“Respeto, compromiso y responsabilidad” por Antonio Quilis

FOTO_ANTONIOQUILISTener la responsabilidad de informar es algo que los periodistas debemos, o deberíamos, disfrutar, llevar colgada del alma continuamente. Informar bien, añadiría este adjetivo, o correctamente. En la facultad nos pusieron el filtro a la objetividad, a la honestidad y a la imparcialidad… Sí, nos dijeron que la objetividad era inherente a la profesión… y seguidamente nos ponían a destripar las portadas de los periódicos para sacar los matices, o sus verdades, las diferencias ideológicas de una misma noticia en uno y otro medio. Provocaban a la imparcialidad. No tomar partido por algo… muy difícil en estos tiempos.

A ese ejercicio de informar como periodista, se añade la responsabilidad del medio de ser honesto y atractivo para sus lectores, de ser leído, de difundir “lo que pasa”. De faltar a la mentira. ¡Ya llevamos dos benditas cargas contabilizadas!

Pongamos una tercera. La del compromiso. La de creer en algo por lo que debes apostar como periodista, como medio, aunque intuyas que algunos, o muchos, no vayan a entender ese camino que has tomado. Lo agarramos fuertemente, porque es nuestro clavo, esté ardiendo, frío o lleno de puntiagudas aristas. Es por lo que luchamos.

Cambio de tercio. A finales de 2012 asistí a una dinámica “Diálogos por la Sostenibilidad”, creada por dos organizaciones, donde personas interesadas en compartir y dialogar en torno a un término tan variable y manido últimamente, la sostenibilidad, se disponían a creer en ella y a defenderla. Visualizamos, literalmente, en un ejercicio de conciencia plena, cómo sería el futuro si la humanidad hubiera puesto fin a las diferencias y se hubiera organizado para realmente salvar el planeta… Y el ejercicio continuaba… entraba en el campo de las emociones: “Imaginad cómo se lo contarías a vuestra descendencia, cómo fue ese proceso de cambio; relatadlo a generaciones nuevas que vienen a tomar posesión de su responsabilidad como habitantes de la Tierra”. Tuvimos que sentirlo. Tuvimos que compartirlo. Lo conseguimos. Fuimos responsables, y nos llenaba de orgullo contarlo a nuestros nietos. Fuimos valientes y nos abandonó el miedo a respetar la vida.

El proceso de cambio ha comenzado tímidamente. Primero, desde pequeños grupos valerosos de la ciudadanía, la inteligencia social provocadora del cambio. Después lo abanderaron unos pocos gobiernos más concienciados. Ahora empiezan a “convertirse” las empresas, las compañías, verdadero motor de cambio, responsables de muchas catástrofes y de muchos factores de transformación real. Son las que verdaderamente tienen en la actualidad el compromiso social y ecológico con la sociedad, las que mecen el mundo con sus manos. Respetadlo.

Antonio Quilis Sanz
Director de El Mundo Ecológico
Director de comunicación y marketing de El Bosque Madrid Sierra
@AntonioQuilis

 

“Confesiones de un tertuliano de izquierdas” por Miguel Aguado

Lunes. 18:30 horas. Grupo de terapia de la asociación Tertulianos Anónimos de Madrid. Es mi primera intervención en el grupo; me pongo de pié. Balbuceo, nervioso y finalmente logro decir en alto: “Me llamo Miguel Aguado y soy…. Tertuliano en una TDT”.

“Te queremos Miguel” – comenzaron a gritar mis compañeros del grupo – “Sigue así” “tu puedes”. Y seguí: “… soy tertuliano, pero… de izquierdas”. Se produjo un silencio sepulcral. De repente comenzaron de nuevo a gritar:

“!Impresentable¡, ¡no tienes vergüenza!, ¡lo tuyo es raro!,… – y por supuesto el consabido axioma – ¡la culpa es de Zapatero¡. Todos asintieron ante su verdad absoluta y comenzaron a aplaudir.

