“Los presupuestos y las leyes del PP nos hunden en la recesión económica y democrática” por Manuel Robles

Cada día de gobierno del Partido Popular  ha ido confirmando la impostura y el fraude electoral realizado en toda España. Se presentaron a las elecciones como los salvadores milagrosos de una situación económica compleja y difícil, que ellos simplificaron con slogans de propaganda barata aprovechando la situación económica compleja y difícil que vivía Europa. Todo se reducía a que España lo que necesitaba era cambiar de gobierno y votar al Partido Popular para que al día siguiente comenzara la confianza en la economía Española y en el gobierno, junto con la recuperación económica y la creación de empleo, y la no reducción de servicios sociales. Todo es una gran mentira.

Su impostura y su mentira se hace evidente cada día, sobre todo desde que comenzaron atacando las bases de un Estado de Bienestar logrado después de mucha lucha y participación democrática, socavan derechos reflejados en nuestra Constitución. Primero subiendo los impuestos a las clases trabajadoras y medias de este país, reduciendo drásticamente la financiación de la sanidad, la educación, las prestaciones sociales en las comunidades donde gobiernan,  siguiendo con una salvaje reforma laboral que deja prácticamente sin derechos a los trabajadores y da todo el poder al empresario. Ponen en marcha leyes de ejecución presupuestaria que dinamitan las competencias de las Comunidades y los Ayuntamientos, con un claro ataque a nuestro sistema descentralizado consagrado en la Constitución Española. El déficit cero como religión ultraliberal europea, que es la que nos está llevando a permanecer en la  crisis y entrar en nuevas recesiones. Los presupuestos aprobados por el PP son un atentado a la recuperación económica y un golpe ideológico a los derechos y prestaciones sociales, junto con una retirada de apoyo a la educación, la investigación y la ciencia.

Mientras en nuestra Comunidad de Madrid tenemos un panorama desolador. La presidenta Aguirre no gobierna para Madrid, sus pueblos y ciudades. Está solo para seguir marcando agenda ultra a Mariano Rajoy a apoyar el desmantelamiento del Estado de Bienestar, que ella hace tiempo empezó a ejecutar en nuestra Comunidad. Y lo que es mucho peor,  no cree enla Constitución Española de las Comunidades, de los Ayuntamientos. Se ha pronunciado respecto a que se quiten a las Comunidades competencias en educación, en sanidad y en otros temas de empleo, de asistencia social, etc., que de ejecutarse serían un desastre y volveríamos a los tiempos predemocráticos, que son los que probablemente la presidenta Aguirre añore y desee que vuelvan.

De todas formas, es el momento de impulsar la confianza en las ideologías progresistas para vencer la ola conservadora de Europa causante de esta crisis y empezar de verdad el cambio de estrategia para salir de este atolladero. 

 Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada

 

“La gran trampa y las preguntas” por Manuel Robles

A medida que pasan y pesan los acontecimientos económicos y sociales en Europa y en España, los ciudadanos asistimos perplejos, angustiados, faltos de información veraz que nos haga ver con claridad para qué sirven los recortes que se están haciendo, la pérdida de derechos laborales, unido a la evidencia de que detrás pueden venir desmantelamientos de servicios públicos esenciales como la educación, o la sanidad,  junto con la pérdida de miles de puestos de trabajo en el sector público. De momento la ciudadanía solo ve destrucción de empleo con todas estas medidas, porque ninguna va acompañada del compromiso real de los empresarios para generar puestos de trabajo. Ni de los bancos para crear líneas de crédito a empresas y privados.

