“El ‘precio’ de los tratamientos de reproducción asistida” por J. Alonso Zafra

FOTO_JORGEALONSOZAFRAEste no es el tema sobre el que mas me gusta escribir, pero desde hace tiempo creo que es oportuno poner en orden ciertas ideas que, por el curso de los acontecimientos, creo que se están desvirtuando.

Como médicos, nuestra actividad profesional se dedica al cuidado de la salud de nuestras pacientes. Este objetivo se alcanza mediante aplicación de conocimientos y experiencia que se obtienen a lo largo de un largo periodo de formación (un mínimo de 10 años para mi especialidad) y de la experiencia adquirida durante los años de ejercicio profesional. En el caso de la reproducción asistida, esto no es suficiente para poder ofrecer una asistencia completa. Los equipos asistenciales cuentan con embriólogos altamente especializados que adquieren conocimientos y habilidades, también a los largo de años de formación, diplomados en enfermería  especializados, psicólog@s que proporcionan apoyo y un largo etcétera.

Todos estos profesionales ponen al servicio de los pacientes una tecnología enormemente compleja que abarca desde fármacos seguros y eficaces, medios y material para la obtención, clasificación, manipulación y conservación de los gametos y embriones, todo ello dentro de los límites y condiciones que impone una legislación europea que tiene como objeto garantizar la seguridad y trazabilidad de todas las muestras biológicas que se manipulan en nuestros centros.

Es imposible determinar el valor económico de la obtención de un embarazo que da lugar al nacimiento de un niño sano. No tiene precio.

Por esto cuando hablamos de compensación económica o ‘precio’ de los tratamientos de reproducción asistida, como en el resto de los tratamientos médicos, hablamos de ‘honorarios’. Este sustantivo responde a la compensación por los medios puestos al servicio de la obtención del objetivo, nunca por la obtención del mismo. Esto es un principio ético y legal básico que afecta a toda nuestra actividad. Por esto no es legal y contraviene los principios éticos, la asociación de los precios a los resultados de los tratamientos.

Nuestro deber es poner a disposición de nuestros pacientes todos los medios, conocimiento experiencia, profesionales, tecnología .. para conseguir su objetivo. Con proporcionalidad de medios, atendiendo a la indicación médica y con el principio básico de ‘no maleficencia’, es decir con la máxima seguridad o el menor riesgo posible, tanto para las personas que se someten a los tratamientos como para la posible descendencia, que muchas veces es olvidada en esta reflexión.

Entiendo por tanto que se puedan ajustar los costes rediciendo los gastos en cuestiones superfluas o que no han demostrado su eficacia según los principios científicos de la medicina basada en la evidencia debe ser un objetivo de la gestión y organización de nuestros centros y procesos, de esta manera ofrecer precios mas asequibles. No entiendo, sin embargo, los eslóganes que publicitan tratamientos baratos con prefijos comerciales confusos (‘mini’ ‘easy’ ‘friendly’..) que proponen procesos en los que se prioriza el ahorro económico (a primera vista) sobre otros principios que deben ser fundamentales e imprescindibles en todos los casos. Esto es asistencia sanitaria, no vendemos comida rápida. Dicho de otra manera, cada intento, cada tratamiento, cada paciente en todos los momentos debe obtener aquello que le ofrezca el mejor resultado con el menor riesgo, es decir, el tratamiento indicado. Aunque el aspecto económico sea importante, que lo es , no debería ser el que predominara sobre los argumentos asistenciales y científicos para llevar a cabo los estudios o tratamientos de fertilidad.

Dr. J. Alonso Zafra

Instituto para el Estudio de la Esterilidad

www.estudioesterilidad.com

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“Sobre la prohibición de algunos alimentos en el embarazo” por J. Alonso Zafra

FOTO_JORGEALONSOZAFRACirculan rumores, algunos de ellos promocionados por los propios profesionales sanitarios, sobre que se puede o no comer durante el embarazo para prevenir una enfermedad llamada ‘toxoplasmosis’.

Es una enfermedad que afecta a los humanos que ingieren productos contaminados con ooquistes o quistes tisulares, que son estadíos del ciclo vital del parásito. Los ooquistes proceden de las heces del gato y pueden contaminar verduras, pastos y agua de riego, también pueden ser transportados por moscas y otros insectos. De ahí la primera recomendación para prevenir esta infección, la higiene de utensilios, manos y el lavado de verduras que se consumen crudas.

Los quistes tisulares, se encuentran en productos animales, carne, vísceras e incluso leche. Desaparecen con la cocción y son sensibles a la congelación, desaparece cuando la carne alcanza los 65 grados centígrados en todo su espesor o se ha congelado por debajo de -20 º C. De esta parte vienen la mayoría de las confusiones. No puede encontrarse en el pescado crudo o ahumado, por tanto no se debe excluir de la dieta de las embarazadas que no han pasado la enfermedad.

En cuanto a los lácteos, se deben evitar los preparados con leche cruda (no pasteurizada) atención a las etiquetas.

En relación a la carne, todos sabemos lo que es carne cruda, la confusión aparece cuando hablamos de embutidos y en este grupo se incluyen todos. Tened en cuenta que muchos son cocidos, por tanto no hay ningún motivo para excluirlos de la dieta. El mas polémico es el jamón. Se han realizado trabajos científicos que han demostrado la ausencia de quistes tisulares en el jamón ha sido curado al menos 6 meses. Esto significa que este alimento no transmite la enfermedad, sin embargo, se sigue recomendando retirar de la dieta de las embarazadas con riesgo de padecer la enfermedad durante el embarazo.