Desde hace algún tiempo tengo esa sensación. Es cierto que llevé más de un año participando en una tertulia de actualidad política de una televisión en TDT (aunque se les sigue llamando así la realidad es que ahora todas las cadenas son en TDT), de esas cadenas que en Madrid Esperanza Aguirre repartió “democráticamente” entre el amplio espectro que transita desde la derecha hasta la ultraderecha, pasando por la derecha rancia, casposa y varias más. ¡Para que luego digan que Espe no es plural!.

En la tertulia solía darse una proporcionalidad de uno o dos de izquierdas frente a cuatro o cinco de derechas, a añadir el presentador y la selección de los temas. Es como jugar al futbol dos contra cuatro o cinco, con el árbitro en contra y el campo de futbol inclinado. Más pluralidad y objetividad imposible.

Mucha gente me preguntaba:“¿qué pintas en ese tipo de tertulias?”. Yo suelo decir que cuando uno tiene una visión de la sociedad y una escala de valores debe argumentar donde sea y mejor donde se piensa lo contrario. Intentar convencer con la palabra. Me gusta el debate y el contraste de ideas. No existe casi nunca el blanco o el negro, siempre hay matices. Me divierto. Por otra parte, pienso que silla que no ocupas, la ocupa otro de ideas distintas. Además, y es cierto, los profesionales de esa cadena (guardo la discreción del medio y el programa por respeto) me trataron con afecto y muy buenos modos. Son buenos profesionales y buena gente. Pero la realidad pienso que es otra. Pienso que la intención política oculta es: ponga un socialista en su debate. Para darle por todos los lados;…o intentarlo, que yo soy muy peleón.

Frecuentemente me paraban algunas personas por la calle y me decían: “¿Usted es el de la tele?” y muy amablemente me daban su opinión. En mi estadística particular podría afirmar que el 80% me dicen que me ven en “el gato” de Intereconomía. Realmente, yo nunca fui a esta cadena, excepto hace algunos años a algún debate económico en su radio. Buena muestra de que las mismas personas, con las mismas ideas ven las mismas cadenas. Suelen quedarse en aquella que en ese momento dé más caña a ZP. Así me lo confiesan. La conversación o mini tertulia política suele terminar con: ¡Lo único malo de Usted es que es del PSOE! o ¡Se defiende Usted muy bien, aunque no hay quien defienda a ZP! o lo más atrevido: ¡Para ser socialista es Usted muy majo!, yo lo agradezco, suelen ser amables y quedamos tan amigos.

Como demócrata y amante del diálogo creo en la palabra. En la palabra en cuanto significa argumentación y diálogo y, al tiempo, en el uso correcto de la misma. Las palabras en sí no son peligrosas, su uso o su mal uso sí.

En estos medios se tiene un único objetivo: atraer audiencia (del mismo saco de potenciales espectadores de derechas) para poder cumplir dos expectativas a su vez: poder tener publicidad en el medio y poder ofrecer argumentos para favorecer un gobierno del PP que, previsiblemente, volvería a llenar las cuentas de estos medios. Todo redondo.

Que estas tertulias no son objetivas en su composición, orientación y selección de temas es una realidad.  Su público potencial no pide objetividad, pide “!caña!”. Es por ello y no por una aparente búsqueda de una cierta “objetividad parcial” que necesitan poner a alguien que defienda, frente a los ataques, al gobierno, a los sindicatos, a las ONGs y un largo etcétera de “rojeríos potenciales”. Tardé pero me dí cuenta de este juego y es por ello y por “salud mental” que he decidido no acudir a este tipo de tertulias. No quiero favorecer este juego, no quiero salir irritado, no quiero acabar en su dinámica de insultos, descalificaciones y falta de rigor, en algunos casos. Algunas personas ponen en valor el acudir a estas tertulias, piensan que es bueno ofrecer fortaleza en los valores, las ideas y los argumentos. Lo comparto, … si dejasen hablar y exponer. Hay una cosa positiva e indudable, son una buena escuela en lograr habilidades de retórica y argumentación.

