“Reforma Laboral: más paro, menos derechos” por Javier López

En eso, simple y llanamente consiste la famosa Reforma Laboral.  Mira que el PP intenta explicar, a base de utilizar sus televisiones públicas y privadas un pastón en tertulianos, las bondades del decreto impuesto.  Y sin embargo todo el mundo entiende con meridiana claridad que, antes, te despedían con una indemnización de 45 días por  año trabajo y ahora con 20 días por años.

Está claro que, a partir de la Reforma Laboral, el despido es más barato y el trabajo también lo es.  Se crea un nuevo contrato subvencionado con un año de prueba.

Si no le gustas al empresario te vas a la calle y sin indemnización alguna.  Luego puede contratarte de nuevo con el mismo contrato y un año de prueba.

Si enfermas y para tu desgracia faltas 9 días en dos meses, te vas a la calle con indemnización de 20 días.

Si la empresa gana dinero, pero vende o ingresa, menos te vas a la calle con 20 días, o te bajan el salario, o te cambian la jornada, o te trasladan a otra ciudad, o te bajan de categoría.

El empresario puede incumplir el convenio si vende menos, o si ingresa menos.

El empresario puede poner en marcha un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), sin autorización alguna y utilizando para ello recursos públicos a su libre albedrío.

¿Se creará empleo?  Claramente NO y el mismo gobierno y los empresarios lo reconocen.

¿Aumentará el paro? Lo que es más fácil es despedir.  El empresario sólo crea empleo si la economía crece y no lo va a hacer.  Por lo tanto el paro seguirá creciendo.

Ya sólo faltaba un responsable de la CEOE reclamando que se le quiten las ayudas a los parados que no acepten un puesto de trabajo en Laponia.  Un comportamiento inmoral.

En fin, alguien ha perdido la cabeza y no somos los trabajadores y trabajadoras, ni la ciudadanía, que salimos a las calles el pasado 19 de Febrero de forma libre, pacífica y masiva.

Ese alguien debería inmediatamente reunirse con empresarios y sindicatos y recuperar una negociación que recomponga en las empresas unas relaciones laborales asentadas en el derecho y la justicia.

El 29 F lo volveremos a exigir en la Puerta del Sol.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid 


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“¿Qué traen las maletas del PSOE madrileño de Sevilla?” por Jorge Rodríguez

Escribir algo nuevo sobre lo sucedido en el 38 Congreso del PSOE es algo harto difícil. Todo el mundo sabe que tenemos un nuevo Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba, y un documento estratégico, elaborado y debatido entre los militantes, que se convierte en la primera piedra del proyecto socialdemócrata que se lanza para recuperar el Gobierno de España.

En este contexto los socialistas madrileños traemos de Sevilla las maletas llenas de mensajes, propuestas, anécdotas y experiencias. Todo esto, una vez desembarcados en la Estación de Atocha, ha quedado ciertamente confuso por las informaciones de candidatos alternativos a la dirección del PSM y por balances de perdedores o vencidos alejados de la realidad. No es casual. El proceso de democracia interna que se vive en el PSOE sorprende a propios y extraños, dejando en mal lugar la “dedocracia” de unos y las propuestas demagógicas de otros. Muchos son los que hablan, pero solo el socialismo el que actúa de manera ejemplar.

Pero ya les digo que quiero hablarles de cosas que pasaron en Sevilla y no les contó nadie. Por ejemplo, que Tomás Gómez defendió la libertad de voto de los delegados, que apostó por el modelo francés para mejorar los procesos de democracia interna del PSOE, que fue el centro de los medios de comunicación o el referente de muchos militantes de base que, cuando le escuchan, se sienten representados por sus palabras.

Su liderazgo vuelve intacto a Madrid. Su proyecto, el de todos los socialistas madrileños, fortalecido por la presencia de varios compañeros y compañeras en la Comisión Ejecutiva Federal. E intactas sus ganas de ganar Madrid para el proyecto socialista y de progreso que encabeza Alfredo Pérez Rubalcaba. El norte de Madrid estuvo muy bien representado. Especial referencia quiero hacer a Oscar Cerezal, quien abanderó en las diferentes comisiones la defensa de los pequeños municipios, y a Pilar Sánchez Acera, que supo comportarse como una buena socialista y defender su proyecto desde el debate y la propuesta. Narciso Romero por San Sebastian de los Reyes, Miguel Aguado de Tres Cantos o compañeros de Soto del Real trabajaron duro para que el socialismo madrileño saliera fortalecido de Sevilla.