Tenemos la sensación de haber caído en una gran trampa. La ciudadanía ha votado por mayoría al PP, con la sana idea de cambiar para mejorar la situación, inducidos por sus mensajes electorales. Ahora la cruda realidad se hace presente y vemos que las primeras medidas son todo lo contrario a lo que nos han ofrecido. Nos surgen preguntas sin respuesta cierta. ¿Podemos salir de esta crisis recortando inversiones y gasto público? ¿Podemos aspirar a tener una nómina decente que nos permita llevar una vida digna y dar a nuestros hijos, y jóvenes una alternativa, una educación, una formación adecuada para el presente y el futuro? ¿Podemos aspirar a tener un empleo con la estabilidad suficiente para poder hacer un mínimo proyecto de vida? ¿El coste del crecimiento económico y la creación de empleo en España y en Europa es la pérdida de derechos laborales? ¿La competitividad significa llegar a trabajar en condiciones precarias, a cobrar los sueldos de países sin derechos laborales, sin seguridad social, sin coberturas sanitarias y educativas? ¿Es así como se ponen medidas para reestructurar nuestro sistema productivo y empresarial?

¿Es así como se relanza el consumo como un motor esencial de crecimiento económico y creación de empleos? Creemos sinceramente que no. La esperanza está en que seamos capaces de obligar a los que nos deben una acción positiva en el Gobierno, en Europa, a los empresarios, y sobre todo a los sistemas financieros a contribuir a crear empleo, sin trampa, sin pérdida de derechos fundamentales.

Porque el paro, junto con la deuda privada y el desahucio de miles de familias es un drama que el sistema debe saber corregir, debe buscar alternativas de rescate como se hace con los bancos en crisis, principales creadores de la situación que vivimos, junto con la sospecha de que estamos ante un gigantesco ataque especulativo al euro y a los sistemas públicos,  por parte de los poderes fácticos e incontrolados del capital especulativo a nivel mundial.

Una vez más, los ayuntamientos reivindicamos a los gobiernos del Estado y las Comunidades Autónomas que nos den competencias y recursos para contribuir a la creación de empleo en nuestras ciudades y mantener la ayuda permanente a las familias necesitadas.

 

Manuel Robles
Alcalde de Fuenlabrada

“Respeto y sensibilidad por lo público” por Manuel Robles

En España estamos asistiendo a una serie de actuaciones del gobierno del PP que demuestran el gran engaño electoral que se ha hecho por parte de este partido y de su candidato, hoy presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Me refiero principalmente a las medidas impositivas y a las medidas de importantes recortes en los servicios públicos, que se están ejecutando en esta primera fase de gobierno, en muchos acaso ya adelantadas por las comunidades donde gobiernan. El PP actúa con la prepotencia e impunidad del que se sabe ganador electoral en casi todo el territorio español, olvidando que ha ganado por la existencia de una grave crisis económico-financiera, que afecta principalmente a la zona euro, y sobre todo porque muchos españoles deseaban ver la posibilidad de comprobar si cambiando el color del gobierno podían ver la salida del túnel, sobre todo de aquellas familias azotadas por el paro. El PP recibió este gran apoyo electoral sobre todo porque sus promesas, su mensajes centrales, hablaban de reducción de impuestos, de no reducir servicios públicos, de generar confianza en los mercados, de que el paro era culpa del gobierno socialista y que  al “día siguiente” de que el PP ganara las elecciones, los españoles comenzaríamos a salir de la crisis, y a generar empleo.

En muy poco tiempo los ciudadanía han podido comprobar que esas promesas electorales eran una burda mentira, y que ahora “donde dije, diego”. Ahora hay más recortes de servicios públicos, ponen impuestos a la mayoría social subiendo el IRPF, y ponen un sobreimpuesto al actual IBI que va  a significar subidas reales del 9% ; reducen por primera vez en su historia el salario mínimo interprofesional, engañan a los pensionistas, benefician a las grandes fortunas y a los especuladores, preparan una reforma laboral a la medida de la cúpula de poder dela CEOE, sacan dinero público para rescatar a las Comunidades de su tremendo déficit, sobre todo donde gobiernan el PP, proponiendo al mismo tiempo acciones judiciales de traca y esperpento. En definitiva se trata de seguir engañando a los españoles con la burda mentira de la “culpa la tiene el gobierno Zapatero, o ahora Rubalcaba, o Chacón”. Ahora la generación de empleo no es un asunto del Gobierno, sino de TODOS, de los empresarios principalmente. En un país serio y competente esta es una trágala que debe admitirse a ningún gobernante.

