“Cuestión de coherencia” por Sara Hernández

Este fin de semana estamos llamados a elegir la cabeza del socialismo madrileño. Vaya por delante mi respeto a los dos compañeros, y a los que lo puedan hacer en los próximos días, que han dado un paso adelante; a ellos y, evidentemente, a las personas que les apoyan en sus, hasta ahora, precandidaturas.

Quiero señalar en primer lugar que me parece sano y democrático la existencia de varias candidaturas, señal de viveza, dinamismo y riqueza del PSOE. No comparto las opiniones que ven en esto una división y un mal mensaje a la sociedad: muy al contrario, donde otros ven división yo veo alternativas, unos dicen que nos miramos el obligo, yo digo que nos rearmamos internamente para ganar nuestro espacio político en la calle.

Antes de hablar de nombres creo fundamental hablar de modelo de partido. Y el mío es aquel con dos características: socialismo y democracia. Hablar de democracia es recuperar el partido para las bases, es pluralidad y libre ejercicio a las diferentes opiniones. Democracia es un militante, un voto.

Por eso apoyo el proyecto que habla de primarias, a la Secretaría General y para los candidatos, un proyecto que defiende devolverle al militante poder y protagonismo.

De la misma manera, cuando hablamos de Socialismo hablamos de valores, de principios, de más de 130 años de historia luchando contra las injusticias. Por eso apoyo un discurso que defiende el impuesto a la banca, la tasa de transacciones financieras, el impuesto sobre las grandes fortunas, la reforma fiscal para que paguen más los que más tienen o la reforma financiera, creando una banca pública.

Y este modelo de partido tiene en Madrid su referente, Tomás Gómez, que ha trasladado un claro mensaje de alternativa de izquierdas, demandado por la sociedad, que ha visto hasta ahora en el PSOE un partido desdibujado, alejado de sus raíces.

Sería bueno dejar a las personas trabajar, a los proyectos consolidarse. Tomás Gómez ha sido legitimado en un tres procesos, incluidas las primarias, y esta será el cuarto. El sábado tendremos la respuesta y, después, A- TRABAJAR- TODOS- JUNTOS.

Sara Hernández Barroso
Concejala PSOE Ayuntamiento de Getafe

“El fondo de las ideas” por Miguel Aguado

Muchos años antes de hacerse famoso en todo el mundo como gurú de la comunicación progresista con sus libros “No pienses en un elefante” y “Puntos de reflexión”, el norteamericano George Lakoff coescribió un libro prácticamente desconocido, entre la lingüística y la filosofía, titulado “Metáforas de la vida cotidiana”, que la Universidad de Chicago publicó allá por 1980. El entonces treintañero Lakoff elaboró con el filósofo Mark Johnson una tesis provocadora: que las metáforas condicionan de manera decisiva e invisible nuestra forma de percibir la realidad, de pensar y de actuar. Si el lenguaje nunca es neutro, las metáforas son el elemento más tendencioso de todos.

Lakoff y Johnson ponen un ejemplo ingenioso para demostrar hasta qué punto nos dominan las metáforas. Para nuestra cultura, discutir es combatir. En castellano, como en muchos otros idiomas, aceptamos sin rechistar la metáfora “una discusión es una guerra” y la reforzamos mediante un vocabulario belicista y una lógica de confrontación, en la que un interlocutor ataca los puntos débiles del otro, se tira con bala si se dispone del suficiente arsenal dialéctico y se atacan los argumentos del contrario, que puede atrincherarse en sus posiciones, defender su territorio o contraatacar de forma combativa, hasta que uno se impone y gana la discusión. Imaginemoslo distinto que sería discutir si perteneciéramos a una cultura donde rigiera la metáfora ‘una discusión es un baile’. Los interlocutores tendrían que colaborar entre sí y marchar al compás, y primaría la armonía sobre la victoria, el ritmo sobre la refutación, el goce estético sobre el dialéctico.

En una sociedad avanzada y acomodada como la nuestra solemos dar por supuesto que nuestra calidad de vida viene determinada por nuestro bienestar material. Sí, aceptamos que la salud y el amor también importan, pero solemos asumir que para sentirnos satisfechos lo decisivo son el dinero y las cosas materiales que podemos comprar con él.