Y sí, me dirán, mucho cuento pero… ¿Habrá candidato alternativo a Tomás Gómez en Madrid?
Pues sinceramente, no lo se. Entra en los cálculos de un partido democrático. Es posible en un PSOE que confronta proyectos. Pero, sea cual sea la situación que vivamos en el próximo Congreso Regional, no tengo dudas de que volverá a ganar el PSOE, su democracia interna y su proyecto de progreso para los ciudadanos. Unos creemos que el socialismo madrileño está bien representado por Tomás Gómez.

Los militantes y ciudadanos de Madrid también así lo creen. Pero, pase lo que pase, que nadie nos robe el derecho a opinar y pensar en libertad. Si hay más de un candidato, que viva la democracia. Y cuando decidamos, a trabajar todos juntos por Madrid y por España.

Jorge Rodríguez
Portavoz PSOE Algete

“Gallardón” por Ángel Garrido

Los admiradores de Borges -uno de los escasos escritores que cambiaron para siempre el uso del español- sabemos que a priori no hay nada más sencillo que imitar su estilo, pero a la vez, nada más difícil que probar a hacerlo y que el resultado del intento resulte en cosa distinta que una triste caricatura del mismo.

Ocurre lo mismo -mutatis mutandis- con el flamante Ministro de Justicia y hasta hace pocas fechas Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Un hombre con una simbología de acción y un discurso político tan propio, que es casi imposible intentar integrar parte de ese discurso o esa dinámica, sin que quede de inmediato manifiestamente claro que se está “imitando” a Gallardón.

Gallardón, como Borges, sólo hay uno y sólo él es capaz de imitarse a sí mismo con garantía de éxito y brillar incluso en aquellos escenarios donde la luz es tenue o casi inexistente. Como muestra, sirva la batería de propuestas que ha lanzado en relación al Ministerio que administra y que han causado una auténtica conmoción en la opinión pública, aplicando lo que parecía ser hasta la fecha el menos común de los sentidos en el ministerio, ésto es, el sentido común.

A los políticos con personalidad, independientemente de su ideología y condición, se les admira y se les odia en proporciones no semejantes -los admiradores son mayoría- pero sí de intensidad muy similar. Pueden a veces contar con menos admiradores fervientes en sus propias filas, pero como escribió José Bianco, “la única estima que cuenta para un hombre inteligente es la estima del adversario”.

Yo he tenido la fortuna de poder trabajar con Alberto Ruiz Gallardón y he tenido también la suerte de poder discrepar en alguna ocasión con él y hacerlo siempre recibiendo por su parte el trato elegante que caracteriza a los grandes. Paradójicamente, a raíz de una de esas discrepancias, tuve la ocasión de almorzar en privado con él. El entonces Alcalde de Madrid y mi jefe de filas, sin necesidad alguna por su parte, me comentó abierta y francamente sus opiniones en muchas materias y me expuso un cronograma de futuro para nuestra ciudad y nuestro partido, que tengo que decir se ha cumplido punto por punto.

Sólo conozco dos políticos para los que sé a ciencia cierta que el mejor regalo que se les puede hacer es un libro, una es mi querida amiga y delegada del Gobierno Cristina Cifuentes; el otro es Alberto Ruiz Gallardón, así que le regalé uno en aquella comida. Se trataba de la bonita edición de “Olímpicas” de mi admirado poeta Juan Antonio González Iglesias. Gallardón, con la suerte o el instinto de los lectores impenitentes, lo hojeó y se detuvo en su página 19, me miró y dijo algo así como “menuda frase”. Eran las dos primeras líneas del poema ‘Contra derrota’ y dicen así: “La derrota ya tiene suficientes enamorados”. Gallardón no es, afortunadamente, uno de ellos.

