“Desaparece educación para la ciudadanía” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESLo bueno de tener una emisora como SER Madrid Norte es que te llega con más facilidad la información local que difícilmente tendría cabida en los medios de comunicación de ámbito autonómico o nacional. A través de nuestra SER Madrid norte constantemente recibo información sobre los proyectos, actos o conferencias que mi ayuntamiento y el de la vecina Alcobendas organizan en temas relacionados con igualdad, tolerancia, xenofobia, etc. Temas sociales de máxima importancia y que muchas veces se ponen en marcha en los centros educativos con el objetivo de sensibilizar y educar a los alumnos y a la ciudadanía en general en el respeto al prójimo y a los derechos humanos. Me parece estupendo este trabajo ya que creo que es importantísimo que se incida en la necesidad de hacer una sociedad más respetuosa, cariñosa y cívica. No querría que se entendiera este artículo como una crítica pero sinceramente lo que me llama enormemente la atención es que estos mismos ayuntamientos no hayan levantado la voz ante la eliminación, en la Ley de Educación del Ministro Wert, de la asignatura de Educación para la Ciudadanía ya que precisamente en esta asignatura era donde tenían cabida muchos de los temas sobre los que ellos hacen conferencias, cursos y charlas.

En algunos asuntos nuestro país siempre va a contracorriente. Cuando parecía que nos igualábamos con los países europeos implantando una asignatura donde se inculcaran valores cívicos, democráticos y sociales semejante a la que existe en la mayoría de los países de nuestro entorno llega la LOMCE y nos la elimina.

Desgraciadamente y pese a sus buenas intenciones Educación para la Ciudadanía nació herida de muerte, tanto la derecha política como la jerarquía eclesiástica se lanzaron desde el inicio a una campaña de descalificación a esta nueva asignatura. Una asignatura que al fin y al cabo pretendía trasmitir los valores que consagra nuestra constitución y regulan las leyes. Quizás el problema residía precisamente en eso, en que lo que pretendía Educación para la Ciudanía era impulsar e inculcar en nuestros jóvenes conciencia de ciudadanos y no de simples súbditos. Sabemos que la conciencia como ciudadanos nos obliga a cumplir las leyes pero también a exigir su cumplimiento y el de nuestros derechos, por el contrario ser súbdito nos convierte en simples seres obedientes y callados.

Desgraciadamente los españoles hemos perdido la mayoría de las oportunidades que históricamente se nos han presentado para avanzar y equipararnos a los países más avanzados. En mi opinión dos han sido las principales oportunidades perdidas y las consecuencias de este fracaso se han sufrido durante décadas. A principios del siglo XIX cerramos la puerta a las ideas de progreso de la Revolución francesa y nos quedamos con el “vivan las cadenas” de Fernando VII y los borbones. Más de un siglo de atraso nos costó aquella fiebre de “nacionalismo español” contra el francés hasta que del brazo de la primavera, como dijera Don Antonio Machado, vino la Segunda República.Una República cuyo objetivo era crear ciudadanos libres a través de una educación pública y laica que llevó la cultura hasta el último rincón de nuestro país. En el escaso lustro de paz que tuvo la República se construyeron tantas escuelas como en los 45 años de reinado de Alfonso XIII. Con la guerra incivil nuevamente perdimos el rumbo del progreso y avance y nos adentramos en 40 años de dictadura y oscuridad volviendo a convertirnos en súbditos en vez de ciudadanos.

Si a lo largo de nuestra azarosa historia hubiésemos tenido más Educación para la Ciudadanía quizás no estaríamos en la situación en la que nos encontramos en la actualidad. Seguramente el Sr. Montoro no habría tenido la osadía de descalificar a Caritas por hablar del alto índice de pobreza infantil, ni los Blesa de turno habrían tenido la indecencia de robar descaradamente a los ciudadanos. Por lógica se entiende que si en este país hubiésemos crecido con una asignatura como Educación para la Ciudadanía seríamos más ciudadanos y menos súbditos y no habríamos aceptado, ni votado, a tantos corruptos, ineptos o indecentes.