Ya lo dijo Homer Simpson: “¡Bart, con 10.000$ seremos millonarios! Podremos comprar todo tipo de cosas útiles, como… ¡Amor!”. La evidencia de que muchísima gente es feliz aun viviendo en sociedades pobres e incluso míseras no consigue poner en cuestión nuestra metáfora cultural de “más dinero es mejor”. Bueno, esto está cambiando. La consabida crisis económica, y sobre todo de valores, está obligando a revisar este punto de vista. Es obvio que muchos occidentales, y sobre todo muchos europeos, están matizando su materialismo y evolucionando hacia un posmaterialismo que les hace medir su bienestar en términos no exclusivamente económicos.

En esa línea, siempre he pensado que si como personas nuestra aspiración máxima es ser felices, como sociedad nuestro anhelo colectivo ha de ser procurarnos (o rozar) esa felicidad. En tal caso, es evidente que el deber de los políticos es intentar que la gente sea feliz, más feliz o en el peor de los casos menos infeliz. ¿Suena ingenuo?, pienso, como Petra K. Kelly, que se debe estar en política por creer en ello y tratar de lograrlo. Aquí encuentro un claro punto de fusión entre política y ética, humanismo, o incluso espiritualidad: trabajar para la felicidad de los demás; o como me dijo un muy alto oficial dela Guardia Civil: “Aguado,la Guardia Civily los políticos tenemos un objetivo en común: trabajar por los demás”. Era el reflejo del lado espiritualidad dela Guardia Civil, que igualmente lo tiene.

Miguel Aguado
Diputado PSOE Asamblea de Madrid
 
De niño escuché: “ Si no veis nada,
volved hacia atrás. Tomad distancia”
Vetusta Morla (grupo musical de Tres Cantos- Madrid).
Tema: CENAS AJENAS. DISCO: MAPAS

“Una cita electoral de extraordinaria importancia” por Manuel Robles

Todos los procesos electorales son importantes por su propio significado, ya que son la expresión de la voluntad soberana de la ciudadanía dentro del sistema del Estado Democrático del que disfrutamos hace ya más de 30 años. Pero esta cita electoral del 20N, precedida por las cercanas elecciones municipales y autonómicas, tiene una importancia decisiva en el devenir de nuestro país, dado el contexto socioeconómico en el que los ciudadanos han sido convocados a las urnas para elegir a sus representantes en el Congreso y de que color político va a ser el Gobierno de la Nación en la próxima legislatura.

Es muy importante que nuestro voto sea la consecuencia de una reflexión bien meditada sobre qué podemos ganar y extraordinariamente relevante sobre qué podemos perder, dependiendo de que obtenemos por un partido o por otro.

Desde el máximo de los respetos a la opción política que tome cada ciudadano, creo que en esta coyuntura hay que pensar con claridad hacia donde nos puede llevar el modelo que salga mayoritario para formar gobierno. Si esta reflexión no se produce de forma sosegada, puede que el voto se dirija a una opción política que no solo no contribuya a salir de la crisis y reducir las dolorosas cifras de paro, si no que haga recortes  de Derechos Sociales y de Servicios Públicos esenciales; que pueden ser irrecuperables, o muy difíciles de recuperar en el futuro.Como les sucedió a países como Inglaterra que después de gobiernos ultraconservadores eliminó derechos y servicios, que ahora se tienen que pagar aquellos que pueden hacerlo y el resto va a servicios de rango asistencial.

El modelo del PP que considero no ha sido transparente en su programa, es todavía más ultraconservador y  ya nos ha demostrado donde gobierna que no sabe crear empleo, y además recorta servicios públicos.

Por ello, creo sinceramente que la opción del PSOE sigue siendo la que puede darnos más garantías de futuro.

En estos momentos, a pesar de que se puedan haber cometido errores, es el Partido Socialista el que está en condiciones de garantizar la defensa del Estado de Bienestar y de Derechos Sociales, junto con su capacidad para mantener a España como país solvente y preparado para salir de esta crisis, que como vemos cada vez afecta a más países de la Unión Europea y del mundo.