Ángel Garrido García, presidente del Pleno del Ayuntamiento de Madrid

A veces “deliran”

Cuando escuché ayer la propuesta de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la que animaba a los ciudadanos a dedicarse, de forma gratuita, a poner en funcionamiento los servicios municipales que están paralizados por falta de presupuesto, me quedé helado. Pero, a continuación, cuando justificó dicha propuesta con el argumento “deberíamos todos devolver a la sociedad lo que ésta nos ha dado”, pasé del frío al calor. Parece ser que para la alcaldesa de Madrid, los sevicios municipales nos los han regalado a los ciudadanos, no los hemos pagado con nuestro impuestos. En fin, con esta profundidad de conocimientos de cómo son las cosas, vamos apañados. Y esto, es sólo el principio.

“LosdeMadrid” por Adolfo Suárez

A raíz de la victoria de Rajoy en las elecciones generales, mucho me temo que los de Madrid, o algunos de ellos al menos, empezaremos a sufrir de manera más intensa uno de los males que más me suelen disgustar en las conversaciones que mantengo con gente de fuera de esta ciudad o en las noticias o comentarios que provienen de esos mismos lugares. Y es que esa frase, la del título, comenzará a circular por los corrillos como si Bisbal hubiera metido otra vez la pata o la Sinde hablase de nuevo sobre su famosa ley. “Los de Madrid” se convertirá en el comienzo de toda una gama de frases que nos hará cómplices, si no ejecutores, de todos los males y maldades posibles. LosdeMadrid subiremos o bajaremos los impuestos, cerraremos instituciones, recortaremos presupuestos y dejaremos sin atender necesidades.

Por más que me miro el árbol genealógico, no me encuentro el Rajoy por ninguna parte. Por mucho que busco entre los sobres que me manda el banco, no encuentro el correspondiente a la nómina de Génova o Moncloa. No hay manera que me encuentre la cartera de ministro o la carpeta de subsecretario.

Los de Madrid no gobernamos el resto de España. Bastante tenemos con lidiar con los problemas surgidos de tener alojados a quienes lo hacen, sean de un color u otro, de Ferraz o de Génova. Los de Madrid no decidimos más allá de nuestra Asamblea o de la parte proporcional de los diputados, y ni siquiera el hecho de que terminen siendo del partido que sean significa que todos los habitantes de la Comunidad se orienten en ese sentido. Los de Madrid no nos llamamos todos Gallardón, Zapatero, Esperanza o Rubalcaba. Madrid, la ciudad, sus habitantes, no dictan las leyes, lo hace el gobierno que tiene su sede en Madrid.

No me quejo especialmente de que mi ciudad sea la capital de España, y no porque yo sea muy “español”, en la peor acepción de la palabra. Eso trae muchas cosas buenas, inherentes a que su nombre es más conocido internacionalmente, por ejemplo, o incluso a su oferta cultural o de ocio. La parte que me gusta de Madrid por ser una gran ciudad, una ciudad cosmopolita, probablemente no existiría si no fuera por esa condición. Estoy orgulloso de la historia de mis plazas, de los cuentos de Reyes, Alatristes, rufianes y princesas que zigzaguean por sus patios.

No me importa aguantar que si los vendedores de zapatillas verdes de Aguasfrías de la Rotonda piensan que están siendo atacados sus derechos se vengan para el ministerio correspondiente y me cierren la calle para que protesten a gusto. Es un precio a pagar por ser la capital. Pero si me importa que se piense que todos los que estamos fuera de ese ministerio cualquiera, hemos hecho algo para ello.

Que conste que pasa igual en todos los sentidos. Que también mucha, demasiada gente de esta ciudad tiende a opinar sobre losdecataluña o sobre losvascos de la misma manera. Al mismo saco todos, que ahorramos saliva, que está la vida mal, o algo asi. Y así, precisamente, nos perdemos a las personas, a las miradas, a las sonrisas, a las birras. Las de Madrid, Cuenca, Barcelona o Cochinchina. Personas. Miradas. Sonrisas.

LosdeMadrid, losdecualquierlado, somos ante todo eso, “los”, que para eso está al principio de la frase. Escúchame primero, ponte a este lado de la barra con una cerveza o un café, y mira a ver si nos entendemos. Y que “losdeMadrid” sean los churros, los madroños o los chotis.

Adolfo Suárez, escritor (Cosecha del 66)

“El paro devora a Madrid” por Francisco Javier López

El paro y su evolución en Madrid empieza a ser algo indecente.  Mientras, Esperanza Aguirre culpa al de la ceja y Arturo Fernández reclama un “gobierno fuerte”.  Algo así como “Contra el paro mano dura”, por lo que pudiera pasar.