Qué envidia me produce cuando llegan a mis oídos noticias de países de nuestro entorno de que un ministro o ministra dimite por que se ha descubierto que veinte años atrás copió parte de su tesis doctoral o por que a algún cargo público le ha invitado un empresario a pasar las vacaciones, o simplemente por saltarse una norma de tráfico. Quizás la diferencia de estos países con el nuestro es que ellos sí que tuvieron una asignatura como Educación para la Ciudanía. Nosotros en cambio tendremos que seguir sufriendo que alguna ex-presidenta considere normal parar el coche en la Gran Vía para ir al cajero a sacar dinero y posteriormente darse a la fuga arrollando la moto de los agentes.

¿Estaremos ante otra oportunidad perdida?

Juan Torres García
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes
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“El informe PISA nos recuerda los deberes pendientes” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeLos nuevos datos del Informe Pisa de la OCDE 2012, presentados el 1 de abril, vuelven a poner ante nuestros ojos la triste realidad de nuestro sistema educativo, pues arrojan unos resultados peores que el anterior. Llama la atención el hecho de que nuestros alumnos tienen bajos resultados en habilidades prácticas, aún peores que los que vienen obteniendo en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, materias en las que están por debajo de la media, según los resultados difundidos en diciembre en los que los alumnos españoles obtuvieron 484 puntos en Matemáticas, frente a 494 de promedio de los países OCDE; 496 en Ciencias frente a 501 y 488 en comprensión lectora, frente a 496.

La media de los alumnos españoles en resolución de problemas es de 477 puntos cuando la media de la OCDE es de 500. El puesto que ocupamos es el 29 entre los 44 países participantes y el 23 entre los 28 de la OCDE. Y es llamativo que estos resultados no presentan diferencias por sexo, comunidades autónomas, centros o grupos sociales, lo que apunta a un problema generalizado de nuestra enseñanza. El director del Informe PISA, Andreas Schleicher, ha apuntado en la presentación del mismo que la raíz del problema está en que la enseñanza en España “se centra demasiado en la reproducción” de conocimientos, sin proyectarlos hacia soluciones prácticas, mientras que “la economía mundial no se centra en lo que se sabe sino en lo que se puede hacer con lo que se sabe”.

Es obvio para los expertos que los métodos de enseñanza están obsoletos, así como que la preparación del profesorado es otro factor de enorme importancia para lograr buenos resultados y superar el aprendizaje memorístico, que lastra las posibilidades de empleabilidad de nuestros alumnos. También se señala la autonomía de los centros y la realización de pruebas de evaluación comparativas como elementos que contribuirían a mejorar los resultados. Estos dos últimos han sido señalados por el director del PISA como los que caracterizan a los países con mejores resultados.

Diagnósticos se hacen por parte de los expertos y hay muchas coincidencias entre ellos pero lo que se echa en falta es la voluntad política de ponerse a elaborar una ley de educación que aborde los problemas de la enseñanza sin presupuestos ideológicos, pensando en la sociedad del presente y del futuro y basándose en el consenso de los expertos. El pensar en la educación en clave de adoctrinamiento nos ha llevado a que los cambios de gobierno supongan cambios legislativos. Cambios no pensados para mejorar sino para modificar el signo ideológico de la enseñanza. Como telón de fondo, sobresale el disparate a que nos ha conducido la fragmentación autonómica en 17 sistemas educativos, algunos de los cuales han tenido como motivación básica el adoctrinamiento nacionalista que tan nefastas consecuencias está teniendo.

Los informes PISA no tienen por qué ser el único norte y guía de nuestras reformas pero, al menos, deberían ser el acicate para que los partidos se pongan manos a la obra en la tarea de mejorar la enseñanza, que es la clave de la prosperidad futura.

 

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Promoción del Buen Trato: Más allá de la prevención del bullying” por Alberto del Egido Moreno

FOTO_COLEGIOALBANTALa prevención del bullying o del acoso escolar es necesaria, pero puede hacerse de forma indirecta si aprendemos sistemáticamente a tratarnos bien.