Cuando esto se supere estoy seguro que se reconocerán los méritos del gobierno socialista, de Zapatero y de Rubalcaba, que han conseguido para este país progreso social, modernidad, y sobre todo han contribuido de forma muy relevante a la Paz tan ansiada, después de años de terror etarra.

Yo tengo una gran fe en el Partido Socialista, en la capacidad y en los valores de sus candidatos y candidatas. Y sobre todo en su candidato a presidente Alfredo Pérez Rubalcaba. Por esto pido el voto para el PSOE.

Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada

¿A qué huelen las nubes? por Ángel Garrido

No ha empezado muy bien el Presidente Zapatero su nuevo oficio de “observador de nubes”. De hecho fue hacer públicas sus intenciones y -como una especie de señal estelar- ver desplomarse desde los cielos el satélite UARS, que nos tuvo en vilo a todos unos dias, ante la posibilidad, nada remota, de que impactara en tierra firme y habitada.

Al Presidente Zapatero se le he acusado, no sé si con razón o sin ella, de “gafe”. Pero a mí, más allá de anécdotas nada concluyentes de ciertas derrotas deportivas en su presencia, personalmente siempre me ha parecido lo contrario, es decir: ZP es un hombre con suerte.

Porque díganme a mí si no es tener verdadera suerte que después del estado en el que ha sumido el Estado -y perdonen mi voluntaria redundancia- alguien, en este caso el Señor Rubalcaba (y recalco lo de Señor), decida “comerse el marrón” y dejar que el en breve ex-Presidente, se pueda marchar con toda tranquilidad a observar nubes. Es una verdadera suerte, en serio. Yo creo que ni el mismo se lo imaginaba y esperaba con terror infantil que en algún Congreso montado ad hoc, todos sus posibles sucesores por aclamación le pidieran que se volviese a presentar, que a ellos les daba la risa. Pero este hombre, créanme, tiene suerte.

O explíquenme también si no es una cosa de intervención directa de la diosa Fortuna el hecho de que habiendo nombrado en Ministerios transcendentales como los de Fomento, Economía o Sanidad, a personas de la acreditada solvencia de Magdalena Álvarez, Leire Pajín, María Antonia Trujillo o Elena Salgado, España no haya tenido que declararse en quiebra, salir de Europa y pedir el ingreso en alguna organización económica centroafricana. Es un hombre con mucha, muchísima suerte.

Sí, Zapatero ha arruinado el país, es un hecho incontestable; pero viendo los compañeros de viaje que ha tenido, lo cierto es que bien se puede hablar nuevamente del “milagro español”, porque es un verdadero milagro que sigamos en pie y podamos afirmar como país con Garcilaso que

Cuando me paro a contemplar mi estado

y a ver los pasos por do me han traído,

hallo, según por do anduve perdido,

que a mayor mal pudiera haber llegado;

Zapatero se va a observar nubes y yo le deseo, de corazón, lo mejor. Porque además creo que es imposible que haya hecho las cosas tan mal a propósito, así que en su descargo, al menos no hubo dolo. ZP es un hombre de suerte, ya lo he dicho, así que una vez esté por allí arriba observando, es posible que no vuelva a llover en el mundo, pero seguro que es el primer ser humano que desvela el célebre enigma publicitario de a qué huelen las nubes. Por mucho menos otros Presidentes han ganado un Nobel.

Ángel Garrido, concejal del Ayuntamiento de Madrid

“Aguirre me mata” por Lidia Fernández

Aguirre me mata. Estoy tan tranquila en mi casa y me entero de que vuelve a la carga con una propuesta que ya hizo en 2003: listas abiertas y dividir la Comunidad de Madrid en circunscripciones.

Lo mejor es el argumento: quiere dividir en circunscripciones para que el voto valga lo mismo en cualquier parte del territorio. Se le “olvida” señalar que lo que garantiza que el voto de un madrileño valga lo mismo tanto si vive en Pozuelo como si lo hace en el distrito de San Blas es, precisamente, que Madrid es una circunscripción única. Se trata de un argumento tan falaz, como el que dió cuando privatizó el Canal de Isabel II, aquel de que lo hacía para que el agua fuese propiedad de los madrileños.