Sin embargo, apuesto y creo que debe ser el momento de ello, por otro tipo de diálogo. Diálogo con respeto, dialogo desde la escucha, desde la posibilidad de que el otro tenga algo o toda la razón, desde los datos y el rigor, desde el uso de la razón.

Tengo mucha envidia de muchos valores de los estadounidenses, su esfuerzo, su apego a su país, a su gente a sus proyectos; y queda reflejado en el magnífico discurso del Presidente Obama en el último debate del estado de la Unión. Sobre todo porque al ver la imagen final, con todos los miembros de la cámara de pie aplaudiendo a su Presidente, sean demócratas o republicanos nos refleja este valor. Unidad y esfuerzo desde la discrepancia. El Presidente Obama ofrece diálogo, priorización de lo que une frente al enfrentamiento y esfuerzo. Esta es la vía.

“No es ningún secreto que quienes estamos aquí esta noche hemos tenido nuestras diferencias durante los dos últimos años. Los debates han sido intensos: hemos defendido ferozmente nuestras convicciones. Y eso es positivo. Eso es lo que exige una democracia sólida. Eso es lo que nos distingue como nación.” Dice textualmente el presidente al inicio de su discurso. Esto es debate y lo contrario … tertulia de TDT.

Por todo ello. Frente al insulto pido la palabra, la mía y la del que piensa distinto. Vienen momentos de diálogo, de innovación, de atrevimiento, de valentía, de respeto, de pensar en positivo y construir país… y eso solo se hace desde una mente positiva. Yo me apunto.

Miguel Aguado Arnáez, Secretario de Medio Ambiente del PSM PSOE

“Twitter News: en directo desde Japón” por David Sañudo

@kirai Dicen que llega otro desde Fukushima, salgo corriendo al parque mas cercano about 2 minutes ago vía Twitter for iPhone

Este tweet fue escrito en Tokio a las 11:42 hora española del 11 de marzo por @kirai, es decir Héctor García, un español que trabaja en Japón, gran fotógrafo y autor del blog kirainet.com. Al igual que él, miles de tokiotas (japoneses o foráneos) recurrieron a las redes sociales para informar sobre lo que allí ocurría, eran a la vez protagonistas, testigos y periodistas. Tal vez su intención no era la de sustituir el papel de los medios de comunicación tradicionales pero lo consiguieron: por @kirai yo supe de las réplicas, del temor a la fuga nuclear, de los problemas de abastecimiento o del corte de la red ferroviaria mucho antes de que llegase a los teletipos de los periódicos, radios o televisiones en España.

El, y otros miles de twiteros como él, sacaban fotos y las colgaban en flickr, grababan vídeos para subirlos a youtube o enlazaban con las web de todo el mundo con información sobre el desastre; en conclusión, hacían lo que solemos hacer los periodistas pero con la fuerza del que cuenta lo que vive en ese momento.

Entiéndanme, no quiero decir con esto que el periodismo ha muerto, digo que tiene que cambiar. ¿Para qué quiero un telediario que se pasa diez minutos emitiendo vídeos de un bebé que se ríe si alguien rompe un papel o un loco en el metro de Nueva York con una rata en la boca? ¡Para eso ya tengo Yonkis!.

En los medios de comunicación quiero encontrar análisis en profundidad, información pausada y voces que digan algo más allá de “espeluznante”, “apocalíptico” o “terrible”. Javier Moreno, director de ‘El País’, aseguraba hace unos días que “en unos años dejará de haber periódicos impresos en papel”; tal vez sea así pero lo que no puede dejar de haber son periodistas para que por lo menos alguien nos cuente el porqué de las cosas.

David Sañudo, periodista