“Digitalización de experiencias” por Guillermo Infantes Capdevilla

FOTO_GUILLERMOINFANTESA menudo se comenta aquello de que ahora vivimos la era digital, el momento de las nuevas tecnologías, el progreso. Sin darnos mucha cuenta nos hemos embarcado en unos hábitos que, al parecer, nos facilitan todas las tareas: el ocio se hace más divertido y dinámico, se nos permite practicar inglés desde el sillón, vemos las últimas novedades en cuanto a calcetines y lencería fina a la vez que acariciamos a nuestra mascota… En definitiva, uno se acomoda a las facilidades que nos brindan todos estos avances.

Hay quien dice que esto también atañe a los más pequeños, pues se pone al alcance de sus manitas todo un mundo de posibilidades para dar rienda suelta a su imaginación y creatividad mediante juegos didácticos a través de pulgadas y pulgadas de PVC y píxeles.

Yo ya he llegado a pronosticar escenas cotidianas de un futuro no muy lejano. Visualizo un piso de clase media, habitado por una familia acorde a la condición del piso. Es una tarde de domingo  y no hay señas de mucho ajetreo en el exterior. Al padre, harto de la rutina, se le antoja fumarse un “porro” en Kingston mientras queda postrado en su sofá de tapicería barata, -puede hacerlo gracias a un ‘virtualizador’ de sensaciones que se conecta a su ‘tablet’-. Todo transcurre mientras el televisor emite un documental sobre la gacela y el león que trata de introducir al espectador (en esta casa ninguno) en la sabana africana más salvaje.

Entonces el hombre se percata de que quizás el amarillo es preocupante, a la par que su mujer perturba su paz reprochándole que debe bañar a los dos salvajes que tiene como  hijos, los cuales se encuentran matando talibanes frente a una consola en la habitación contigua.

Exaltación de nuestros sentimientos a través de máquinas; hemos logrado poner el romanticismo en aras de la tecnología y los vatios. Mi fondo de escritorio consiste en un Friederich, y a veces lo castigo con mi indiferencia no reparando en él y me dirijo a mi carpeta favorita, la de la Universidad.

 

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas
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“Cara a cara” por José Carlos Boza

 

Las nuevas tecnologías han supuesto un claro avance en eficacia y comodidad para todala ciudadanía. Pocoa poco, trámites enojosos, que suponían desplazamientos y papeleos, ya pueden realizarse a golpe de “click” y, en muchas ocasiones, desde el propio domicilio. La penetración de la informática y, especialmente, de Internet en las distintas facetas de la sociedad ha revolucionado la forma en la que las administraciones se relacionan con las personas.

Pero como el avance se dispara a una velocidad de vértigo, una segunda fase de este cambio tecnológico ha sido la irrupción de las redes sociales como un elemento de primer nivel en cuanto a relación interpersonal se refiere. La incorporación de Twitter como difusor vertiginoso de la actualidad en sus 140 caracteres o, especialmente, los perfiles de Facebook que mantienen –mantenemos- la mayor parte de los ciudadanos, se han convertido en nuevas ventanas que han cambiado para siempre la forma de relacionarnos.

En mi caso particular, aunque soy partidario –que no fanático- de las nuevas tecnologías, quise esperar un tiempo antes de poner en marcha mi Facebook como alcalde de Valdemoro. Principalmente, porque no considero oportuno dejarse llevar por las modas e iniciar un proyecto como éste sin tener claro tanto su utilidad para los vecinos de Valdemoro como su viabilidad a medio o a largo plazo.

Ahora, cuando ya han pasado varios meses, debo reconocer que me siento muy satisfecho de su funcionamiento –y ello a pesar de saber que no le dedico todo el tiempo que merece- y del soplo de aire fresco que supone mantener un canal directo con las opiniones, consultas, dudas y críticas de los vecinos y vecinas del municipio. Como digo en la bienvenida a mi página, es un medio a través del que, sobre todo, quiero escuchar.

Las personas con las que, de forma habitual, hablo de la actualidad de Valdemoro se han convertido en un elemento de superación que me pone el listón cada vez más alto a la hora de cuidar los detalles en aquellas cosas que pueden pasar desapercibidas en los grandes planteamientos globales, pero que están estrechamente unidas a la calidad de vida. Una farola que no funciona, el horario de alguna instalación pública que puede mejorar, una actividad que puede incorporarse a determinada concejalía… En fin, multitud de sugerencias y propuestas sobre Valdemoro, una materia que nos apasiona tanto a mí como al resto de personas con las que me comunicó en Facebook.

Es inevitable por el actual contexto en el que nos movemos, que gran parte de estas aportaciones tengan un marcado cariz crítico, ya sea por la situación económica global o por la incertidumbre ante el empleo o las políticas de austeridad. Sin embargo, la gran mayoría de las aportaciones destacan por su tono respetuoso y constructivo. De ahí que quiera hacer público mi compromiso de mantener abierto este canal de comunicación y mi agradecimiento a todos aquellos que se dirigen a mí por esta vía, porque me han ayudado a entender mejor esa compleja, cambiante y maravillosa realidad que es Valdemoro.

José Carlos Boza
Alcalde de Valdemoro

“La importancia de la universidad en la competitividad de las empresas españolas” por Luis Suárez de Lezo

Se habla mucho estos últimos meses de la falta de competitividad de las empresas españolas y las dificultades que encuentran para competir en un mercado globalizado como el actual.