Tampoco señala Aguirre que, para conseguir este objetivo, no le basta su mayoría absoluta, sino que requiere de reforma del Estatuto de Autonomía y, por tanto, una mayoría cualificada. En 2005 no logró este objetivo porque PSOE e IU se opusieron. Espero que esta vez, los tres grupos de la oposición también se opongan (y no tengamos debilidades como aquella que hizo al PSM abstenerse a la privatización del Canal por una cuestión de responsabilidad).

No tendrá temas más importantes de los que preocuparse??

Lidia Fernández, responsable de Comunicación IU Comunidad de Madrid

“Algunas reflexiones sobre las pasadas elecciones locales y autonómicas” por Manuel Robles

Los ciudadanos y ciudadanas ejercieron el pasado 22 de mayo su derecho al voto. Es un derecho fundamental, recogido en nuestra Constitución como una garantía de nuestro modelo democrático y como una fórmula participativa, igualitaria, directa y secreta para que la voluntad individual de las personas pueda convertirse en voluntad de los poderes públicos.

Naturalmente, tienen razón quienes proclaman que ejercer el derecho al voto no es suficiente para dotar de contenido real a la democracia. La participación de los ciudadanos y ciudadanas en la toma de decisiones que tanto influyen y condicionan su vida diaria no puede reducirse sólo al ejercicio puntual de este derecho. Pero no por ello hay que olvidar el largo y difícil camino de lucha que ha habido que recorrer en nuestra historia, pasada pero aún muy reciente, hasta conseguir el reconocimiento del derecho de los ciudadanos y ciudadanas a elegir mediante el voto -sin discriminación de sexo, raza o condición social de los electores- a quienes les gobiernen. En efecto, votar no es suficiente, pero tampoco es lo menos importante.

En las pasadas elecciones locales y autonómicas han confluido varios factores que, a mi juicio, han orientado la participación y la voluntad ciudadana hacia un resultado que poco tiene que ver con el objeto concreto de esta última convocatoria electoral. La grave situación económica que estamos padeciendo y el hecho de que se esté acusando al actual Gobierno Central de una mala gestión de la crisis, es el factor más importante de todos, y ha sido el principal argumento del Partido Popular no sólo para intentar cambiar el significado del voto y el signo de los resultados, sino, ya de paso, para no tener que dar explicaciones de su gestión en los ayuntamientos y comunidades autónomas que gobernaban ni contar abiertamente cuáles son sus verdaderas intenciones para el futuro.

Que se haya votado en clave nacional explica, en mi opinón, que, siendo unas elecciones locales y autonómicas, hayan salido beneficiadas algunas candidaturas de derecha plagadas de sospechas e imputaciones de presuntos delitos, y que candidatos desconocidos con programas inexistentes hayan salido vencedores en muchos municipios de nuestro entorno y del resto del país. En cualquier caso, la grandeza de cualquier proceso electoral, desarrollado en libertad, es que, sean cuales sean los motivos de los electores para votar, al final el resultado es consecuencia de la opinión de la mayoría.

A quienes han obtenido peores resultados que los esperados, corresponde reflexionar y hacer un análisis en profundidad de esta situación, no sólo para superar con trabajo y nuevas ilusiones los posibles puntos débiles de la labor desarrollada hasta ahora, sino para identificar cuáles son las causas, conscientes o inconscientes, propias o ajenas, que han movido a la ciudadanía a castigar a unos y a premiar a otros.

También quienes han salido favorecidos, si no es mucho pedirles, deberían hacer su análisis, mirarse las entrañas y no el ombligo, tomar distancia con los pies en el suelo para entender el verdadero significado de lo que ha sucedido y no olvidar que la verdadera hoja de ruta de cualquier cargo público es el interés general de la ciudadanía.

Manuel Robles, Alcalde de Fuenlabrada

“Madrid suspende en políticas sociales” por Pilar Sánchez Acera

El Gobierno Regional de la Comunidad de Madrid nos lleva martilleando los oídos durante estos cuatro años diciendo que la atención a los mayores y a las personas con algún tipo de discapacidad es una prioridad para ellos. ¡Y se quedan tan tranquilos!.