Son muchos los vídeos educativos en los que se ven escenas de abusos. Los exponemos en las aulas y, en muchos casos, es necesario para desenmascarar ese tipo de situaciones (diferenciar un enfado puntual de una situación de acoso físico, psicológico o de rechazo/exclusión social) y facilitarles claves para poder enfrentarlas (acabar con la ley del silencio de los espectadores, diferenciar entre ser un chivato y ser un alumno solidario con un compañero que está sufriendo, cómo salir del rol de víctima o del rol de agresor, etc.).

Pero si nos quedásemos ahí correríamos el riesgo de estar enseñando sólo lo que no se debe hacer, y ya sabemos que “si no hay que pensar en un coche rojo” lo primero que hacemos es pensar en “un coche rojo”. Por ese motivo, proponemos considerar la prevención del acoso escolar como algo complementario a la Promoción del Buen Trato.

Elementos básicos de la Promoción del Buen Trato serían la inteligencia emocional, la autoestima, la asertividad, la empatía, las habilidades sociales, la resolución de conflictos, etc.

La educación de la inteligencia emocional podríamos enfocarla desde el conocimiento, reconocimiento y gestión de las distintas emociones para darnos permisos para sentirlas, así como tener herramientas para manejarlas de tal modo que no nos interfieran en nuestros procesos de socialización.

Para el desarrollo de la autoestima es necesario, en primer lugar, conocerse una a sí misma (reflexionar y crear un criterio propio para saber cuáles son mis propias preferencias, deseos, sentimientos, etc.) y, en segundo lugar, “tener en buena estima” eso que conozco de mí misma (valorar positivamente mis propias opiniones, preferencias, deseos, etc.). Las actividades que fomenten la capacidad crítica y la introspección juegan un papel fundamental. Igualmente, es importante facilitar actividades en las que todas las alumnas tengan oportunidades de sentirse “ buenas ” en cuestiones académicas o sociales, poder experimentar lo agradable de decir y escuchar con sinceridad características personales positivas y adquirir este hábito, etc.

Se hace necesario desarrollar la asertividad, aquella capacidad para poder expresar sin temores, ni remordimientos, ni culpabilidad, nuestras propias prioridades, intereses, sentimientos, etc. Hacerlo de tal modo que no impongamos lo nuestro a los demás (estilo agresivo) ni permitamos que nos impongan lo ajeno (estilo pasivo).

El desarrollo de la empatía para poder ponernos en la piel de los demás. Poder reconocer lo que siente en su cara, en sus expresiones corporales, en sus silencios.

La educación de las habilidades sociales, muy ligado a todo lo anterior, en la que sepamos en qué momento es oportuno o inoportuno determinados comportamientos.

La “provención” de los conflictos, en la que eduquemos para poder llegar a acuerdos cuando los intereses son encontrados, creando espacios, tiempos y mediadores para ello.

Todos estos contenidos no tienen por qué ser tratados de una forma secuencial, pueden ser trabajados al mismo tiempo.

Por otra parte, el objetivo no sería construirnos como seres perfectos y homogéneos, sino lograr reconocer nuestras virtudes y limitaciones, para adquirir las mejores estrategias con las que poder relacionarnos, en el presente y en el futuro, de la forma más satisfactoria posible.

Alberto del Egido Moreno
Psicólogo del Gabinete Psicopedagógico del Colegio Albanta
www.colegioalbanta.es

“Formación profesional” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESEn un país que se considerase normal la máxima preocupación de sus gobernantes tendría que ser la felicidad y el bienestar de sus ciudadanos, y por tanto la educación sería una de sus prioridades. Una buena educación pública garantiza la equidad y la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos, con lo que se consigue poner cierto freno a esto que se ha venido en llamar economía de mercado, y que hoy en día, llamando a las cosas por su nombre, es capitalismo salvaje, donde las reglas de juego las imponen el poder económico y financiero, mientras que el político se ha quedado como guardián de los intereses de los dos primeros.