Es indecente que en un trimestre como el de verano, la Encuesta de Población Activa indique que Madrid es campeón del paro en España con 28.100 parados más y con 71.000 empleo menos.  Madrid tiene ya 573.000 personas paradas y un 17 por ciento de paro.

Es fácil justificarse diciendo que la media de paro en España es del 21,5 por ciento, pero nada en la estructura productiva madrileña justifica que dupliquemos la tasa de paro media en Europa.  Hace tan ´solo cuatro años, antes de la crisis, el paro en Madrid no llegaba al 7 por ciento.

Somos los campeones del crecimiento del paro en España.  No es tolerable que en un trimestre el paro haya crecido un 5,2 por ciento y eso que el Presidente de la CEIM cantó en pleno verano los beneficiosos efectos de creación de empleo que produjo la visita del Papa.

De los 71.000 empleos perdidos, y son ya 280.000 los empleos destruidos desde que empezó la crisis, la mayoría son empleos de mujeres (-67.000) y la mayoría en los Servicios (-57.000), aunque llama la atención que la desmantelada construcción siga perdiendo 21.000 empleos.

Ni la mano dura de Arturo, ni la cejafobia de Esperanza Aguirre aportan solución alguna.

La situación es tan grave que Esperanza Aguirre debería convocar una reunión de urgencia del Consejo de Madrid, donde se encuentran, empresarios, sindicatos y Gobierno Regional para afrontar el problema del paro.  Sobre todo teniendo en cuenta que de las 573.000 personas paradas, son ya 275.000 las que no cobran ningún tipo de prestación por desempleo.

Miles de dramas familiares que Esperanza Aguirre no puede esquivar.  Madrid ha caído a niveles de ocupación de 2005 y alcanza la mayor tasa de paro de todos los tiempos.

Esperanza Aguirre le entregó las responsabilidades de empleo a la Consejera de Educación Lucía Figar, pero la Consejera se ha enfrascado en un Conflicto Educativo, con camisetas verdes de por medio, que impide atender al problema primero de los madrileños, el empleo y el paro.

Hay que atrapar al toro por los cuernos para derribarlo.  Hay que crear un mecanismo que recupere el papel que realizaba el defenestrado Servicio Regional de Empleo, especialmente en la atención a los parados y promoción de empleo.

La Consejera Lucía Figar, debería pacificar cuanto antes, el Conflicto Educativo, para acometer el primer problema para Madrid y los madrileños, el del paro, negociando un Plan de Choque que luche por mantener el empleo, crear nuevos puestos de trabajo y proteger a las personas desempleadas y sus familias.

Creemos, igualmente, que no es posible combatir el paro sin mantener los capítulos de inversión en los Presupuestos Regionales.  Los capítulos que pueden reactivar la economía, sin debilitar los capítulos de gasto social, que contribuyen a mantener la estabilidad y cohesión social del país.  Es el único camino

Francisco Javier López Martín, Secretario General de CCOO de Madrid

“Aguirre me mata” por Lidia Fernández

Aguirre me mata. Estoy tan tranquila en mi casa y me entero de que vuelve a la carga con una propuesta que ya hizo en 2003: listas abiertas y dividir la Comunidad de Madrid en circunscripciones.

Lo mejor es el argumento: quiere dividir en circunscripciones para que el voto valga lo mismo en cualquier parte del territorio. Se le “olvida” señalar que lo que garantiza que el voto de un madrileño valga lo mismo tanto si vive en Pozuelo como si lo hace en el distrito de San Blas es, precisamente, que Madrid es una circunscripción única. Se trata de un argumento tan falaz, como el que dió cuando privatizó el Canal de Isabel II, aquel de que lo hacía para que el agua fuese propiedad de los madrileños.

Tampoco señala Aguirre que, para conseguir este objetivo, no le basta su mayoría absoluta, sino que requiere de reforma del Estatuto de Autonomía y, por tanto, una mayoría cualificada. En 2005 no logró este objetivo porque PSOE e IU se opusieron. Espero que esta vez, los tres grupos de la oposición también se opongan (y no tengamos debilidades como aquella que hizo al PSM abstenerse a la privatización del Canal por una cuestión de responsabilidad).

No tendrá temas más importantes de los que preocuparse??

Lidia Fernández, responsable de Comunicación IU Comunidad de Madrid