Primero, no es una prioridad. Es su competencia, su responsabilidad. Desde el año 1996, cuando se traspasó desde el Estado de la Nación a la Comunidad de Madrid estas materias, su correspondiente financiación, es decir el presupuesto, y los centros de atención a mayores y personas con discapacidad que en aquellos momentos eran competencia del Estado. Desde ese año, quien tiene que ocuparse y preocuparse de los servicios sociales es la Comunidad de Madrid, y evidentemente el Gobierno Regional debe responsabilizarse de una vez por todas de lo que nos corresponde a los madrileños. Responsabilidad. ¿Sabe Esperanza Aguirre lo que es eso?

Segundo, no es su prioridad, y ha estado gestionando políticamente de una manera nefasta estos servicios. Y hemos visto en estos cuatro años denuncias y escándalos en los servicios sociales de la Comunidad de Madrid.

Nos encontramos con denuncias de familiares de personas que están en residencias de la Red de la Comunidad de Madrid, ya sean de gestión pública, o concertada, en la que dan cuenta de la falta de personal. Quejas de los trabajadores de esas residencias que ven que no llegan a dar el servicio de calidad que este servicio necesita. Y no llegan porque no hay personal suficiente. Quejas sobre la situación de los Centros de la Red pública de personas con discapacidad, que ven cómo de pronto cierran sus centros y les cambian la vida sin saber por qué.

Pero sobre todo Esperanza Aguirre es políticamente INMORAL. Porque durante esta legislatura ha boicoteado la aplicación de la Ley de dependencia, sin reconocer de manera efectiva este derecho a muchos dependientes, no apoyando a los ayuntamientos que tramitan estas solicitudes, y sin hablar con los agentes sociales. Porque no le gustaba esta Ley simplemente porque la aprobó Zapatero. Pues yo afirmo que esta es la política social que Madrid necesita.

La Señora Aguirre nos ha convertido en una de la últimas comunidades en aplicar la Ley de dependencia, y a quien ha castigado por su enfrentamiento a una ley necesaria ha sido a las personas dependientes y sus familias. Esa es la realidad, duele decir que su postura ha hecho que 79 personas hayan fallecido esperando que les contestara a sus recursos, pero ha sido así. Y los ciudadanos deben saber que ha sido así porque tenemos una Presidenta en Madrid que así lo quiso.

Pilar Sánchez Acera, diputada regional PSOE

La estrategia socialista del “todo vale” por Cristina Cifuentes

Cuando apenas quedan unos días para el inicio de la campaña electoral, algunos han puesto en marcha la maquinaria de la mentira y el engaño en un intento por extender la confusión y el miedo entre los ciudadanos para sacar ventaja política. Tras los embustes sobre el copago sanitario o la eliminación de la gratuidad de las tiras de control de la glucosa para diabéticos, sale a escena la número dos de la candidatura socialista a la Asamblea de Madrid, Amparo Valcarce,  utilizando la muerte como instrumento electoral sin ningún tipo de pudor.

Valcarce critica al Gobierno de Esperanza Aguirre y dice que en Madrid ha habido “79 personas que han muerto esperando los recursos de la Ley de Dependencia”. Olvida la dirigente socialista que el 60% de las personas dependientes que todavía no reciben asistencia viven precisamente en comunidades autónomas gobernadas por el PSOE.

Lo cierto es que Madrid lidera la atención a dependientes, con 9 puntos por encima de la media nacional. La Comunidad atiende diariamente a 70.000 personas dependientes y otras 16.000 reciben prestaciones económicas. Además, nuestra región es la que cuenta con más plazas residenciales y centros de día. Desde la implantación de la Ley de Dependencia, el Gobierno de Esperanza Aguirre ha aportado en Madrid prácticamente la misma cantidad aportada por el Gobierno de Zapatero en el resto de España (3.400 millones de Euros en políticas de prevención y atención). Además, la aportación del Gobierno regional para la atención a la dependencia es casi diez veces la de la Administración General del Estado en la Comunidad de Madrid.

