“Los recortes deterioran el sistema sanitario, también las urgencias” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZEl informe de la Defensora del Pueblo y de 9 Defensores autonómicos sobre las urgencias hospitalarias ha vuelto a poner el foco en los problemas que arrastra este dispositivo asistencial en nuestro país, situación esta que ya se había producido ante las numerosas denuncias de saturación de las urgencias hospitalarias en casi toda la geografía española coincidiendo con la epidemia de gripe.

No cabe la menor duda de que las plétoras asistenciales que se viven estos días en muchos hospitales del país no son de recibo, ponen en evidencia la ausencia de planificación de los supuestos responsables sanitarios (que simulan descubrir cada año que todos los inviernos hace frío y hay gripe), y unas condiciones de asistencia sanitaria en las urgencias que dañan gravemente la dignidad de las personas y provocan serios problemas asistenciales, que acabaran teniendo una repercusión negativa sobre la salud de las personas atendidas.

Pero la clave de la situación de las urgencias no esta en las propias urgencias sino sobre todo en los circuitos asistenciales situados antes y después de las mismas, y eso es lo que explica la especial saturación y los problemas que se están produciendo en este momento. Y estos circuitos han sido dañados de una manera sustancial por el proceso de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatizaciones que vive desde hace años la Sanidad Pública.

Veámoslo mas en detalle, en la Comunidad de Madrid la atención primaria ha sufrido unos tremendos recortes económicos, año tras año, cuando partía de una situación previa muy deficiente, de esta manera Madrid es la Comunidad autónoma que tiene un mayor porcentaje de habitantes por médico general y profesional de enfermería y ello supone unas demoras muy elevadas, incluso en momentos de baja demanda, una baja capacidad resolutiva y el abandono de las labores de prevención y promoción. Al fin y al cabo si a una persona que pide cita para medicina general se le da para 7-10 días después, lo que está sucediendo ahora mismo, lo mas probable es que acabe un urgencias.

Por otro lado el RD 16/2012 excluyo a los inmigrantes no regularizados de la atención sanitaria, con la excepción de las urgencias, ya se señalo en su momento que se trataba de una medida, aparte de injusta, absurda porque iba a aumentar la presión sanitaria en urgencias de una manera inapropiada.

Pero además los hospitales públicos han sufrido unos recortes muy importantes continuados en el tiempo que desde 2009 en Madrid superan de promedio el 20%, lo que ha hecho que tengan menos personal y que se hayan cerrado un número muy importante de camas (el PP de Madrid ha conseguido lo que a primera vista parecía imposible: abrir hospitales, 11 desde 2007, disminuyendo a la vez el número de camas hospitalarias disponibles), lo que hace que los enfermos que deben ingresarse desde urgencias no encuentren camas disponibles y acaben “aparcados” durante mucho tiempo, incluso días, en las salas de observación, los pasillos, despachos, etc, en condiciones totalmente inapropiadas.

Por supuesto, las urgencias han tenido sus propios recortes en recursos humanos, y ello unido a los recortes en atención primaria, a las exclusiones del RDL 16/2012, y a los cierres de camas, han producido lo que podría denominarse una “tormenta perfecta” con serias y negativas repercusiones para la salud de la población.

La respuesta del gobierno de la Comunidad de Madrid ha sido insuficiente, algunas pocas contrataciones para reabrir parte de las camas cerradas, lo que no soluciona el problema de fondo, a mas de una campaña de propaganda para encubrir la realidad, otra operación de despilfarro cuyo coste debería haberse dirigido a contratar profesionales sanitarios. Una vez más demuestran que no nos merecemos que estos incompetentes dirijan la Sanidad madrileña.

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

 

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“Promoción del Buen Trato: Más allá de la prevención del bullying” por Alberto del Egido Moreno

FOTO_COLEGIOALBANTALa prevención del bullying o del acoso escolar es necesaria, pero puede hacerse de forma indirecta si aprendemos sistemáticamente a tratarnos bien.