Como bien he dicho, en un país normal, cuando su tasa de desempleo fuera el 25% de la población activa, la obligación de su gobierno sería, entre otras,  realizar políticas educativas encaminadas a mejorar la formación profesional de sus ciudadanos en paro. Nuestra desgracia reside en que ésta no es una prioridad para el nuestro. Se supone que tendríamos que estar aprovechando estos dramáticos momentos para formar más y mejor a nuestros ciudadanos, especialmente a los parados y a los jóvenes, dedicando más recursos a este fin. La realidad es todo lo contrario: las administraciones públicas lo que están haciendo es recortar presupuesto tanto en educación como en formación profesional en cualquiera de sus modalidades. En estos últimos años se han eliminado grupos en los grados medios y superiores de formación profesional, dejando sin poder estudiar a miles de jóvenes y parados que querían aprovechar el periodo de desempleo para formarse. Así ha pasado en uno de los institutos de San Sebastián de los Reyes, donde se ha eliminado un grupo en el grado medio de Anatomía Patológica, dejando sin plaza a una centena de estudiantes que se han venido a sumar al otro centenar que por falta de plazas se han quedado fuera en los grados superiores. Éste es un solo ejemplo de recortes,  supongo que en el resto de institutos de mi ciudad y de la Comunidad habrá ocurrido lo mismo.

Está claro que el Gobierno del Sr. Rajoy añora el pasado, y que muchas de sus actuaciones van encaminadas a rescatar situaciones de otras décadas que creíamos felizmente superadas. Esto ocurre con la regulación de la Formación Profesional en la nueva y protestada Ley de Educación del ministro Wert. La creación de la nueva Formación Profesional Básica nos devuelve a los tiempos de la segregación de alumnos en los que, y lo digo con absoluto respeto, a los “torpes” se los mandaba a F.P. y a los “mejores” a Bachillerato. El problema es que muchos de los “mejores” están decidiendo no ir a Bachillerato,  puesto que asumen que debido a los recortes no van a tener becas y que tampoco van a poder pagar las altas tasas universitarias, optando finalmente por intentar estudiar un módulo profesional en el que no tienen asegurada plaza. Por otro lado el Sr. Wert se saca de la manga la nueva F.P. básica para invitar a determinados alumnos a abandonar la ESO a los 15 años y pasarse a esa nueva F.P. Y pretende que tanto las familias como el profesorado seamos sus cómplices. Soy consciente de que en muchas aulas de secundaria se viven situaciones complicadas generadas por algunos alumnos que no sienten ninguna motivación por estudiar y que año tras año pasan a engrosar las cifras de fracaso escolar, pero el ministro tendría que saber que el fracaso escolar y la desmotivación de estos estudiantes solo se combate y cambia aportando medios y recursos desde las primeras etapas educativas (infantil y primaria).

Con recortes de profesorado, con eliminación y masificación de aulas, con eliminación de ayudas y becas, con introducción de reválidas desde la educación primaria, o con segregación de alumnos desmotivados o con dificultades a los 15 años, NO SE REBAJA EL FRACASO ESCOLAR NI AUMENTA EL RENDIMIENTO ESCOLAR. El gobierno no hace una ley para atajar el fracaso y abandono escolar, hace una ley para ahorrar, expulsando de la educación al sector más desfavorecido de la sociedad. El ejemplo claro lo tenemos en esta nueva F.P. Básica y la consecuencia es que al final no pueden estudiar ni los “peores” ni tampoco los “mejores” de la clase trabajadora.

Tengo que reconocer que los actuales gobernantes saben llevar  el agua a su molino, aprovechando el malestar existente en la sociedad sobre determinados asuntos. Que hay alumnos que molestan en la ESO, pues creamos la F.P. Básica y los mandamos allí; que el informe PISA nos da una nota mediocre,  pues hablamos de aumentar el esfuerzo de los estudiantes y justificamos así la eliminación de ayudas educativas y económicas a las familias con más dificultades. ¡Quién quiera refuerzos y ayudas complementarias que se las pague! Que se hacen públicos los fraudes y corruptelas en los cursos de formación para trabajadores activos o en paro, pues los eliminamos tal y como pretende la Comunidad de Madrid. Lo que no nos cuentan las autoridades madrileñas, o andaluzas, es cómo ha sido posible que durante años se hayan estado produciendo estas estafas y no se dieran o no se quisieran dar cuenta de su existencia, lo más probable es que no les interesara. Lo importante es aprovechar el momento de indignación popular para quitar los fondos para la formación de los trabajadores. Fondos que últimamente tanto la Comunidad como muchos ayuntamientos han reducido a la mínima expresión. De nuevo la máxima de que quien quiera formarse que se lo pague.

