“Ni Zapatero lo hizo, ni Rajoy lo hará” por Antonio Quilis

FOTO_ANTONIOQUILISImaginen ustedes a alguno de nuestros mandatarios, Rajoy o Zapatero, dirigiéndose a la nación y, con un discurso bien estructurado, didáctico y exponiendo casos concretos y fundamentados, alertan de una grave amenaza que se cierne sobre su país y sobre el Planeta entero.

Seguro que se lo imaginan, sí. Proyecten la imagen de un presidente de un gobierno llamando a la responsabilidad colectiva para afrontar una grave calamidad. Seguro que se lo imaginan, sí. Habla un presidente de una nación relatando un problema que afecta a toda la población, que le puede tocar a cualquiera en cualquier momento y lugar. Seguro que se lo imaginan, sí. Pero si no se tratara de una declaración de urgencia acerca del terrorismo, del paro, de la violencia de género… ¿sobre qué otro tema podría versar tal declaración?

¿Imaginan a alguno de estos dos líderes nacionales hablando largamente a su país a través de los medios de comunicación sobre la amenaza que supone para los ciudadanos el cambio climático? No, seguro que no se lo imaginaban. Esto es lo que hizo Barack Obama el pasado 25 de junio con el anuncio de su ambicioso plan para bajar, de nuevo, las emisiones de carbono. Me quedo en el gesto, impensable en otros países, de lo importante que es comunicar algo, el impulso de dirigirse a la nación para plantear una mirada al futuro invocando los datos de que el cambio climático está ahí y alertando de que la acción del hombre es fundamental en él.

Llaman la atención los datos que se manejan en la declaración, los hechos fehacientes de que de los últimos 15 años, 12 han sido los más calurosos de la historia, la alarmante disminución del hielo en el Ártico o que “el nivel del mar, en Nueva York, en el puerto de Nueva York, es ahora un pie (30,48 centímetros) más alto que hace un siglo”.

Obama afirma en su declaración que los datos de la ciencia “acumulados y revisados en las últimas décadas, nos dicen que nuestro planeta está cambiando  y tendrá un profundo impacto en toda la humanidad”. Es significativo oír al presidente de una de las naciones más poderosas decir que el “97% de los científicos, entre ellos, por cierto, algunos que inicialmente cuestionaron los datos, reconozcan que el planeta se está calentando y la actividad humana está contribuyendo a ello”.

El convencimiento de Estados Unidos en mostrar que la riqueza basada en un futuro más verde y sostenible se apoyará en bajar aún más las emisiones, en las renovables, en la movilidad sostenible y en crear puestos de trabajo es envidiable. Un gran contraste con el camino inverso que se está realizando aquí. Obama habló a los ciudadanos, a los empresarios, mencionando directamente incluso a gigantes como GM, Nike y Waltmart. Por cierto, el presidente de Walmart, Mike Duke, apoyó la declaración de Obama con otro comunicado posterior.

Frenar el cambio climático, desde la economía, desde la acción política, ése fue el gran mensaje de Obama. Dentro de este discurso hay otras lecturas que no debemos olvidar. El coste económico y en vidas de los desastres naturales va a ir aumentando de una manera brutal y repercutirán indudablemente en el bolsillo de los contribuyentes.  Otro recado claro es que el ser más “verde” tiene un coste, y que producir de una manera más limpia será más caro y que esos cuantías deben ser iguales para todos e imputados por igual en la producción en los países desarrollados, en vías de desarrollo o en el tercer mundo. Es una cuestión global.

Sí, es razonable que los presidentes hablen a sus empresarios y a sus ciudadanos de tú a tú a través de los medios, dando directamente sus mensajes a la nación. El valor que significa que un máximo dirigente transmita su pensamiento semanalmente a sus conciudadanos es ya una diferencia abismal con lo que tenemos en nuestra casa. Comunica con una estrategia muy clara, apoyándose en el discurso en radio y televisión y en la imagen. Y sí, también en gráficos que llegan a tu correo a través de un boletín al que te has apuntado a través de la web de la Casa Blanca. Increíble, ¿no? Parece normal que se haga así… pero aquí no lo hacemos.

Me pregunto: ¿qué es lo que tiene que ocurrir para que nuestro presidente se plante delante de un micro o detrás de una cámara y nos hable directamente a todos los ciudadanos única y exclusivamente del cambio climático durante unos cuantos minutos? ¿Y para que nos plantee una estrategia clara e irreversible, un plan serio para bajar las emisiones de carbono?  Ni Zapatero lo hizo, ni Rajoy lo hará. Y si alguno lo hace, invito a unas cañas, ecológicas, al primer “presi” que lo haga.

Antonio Quilis Sanz
@AntonioQuilis
Director de El Mundo Ecológico

 

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“Mis calzoncillos bio” por Antonio Quilis

Gracias suegra por haberte acordado de mi y regalarme dos paquetes de calzoncillos por el día de mi cumpleaños. Curioso regalo, pero tal y cómo está el entorno económico se agradece el detalle de recibir 8 unidades de prendas íntimas… Todavía me llama más la atención que me haya regalado una prenda interior elaborada con algodón orgánico. Sí, recibo unos calzoncillos biológicos, como los que me gustan a mi. Una prenda, marca blanca de una gran superficie, con mucho contenido en su interior…

Aunque pueda sonar un poco a sorna y puede que hasta alguna sonrisa habré arrancado a algún lector, estamos ante un tema muy serio. Además de la alimentación, otro de los factores que más despiertan la preocupación es nuestra segunda piel. Es el envoltorio que nos define, nos marca un estilo y nos protege. Las prendas están en contacto permanente con nuestro cuerpo, con nuestra piel, arropando hasta las zonas más íntimas.

No duden en imaginar cómo se producen los intercambios entre nuestro cuerpo y lo textil, sustancias que se adentran en nuestro organismo, como la de los desodorantes, e interactúan con nuestra piel. Cada vez más personas buscan prendas con sellos orgánicos sin ningún tipo de tratamiento químico para paliar o evitar alergias. Recientemente publicamos una entrevista a Rocío Herrero, emprendedora e impulsora de la marca eco ISSIE, en la que nos cuenta que son las mujeres las que más buscan este tipo de ropa porque son las más sensibles a los productos y padecen más reacciones a las prendas “convencionales”.

El regalo en cuestión llevaba colgando la etiqueta con el sello “textiles de confianza”. Un vistazo a la página de Oeko – Tex nos proporciona una idea de la cantidad de sustancias tóxicas que pueden alojarse en las prendas convencionales y ser susceptibles de ser hasta cancerígenas. Para proporcionar una razón más a este escrito aparentemente tan íntimo, no hay que olvidar que la industria textil es, tras el petróleo y el café, la tercera materia prima con más importancia global y pongo, como ejemplo, el impacto ambiental tremendo que se produce en China.

Otro detalle, que me da más razones para realizar compras con conciencia, es la mención en la etiqueta de mis nuevos calzones que me anuncia que el algodón está desprovisto de OGM (Organismos Genéticamente Modificados). ¡Ahí es nada!

Antonio Quilis Sanz
Director El Mundo Ecológico 
Director de comunicación y marketing El Bosque
@AntonioQuilis