“No es momento de ser lamprea” por Miguel Aguado

Miguel AguadoEn una reciente comparencia del Director General de Telemadrid en la Comisión de Control de Telemadrid y Onda Madrid en la Asamblea de Madrid, comisión en la que soy Portavoz por parte del Grupo Parlamentario Socialista, justificó este el modelo de privatización de nuestra televisión pública como una adaptación a la situación económica del país; y para ello usó la siguiente cita del naturista Charles Darwin:

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.”

 Mi respuesta y la reflexión que realicé es la base de mi artículo, me explico:

El animal que quizás mejor se adaptó al cambio puede ser la lamprea, un animal que ha conseguido adaptarse a todo y que tiene 500 millones de años de historia. Vive, generalmente, en el fango y se mueve bien en esos entornos. Pero tiene una característica que me llama la atención, es uno de los animales más tontos. Supo adaptarse si, pero nadie quisiera ser una lamprea.

Es evidente que vivimos un momento muy difícil en nuestro país y en nuestra sociedad. Vivimos una crisis no sólo económica, sino de modelo de sociedad, de modelo económico, de valores éticos, morales, humanísticos, espirituales o como queramos llamarlo. Pero, al tiempo, debemos ver que es una oportunidad de cambio, de evolución, de revisión del modelo, de evolución sobre él. 

Hace más de 30 años España tuvo un cambio y una evolución ejemplar, se aprobó una Carta Magna que sirvió como marco de relación, desarrollamos un crecimiento económico, de innovación y de modelo de sociedad muy positivo. Se universalizaron la sanidad y la educación (por cierto con gobiernos socialistas) y muchas cosas más.

Hoy, las cosas han cambiado. Con una renta cuatro veces superior a la que teníamos cuando esto comenzó nos dicen que el sistema no puede mantenerse. Yo no lo creo, pero parece que es algo asumido. Es un momento de cambio, si; pero no todos apuntan en la misma dirección.

Si hiciésemos caso de la opinión del conservador, muy conservador, … pero que muy conservador Director General de nuestra tele regional lo que deberíamos hacer es plegarnos, escondernos, limitarnos a tratar de comer, en silencio y no pensar. Es lo que ese pensamiento define, desde su posición privilegiada por cierto, como adaptación a las circunstancias, es decir: conservadurismo en estado puro. Conservar lo elemental, lo básico, lo mínimo y no hacer más.  Otros pensarán por nosotros.

Yo digo NO. Creo que es ser momento no de estar quietos y encerrarnos en nosotros mismos, sino de pensar, trabajar por mejorar nuestra sociedad, nuestro entorno,… de buscar una evolución en nuestra sociedad. Sin miedos, sin versiones light, sino en profundidad

Una de las especies que mejor evolucionó fueron los homínidos, se adaptaron si, pero algunos a partir de erguir la cabeza, de tratar de ver que hay tras los matojos, empezó a utilizar herramientas, a usar su cerebro y crecer, evolucionar y tener algo fundamental: sentimientos. 

Tengo claro que es un momento de cambio real, aprovechemos la situación para evolucionar, para mirar por encima de la crisis, mirar el horizonte y tratar de  pensar y actuar. Cambiar y evolucionar. Cambiar todo lo que sea necesario cambiar. Yo lo llamo ReEVOLUCIÓN. ¿Se apunta Usted?, amigo lector, a pensar y evolucionar o ¿piensa que es momento de ser lampreas? 

 

Miguel Aguado Arnáez
DIPUTADO
Grupo Parlamentario Socialista
Asamblea de Madrid
 
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Compromiso con la lucha contra los recortes y las privatizaciones en la Sanidad Pública

Manuel RoblesA lo largo de todas estas fechas hemos asistido y estamos asistiendo a una amplísima protesta social contra los recortes de un gobierno conservador que ha engañado a la ciudanía y que está utilizando la crisis como la coartada perfecta para desmantelar el Estado de Bienestar en sus servicios más básicos y esenciales para el progreso igualitario de las personas, independientemente de su naturaleza o condición: la Educación y la Sanidad como servicios esenciales, junto con otros servicios de naturaleza asistencial, o de cobertura a las familias más necesitadas son los que están siendo atacados por el modelo de gobierno y de “Estado privatizado” que quiere el PP para España.