El Gobierno socialista presume de la paternidad de la Ley de Dependencia, pero no aporta los fondos necesarios para aplicarla. Y es la Comunidad de Madrid quien asume el 76% del coste de atención de cada persona dependiente. Valcarce fue impulsora de esta Ley desde la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales y por tanto conoce perfectamente la situación. Por ello su mezquino intento de atacar al gobierno de Esperanza Aguirre a costa de los dependientes muertos resulta especialmente censurable.

Resulta lamentable la macabra utilización que los socialistas madrileños hacen de las desgracias ajenas. A eso se le llama “ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio”. Y es que en política no puede valer todo ni se deberían atravesar determinadas líneas rojas como acaba de hacer la número 2 socialista. Sin duda los madrileños les pasarán factura por ello.

Cristina Cifuentes, vicepresidenta de el Asamblea de Madrid

“Mandar es gobernar mal” por Miguel Aguado

Nuestra vida se está volviendo horizontal. Los viejos valores verticales de jerarquía, obediencia y monolitismo cada vez pintan menos en nuestro día a día, y más bien apostamos por valores horizontales de intercambio, igualdad, participación y diversidad. La dictadura es vertical, la democracia horizontal. El ‘ordeno y mando’ es vertical, el diálogo es horizontal. La exigencia es vertical, la seducción horizontal. En nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro entorno todos tendemos a ser cada vez más horizontales: nos mandan menos y mandamos menos, pero en cambio cooperamos más, sugerimos y nos sugieren más, convencemos y nos convencen más. En fin, nuestra sociedad se relaciona mejor y es más sensible al argumento y la persuasión que nunca. En política, casi todos los partidos españoles han ido cambiando en paralelo a esa evolución. Alguno queda, que no señalaré en mi compromiso de no atacar en esta columna, que aún no lo ha hecho, y sigue aferrado a la imposición, la falta de diálogo y el ‘porque lo digo yo’ como señas de identidad. Algunos todavía reclaman mano dura, intransigencia y rigidez para abordar los problemas. Ese autoritarismo antiguo no tiene futuro.

Todos sabemos que el mundo es redondo, pero hay quien disiente. El analista estadounidense Thomas Friedman publicó en 2005 su influyente ensayo “El mundo es plano: una breve historia del siglo XXI”, en el que defendía que internet, la globalización económica y demás conmociones contemporáneas han vuelto plano el mundo, en el sentido de que las empresas, las sociedades y las personas de nuestro planeta tienden a nivelarse, interactuar y competir entre sí en un plano de cada vez mayor igualdad.

Yo no estoy tan seguro del alcance de esa ‘democratización económica global’ que ve Friedman, pero suscribo la idea de que nuestra sociedad occidental es cada vez más democrática. Más abierta al razonamiento, más dinámica, más pragmática, más sensible a los matices, más propensa al intercambio fructífero de pareceres, más dispuesta a escuchar a los demás. Hemos dejado atrás el ‘usted no sabe con quién está hablando’. La noción de respeto sigue vigente, pero ahora el respeto se gana, no viene dado por la posición de cada uno. Las esposas ya no preparan a los maridos la bata y las zapatillas, los hijos ya no tratan de usted a sus padres ni les deben sumisión, los jefes delegan e involucran a sus colaboradores en proyectos abiertos, las empresas procuran canalizar la creatividad y participación de sus empleados. Incluso estructuras que podrían a veces parecer más burocratizadas como las iglesias, los partidos (casi todos) y los sindicatos intentan abrirse al debate y buscan estructurarse de manera flexible y, si no horizontal, sí al menos bidireccional entre la cúpula y el resto de la organización.

En nuestro país sigue habiendo personas y grupos, que se mantienen anclados en una actitud hosca, anacrónica y antipática de todos-firmes-que-aquí-mando-yo que les aleja de la realidad, les enajena la voluntad participativa de los ciudadanos, les priva del imprescindible contraste con otras opiniones y, no por casualidad, les tiene sumido en una feroz crisis-guerra interna que promete durar años. El PSOE funciona porque articula la disensión de manera positiva y debate consigo mismo y con los demás. Se mueve en torno a ideas (la de solidaridad, la de desarrollo sostenible, la de igualdad, etc.) y promueve la transparencia y la democracia interna; otros se mueven en torno a personas como delegados de oscuros grupos de poder y fomenta el monolitismo, la adhesión, la obediencia. Hoy y cada vez más gobernar es liderar a la sociedad, estimularla y dotarla de capacidad para que progrese; para los conservadores gobernar es mandar y punto.