Pero con ser esto y lo que está por venir la demostración de una mentira y manipulación a toda la ciudadanía, es también muy grave e irresponsable lo que el PP está haciendo con los servicios públicos y sus empleados. Recorte de recursos y servicios, junto con una acción vergonzosa y ruin como es  atacar y desprestigiar al empleado público, y a sus representantes. En el Gobierno Regional dela Comunidadde Madrid, presidido por Esperanza Aguirre, tenemos el ejemplo más descarnado y ofensivo.

Este país no puede permitirse el lujo de hacer recortes en Educación, Sanidad, y Bienestar Social porque es una inversión que tiene retorno y amortización para el progreso de un país.

 Manuel Robles Delgado

Alcalde de Fuenlabrada

“Una cita electoral de extraordinaria importancia” por Manuel Robles

Todos los procesos electorales son importantes por su propio significado, ya que son la expresión de la voluntad soberana de la ciudadanía dentro del sistema del Estado Democrático del que disfrutamos hace ya más de 30 años. Pero esta cita electoral del 20N, precedida por las cercanas elecciones municipales y autonómicas, tiene una importancia decisiva en el devenir de nuestro país, dado el contexto socioeconómico en el que los ciudadanos han sido convocados a las urnas para elegir a sus representantes en el Congreso y de que color político va a ser el Gobierno de la Nación en la próxima legislatura.

Es muy importante que nuestro voto sea la consecuencia de una reflexión bien meditada sobre qué podemos ganar y extraordinariamente relevante sobre qué podemos perder, dependiendo de que obtenemos por un partido o por otro.

Desde el máximo de los respetos a la opción política que tome cada ciudadano, creo que en esta coyuntura hay que pensar con claridad hacia donde nos puede llevar el modelo que salga mayoritario para formar gobierno. Si esta reflexión no se produce de forma sosegada, puede que el voto se dirija a una opción política que no solo no contribuya a salir de la crisis y reducir las dolorosas cifras de paro, si no que haga recortes  de Derechos Sociales y de Servicios Públicos esenciales; que pueden ser irrecuperables, o muy difíciles de recuperar en el futuro.Como les sucedió a países como Inglaterra que después de gobiernos ultraconservadores eliminó derechos y servicios, que ahora se tienen que pagar aquellos que pueden hacerlo y el resto va a servicios de rango asistencial.

El modelo del PP que considero no ha sido transparente en su programa, es todavía más ultraconservador y  ya nos ha demostrado donde gobierna que no sabe crear empleo, y además recorta servicios públicos.

Por ello, creo sinceramente que la opción del PSOE sigue siendo la que puede darnos más garantías de futuro.

En estos momentos, a pesar de que se puedan haber cometido errores, es el Partido Socialista el que está en condiciones de garantizar la defensa del Estado de Bienestar y de Derechos Sociales, junto con su capacidad para mantener a España como país solvente y preparado para salir de esta crisis, que como vemos cada vez afecta a más países de la Unión Europea y del mundo.

Cuando esto se supere estoy seguro que se reconocerán los méritos del gobierno socialista, de Zapatero y de Rubalcaba, que han conseguido para este país progreso social, modernidad, y sobre todo han contribuido de forma muy relevante a la Paz tan ansiada, después de años de terror etarra.

Yo tengo una gran fe en el Partido Socialista, en la capacidad y en los valores de sus candidatos y candidatas. Y sobre todo en su candidato a presidente Alfredo Pérez Rubalcaba. Por esto pido el voto para el PSOE.

Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada

“La crisis no justifica todos los recortes” por Manuel Robles

A estas alturas a nadie se le oculta la necesidad ineludible de reducir déficit público, y plantearnos desde todas los niveles de la administración pública planes de saneamiento y ahorro en las cuentas públicas para garantizar la sostenibilidad del Estado de Bienestar para el presente y el futuro. Esta necesidad debe conjugarse con otra que es difícil y compleja, como es la reducción de la tasa de paro, al menos a corto plazo.

