“Lista de Espera Quirúrgica sin prisa pero sin pausa” por Francisco Javier Blázquez

FOTO_JAVIERBLAZQUEZLa lista de espera quirúrgica en la Comunidad de Madrid se ha convertido en una preocupación para los usuarios y los gestores de la sanidad madrileña, que en los últimos meses ha ido creciendo y superando los prometidos 30 días de espera. De hecho, este dato ha pasado de ser una  promesa electoral, que hizo Esperanza Aguirre en 2003 para mejorar la respuesta de la sanidad para con los ciudadanos, a ser uno de los instrumentos de medida para valorar si la sanidad funciona o no correctamente. Los recortes y las huelgas han sido la principal justificación del aumento de la espera para ser intervenido en los hospitales públicos madrileños.

Las intervenciones quirúrgicas programadas y no urgentes, se llevan a cabo mediante un sistema de lista de espera donde el cómputo de los 30 días no comienza a contar a partir del momento en que el médico especialista recomienda la intervención quirúrgica, sino que empieza después de ser visto en la consulta de anestesia y una vez realizadas todas las pruebas preoperatorias. La segunda circunstancia que condiciona estos 30 días, es que el paciente no rechace la primera opción de hospital dónde le ofertan que puede ser operado, tanto público como privado, porque si así fuese pasarían a una lista que Sanidad llama “pacientes que voluntariamente han preferido mantenerse en espera para ser intervenidos en el hospital de su elección”, que de media aguardan unos 100 días, según los últimos datos. Por tanto, en realidad es un porcentaje limitado de pacientes el que se beneficia de las operaciones exprés.

Esta es la compleja situación creada para garantizar la prestación sanitaria supone una carrera de fondo para el día a día en los hospitales madrileños, donde existe un gran desequilibrio entre los resultados obtenidos en los distintos tipos de hospitales públicos, donde sin ya existir las famosas peonadas de tarde, hay hospitales con una ocupación quirúrgica y un rendimiento fabulosos y otros que continúan derivando pacientes a hospitales privados concertados para sacar a flote los números. Y esto es porque, en un sistema público no deben existir diferencias ni desequilibrios en las dotaciones ni en los resultados. A todos los hospitales por igual se les debe rendir las mismas cuentas, atendiendo a sus particularidades.

Por otro lado, hemos pasado de una situación poco rigurosa de turismo sanitario, con un sistema público demasiado solidario y de puertas abiertas, donde ciudadanos de otros países se han beneficiado de las coberturas del seguro público español, a una situación actual dónde se miden los resultados por el tiempo que le tardan a uno en operar. Los extremos nunca son buenos, la virtud está en el término medio y también hay que valorar que a veces no es el tiempo el que puede garantizar un buen resultado, sino que el trato personalizado de los  sanitarios, la comodidad del paciente y la confianza en tu hospital está por encima de todo.

El tiempo de espera para ser intervenido ha pasado de ser un buen propósito político, a ser una vara de medir de la buena o mala gestión de la administración pública sanitaria. Hay que tener en cuenta, que descartando el caso de las intervenciones quirúrgicas urgentes, no todas las dolencias tienen que ser resueltas con la misma celeridad. Existen muchos pacientes que llevan años con un problema concreto de salud y vigilado por su médico, como puede ser el caso de un juanete, una desviación del tabique nasal o una catarata, dónde una vez valorado por el médico especialista y el paciente ha decidido operarse, el sistema público debe garantizar la intervención pero en unos plazos razonables, lejos de la prisas. Todo esto es educacional y requiere conciencia social y una buena gestión.

Francisco Javier Blázquez Molina
Periodista y diplomado en Enfermería
Anuncios

Compromiso con la lucha contra los recortes y las privatizaciones en la Sanidad Pública

Manuel RoblesA lo largo de todas estas fechas hemos asistido y estamos asistiendo a una amplísima protesta social contra los recortes de un gobierno conservador que ha engañado a la ciudanía y que está utilizando la crisis como la coartada perfecta para desmantelar el Estado de Bienestar en sus servicios más básicos y esenciales para el progreso igualitario de las personas, independientemente de su naturaleza o condición: la Educación y la Sanidad como servicios esenciales, junto con otros servicios de naturaleza asistencial, o de cobertura a las familias más necesitadas son los que están siendo atacados por el modelo de gobierno y de “Estado privatizado” que quiere el PP para España.

He tenido la ocasión y el orgullo de participar  en varios escenarios de esta protesta, en unos casos como participante y en otros para llevar, como alcalde, mi solidaridad y apoyo a estos colectivos que luchan por defender lo que es de todos. El más reciente de ellos el que han protagonizado los colectivos profesionales de la Sanidad Pública madrileña, de los sindicatos y del movimiento asociativo, ante las medidas de recortes, de copago en farmacia, y de privatizaciones  que el Gobierno Regional presidido por Ignacio González está haciendo en la  Comunidad de Madrid, que es la continuación de lo ya iniciado en anteriores legislaturas por su antecesora Esperanza Aguirre.

Quiero dejar patente mi compromiso con estos movimientos sociales y al mismo tiempo haré todo lo posible para que las medidas del PP no afecten al Hospital de Fuenlabrada en la medida que lo están haciendo en otros hospitales. El  Hospital de Fuenlabrada que a pesar de los recortes son los profesionales sanitarios los que mantienen la calidad asistencial que prestan a los vecinos y vecinas de Fuenlabrada y de otros municipios. Y que es el resultado de una histórica reivindicación vecinal y política de nuestra ciudad.

El PP trata de implantar en la Región de Madrid el MODELO ALCIRA que ha demostrado no solo su ineficacia asistencial, sino que ha encarecido y rebajado  considerablemente la calidad de la atención sanitaria con un enorme coste en subvenciones y rescates a las empresas privadas que se han aprovechado de un trato de favor con estos fondos y equipamientos sanitarios públicos. Por lo tanto, lo que verdaderamente es falso es la argumentación del actual presidente de la Comunidad de Madrid contra estos movimientos sociales y  tratar de engañar a la ciudadanía ocultando las privatizaciones y las consecuencias que a corto, medio y largo plazo van a tener sobre los ciudadanos de toda la región de Madrid.

No podemos permitir el desmantelamiento de la Sanidad Pública. Y menos el modelo que a corto y medio plazo está trazando el PP, consistente en dar a la privada el negocio de la salud a costa de lo público. La Sanidad Pública es viable sobre todo si se gestiona bien y se cree en ella. Quiero terminar recordando el famoso poema atribuido a Bertolt Brecht “ Primero se llevaron a….. y no dije nada…me llevan a mi, pero ya es demasiado tarde”, sencillamente para que no dejemos de protestar por lo que es un derecho y una conquista social de muchos años.

Manuel Robles Delgado 
Alcalde de Fuenlabrada