“¿Qué traen las maletas del PSOE madrileño de Sevilla?” por Jorge Rodríguez

Escribir algo nuevo sobre lo sucedido en el 38 Congreso del PSOE es algo harto difícil. Todo el mundo sabe que tenemos un nuevo Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba, y un documento estratégico, elaborado y debatido entre los militantes, que se convierte en la primera piedra del proyecto socialdemócrata que se lanza para recuperar el Gobierno de España.

En este contexto los socialistas madrileños traemos de Sevilla las maletas llenas de mensajes, propuestas, anécdotas y experiencias. Todo esto, una vez desembarcados en la Estación de Atocha, ha quedado ciertamente confuso por las informaciones de candidatos alternativos a la dirección del PSM y por balances de perdedores o vencidos alejados de la realidad. No es casual. El proceso de democracia interna que se vive en el PSOE sorprende a propios y extraños, dejando en mal lugar la “dedocracia” de unos y las propuestas demagógicas de otros. Muchos son los que hablan, pero solo el socialismo el que actúa de manera ejemplar.

Pero ya les digo que quiero hablarles de cosas que pasaron en Sevilla y no les contó nadie. Por ejemplo, que Tomás Gómez defendió la libertad de voto de los delegados, que apostó por el modelo francés para mejorar los procesos de democracia interna del PSOE, que fue el centro de los medios de comunicación o el referente de muchos militantes de base que, cuando le escuchan, se sienten representados por sus palabras.

Su liderazgo vuelve intacto a Madrid. Su proyecto, el de todos los socialistas madrileños, fortalecido por la presencia de varios compañeros y compañeras en la Comisión Ejecutiva Federal. E intactas sus ganas de ganar Madrid para el proyecto socialista y de progreso que encabeza Alfredo Pérez Rubalcaba. El norte de Madrid estuvo muy bien representado. Especial referencia quiero hacer a Oscar Cerezal, quien abanderó en las diferentes comisiones la defensa de los pequeños municipios, y a Pilar Sánchez Acera, que supo comportarse como una buena socialista y defender su proyecto desde el debate y la propuesta. Narciso Romero por San Sebastian de los Reyes, Miguel Aguado de Tres Cantos o compañeros de Soto del Real trabajaron duro para que el socialismo madrileño saliera fortalecido de Sevilla.

Y sí, me dirán, mucho cuento pero… ¿Habrá candidato alternativo a Tomás Gómez en Madrid?
Pues sinceramente, no lo se. Entra en los cálculos de un partido democrático. Es posible en un PSOE que confronta proyectos. Pero, sea cual sea la situación que vivamos en el próximo Congreso Regional, no tengo dudas de que volverá a ganar el PSOE, su democracia interna y su proyecto de progreso para los ciudadanos. Unos creemos que el socialismo madrileño está bien representado por Tomás Gómez.

Los militantes y ciudadanos de Madrid también así lo creen. Pero, pase lo que pase, que nadie nos robe el derecho a opinar y pensar en libertad. Si hay más de un candidato, que viva la democracia. Y cuando decidamos, a trabajar todos juntos por Madrid y por España.

Jorge Rodríguez
Portavoz PSOE Algete

“El fondo de las ideas” por Miguel Aguado

Muchos años antes de hacerse famoso en todo el mundo como gurú de la comunicación progresista con sus libros “No pienses en un elefante” y “Puntos de reflexión”, el norteamericano George Lakoff coescribió un libro prácticamente desconocido, entre la lingüística y la filosofía, titulado “Metáforas de la vida cotidiana”, que la Universidad de Chicago publicó allá por 1980. El entonces treintañero Lakoff elaboró con el filósofo Mark Johnson una tesis provocadora: que las metáforas condicionan de manera decisiva e invisible nuestra forma de percibir la realidad, de pensar y de actuar. Si el lenguaje nunca es neutro, las metáforas son el elemento más tendencioso de todos.

Lakoff y Johnson ponen un ejemplo ingenioso para demostrar hasta qué punto nos dominan las metáforas. Para nuestra cultura, discutir es combatir. En castellano, como en muchos otros idiomas, aceptamos sin rechistar la metáfora “una discusión es una guerra” y la reforzamos mediante un vocabulario belicista y una lógica de confrontación, en la que un interlocutor ataca los puntos débiles del otro, se tira con bala si se dispone del suficiente arsenal dialéctico y se atacan los argumentos del contrario, que puede atrincherarse en sus posiciones, defender su territorio o contraatacar de forma combativa, hasta que uno se impone y gana la discusión. Imaginemoslo distinto que sería discutir si perteneciéramos a una cultura donde rigiera la metáfora ‘una discusión es un baile’. Los interlocutores tendrían que colaborar entre sí y marchar al compás, y primaría la armonía sobre la victoria, el ritmo sobre la refutación, el goce estético sobre el dialéctico.

En una sociedad avanzada y acomodada como la nuestra solemos dar por supuesto que nuestra calidad de vida viene determinada por nuestro bienestar material. Sí, aceptamos que la salud y el amor también importan, pero solemos asumir que para sentirnos satisfechos lo decisivo son el dinero y las cosas materiales que podemos comprar con él.

Ya lo dijo Homer Simpson: “¡Bart, con 10.000$ seremos millonarios! Podremos comprar todo tipo de cosas útiles, como… ¡Amor!”. La evidencia de que muchísima gente es feliz aun viviendo en sociedades pobres e incluso míseras no consigue poner en cuestión nuestra metáfora cultural de “más dinero es mejor”. Bueno, esto está cambiando. La consabida crisis económica, y sobre todo de valores, está obligando a revisar este punto de vista. Es obvio que muchos occidentales, y sobre todo muchos europeos, están matizando su materialismo y evolucionando hacia un posmaterialismo que les hace medir su bienestar en términos no exclusivamente económicos.

En esa línea, siempre he pensado que si como personas nuestra aspiración máxima es ser felices, como sociedad nuestro anhelo colectivo ha de ser procurarnos (o rozar) esa felicidad. En tal caso, es evidente que el deber de los políticos es intentar que la gente sea feliz, más feliz o en el peor de los casos menos infeliz. ¿Suena ingenuo?, pienso, como Petra K. Kelly, que se debe estar en política por creer en ello y tratar de lograrlo. Aquí encuentro un claro punto de fusión entre política y ética, humanismo, o incluso espiritualidad: trabajar para la felicidad de los demás; o como me dijo un muy alto oficial dela Guardia Civil: “Aguado,la Guardia Civily los políticos tenemos un objetivo en común: trabajar por los demás”. Era el reflejo del lado espiritualidad dela Guardia Civil, que igualmente lo tiene.

Miguel Aguado
Diputado PSOE Asamblea de Madrid
 
De niño escuché: “ Si no veis nada,
volved hacia atrás. Tomad distancia”
Vetusta Morla (grupo musical de Tres Cantos- Madrid).
Tema: CENAS AJENAS. DISCO: MAPAS