Pero la crisis no debe servir como excusa para que desde los gobiernos conservadores del PP se pretenda introducir elementos perversos de reducción de gasto público en materias tan esenciales como es la educación, la sanidad, o las prestaciones sociales. Podemos y debemos, eso sí, racionalizar su gasto y hacer los servicios más eficientes. Pero no aprovechar la crisis para recortar y desprestigiar lo público y potenciar lo privado a costa de los recursos de todos los españoles.

El mapa político que sale de las urnas del pasado mes de mayo nos dejó una panorámica de gobiernos conservadores del PP, a nivel autonómico y local, casi en la totalidad del Estado Español. No es de recibo que estos gobiernos pretendan utilizar la crisis, o la satanización de los gobiernos anteriores, para introducir recortes drásticos en servicios esenciales y eludir el mandato de las urnas, que no es otro que el gobernar para mejorar la situación de las personas.

En el ámbito de la Comunidad de Madrid hemos tenido el ejemplo más elocuente de estas actuaciones en lo que no es solo una reducción de recursos públicos en Educación, sino algo mucho más grave en el fondo. Hemos asistido a toda una campaña contra la Enseñanza Pública, expresada en el ataque a profesores y sindicatos, difamándolos y tratando de alimentar en la sociedad sentimientos ruines y perversos sobre su labor y su trabajo. No es de recibo en ninguna democracia que los gobernantes difamen a los servicios públicos del Estado y a su tejido social. Eso solo lo hacen aquellos malos gobernantes que, como es el caso de Esperanza Aguirre, tienen además unas ideas muy ultraconservadoras y solo piensan en como pueden potenciar la enseñanza privada confesional sobre la pública.

Estamos en otro proceso electoral de primera magnitud, como son las Elecciones Generales. La ciudadanía debe estar atenta para no ser engañada por aquellos que prometen lo que no pueden dar, lo que no dan allí donde gobiernan. Deben exigir transparencia y claridad a los candidatos y candidatas, para que no ganen votos o las elecciones sin saber que van a hacer realmente si llegasen a gobernar. No es el momento de las subastas de quien da más, sino de quien es más transparente, más directo con la ciudadanía. Y sobre todo quien le garantiza una sostenibilidad del Estado de Bienestar, basado en el reparto progresista y equitativo de la fiscalidad, en función de los ingresos que tenga cada persona. No podemos reducir cargas fiscales a los que más tienen y dejar la carga principal en las rentas del trabajo y en el desamparo a los más desfavorecidos. ESTO NUNCA, BAJO NINGUNA EXCUSA

Manuel Robles Delgado, alcalde de Fuenlabrada

“Algunas reflexiones sobre las pasadas elecciones locales y autonómicas” por Manuel Robles

Los ciudadanos y ciudadanas ejercieron el pasado 22 de mayo su derecho al voto. Es un derecho fundamental, recogido en nuestra Constitución como una garantía de nuestro modelo democrático y como una fórmula participativa, igualitaria, directa y secreta para que la voluntad individual de las personas pueda convertirse en voluntad de los poderes públicos.

Naturalmente, tienen razón quienes proclaman que ejercer el derecho al voto no es suficiente para dotar de contenido real a la democracia. La participación de los ciudadanos y ciudadanas en la toma de decisiones que tanto influyen y condicionan su vida diaria no puede reducirse sólo al ejercicio puntual de este derecho. Pero no por ello hay que olvidar el largo y difícil camino de lucha que ha habido que recorrer en nuestra historia, pasada pero aún muy reciente, hasta conseguir el reconocimiento del derecho de los ciudadanos y ciudadanas a elegir mediante el voto -sin discriminación de sexo, raza o condición social de los electores- a quienes les gobiernen. En efecto, votar no es suficiente, pero tampoco es lo menos importante.