Para resumir, los consejos serían

  1. Evitar el contacto con gatos que cacen (sobre todo con sus deposiciones). Los gatos que no cazan y solo comen pienso no tienen riesgo de transmitir la enfermedad.
  2. Comer la carne bien hecha, incluidas las hamburguesas. Se debe alcanzar una temperatura de más de 65 grados en todo su espesor. También es efectivo tenerla congelada por debajo de 20 grados.
  3. Utilizar guantes cuando se manipule la tierra, jardines, plantas, huertas. Es conveniente usarlos para preparar alimentos, especialmente vegetales y cualquier alimento crudo.
  4. Evitar ingerir verduras o vegetales crudos o sin lavarlos muy a fondo previamente.
  5. No tomar huevos crudos y evitar la leche no pasteurizada.
  6. Lavarse bien las manos, los utensilios y superficies expuestas a carne o verdura cuando se ha realizado cualquiera de las actividades anteriores.

Y nada más, no complicaros mas la vida y disfrutad del embarazo, es una de las etapas mas bonitas de la vida.

 

Dr, J Alonso Zafra
Instituto para el Estudio de la Esterilidad
www.estudioesterilidad.com

 

“Consejos de parte de mi médico” de Alonso Zafra

FOTO_JORGEALONSOZAFRAEn muchas ocasiones habréis sugerido , con la mejor intención, que un consejo que os ha transmitido el médico, puede ser también válido para vuestra amiga, hermana, conocida … Otras veces al contrario, habéis recibido consejos de quien, con toda certeza sabe que el consejo que sirve para ella, sirve también para ti.

Lo que ocurre con esos consejos es lo mismo que con las noticias, a medida que van pasando por las personas, que se interpretan, se modifican, se completan y al cabo de un tiempo no se parecen en nada al original.

Un ejemplo de esto es el consejo que habitualmente se da a las embarazadas que no han pasado la toxoplasmosis para que eviten tomar carne cruda. De esto concretamente escribiré en otro comentario, pero es frecuente que muchas mujeres, seguramente por haber oído cosas similares, extiendan esta ‘prohibición’ a otros alimentos como el salmón ahumado, el pescado crudo….  Estos rumores, a base de ser repetidos, se convierten en una verdad incontestable y todo el mundo da por hecho que durante el embarazo no se come ni embutido ni salmón ahumado. Esto no es cierto.

La consecuencia práctica de este comentario y que puedebeneficiar a TODOS si la aplicamos es que dejemos que los consejos médicos los den los médicos, que no asumamos que lo que sirve para mi sirve también para mi amiga o vecina, y al contrario, que pidáis al médico aclaraciones concretas sobre vuestras dudas acerca de cualquier aspecto que afecte vuestra salud, sin dar por sentado que lo que os ha contado previamente vuestra amiga es lo que va a repetir el médico.

Dr. J Alonso Zafra
Instituto para el Estudio de la Esterilidad
www.estudioesterilidad.com

“Edad y fertilidad” por Alonso Zafra

FOTO_JORGEALONSOZAFRALa edad es un factor fundamental para la fertilidad en los humanos, tanto en el hombre como en la mujer. A lo largo de la segunda mitad del siglo 20 se han producido cambios en la forma de vida que han determinado un retraso en la edad del primer embarazo.

Hoy día la medicina y los tratamientos antienvejecimiento han alcanzado grandes logros. En muchos casos esta capacidad de cuidarse y de conservarse joven hace que nuestra percepción del envejecimiento esté equivocada.  Todos estos logros no garantizan que se conserve la capacidad de tener un embarazo sano. La edad biológica en este aspecto sigue su curso independientemente de otros cuidados que nos hagan parecer mas jóvenes.

El ovario es un órgano que contiene al nacimiento un número limitado de ovocitos, este es el número que la mujer tiene para toda su vida y no se producen mas. Con el paso de los años estos ovocitos se van perdiendo y su número desciende hasta desparecer.  Al mismo tiempo disminuye su calidad, es decir la capacidad de producir un embarazo sano aumentando los riesgos de abortos y de malformaciones.

Lo que podemos hacer hoy es conservar óvulos de una mujer joven para que los pueda usar cuando desee quedar embarazada. La vitrificación de ovocitos consiste en extraerlos y congelarlos para poder ser usados cuando se necesite. En el momento elegido se pueden desvitrificar para que se produzca un embarazo.

Otra solución es la donación de óvulos. La mayoría de las mujeres que están llegando actualmente a esta situación no han tenido la opción de vitrificar ovocitos, la congelación está disponible hace solo cinco años de forma generalizada. Para estos casos y los que en el futuro se enfrenten a este problema sin haber tenido la precaución de conservarlos, el uso de óvulos de donante es una solución recomendable.

Hoy día, para aquellas mujeres de menos de 35 años que deseen ser madres y que deban aplazar la maternidad, es muy recomendable que piensen seriamente en la opción de conservar sus óvulos para el caso en que los necesiten. Muchas de las que hoy se enfrentan a esta situación desearían haber tenido la información necesaria cuando tenían la opción de vitrificar. La decisión es vuestra.

 

Dr Alonso Zafra
Ginecólogo
Director de Instituto para el Estudio de la Esterilidad
www.estudioesterilidad.com