He tenido la ocasión y el orgullo de participar  en varios escenarios de esta protesta, en unos casos como participante y en otros para llevar, como alcalde, mi solidaridad y apoyo a estos colectivos que luchan por defender lo que es de todos. El más reciente de ellos el que han protagonizado los colectivos profesionales de la Sanidad Pública madrileña, de los sindicatos y del movimiento asociativo, ante las medidas de recortes, de copago en farmacia, y de privatizaciones  que el Gobierno Regional presidido por Ignacio González está haciendo en la  Comunidad de Madrid, que es la continuación de lo ya iniciado en anteriores legislaturas por su antecesora Esperanza Aguirre.

Quiero dejar patente mi compromiso con estos movimientos sociales y al mismo tiempo haré todo lo posible para que las medidas del PP no afecten al Hospital de Fuenlabrada en la medida que lo están haciendo en otros hospitales. El  Hospital de Fuenlabrada que a pesar de los recortes son los profesionales sanitarios los que mantienen la calidad asistencial que prestan a los vecinos y vecinas de Fuenlabrada y de otros municipios. Y que es el resultado de una histórica reivindicación vecinal y política de nuestra ciudad.

El PP trata de implantar en la Región de Madrid el MODELO ALCIRA que ha demostrado no solo su ineficacia asistencial, sino que ha encarecido y rebajado  considerablemente la calidad de la atención sanitaria con un enorme coste en subvenciones y rescates a las empresas privadas que se han aprovechado de un trato de favor con estos fondos y equipamientos sanitarios públicos. Por lo tanto, lo que verdaderamente es falso es la argumentación del actual presidente de la Comunidad de Madrid contra estos movimientos sociales y  tratar de engañar a la ciudadanía ocultando las privatizaciones y las consecuencias que a corto, medio y largo plazo van a tener sobre los ciudadanos de toda la región de Madrid.

No podemos permitir el desmantelamiento de la Sanidad Pública. Y menos el modelo que a corto y medio plazo está trazando el PP, consistente en dar a la privada el negocio de la salud a costa de lo público. La Sanidad Pública es viable sobre todo si se gestiona bien y se cree en ella. Quiero terminar recordando el famoso poema atribuido a Bertolt Brecht “ Primero se llevaron a….. y no dije nada…me llevan a mi, pero ya es demasiado tarde”, sencillamente para que no dejemos de protestar por lo que es un derecho y una conquista social de muchos años.

Manuel Robles Delgado 
Alcalde de Fuenlabrada

“El Canal de Isabel II y el agua de Madrid ya es de todos los madrileños” por Miguel Aguado

Hasta mediados del siglo XIX, los madrileños bebían las aguas subterráneas extraídas mediante un complejo sistema de pozos, minas y galerías, los conocidos “viajes de aguas”, que captaban, drenaban y transportaban el agua hasta las numerosas fuentes públicas dispersas por todo el casco urbano. Aquí, eran los aguadores quienes transportaban el agua hasta las viviendas de las familias más acomodadas. En los barrios obreros y populares, las mujeres eran quienes más a menudo acudían a rellenar sus cántaros a las fuentes.

Aunque se hicieron diversos proyectos para abastecer de agua a la capital desde mediados del siglo XVIII, no es hasta 1848, cuando fue definitivamente aprobada la memoria de un proyecto provisional del abastecimiento a Madrid, con aguas del río Lozoya. El proyecto estaba redactado con tal previsión que era más que suficiente para abastecer a una población doble de la que existía. Aunque parecía algo fantástico para la época, tenía, en realidad, tal visión de futuro que en la actualidad siguen funcionando parte de las instalaciones originales.

El pasado 18 de junio se cumplieron 161 años desde que, siendo Reina de España Isabel II, se dictó el Real Decreto, refrendado por Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros en esos momentos, en el que se disponía que el Gobierno realizara la ejecución de los trabajos a través de un canal derivado del río Lozoya, que llevaría el nombre de Canal de Isabel II en honor a la soberana.

El Canal de Isabel II nació como proyecto definitivo para solucionar uno de los más graves problemas que arrastraba Madrid: la necesidad de agua para el consumo de sus habitantes que, por aquel entonces, sobrepasaba la cifra de doscientos mil. Autorizada la creación del Canal comenzaron inmediatamente las obras para conducir las aguas del Lozoya por vía rodada hastala Capital. Conuna visión de futuro se diseñó para abastecer a cuatrocientos mil habitantes.

La realización de este proyecto, que representa una de las mayores obras de ingeniería de los últimos siglos, significó uno de los desafíos técnicos más destacados de la ingeniería contemporánea, una auténtica hazaña que aunó los saberes y experiencias de los mejores ingenieros de la época y el esfuerzo de un colectivo humano que trabajó en la construcción de grandes presas y acueductos en condiciones muy adversas.

Desde entonces los madrileños conocemos y gozamos de las ventajas de tener agua corriente en los hogares de toda la región. Un agua de calidad, conocida y apreciada en toda España. Un verdadero símbolo de nuestra ciudad y de toda la Comunidad de Madrid. Un servicio público ejemplar y un Patrimonio histórico-industrial de todos los madrileños durante varias generaciones.

Nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos nos hemos sentido orgullosos y conocedores, de una forma práctica a través del Canal de Isabel II, de la importancia de lo público, es decir de lo de todos. Hemos creído que en tal caso avanzaría y mejoraría. Pero hay veces que los gobernantes con poca o ninguna visión de futuro y de lo colectivo, toman decisiones erróneas.

Por una ley aprobada el 29 de diciembre de 2008, el gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó la privatización del Canal de Isabel II. Es decir convertir en negocio para unos pocos, lo que era y es un patrimonio y un servicio de todos, un servicio público. Algo que parecería impensable para nuestros abuelos, hoy algunos de sus nietos lo han visto como posible: privatizar el agua.

Ya lo dijo el poeta Inglés Charles Caleb Colton en los mismos años de la creación del Canal de Isabel II: Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra.

Una multitud de entidades ciudadanas, sindicales, vecinales, sociales, partidos políticos y una amplia mayoría de los ciudadanos decimos NO. Es nuestra, es de todos y queremos que siga siéndolo.

Así se dijo en el referéndum del pasado 4 de marzo de forma clara y contundente, así se está trasladando en multitud de actos y reivindicaciones ciudadanas. Esta misma semana se llevarán a cabo actuaciones como la  denominada Murales del Agua, donde el próximo 24 de junio y en multitud de espacios públicos los madrileños podamos expresar que la gestión del agua nos importa, que el Canal de Isabel II es sólo nuestro y que vamos a defenderlo.

Recientemente se ha admitido a trámite el recurso de inconstitucionalidad, presentado por 50 senadores socialistas contra la privatización. Parece evidente que lo público y de todos debe protegerse frente a los que ven en ello nuevas oportunidades de negocios oscuros e interesados.

Considero que es un desatino la privatización del Canal de Isabel II:

  • Porque no tiene justificación desde ningún punto de vista (ni económico, ni técnico, ni social) y sin embargo puede conducir a la prestación de peores servicios, a un mayor coste del agua, tal como se ha demostrado en privatizaciones similares como el caso de París y a un empeoramiento de las condiciones de sus trabajadores.
  • Porque el objetivo fundamental de una empresa con accionariado privado es el beneficio y no la mejora del servicio. Las nuevas inversiones y los beneficios de los accionistas los pagaremos los ciudadanos a través de la tarifa.
  • Porque la experiencia demuestra que una empresa pública es a menudo mas eficiente desde el punto de vista económico, social y ambiental, tal como lo ha demostrado el Canal de Isabel II. Aplica mejor las políticas de ahorro del agua y puede dedicar íntegramente los recursos generados a mejorar la calidad del servicio.
  • Porque el proceso adolece de un déficit democrático y falta de transparencia desde su comienzo.
  • Y porque la privatización presenta importantes lagunas legales, al obviar la propiedad del Estado de importantes infraestructuras del ciclo del agua y la voluntad de los ayuntamientos.

Por todo ello debemos considerar que:

  • La disponibilidad y al acceso al agua constituyen un derecho humano  y colectivo.
  • El agua es un bien común, patrimonio dela humanidad. No es una mercadería, un bien económico comercial. No es el “oro azul”.
  • El gobierno del agua y del conjunto del ciclo integral del agua  es responsabilidad pública.
  • La financiación de los costes asociados al gobierno del agua debe estar asegurada por la colectividad, por el Estado.
  • El agua es un asunto de ciudadanía y democracia. Toda política sobre el agua implica un alto grado de participación de los ciudadanos.

La decisión de Bravo Murillo representó un esfuerzo colectivo de gobernantes con visión de futuro y de servicio y el trabajo de varios miles de trabajadores para dejarnos a las futuras generaciones un servicio público de primera. Madrid se merece seguir gozando de agua de calidad para todos y de todos, porque tiene un pueblo que sabe apreciar lo que tiene, que sabe mirar al pasado para avanzar hacia el futuro.

Miguel Aguado Arnáez
Diputado PSOE Asamblea de Madrid

 

“No dejes para mañana lo que puedas destrozar hoy” por Miguel Aguado

Utilicemos el tiempo como herramienta, no como vehículo.
John F. Kennedy

 

Es cierto que el refrán original que da título al artículo dice “hacer” en lugar de “destrozar”, pero trataré de explicar la diferencia. Me refiero claramente al momento político actual en España.

Mucha gente se siente desconcertada por los cambios, retrocesos, “reformas” dicen, o similares que se están produciendo en poco tiempo desde que gobierna el derechista Mariano Rajoy.

Independientemente de estar de acuerdo o no con las medidas, yo claramente no las comparto y considero que son un retroceso en derechos y oportunidades, lo que parece evidente es la cantidad de cambios en poco tiempo.

¿Casualidad? ¿ganas de cambiar? ¿claridad de ideas?. No, la realidad es otra.

Hay una corriente técnico-política con mucho peso en los sectores neoliberales en Estados Unidos y aquí en España. Esta corriente considera que en un mandato político de cuatro años, los cambios que realmente interesan al gobierno de turno deben hacerse de golpe, a la vez y en un tiempo no superior a los seis / nueve meses. Así de sencillo.

El principal promotor de esta idea fue el conocido economista norteamericano, asesor e ideólogo de presidentes de Estados Unidos, Reino Unido, FMI,..asesor de algunos dictadores como el general Augusto Pinochet y, muy especialmente, base de la Escuela de Chicago, Milton Friedman, que junto a múltiples lobbies de presión y centros de pensamiento neoliberales, la española FAES entre ellas, promovieron esta idea.

Decía Friedman: “Una nueva administración disfruta de 6 a 9 meses para poner en marcha cambios legislativos importantes, si no se aprovecha la oportunidad de actuar durante ese período concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual.”

También lo planteó de otra forma y hace tiempo Maquiavelo: “más vale comunicar de una sola vez las malas noticias”.

En el fondo son dos ideas: cambiar rápido para lograr la efectividad y “noquear” en bloque con las malas noticias. En mi tierra le llaman la “técnica de la tórtola”: distraer y golpear.

Pero miremos los cambios que en general se han realizado bajo esta premisa cuando se han aplicado:desde los primeros meses de las dictaduras chilena y argentina hasta los gobiernos republicanos en USA e incluso las medidas impuestas por la derecha alemana a Grecia y países afectados por la crisis económica. Evidentemente, los primeros meses de gobierno del PP caminan en el mismo sentido.

Siempre fueron y son los tres mismos cambios: privatización de los servicios públicos, desregulacióny recortes en el gasto social. No puede ser casualidad.

Ya lo dijo Friedman: “ hay que acabar con el irracional apego a un sistema socialista” y lo dijo en ¡ Estados Unidos !.

Yo no creo en las casualidades, y ¿usted? amigo lector ¿qué opina?

 

Miguel Aguado Arnáez
Diputado Grupo Parlamentario Socialista