En las pasadas elecciones locales y autonómicas han confluido varios factores que, a mi juicio, han orientado la participación y la voluntad ciudadana hacia un resultado que poco tiene que ver con el objeto concreto de esta última convocatoria electoral. La grave situación económica que estamos padeciendo y el hecho de que se esté acusando al actual Gobierno Central de una mala gestión de la crisis, es el factor más importante de todos, y ha sido el principal argumento del Partido Popular no sólo para intentar cambiar el significado del voto y el signo de los resultados, sino, ya de paso, para no tener que dar explicaciones de su gestión en los ayuntamientos y comunidades autónomas que gobernaban ni contar abiertamente cuáles son sus verdaderas intenciones para el futuro.

Que se haya votado en clave nacional explica, en mi opinón, que, siendo unas elecciones locales y autonómicas, hayan salido beneficiadas algunas candidaturas de derecha plagadas de sospechas e imputaciones de presuntos delitos, y que candidatos desconocidos con programas inexistentes hayan salido vencedores en muchos municipios de nuestro entorno y del resto del país. En cualquier caso, la grandeza de cualquier proceso electoral, desarrollado en libertad, es que, sean cuales sean los motivos de los electores para votar, al final el resultado es consecuencia de la opinión de la mayoría.

A quienes han obtenido peores resultados que los esperados, corresponde reflexionar y hacer un análisis en profundidad de esta situación, no sólo para superar con trabajo y nuevas ilusiones los posibles puntos débiles de la labor desarrollada hasta ahora, sino para identificar cuáles son las causas, conscientes o inconscientes, propias o ajenas, que han movido a la ciudadanía a castigar a unos y a premiar a otros.

También quienes han salido favorecidos, si no es mucho pedirles, deberían hacer su análisis, mirarse las entrañas y no el ombligo, tomar distancia con los pies en el suelo para entender el verdadero significado de lo que ha sucedido y no olvidar que la verdadera hoja de ruta de cualquier cargo público es el interés general de la ciudadanía.

Manuel Robles, Alcalde de Fuenlabrada

“El ayuntamiento de Fuenlabrada y el valor del gasto social” por Manuel Robles

La principal apuesta del Equipo de Gobierno que presido es hacer que Fuenlabrada sea ante todo una ciudad para las personas, a la medida de sus necesidades, inquietudes y expectativas.

Por esa razón, aunque nuestros presupuestos municipales se caracterizan año tras año por la austeridad y el riguroso control del gasto, constituyen siempre nuestra principal prioridad, al margen de nuestras limitaciones competenciales en algunos ámbitos, las políticas de carácter social y, al mismo tiempo, los planes de formación y fomento del empleo.

Si anteponer ambos objetivos es ya una seña de identidad inseparable de nuestro proyecto de gobierno, entendemos que con mayor razón debemos incrementar nuestro esfuerzo y nuestra apuesta en momentos de especiales dificultades para los fuenlabreños y fuenlabreñas.

Como es natural, para llevar a la práctica una política que busca el bienestar de los vecinos y vecinas, no bastan las palabras. Hay que acudir al fondo de la realidad, conocer y abordar los problemas desde su raíz, y poner sobre la mesa las herramientas necesarias para darles solución. Es decir, hay que ampliar los recursos, en definitiva, el presupuesto destinado a cubrir las necesidades sociales en la ciudad.

En este tema, a los ciudadanos y ciudadanas de a pie no les vale que las diferentes Administraciones discutan sobre cuáles son las competencias de cada cual, pero creo que, como Alcalde de un Ayuntamiento que está comprometido con sus problemas y que está redoblando sus esfuerzos económicos y de gestión para atenderlos adecuadamente, es un acto de justicia, en primer lugar con los fuenlabreños y fuenlabreñas que pagan sus impuestos, denunciar una vez más los continuos recortes  que el Gobierno de la Comunidad de Madrid está aplicando a todas las políticas que tienen que ver con el bienestar social, el fomento del empleo y las inversiones que esta ciudad necesita.