Hay tres aspectos claves que influyen en que las empresas sean competitivas y mejoren de forma constante. La formación continua de sus trabajadores, que permite tener el mejor talento con los últimos conocimientos y habilidades disponibles, la capacidad para internacionalizar sus productos y la innovación, tanto en productos y procesos, como en tecnología.

Centrándonos en este último punto, el de la innovación, es imprescindible que no perdamos de vista lo que una “institución de conocimiento” como la Universidad puede aportar a las empresas. Hay compañías que están recibiendo conocimiento de los grupos de investigación de las universidades desde hace años, pero son una minoría y no podemos negar que existe una considerable distancia entre las empresas  y dichos grupos de investigación y universidades.

En este sentido, ambos tienen cierta responsabilidad de esa lejanía. Por un lado, las universidades no han apostado claramente por la transferencia de conocimiento hacia la sociedad y a las empresas y, por otro, las empresas no las han ubicado como un socio estratégico en sus proyectos de innovación.

Esta situación está empezando a cambiar. Las Universidades están integrándose cada vez más en su entorno, incluyendo el entorno empresarial, y las empresas están empezando a identificar oportunidades de colaboración en muy diversos ámbitos. Los Campus de Excelencia Internacional tienen como uno de sus principales objetivos la transferencia de conocimiento y se están creando herramientas para acercar el trabajo de los grupos de investigación a las empresas, que pueden contar igualmente con Parques Tecnológicos, Centros de Investigación, Centros Tecnológicos y Clusters que también se están centrando en ofrecer los resultados de sus investigaciones.

Un ejemplo de estas iniciativas es la reciente creación de Innormadrid, Asociación para el Fomento de la Innovación en el Norte de Madrid, integrada por la Universidad Autónoma de Madrid y las Asociaciones Empresariales de Alcobendas, Colmenar Viejo, San Sebastián de Los Reyes y Tres Cantos, al amparo del Campus de Excelencia Internacional UAM+CSIC, que tiene como principal objetivo de transferir el amplio conocimiento que se genera en el Campus hacia el tejido empresarial madrileño.

Este esfuerzo que están haciendo ambas partes por encontrarse tiene sus frutos. Por un lado, las empresas se benefician de una fuente importante de innovación y de mejora de competitividad. Por otro, los investigadores ponen en valor su trabajo, que finalmente revertirá sobre la sociedad en general.

Y este circuito de beneficios para todos, es lo que tenemos que potenciar desde todos los ámbitos, públicos y privados, universidades y empresas, porque las compañías están necesitadas de mejoras competitivas y los investigadores de llevar a la práctica y transferir su conocimiento.

Luis Suárez de Lezo, Secretario General AICA

“España, del gris al verde” por Miguel Aguado

Los españoles tenemos poco “amor propio” y valoramos más lo de fuera. En innovación ambiental no faltamos a la regla.  Pero hay otra realidad. El resto de Europa nos valoran más como un país moderno, innovador y avanzado que nosotros mismos según los últimos barómetros europeos.

Dos ejemplos poco “puestos en valor”:

El desastre del Prestige en 2002 nos puso a todos, entre otras cosas, ante una evidencia: la fragilidad de los ecosistemas y el daño causado por la codicia humana. Pero también otras cosas, el gran ejemplo de la magnífica actuación solidaria sin precedentes de los miles de voluntarios para salvar la costa, cies y recuperar el entorno. Otra fue la capacidad de las empresas, administraciones, investigadores y universidades para recuperar los daños, restaurar lugares como las Islas Cíes, recuperar la industria y un largo etcétera. Se innovó en técnicas, equipos y procedimientos. Pero no lo pusimos en valor. En estos días hemos conocido como el Gobierno de Obama lanza el mayor estudio realizado hasta el momento sobre los efectos del crudo en la salud de los operarios en su catástrofe del vertido de BP, y utiliza como referente el trabajo científico hecho en España con los marineros que recogieron el chapapote y que se ha convertido en una pauta que EEUU quiere seguir en sus propios estudios sobre el vertido de BP.

El otro sería lo realizado en la catástrofe de Aznalcollar en 1998 por un vertido de residuos tóxicos en el Parque nacional y natural de Doñana, en Andalucía. Seguro que recordamos las imágenes. Hoy la situación es totalmente la contraria. Se llevó a cabo un inmenso trabajo de coordinación logística, de colaboración científica para identificar sustancias y neutralizarlas, de restauración paisajística, de coordinación institucional y un largo etcétera. Nos encontramos ahora con un espacio recuperado, suelos descontaminados, innovadores sistemas de cultivo para eliminar cualquier resto, un bello entorno para pasear a pie o en bici, una industria local recuperada y sostenible, y sobre todo y muy especialmente la ubicación de SOLUCAR la mayor planta solar de concentración  de la empresa ABENGOA. Energía limpia, renovable y con tecnología sevillana. Los norteamericanos nos la descubren comprando una planta “llave en mano” similar de 250 Mw.

Desde fuera valoran nuestro modelo de energías renovables, de gestión de redes eléctricas, el modelo de alta velocidad ferroviaria y el de gestión del sistema sanitario y especialmente el de trasplantes. Nos valoran más que nosotros mismos.

Tenemos dos asignaturas pendientes: mayor confianza en nuestra capacidad y un buen modelo de transferencia de conocimientos de la universidad, la ciencia y las instituciones a la empresa; todo ello con un indicador aún bajo: el número de patentes. Aún tenemos recorrido. Vamos bien, porque somos buenos.

Miguel Aguado Arnáez, Secretario de Medio Ambiente del PSM PSOE