De todas maneras éstos no son temas para tenernos demasiado preocupados: ¿a quién le puede preocupar la educación teniendo el Mundial de Brasil en puertas?

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Los siete magníficos” por Juan Torres

FOTO_JUAN_TORRESEn la película de 1960 dirigida por John Sturges, y protagonizada por Yul Brynner, Steve McQueen y Charles Bronson, “Los siete magníficos” los humildes habitantes de un pueblo campesino del norte de Méjico deciden, hartos de ser constantemente humillados y robados por una banda de bandidos capitaneados por un desalmado llamado Calvera, reunir fuerzas y los pocos recursos que tienen para contratar a un grupo de pistoleros profesionales que los proteja. La escasa paga, 20 dólares, hace que sean sólo siete los pistoleros reclutados. Estos siete magníficos se alistan movidos más por un ansia de justicia que por la recompensa económica, y consiguen unir a los campesinos para enfrentarse a los malvados y finalmente derrotarlos.

Esta película, que he tenido la oportunidad de ver de nuevo en las pasadas navidades, es un canto a la decencia y al poder que tienen los indefensos cuando logran unirse, y me ha hecho pensar en la situación social y política en la que vivimos desde hace unos años (tengo que decir que no sólo debida a las políticas del actual gobierno). Ante tantos sinvergüenzas que nos dirigen y nos han dirigido, ante la especulación y el robo generalizados, necesitamos a los siete magníficos. Frente a los enormes recortes de derechos sociales en educación y sanidad, que están produciendo un retroceso en los niveles de vida y equidad de los ciudadanos españoles, ante el enorme desempleo que produce un empobrecimiento general de la población y que es aprovechado por algunos indeseables para explotar y eliminar derechos laborales de aquellos que aún los tienen, necesitamos a los magníficos. Frente al robo de bancos y cajas, que son rescatados con dinero público pero abonan a sus directivos sin ningún pudor indemnizaciones millonarias, a la vez que desahucian a miles de familias que han quedado en paro, necesitamos que vengan los justos a salvarnos.

Éste es mi deseo para el 2014: que aparezcan los miles, los millones de justos, de magníficos y magníficas que habitan esta España nuestra y venzan a los Calvera de la actualidad. Deseo que alcen la voz los miles de sindicalistas que honradamente y con enorme esfuerzo intentan representar a sus compañeros y que sienten vergüenza de las noticias sobre los excesos de algunos dirigentes sindicales. Espero que se manifiesten los miles de concejales y alcaldes que de una manera digna trabajan por sus vecinos y que sienten vergüenza cada vez que sale un nuevo caso de corrupción política. Anhelo con todo mi corazón que los millones de padres y madres y los miles de profesores de la educación pública, la de tod@s y para tod@s, salgan a poner freno a tantos recortes y desatinos del ministro Wert y defiendan unas oportunidades y un futuro digno para sus hijos y sus alumnos. Espero que continúe la movilización del personal sanitario y de los pacientes en contra de la privatización de nuestra sanidad, y que los millones de parados y los desahuciados reivindiquen pacífica pero enérgicamente sus derechos al empleo y a una vivienda que garantiza la Constitución (¿para qué la queremos si sólo se aplica para pagar la deuda generada por la avaricia de los bancos?). Que se acabe con la resignación de los miles de jóvenes que piensan que su única salida es marcharse del país para ser mano de obra barata, aunque sobradamente preparada, repitiendo el camino de la emigración que hicieron sus abuelos en los años sesenta, aunque de una manera vergonzosa algunos dirigentes políticos lo hayan llamado “movilidad exterior” o “espíritu aventurero”.

Pero sobre todo le pido al 2014 decencia. Ah, y si hay que poner 20 dólares como en la película, yo soy el primero en hacer una aportación, aunque empezaré empuñando el arma más poderosa que tengo como ciudadano: mi participación social, MI VOTO y mi exigencia de honradez y compromiso a todos los representantes políticos.

Feliz y solidario 2014.