Los romanos distinguían entre dos clases de poder. Según ellos, una cosa es la ‘potestas’, que tiene el sentido del poder efectivo, sea cual sea su legitimidad o su origen, y otra cosa distinta y más digna es la ‘auctoritas’, que es el poder derivado de un verdadero liderazgo, inspirador, legítimo, respetado por todos y fruto de una autoridad o prestigio consecuencia del buen hacer. Podríamos decir que la potestas vence, pero la auctoritas convence. La potestas es vertical, el poder por el poder, en tanto que la auctoritas es horizontal, el poder para liderar e inspirar el progreso social. Todos estamos de acuerdo en que es la auctoritas la forma más deseable de poder, pero queda en cierta derecha española algún resabio inquietante de cuando lo importante era ejercer el poder se tuviera legitimidad para ello o no, resabio que explica aquel dicho cruel de que ‘la izquierda tiene principios, la derecha tiene intereses’.

Miguel Aguado, secretario de Medio Ambiente del PSM

“Socialista sin complejos hoy” por José Cepeda

No han muerto las ideologías, lo que ha muerto es el capitalismo. Vivimos en un mundo en continuo cambio y las crisis que azotan al mundo desde todos los ámbitos, medioambiental, energético, económico, arrastran una decadencia cultural e intelectual propia del ocaso de un sistema obsoleto, el sistema capitalista.

Un sistema que en su ocaso se resiste y combatirá contra Gobiernos y ciudadanos, luchará contra los sistemas democráticos, luchará contra la política, para intentar resistir la fuerza y la voz de millones de habitantes en este planeta que no van a permitir que 21 personas controlen el destino y las vidas de más de 7.000 millones de seres humanos que viven en este planeta.

Vivimos en un mundo donde la toma de decisiones en un despacho de un lugar del mundo afectan en cuestión de segundos a millones de personas al otro lado del planeta y las víctimas son siempre las mismas, ellas sufren las consecuencias de un mercado que nada ni nadie ha regulado, basado en la ideología liberal, las víctimas de un sistema económico global, solo diseñado al servicio de los poderosos, de las grandes fortunas.

Todo eso se ha caído, ese sistema basado en el liberalismo ideológico radical, los movimientos neocom, han tenido que suplicar a los gobiernos y sus presupuestos públicos apoyo, nacionalizando bancos, inyectando millones de dólares y de euros de las reservas públicas de todo el mundo para frenar el declive de su sistema. Por un momento olvidaron su ideología y se hicieron socialdemócratas, pidieron no libertad de mercado, sino intervención directa de todos los gobiernos para resolver sus problemas.

Por lo tanto es necesario decir en voz alta que ideológicamente la socialdemocracia ha ganado. Hoy sin embargo se resisten, intentan imponerse de nuevo a los gobiernos que les ayudaron y quizás coyunturalmente lo hagan, pero se equivocan porque nada permanecerá sin un nuevo orden global democrático que regule los mercados, de lo contrario una nueva crisis estallará hasta que la moderación, el equilibrio evite como hoy que las 3 fortunas más grandes del mundo tengan el PIB de todo el continente de África, cerca de 1000 millones de personas.

Ser socialista hoy tiene más sentido que nunca, defender hoy el estado de bienestar, defender a la gente que menos tiene, no solo es razonable, es que es justicia y además el único camino que ideológica e intelectualmente proporcionará más riqueza, tecnología, desarrollo , democracia, libertad, bienestar y felicidad al conjunto del planeta, a esta vieja Europa, a este país y muy especialmente a este Madrid, donde llevan gobernando más de 16 años los máximos defensores de ese modelo ideológico liberal que ya ha muerto en este mundo donde aún hoy, malvivimos.´

José Cepeda, vicepresidente Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid.