“Diferentes formas de gobernar: sí hay diferencias” por Manuel Robles

Manuel RoblesExiste una corriente de opinión muy extendida, poco matizada, y sobre todo interesada, respecto al “todos son iguales” que me ha producido siempre una enorme preocupación y sobre todo una sensación de injusta percepción. Cierto es que en la actualidad la política con mayúsculas está llena de condicionantes, de determinismos socioeconómicos dirigidos desde el poder financiero mundial, donde los gobiernos aparecen como rehenes de estos poderes. Poderes muy opacos, que no se presentan a las urnas, que no responden ante la sociedad de sus errores, y la mayoría de las veces tampoco ante la Justicia. Pero son determinantes a la hora de producir verdaderas hecatombes económicas que tienen consecuencias sociales tremendas. Cierto es que la política ha estado y está salpicada de algunos comportamientos indignos, pero la gran mayoría de los que tenemos responsabilidades políticas o de gobierno nos dedicamos con total dedicación y honestidad a intentar mejorar nuestras ciudades en todos los campos que afectan al bienestar de las personas. Por lo menos desde una ideología progresista y de izquierdas.

Y desde esta ideología quiero defender que TODOS NO SOMOS IGUALES. Hay diferencias muy notables en las formas de gobernar y en las políticas que se aplican. No es lo mismo, como se puede comprobar hoy con toda crudeza, un gobierno de izquierdas que uno de derechas. Y lo digo desde mi experiencia de gobierno de un Ayuntamiento como el de Fuenlabrada, donde teniendo unas competencias y recursos muy limitados, cada día más cercenados por el gobierno del PP, nuestra forma de gobernar es muy diferente.

Demostramos que es posible hacer compatible una gestión económica solvente con unas políticas de marcado acento social. El gobierno municipal que presido destina más de un 50% al gasto social, a ayudas a las familias, a potenciar la igualdad, la participación, la cultura, el deporte, o la formación para el empleo, entre otras actuaciones de marcado acento social. Desde la izquierda se pueden racionalizar gastos, pero nunca privatizar servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación, o las políticas de apoyo a los más necesitados. Desde la izquierda se actúa con políticas de igualdad y de defensa del Estado de Bienestar, de avanzar en derechos y libertades. No se utiliza la religión como arma ideológica y se respetan la separación de poderes dentro de un Estado Democrático. Se tiene sentido y sensibilidad sobre el interés general. Se gobierna con una visión progresista y cohesionada de la sociedad.

Estos valores, esta ideología, estas actuaciones marcan la diferencia. Los ciudadanos con su voto pueden optar por esa diferencia. Es la gran esperanza de la gente, pese a quien pese.

Les deseo lo mejor para el Nuevo Año 2014

Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada
 

 

“Un presupuesto que se olvida de las personas desempleadas y que favorece a las grandes fortunas de Madrid” por Rubén Bejarano

FOTO_RUBÉN_BEJARANOEl Gobierno de la Comunidad de Madrid acaba de presentar la propuesta de Presupuestos regionales para el año 2.014, que será debatido en la Asamblea de Madrid durante las próximas semanas, en un contexto donde el paro registrado ha alcanzado en el mes de octubre la cifra de 552.758 las personas desempleadas, 5.057 más que el mes anterior (0,92%) y 3.404 más que hace un año (0,62%).

Estos datos no solo demuestran que la crisis no ha terminado, sino que persiste la senda de deterioro de las condiciones laborales y sociales en la Comunidad de Madrid. Más de 260.000 personas, el 47,1% de desempleados y desempleadas, carecen de prestación o subsidio y crece el paro de larga duración.

La actividad económica en Madrid, además de extraordinariamente vulnerable, se encuentra muy lejos de las tasas necesarias para crear empleo. En un contexto donde no hay modelo productivo, sin ningún tipo de impulso al desarrollo industrial, sin políticas activas de empleo y con una propuesta fiscal injusta y regresiva, el Presupuesto que ha presentado el Gobierno de Ignacio González no contribuye a la mejora de la situación económica.

En la Comunidad de Madrid, igual que en todas las instituciones donde gobierna, el Partido Popular está llevando una política de austeridad, de recortes y de privatizaciones que hace que no solo los ciudadanos tengan menos recursos, si no que las propias administraciones aparezcan más recortadas y sin recursos para financiar los derechos ciudadanos. Y aquí es donde entra en juego la coartada perfecta para que la derecha aseste un golpe casi mortal a todas las políticas que se denominaban como el Estado del Bienestar. El PP demuestra cada día que todo es susceptible de ser recortado o privatizado, incluso nuestros propios derechos, ante la falta de recursos.

En este contexto de crisis, los gobiernos del PP nos intentan hacer creer a los ciudadanos, que tenemos un elevado gasto sanitario o educativo per cápita, que es insostenible su financiación, y por eso hay que recortarlo e incluso privatizar su gestión para ser más eficiente económicamente.

Esta argumentación es falsa. Ni tenemos un gasto social elevado, estamos por debajo de la media de la Unión Europea, ni la privatización es más eficiente. Lo que es a largo plazo más cara para todos y todas, menos controlable su gestión y desvirtúa el concepto de servicios públicos. Además, es la pieza clave del gobierno del PP para asentar su modelo social y económico. Se siguen manteniendo los niveles de conciertos y convenios con el sector privado.

La derecha solo habla de gasto, para justificar la insostenibilidad de las políticas sociales. Pero el problema son los ingresos.

Madrid carece de una política fiscal que facilite tanto equidad como recursos para financiar las necesidades económicas y de servicios de la Comunidad. Con esta propuesta que nos presentan, se da una vuelta más de tuerca a la injusticia fiscal y a la regresividad del sistema.

Los presupuestos mantienen la política de regalos fiscales sobre las que la Comunidad ha establecido hace años su modelo económico. Además de los casi trescientos millones de anunciada rebaja, los presupuestos contienen bonificaciones fiscales por valor de 2.983 millones, un 6,5% más que en el ejercicio anterior. Regalos fiscales, especialmente en Donaciones y Sucesiones, sobre las rentas más altas.

En suma, se trata de unos presupuestos que adoptan una actitud pasiva frente a la crisis económica y el desempleo. Incapaces de afrontar las inversiones necesarias para recuperar una mínima senda industrializadora sostenible, el equilibrio territorial o mejorar las condiciones de vida de las familias.

Rubén Bejarano
Coordinador de IU-Leganés
Diputado IU en la Asamblea de Madrid

El silencio de los cañones…

Ignorancia teledirigida. Eso es lo que debe de pensar el sonriente periodista del mundo, que aparece en la televisión, con pose de creerse ganador por lo menos,  del “Ortega y Gasset”.  Y no debe ser para menos en estos días de vino y rosas, donde seguro que compañeros y su jefe, le están felicitando por su profesionalidad, su innato sentido de la investigación y su arrojo para enfrentarse una nueva querella, como la que se enfrentó,  el pasado diciembre del 2012.

El orgullo del mundo periodístico, al que ahora, más para lavarse la mancha de descrédito que arrastra el país, por publicar fotos por un tubo, o quizás como paliativo para un casi seguro y futuro ere, avispados ellos, … ven en el negocio del escándalo, la oportunidad de alejarse de su modelo de negocio “Todo a un Euro”, los diarios venden de todo últimamente con los cupones a veces incluso noticias, y volver a la senda del periodismo. Esto no está mal, es necesaria que la información, veraz, constatada y contrastada, se haga pública y tenga una labor fiscalizadora ante la vida diaria. Pero hay que tener cuidado, cuando lejos del beneficio del servicio público, se busca en la información el beneficio personal o empresarial.

Imaginemos que todas estas informaciones fueran 100% ciertas. Todo lo escrito estos días sobre el Psoe, el PP, la Casa Real, el Independentismo etc… La pregunta es simple ¿Es totalmente necesario, en un momento en el que al parecer,  España comienza a recuperar la confianza de los mercados, lanzar toda esta batería de acusaciones a unos y otros? ¿Hay alguien que aún le interese que este país salga adelante?   Yo no digo que no haya que decirlo, que no haya que contarlo a la opinión pública y que no haya que juzgar, condenar y sentenciar a todo aquel que lo merezca, pero ¿tiene que ser ahora?  Es que Urdangarínes, Bárcenas, Amys Martíns, ¿son tan urgentes de neutralizar, como para que merezca la pena poner en peligro a todo el conjunto de la Nación, en pleno proceso de recuperación de confianza de los mercados internacionales?

Mi opinión es que no. Pues el daño producido al interés general, y el prejuicio a la economía, va a ser tan amplio, y de tan profundo calado en la sociedad, que independientemente de si después, se demuestra cierto o no, acaban de proporcionar a un enfermo recuperándose de un coma etílico, la mayor borrachera de su vida.

Hay que tener cuidado con lo que se dice y se rumorea porque,  aunque como ciudadano en democracia, le agradezco, el trabajo periodístico y de investigación, si esto lo dicen con pruebas más contundentes dentro de un año, el resultado será más demoledor aún y la sociedad, en crecimiento, se lo valorará aún más. 

La gente no puede pasarse la mitad de su vida, intentando demostrar que no han hecho, lo que algunos publican que sí han hecho, pero sin pruebas para demostrarlo (porque si considera prueba, la publicación de El País, yo de esos, en casa,  me hago 50 a nombre de Pedro J. Ramírez).

 A la masa organizada de las redes sociales, si les das una chispa prenden rápido, entre otras cosas porque al día siguiente y por desgracia, la mayoría no han de madrugar. ¿Perjudicados? el conjunto de la Nación que ven como hoy, por estas cosas del mentidero, como los mercados vuelven a castigarnos. Nadie de los que ustedes pretenden serán juzgados jamás, eso se lo digo de antemano, que he visto a Srs. X practicando en noble arte de la cetrería con Faisanes, sobrevolando grácilmente la Audiencia nacional.

No hay silencio más peligroso, que el de un cañón, preparado para abrir fuego, y crispando los ánimos y valores de toda la masa social, se está preparando a toda la Nación para que  vuelvan a escucharse, el silencio de los cañones.

 

Ignacio Mendoza
Ciudadano del Reino de España

“Las circunstancias son a día de hoy, nuestro verdadero rival político” por Carmen Guijorro

FOTO_CARMEN_GUIJORROPor eso, no debemos dar demasiada importancia a lo que digan los partidos minoritarios, ni los sindicatos desacreditados hoy, por los propios trabajadores a los que dicen defender.

A día de hoy, los que nos dediquemos a la política, hemos de tener dos objetivos prioritarios: la libertad y España. España es un país que ha demostrado históricamente, una gran fortaleza y credibilidad. Si bien han pasado unos años en los que quizás, ha perdido el rumbo de su identidad y su potencial, somos una nación de solidez democrática indiscutible, y por lo tanto no debemos permitir que el radicalismo de algunos, afecte al conjunto de la misma, como hoy nos quieren vender, algunos políticos independentistas.

La Democracia es básicamente el estricto cumplimiento de las Leyes. Cuando permitimos que entre en juego el radicalismo, existe la posibilidad de que acabe ganando el juego, el más radical de todos. Si juegas con la reglas de la Democracia, ganará siempre lo más democrático.

Ser político a día de hoy, no es un ejercicio agradable, y por ese motivo, está dejando de tener interés para los mejores y los más preparados. Se paga un precio demasiado alto por dedicarte a la política. Pero la política en verdad, tiene buenos momentos, momentos malos y muchos momentos injustos. Si decides involucrarte en la vida política, has de tener tu vida muy bien organizada y con unos cimientos muy sólidos, porque hay ocasiones, en las que la política intentará acabar con ella. Sin duda, la política, también conlleva grandes momentos de satisfacción personal, reconocimiento colectivo y mejora de la nación.

Así que, animo a los mejores, a plantearse la vida política. Sobre todo aquellos jóvenes que pueden actualizar y ampliar con su ingenio y conocimiento los horizontes establecidos. Pero antes de nada hay que recuperar la credibilidad en las instituciones y sus dirigentes, para ello se hace imprescindible un ajuste de las administraciones, y es necesario que las figuras políticas se aparten del amiguísimo, del enchufismo, del favoritismo y de todos los “ismos” que se le puedan achacar para hacerla atractiva y para que, los mejores estén dispuestos a dedicarse a ella.

Los medios de comunicación no están en un buen momento, y sin embargo, la dependencia sobre ellos de algunos políticos es escandalosa. Esto ocurre por la constante necesidad de reprobación de algunos no tan capacitados para la vida política, que aprovechándose del sistema democrático, han encontrado un hueco en el que colarse, no para vivir la política, si no para vivir de ella.

Así nos encontramos con diferentes personajes, que manchan con sus actos una vocación de servicio público y un deseo de colaborar al crecimiento de la nación, pues no encuentran más interés en sus cargos, que el beneficio personal y cortoplacista.

¿Es posible entonces, hacer la política más agradable, y que el ciudadano entienda a los políticos como solución y no como parte del problema?

Sí, pero sólo formando equipos con los mejores posibles. En la historia del mundo, nunca ha existido un pueblo contento al cien por cien, con sus gobernantes. La fórmula del fracaso, es intentar tener contento a todo el mundo, y por ello el político, ha de ser capaz de evaluar qué es lo importante, y una vez analizado, debe tomar decisiones que beneficien a la mayoría, y no sólo a un grupo minoritario.

La gobernabilidad pasa, por el profundo estudio de la estadística social y económica, y la comprensión de la misma no es igual para todos. Hoy la política está descapitalizada, el mundo está mal políticamente. Los líderes no están definidos. Es por ello, que quienes tenemos la obligación de gobernar, hemos de ser conscientes de que vivimos en una situación tremendamente complicada. Se hace entonces necesario que cada país haga sus deberes, sí.

Pero Europa, sus dirigentes y también los mercados, deben pensar que un euro en Madrid, no vale menos que en Berlín. Europa se unió con todas sus consecuencias. La lógica de tener una moneda única, era tener un mercado común, no un nuevo producto en juego para la especulación. Hay que hacer muchos esfuerzos, pero haciéndolos, hay que saber también que saldremos de la crisis.

Enmendaremos los errores que durante años se han cometido, y que han desembocado en una situación de inestabilidad económica, social y sobre todo en una crisis de credibilidad y valores. Hemos de sacar las lecciones de aprendizaje positivas, que esta situación nos ha enseñado. Hemos de comprender que sólo podemos tener aquello que podamos y estemos dispuestos a mantener. Que lejos de hacer de ello un “Sálvese quien pueda”, comunidades y municipios, hemos de mirar también por defender los intereses de nuestros vecinos, pues con esta práctica, logramos una protección del proyecto común al que llamamos España. Y digo protección y no proteccionismo, que es lo que muchos pretenden de su país y/o gobiernos. Una vez más los “ismos” desvirtúan claramente los mensajes.

Un país es una proporción de tierra delimitada por un entorno geo-político. Sin embargo, una nación es el proyecto que en él se desarrolla, y no se hace grande por extensión, sino por sus recursos, riqueza y la capacidad de sus habitantes y gobiernos. Capacidad para emprender proyectos conjuntos que la dirijan a un estado de bienestar para todos y que nos hagan crecer como nación y sociedad.

Un espacio en el que todos estemos orgullosos de vivir, de avanzar, y con el único propósito de proporcionar un futuro mejor a la generaciones venideras. Nadie de los que estamos a día de hoy, somos imprescindibles, pero sí somos importantes dentro de la propia evolución de la nación como proyecto. Las anteriores generaciones trabajaron para que pudiéramos tener una España fuerte, capaz, competitiva, moderna y con recursos. La crisis nos ha demostrado que ni de lejos, está todo el trabajo hecho y que errando en las políticas, podemos retroceder años, en las décadas que ha costado avanzar. Por eso, hemos de ser especialmente cautos, por respeto al legado recibido, pero también hemos de ser especialmente cuidadosos, o mejor dicho exquisitos, hacia el legado que debemos entregar a las futuras generaciones. De ello dependerá la continuidad del proyecto de nación a la que llamamos España y el futuro de nuestros hijos y nietos… En el único lugar donde el éxito aparece antes que trabajo, es en el diccionario de la Real Academia. Trabajemos hoy, para un éxito futuro y para un proyecto sólido, con esperanza, credibilidad y engrandecimiento de nuestro legado.

Trabajemos por una nación libre, justa, de todos, por todos y para todos, y ahora más que nunca, entre todos.

Carmen Guijorro Belinchon
Alcaldesa de San Martín de la Vega 

“Las personas paradas lo primero” por Francisco Javier López

Tras el respiro de la temporada turística y veraniega, las cosas vuelven a su ser, o a su NO-SER.  Unos a trabajar, con miedo a perder el empleo y otros, cada vez más, al paro.

Los datos de paro en España y en Madrid vuelven a ser muy preocupantes.  76.645 personas paradas más en España y 9.196 personas más en el paro en Madrid.

Las cifras parece que ya no conmueven.  536.457 personas paradas en Madrid son un número desconocido hasta ahora  en nuestra Comunidad.  Sobre todo porque 240.000 de esas personas carecen de todo tipo de ayudas, subsidios, o prestaciones.  Son demasiadas las familias que no pueden subsistir en estas condiciones.  Son demasiadas las personas en riesgo de pobreza. Demasiada  gente rebuscando en los contenedores.

Ningún gobierno puede cerrar los ojos a esta realidad.  Esas personas son la prioridad a la que hay que atender y proteger cada día  en las que hay que pensar en cada momento.  Para las que hay que hacer política y destinar los escasos recursos, de forma prioritaria.

Personas que viven en familias que tienen que subsistir cada día.  Personas cuyos hijos e hijas estudian, necesitan libros y comedor escolar.  Personas que no pueden verse excluidas de la asistencia sanitaria, ni pagar algunos medicamentos.  Personas que tienen derecho a un empleo, o a una prestación económica.

Defender el empleo, proteger a las personas desempleadas y fortalecer la cohesión social que garantizan la sanidad, la educación, la atención a la dependencia, son tareas esenciales y la prioridad absoluta en estos momentos.

El 7 de Octubre estaremos en las calles de toda España para exigir estas prioridades a nuestros gobiernos.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

“No quiero crecer” por Antonio Quilis

Lo reconozco, no quiero. No quiero crecer. No hablo de mi altura ni de mi madurez. No quiero gastar más, ¿no puedo y/o no me dejan? Quiero que desaparezca la presión consumista, que los datos de crecimiento sean negativos y que los índices de precios también. Que las ventas caigan en picado. Que bajen los precios de los servicios. ¿Qué caiga más la bolsa? ¡Sí! Que baje la hipoteca del banco que tiene mi casa.

Quiero que se recicle más gastando menos. Quiero eliminar al contaminador y premiar lo natural. Quiero menos desplazamientos en coche y que a su vez consuman menos CO2. Deseo ver un consumo responsable y que los recursos sean más abundantes, no para ser explotados, sino para ser disfrutados desde la necesidad más básica. No quiero, quiero, no quiero….

No me apetece seguir en el modelo actual de desarrollo económico. Nos han acostumbrado a que lo lógico y normal es que todo crezca, que el contexto económico válido y lógico sea el crecimiento. Deseo todo lo contrario, lo que significa decrecimiento sostenible, por encima de todas las cosas, sin menoscabar la salud, la educación y el equilibrio natural de la existencia de cada uno de nosotros.

Dos ideas: seguir viviendo consumiendo menos. Disfrutar cada vez más de la vida gastando menos. Parece que todo esto es imposible y puede que lo sea. Esta desordenada lista personal de anhelos que se contradicen y que suenan a utopía me confunde. Pero me hace pensar que algo no funciona en nuestro sistema. En los últimos años, hemos tenido que crecer, gastando lo que no teníamos. ¿Estamos locos? Creo que ahora nos toca decrecer de una manera sostenible. Con orden.

La necesidad de ser eficientes: no al recorte

Desde el más absoluto desprecio a la desidia sale mi siguiente reflexión. Hace meses que se airean y se aplican los recortes institucionales y aparecen cada vez más datos para cuestionarnos la validez de algunos gestores. Ahora van a ver dónde está el derroche, el sinsentido del gasto, pero no desde la responsabilidad y la eficiencia. Hace unos días, Metro de Madrid envió una nota de prensa en la que se hacía gala de una sorprendente acción de ahorro: se decide que se van a apagar las luces, las máquinas expendedoras y las escaleras mecánicas cuando no se usan (de noche) y se instalará iluminación de bajo consumo. Increíble que nadie se percatara hasta ahora de este derroche inexplicable que no pondríamos en práctica ni en nuestra propia casa. Se aplica el ahorro dentro de la necesidad de no gastar y recortar, no desde una necesidad anterior por ser más eficientes, de consumir lo imprescindible. Cuando se “crecía” no había necesidad de eficiencia. Sólo de malgasto. En estos momentos, las empresas aplican las medidas de eficiencia como política ambiental, pero detrás de ellas existe un claro ánimo de ahorro. Todo lo que no se consuma no se gasta, nos deja mayor margen para el beneficio o para ser más competitivos.

Desde hace siglos, en nuestro Planeta, lo natural parecía que todos los estados, las empresas y las personas buscaran el crecimiento -económico, geográfico, demográfico, personal…- como fórmula de éxito y como forma de vida. Lo que se denominaba el progreso. Pensando un poco en la evolución de la humanidad, nuestro instinto natural de supervivencia, una vez superados los peligros básicos, se ha movido hacia la persecución del bienestar. La tarea de sobrevivir ha desaparecido cuando creíamos tener domada a la Naturaleza. Ha aparecido la enfermedad por tener, poseer y acumular. Enfermedad que en menor o mayor medida todos padecemos.

Tener más, crecer y gastar

Es muy importante para el sistema que se perciba esta búsqueda del bienestar como el acaparamiento de más cosas, más patrimonio, más saldo en nuestra cuenta, mejor empleo y salario y mejores perspectivas de vida. No hago distingos ni de países ni de economías, porque el sistema actual incita a la mejora económica personal y colectiva, en prácticamente todo la Tierra, aunque hablemos de zonas del mundo sumidas en la pobreza. Nos estamos vendiendo a nosotros mismos un modelo de consumo y desarrollo basado en tener más, crecer y gastar. Tener, crecer más y gastar. Tener, crecer y gastar más. Y así cíclicamente, incansablemente, hasta agotar lo que parecía inacabable.

Una vez sumidos en tan pasmoso estado de posesión, en esta crisis nos entran los miedos por perder cosas, bienes o estatus. Creo que el acojone actual, es un miedo basado en el apego a la propiedad y a las situaciones. En la actualidad, todos tienen pavor a no tener, a menguar, a decrecer. Como dice una amiga mía “este miedo te pasa por tener cosas. Si no las tuvieras no manifestarías el miedo a perderlas”. Toda la razón del mundo en esa frase. La última reflexión: tenemos pavor a perder porque tenemos algo y porque también nos incitan el miedo a dejar de tener, a sentir el vacío.