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Una memoria demasiado selectiva” por Juan Torres García

FOTO_JUAN_TORRESHace unos días leía un artículo en El País en el que se hablaba de la capacidad que tenemos los seres humanos para recordar lo que nos interesa y así poder seguir haciendo aquello que queremos. Esto ocurre, simplemente, porque nuestra memoria es selectiva. Al leer el artículo recordé, como consecuencia de la reciente huelga de limpieza de Madrid, las declaraciones de la alcaldesa de Madrid y del presidente del Gobierno en defensa del derecho de los ciudadanos madrileños a caminar por unas calles libres de suciedad y basura. Los dos han hecho una encendida defensa de la necesidad de restringir (perdón, regular aún más) el derecho de huelga. Queda claro que en un estado democrático el respeto a los derechos de los ciudadanos tiene que ser el objetivo máximo de los gobernantes. Sin embargo en este caso tanto la alcaldesa como el presidente tienen una memoria demasiado selectiva, ya que al defender el derecho a pasear por la calle sin tener que sortear basuras ni desperdicios han omitido el artículo 35 de nuestra Constitución, en el que se reconoce a todos los españoles el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, algo que sencillamente a Ana Botella se le olvidó cuando posibilitó, a través de la regulación de los contratos de adjudicación, que las empresas concesionarias del servicio de limpieza de Madrid pudieran despedir a más de un millar de trabajadores y rebajar en más de un 40% el salario del resto. Por cierto, mayoritariamente los vecinos de la ciudad de Madrid han comprendido las razones de los trabajadores y se han solidarizado con su causa.

La historia y la vida cotidiana están llenas de ejemplos de cómo los responsables públicos a menudo prefieren acordarse exclusivamente de los derechos que a ellos más les interesan. Uno de éstos es el referido al derecho de los padres y madres a elegir el colegio y el tipo de educación que queremos para nuestros hijos y que los actuales responsables de la educación madrileña no se cansan de recordarnos. Cada vez que oigo este argumento sé que después viene la cesión de suelo público para construir un centro concertado, en la mayoría de los casos religioso, o bien para autorizar la ampliación de los que ya existen. Sin embargo, supongo que como consecuencia de su “memoria selectiva”, olvidan el derecho de las familias a elegir la educación pública. Un ejemplo de lo anterior es el caso que se está dando en uno de los colegios de mi ciudad, San Sebastián de los Reyes. Al inicio del curso actual la Comunidad de Madrid decidió eliminar una de las dos clases de niños de tres años -primero de educación infantil- y aumentar escandalosamente el número de alumnos de la clase que queda. Está claro que la Consejería de Educación no va a autorizar que se matricule en este colegio ningún otro alumno (ya ha habido algún caso en el que se ha denegado), puesto que si aumentara el número de alumnos de tres años se tendría que abrir una nueva clase desdoblando la única y masificada que hay ahora.

¿Dónde está la libertad de elección de las familias que quieran que sus hijos vayan a este colegio? ¿Dónde queda la libertad de poder elegir un colegio que tiene un proyecto educativo y una ubicación por la que se pueden sentir atraídas algunas familias? Sencillamente, esta posibilidad de elección no existe para las familias que elegimos la escuela pública, y el derecho “selectivo” de elección únicamente está disponible para aquellos que deseen elegir la escuela privada-concertada.

Desgraciadamente no sólo estamos ante un caso de memoria selectiva de la Comunidad de Madrid frente a un mismo derecho sino que nos encontramos ante una enorme y peligrosa irresponsabilidad ya que con sus decisiones, absolutamente partidistas e ideológicas, están poniendo en peligro el derecho de los alumnos de este colegio a una educación digna tal y como recoge el artículo 27 de la Constitución Española y el estupendo proyecto de mejora que ha elaborado su comunidad escolar.