Son muchos los vídeos educativos en los que se ven escenas de abusos. Los exponemos en las aulas y, en muchos casos, es necesario para desenmascarar ese tipo de situaciones (diferenciar un enfado puntual de una situación de acoso físico, psicológico o de rechazo/exclusión social) y facilitarles claves para poder enfrentarlas (acabar con la ley del silencio de los espectadores, diferenciar entre ser un chivato y ser un alumno solidario con un compañero que está sufriendo, cómo salir del rol de víctima o del rol de agresor, etc.).

Pero si nos quedásemos ahí correríamos el riesgo de estar enseñando sólo lo que no se debe hacer, y ya sabemos que “si no hay que pensar en un coche rojo” lo primero que hacemos es pensar en “un coche rojo”. Por ese motivo, proponemos considerar la prevención del acoso escolar como algo complementario a la Promoción del Buen Trato.

Elementos básicos de la Promoción del Buen Trato serían la inteligencia emocional, la autoestima, la asertividad, la empatía, las habilidades sociales, la resolución de conflictos, etc.

La educación de la inteligencia emocional podríamos enfocarla desde el conocimiento, reconocimiento y gestión de las distintas emociones para darnos permisos para sentirlas, así como tener herramientas para manejarlas de tal modo que no nos interfieran en nuestros procesos de socialización.

Para el desarrollo de la autoestima es necesario, en primer lugar, conocerse una a sí misma (reflexionar y crear un criterio propio para saber cuáles son mis propias preferencias, deseos, sentimientos, etc.) y, en segundo lugar, “tener en buena estima” eso que conozco de mí misma (valorar positivamente mis propias opiniones, preferencias, deseos, etc.). Las actividades que fomenten la capacidad crítica y la introspección juegan un papel fundamental. Igualmente, es importante facilitar actividades en las que todas las alumnas tengan oportunidades de sentirse “ buenas ” en cuestiones académicas o sociales, poder experimentar lo agradable de decir y escuchar con sinceridad características personales positivas y adquirir este hábito, etc.

Se hace necesario desarrollar la asertividad, aquella capacidad para poder expresar sin temores, ni remordimientos, ni culpabilidad, nuestras propias prioridades, intereses, sentimientos, etc. Hacerlo de tal modo que no impongamos lo nuestro a los demás (estilo agresivo) ni permitamos que nos impongan lo ajeno (estilo pasivo).

El desarrollo de la empatía para poder ponernos en la piel de los demás. Poder reconocer lo que siente en su cara, en sus expresiones corporales, en sus silencios.

La educación de las habilidades sociales, muy ligado a todo lo anterior, en la que sepamos en qué momento es oportuno o inoportuno determinados comportamientos.

La “provención” de los conflictos, en la que eduquemos para poder llegar a acuerdos cuando los intereses son encontrados, creando espacios, tiempos y mediadores para ello.

Todos estos contenidos no tienen por qué ser tratados de una forma secuencial, pueden ser trabajados al mismo tiempo.

Por otra parte, el objetivo no sería construirnos como seres perfectos y homogéneos, sino lograr reconocer nuestras virtudes y limitaciones, para adquirir las mejores estrategias con las que poder relacionarnos, en el presente y en el futuro, de la forma más satisfactoria posible.

Alberto del Egido Moreno
Psicólogo del Gabinete Psicopedagógico del Colegio Albanta
www.colegioalbanta.es

“Fumar vs vapear” por Francisco Javier Blázquez

FOTO_JAVIERBLAZQUEZEl uso del cigarrillo electrónico se ha popularizado rápidamente y su consumo se ha disparado. Este producto ya se anuncia como si fuera un iPhone o una Nespresso y muchos fumadores quieren hacerse con él, al ser considerado como un artículo de moda.

Pero no se trata de un dispositivo nuevo, sino que se empezó a comercializar en China en el año 2003 y ha ido mejorando el diseño hasta convertirse en un bien identificativo de determinada categoría social. La polémica está servida, ya que la legislación en materia publicitaria y de uso de estos dispositivos, a diferencia del tabaco convencional, sigue sin estar regulada.

España prohibirá el consumo del cigarro electrónico en los lugares públicos, utilizando la reforma de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios que se está tramitando en el Congreso para incluir una enmienda, que modifica la actual Ley antitabaco para detallar los lugares donde se prohibirá el uso de estos dispositivos. Según el Ministerio de Sanidad es necesario regularlo prestando especial atención a la protección de los menores. Su uso se prohibirá en zonas infantiles, en centros sanitarios, en zonas de atención a los ciudadanos de las administraciones públicas y en el transporte público.

Esta modificación afecta a cualquier dispositivo susceptible de liberación de nicotina que pueda utilizarse para el consumo de vapor y contenga nicotina a través de una boquilla, y precisan que pueden ser tanto desechables como recargables mediante un contenedor de carga o un cartucho de un solo uso.

En Europa, se van a considerar como producto derivado del tabaco. No prohibiéndose su uso, pero sí se va a regular su venta y los lugares de uso. No se podrán vender a menores de edad, y los fabricantes de ‘e-cigarrillos’ tendrán que tener una licencia para poder distribuirlos.

Por otro lado, no se está actuando con la suficiente celeridad para regular su consumo, bien como un producto derivado del tabaco o como un producto farmacéutico, dándole un trato de favor y poniendo en riesgo el trabajo realizado hasta ahora y el cambio de conciencia social que todos hemos experimentado con el hecho de fumar en público.

Su utilización no consiste en fumar, sino que en realidad lo que se hace es vapear, o sea que, se trata de inhalar un vapor obtenido como resultado del calentamiento de un líquido que pasa por una resistencia, el cual puede contener más o menos dosis de nicotina. Esto genera un vapor, que es lo que luego se aspira. El líquido poco a poco se va gastando. Cuando se agota por completo, el cigarrillo electrónico se puede recargar. Tanto los botes de recarga como los propios ‘e-cigarrillos’ se pueden comprar en tiendas especializadas y pueden contener más o menos nicotina. No emiten vapor de agua inocuo y las personas que están pasivamente expuestos a los aerosoles de los cigarrillos electrónicos pueden inhalar y absorber la nicotina u otros ingredientes y pueden mostrar niveles comparables a los fumadores pasivos convencionales.

El efecto que tiene para la salud es muy controvertido, ya que los expertos no se ponen de acuerdo. La Organización Mundial de la Salud desaconseja ‘vapear’ por no haber datos sólidos sobre sus efectos secundarios. La OMS no dispone de pruebas científicas que confirmen la seguridad y eficacia del producto, afirma la organización en un comunicado que “no puede aceptar sugerencias falsas de que aprueba o respalda el producto”.

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo está en contra del cigarrillo electrónico. Sostiene que su seguridad no ha sido demostrada, y menos aún su pretendida eficacia como instrumento de ayuda a las personas que quieren dejar de fumar.

Los expertos sanitarios consideran el cigarrillo electrónico debería tratarse como un producto farmacéutico pues de este modo, por un lado, estaría sujeto a rigurosos controles de calidad en su producción y distribución y, por otro lado, facilitaría la investigación sobre sus efectos sobre la salud, así como su eficacia como dispositivos para dejar de fumar.

La comercialización del e-cigarrillo es un negocio que mueve mucho dinero. En el mundo, ya hay más de 7 millones de personas que ya lo usan. Sólo en España hay entre 600.000 y 800.000 personas que ‘vapean’. Es un sector que mueve mucho dinero. Un ‘kit’ de un ‘e-cigarrillo’ y una dosis de líquido para un mes cuesta entre 50 y 60 euros. Esto supone un volumen de negocio que puede deberse al interés de las tabacaleras al intentar hacerse con el mercado prohibido al tabaco convencional.

Francisco Javier Blázquez
Periodista sanitario