En concreto, la progresiva disminución de los ingresos provenientes de la Administración Autómica nos ha obligado a incrementar el presupuesto de Bienestar Social en un 150 %, lo que supone un millón de euros más de presupuesto exclusivamente municipal, para, por un lado, compensar los recortes de la Comunidad de Madrid y, por otro, atender una mayor demanda de servicios fundamentales para cubrir las necesidades básicas de las familias. Asimismo, hemos ampliado las ayudas complementarias para libros de texto a la Educación Secundaria y tenemos previsto extenderlas a la Educación Infantil para el próximo curso.

Es una evidencia, pero desgraciadamente hay que seguir recordándolo. Cuando se está viviendo una época de crisis económica, todas las familias la sufren en mayor o menor medida, y , sin duda, quien más la sufre es quien menos tiene. En la manera de actuar en consecuencia es donde se ve la diferencia entre las distintas formas de gobernar.

Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada

“El ayuntamiento de Fuenlabrada y la inversión en el futuro” por Manuel Robles

Estamos viviendo una época llena de dificultades, tanto para los ciudadanos y ciudadanas como para las instituciones, que está poniendo a prueba la fortaleza de nuestro engranaje social y económico y, en definitiva, de nuestro modelo de vida. La crisis actual ha roto esquemas aparentemente consolidados y ha hecho tambalear los puntales de una situación que hasta hace no mucho tiempo podía parecer estable o, al menos, controlada.

En ese mismo escenario, los Ayuntamientos, en su labor de planificación y gestión diaria, han tenido que echarse al hombro una carga especialmente pesada y difícil de llevar, teniendo en cuenta que son la Administración más cercana a las personas y, por tanto, a las necesidades y dificultades de su vida cotidiana. Además, los Ayuntamientos, incluso en tiempos de bonanza, tienen en su caja de herramientas un repertorio de competencias muy reducido en algunos ámbitos y un caudal de financiación manifiestamente insuficiente para afrontar de manera adecuada los problemas de los ciudadanos y ciudadanas.

Y hay otra dificultad añadida. Siendo conscientes de que cuando los problemas tienen un rostro reconocible y cercano no es posible mirar para otro lado ni poner tierra de por medio, los Ayuntamientos deben resolver la paradoja de que, precisamente, cuando más aprietan las dificultades es cuando más medios habría que poner para superarlas.

El Ayuntamiento de Fuenlabrada, naturalmente, no está al margen de esta situación. La crisis económica también pone palos en la rueda de nuestro quehacer diario y de nuestros proyectos de futuro, porque no sólo tenemos que articular y optimizar nuestro presupuesto sin renunciar a nuestro objetivo de trabajar por el desarrollo integral de la ciudad y el bienestar de los fuenlabreños y fuenlabreñas, sino que además hemos tenido que superar con nuestros propios medios la congelación de las ayudas por parte de la Comunidad de Madrid, a la que las necesidades y los problemas de los ciudadanos y ciudadanas parece tocarles más de lejos.

No tenemos ninguna fórmula mágica, pero seguramente nuestra capacidad de echarle un pulso a la crisis tiene que ver con una cultura presupuestaria basada en firmes criterios de ahorro y en una rigurosa búsqueda de recursos, que nos permite ser, en la región de Madrid, el Ayuntamiento de más de 50.000 habitantes con menor nivel de endeudamiento.

Esta gestión eficiente nos ha brindado la posibilidad de invertir en la mejora de nuestra ciudad más de 52 millones de euros de presupuesto municipal en los últimos cuatro años, y nos va a facilitar seguir invirtiendo con ese mismo objetivo y, por tanto, con el de favorecer la creación de empleo, además de mantener el gasto social. Creo modestamente que, en este caso, huir de la crisis hacia delante es hacer camino hacia el mejor futuro posible.

Manuel Robles, Alcalde de Fuenlabrada