En algún momento tendremos que poner freno a tantas aplicaciones selectivas y arbitrarias de los derechos ciudadanos, volviendo a poner en marcha medidas que garanticen a todos y a todas los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Juan Torres
AMPA “Buero Vallejo” de San Sebastián de los Reyes

“Perdemos calidad de vida mientras aumenta la desigualdad” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeHa sido muy repetido, criticado y denunciado que las medidas de reducción del déficit llevadas a cabo por el Gobierno están suponiendo una merma y empeoramiento muy significativos en los servicios básicos que conformaban nuestro Estado del bienestar. Realmente, nunca mereció plenamente tal nombre, pues nunca estuvimos a la altura de los estados más avanzados en materia de bienestar público. Por ejemplo, la Ley de Dependencia nace lastrada porque no se contemplaba la financiación de la misma y la crisis económica no ha hecho sino agravar los problemas para su aplicación, que presenta, por otra parte, grandes diferencias según comunidades autónomas.

Pero lo que está ocurriendo en los últimos años no solo está produciendo que el cuarto pilar del estado del bienestar, la atención a la dependencia , se siga resquebrajando hasta convertir la ley en una gran mentira, sino que los otros tres, la sanidad, las pensiones y la educación, sigan un proceso de deterioro acelerado. Por otro lado, las diferencias entre comunidades autónomas no hacen más que aumentar, así como entre personas.

Iremos viendo paulatinamente los efectos en nuestro bienestar de los recortes y ya hay indicadores que van reflejándolos. La esperanza de vida es un indicador fiable. Es posible que el descenso en la misma por primera vez en la serie histórica sea una consecuencia de la situación de pérdida en servicios públicos que vivimos. Desde principios del siglo XX, este indicador había experimentado un crecimiento sostenido año tras año. Sin embargo, los últimos datos, según las cifras que presentó hace unos meses el Consejo Económico y Social en su Memoria Socioeconómica, muestran un descenso: hemos pasado de 2011 a 2012 de una expectativa de vida 84,97 a 84,72 años en mujeres y de 79,16 a 79,01 años, en hombres en ese periodo. En el conjunto de países, hemos pasado del puesto 6º al 7º. Habrá que esperar los datos de próximos años para ver si esta pérdida representa una tendencia o es un dato anecdótico pero, en principio, es preocupante, sobre todo puesto en relación con otros.

En este sentido, también hay que reparar en la advertencia realizada la pasada semana por la OCDE, sobre las consecuencias negativas de los recortes en sanidad que han supuesto un incremento de las dificultades para acceder al sistema en uno de cada tres países miembros de la entidad en el periodo 2009 a 2011. En el caso de España se critica concretamente el aumento de las listas de espera, denuncia que corrobora la percepción ciudadana sobre este problema. A ello hay que añadir las medidas de copago cuyos efectos sobre la salud y la mortalidad aún no están evaluados pero que sin duda serán visibles en poco tiempo.

No es preciso mencionar que el desempleo y el empobrecimiento creciente están produciendo un aumento de la malnutrición de las capas más desfavorecida, factor muy influyente en la salud y la expectativa de vida. Los pensionistas están jugando un papel esencial para paliar la situación de desempleo de los miembros en edad activa de las familias pero el panorama tampoco se presenta halagüeño pues ese pilar hasta ahora sólido también se empieza a resentir si el proyecto de ley de reforma de las pensiones sale adelante como está previsto, es decir, sin garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones.

Frente a este panorama en buena medida provocado por las medidas del Gobierno o su inoperancia, este no está haciendo nada por evitar el sufrimiento de los más desfavorecidos. Todo lo contrario, las medidas emprendidas van directamente contra ellos mientras no remedia el sistema fiscal injusto donde, a través de las SICAV, las grandes fortunas tributan un 1% mientras las clases medias van desapareciendo ahogadas por una situación que las ha obligado a soportar las consecuencias del rescate bancario, del que han resultado ilesos los responsables, y el derroche de las administraciones públicas.

Como telón de fondo de nuestro desolador panorama económico y social, nos encontramos con la crisis política que es una de las causas principales de la económica y de su pervivencia. Nuestro modelo territorial, que ni el partido en el Gobierno ni el principal partido de la oposición están dispuestos a cambiar, mucho menos los nacionalistas, nos ha llevado a un Estado residual donde las comunidades autónomas tienen las competencias más importantes sobre las políticas de igualdad. Un Estado, por tanto, que requiere reformas urgentes para asegurar la igualdad y el bienestar de todos los ciudadanos.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe