciones en la Sanidad Pública

Manuel RoblesA lo largo de todas estas fechas hemos asistido y estamos asistiendo a una amplísima protesta social contra los recortes de un gobierno conservador que ha engañado a la ciudanía y que está utilizando la crisis como la coartada perfecta para desmantelar el Estado de Bienestar en sus servicios más básicos y esenciales para el progreso igualitario de las personas, independientemente de su naturaleza o condición: la Educación y la Sanidad como servicios esenciales, junto con otros servicios de naturaleza asistencial, o de cobertura a las familias más necesitadas son los que están siendo atacados por el modelo de gobierno y de “Estado privatizado” que quiere el PP para España.

He tenido la ocasión y el orgullo de participar  en varios escenarios de esta protesta, en unos casos como participante y en otros para llevar, como alcalde, mi solidaridad y apoyo a estos colectivos que luchan por defender lo que es de todos. El más reciente de ellos el que han protagonizado los colectivos profesionales de la Sanidad Pública madrileña, de los sindicatos y del movimiento asociativo, ante las medidas de recortes, de copago en farmacia, y de privatizaciones  que el Gobierno Regional presidido por Ignacio González está haciendo en la  Comunidad de Madrid, que es la continuación de lo ya iniciado en anteriores legislaturas por su antecesora Esperanza Aguirre.

Quiero dejar patente mi compromiso con estos movimientos sociales y al mismo tiempo haré todo lo posible para que las medidas del PP no afecten al Hospital de Fuenlabrada en la medida que lo están haciendo en otros hospitales. El  Hospital de Fuenlabrada que a pesar de los recortes son los profesionales sanitarios los que mantienen la calidad asistencial que prestan a los vecinos y vecinas de Fuenlabrada y de otros municipios. Y que es el resultado de una histórica reivindicación vecinal y política de nuestra ciudad.

El PP trata de implantar en la Región de Madrid el MODELO ALCIRA que ha demostrado no solo su ineficacia asistencial, sino que ha encarecido y rebajado  considerablemente la calidad de la atención sanitaria con un enorme coste en subvenciones y rescates a las empresas privadas que se han aprovechado de un trato de favor con estos fondos y equipamientos sanitarios públicos. Por lo tanto, lo que verdaderamente es falso es la argumentación del actual presidente de la Comunidad de Madrid contra estos movimientos sociales y  tratar de engañar a la ciudadanía ocultando las privatizaciones y las consecuencias que a corto, medio y largo plazo van a tener sobre los ciudadanos de toda la región de Madrid.

No podemos permitir el desmantelamiento de la Sanidad Pública. Y menos el modelo que a corto y medio plazo está trazando el PP, consistente en dar a la privada el negocio de la salud a costa de lo público. La Sanidad Pública es viable sobre todo si se gestiona bien y se cree en ella. Quiero terminar recordando el famoso poema atribuido a Bertolt Brecht “ Primero se llevaron a….. y no dije nada…me llevan a mi, pero ya es demasiado tarde”, sencillamente para que no dejemos de protestar por lo que es un derecho y una conquista social de muchos años.

Manuel Robles Delgado 
Alcalde de Fuenlabrada

Recortes en sanidad, en educación,… y además, ya ni nos queda Portugal

A España ya no le queda ni Portugal. La crisis y los recortes, por no dejarnos, no nos deja ni los doce puntos, casi seguros, de Portugal en Eurovisión. Y es que  el país vecino, sometido a un rescate de la UE y a un muy duro ajuste económico, ha decidido  no estar presente en este evento para ahorro de las arcas públicas. Una noticia que no pasa de la anécdota, pero sí es cierto que es un dato más, uno más entre tantos, que te lleva a la melancolía de tiempos mejores, que ¿volverán? Los recortes de nuestros vecinos portugueses no nos son ajenos, ya que, en forma y medida diferente, España también los sufre.

Si todos somos conscientes de la necesidad de cambios profundos en la economía nacional y en muchas estructuras político sociales, también es cierto que algunas cosas el ciudadano de a pie no termina de entender. Puede comprender que su país no participe en el festival de la canción, pero no,  que se recorte en algo tan fundamental como la sanidad pública, asunto de plena actualidad en estos días.

Los profesionales sanitarios están en huelga porque hay menos recursos e incluso cambios en la forma de gestión. Son cambios que el ciudadano no termina de entender, porque, el que una empresa lleve la gestión, también sanitaria, de  un hospital, aunque la titularidad siga siendo pública, ¿no afectará a la atención? El usuario se pregunta si en aras de conseguir  más rentabilidad, no se limitarán cosas como las pruebas que nos tengan que hacer, la calidad del material que se utilice, los medios humanos y materiales con los que cuenten esos hospitales públicos, pero de gestión privada, que parece van a empezar a funcionar cada vez más en nuestro país y en Madrid en particular.

Nuestros políticos deberían salir más a la calle, no del coche oficial a su despacho o a la inauguración de turno, arropados por sus asesores que sólo les dicen lo que quieren oir. Deberían escuchar a esos votantes que no quieren que se toque, en lo fundamental, uno de los mejores sistemas de salud pública de Europa, con unos profesionales de primera y una asistencia universal de verdad. Los propios facultativos reconocen que dentro del sistema se pueden suprimir ciertos “despilfarros”, pero no lo importante, lo que hace posible la calidad asistencial.

Si nuestros políticos prestarán atención a la voz de la calle más a menudo, escucharían como se cuestiona si antes de recortar en sanidad, no hay otras cosas en las que ahorrar. La pérdida de Ipad de sus señorías en el Congreso de los Diputados, es quizá algo anecdótico, pero significativo de que todavía la brújula no apunta al lugar adecuado en lo que a reajustes se refiere. Y cómo esto otros, muchas cosas que deben obligar a apretarnos el cinturón a todos, no sólo a la sufrida clase media, de la que cada vez queda menos, y no olvidemos que un país sin clase media es cada vez más pobre y menos desarrollado.

Pilar García
Periodista