Una economía sostenible está basada en poder atender a todos sin hipotecar los recursos. Un desarrollo sostenible no puede estar ligado a la palabra crecimiento. Esta verbo, crecer, significa gastar más.

Arruguémonos, mengüemos y adoptemos un tamaño natural y lógico. Sea feliz con menos.

Antonio Quilis Sanz
@AntonioQuilis
Director de El Mundo Ecológico
Director de comunicación de El Bosque Madrid Sierra

“Descanso Dominical…” por Carmen Guijorro

Lo difícil para aquellos que somos Equipo de Gobierno a día de hoy, es decir no. Lo difícil es continuar levantándote cada mañana y acudir al puesto de trabajo a sabiendas que afrontarás nuevos problemas y que te verás obligado a tomar decisiones impopulares que no te gustan ni a ti mismo. Lo difícil es decir NO, cuando la gente está tan acostumbrada a que le dijeran siempre sí, pero sin advertir de las consecuencias.

¿Acaso un traficante que vende  drogas, habla a sus clientes de las futuras consecuencias del “Viaje de su vida…”

Lo difícil no es quejarse en el bar, decir que todo está muy mal, que “yo lo haría mejor”, que ese no tiene ni idea…etc. Lo difícil es tomar la decisión de involucrarte en hacer algo y en tomar decisiones, aún a sabiendas de las consecuencias que pueden tener en un futuro, para tu imagen, para tu bienestar personal, familiar, sentimental…

No es difícil para el médico decirte que estás bien de salud, lo difícil es decirte que tienes cáncer y que te mueres. Para él, no es difícil darte el alta cuando estás sano, lo difícil es someterte a la quimioterapia, incluso conociendo las consecuencias.

Lo difícil es hacer recortes, ajustes, equilibrismo financiero para curar el cáncer económico en el que estamos inmersos. Lo difícil es tener que decir adiós a un compañero por los recortes económicos. Lo fácil y lo agradable es darle la bienvenida. Pero sólo aquellos que tenemos esa responsabilidad, hemos de evaluar a diario, pues hoy tendremos que decir adios a diez por mucho que duela, para que mañana no tengamos que decir adiós a cien, con cien veces más dolor.

No es difícil contratar, lo difícil es prescindir de alguien. Más aún, cuando de ese alguien se ha de prescindir, no por una falta de valía o dedicación laboral, si no por economía.

No es difícil decir toma, lo difícil es decir dame. Lo difícil es decir he de hacer esto, incluso cuando dije que no lo haría. Lo difícil es ajustar horarios de transporte, no ampliarlos. Lo fácil es dar comida cuando hay mucha, lo difícil es repartirla cuando hay poca, pues siempre serás injusto con alguien.

Lo fácil hoy es abandonar el barco, y mirar para otro lado. Lo difícil es permanecer en pié cuando pierdes extremidades. Y por mucho que algunos deseen guardar la ropa para cruzar esta tempestad, los que gobernamos lo hacemos contra viento y marea, y además nos llueven tormentas desde el cielo, así es difícil mantener la ropa seca.

No puede haber nadie, que se considere mínimamente inteligente, que afirme con absoluta creencia que lo que hoy pasa, que lo que hoy hay que recortar, ajustar o equilibrar, no es producto de los últimos años, de los “No estamos en una crisis económica”, “brotes verdes” o “champions leagues económicas”. El que lo afirma y lo defiende, el que busca culpables mirando décadas atrás, en el fondo sabe que se miente.

Pero la vida es libre e inteligente y por ello nos dotó de una paradoja tan enrevesada, que casi nos da un poder inconmensurable: “No hay nada más fácil y más difícil al mismo tiempo, que mentirse a uno mismo”. Y para hacer lo correcto, tendrás que tomar una decisión, cuya verdadera dificultad no estará en tomarla, estará en decidir algo, aun siendo consciente de sus consecuencias.

A los que gobernamos… hagamos lo que tengamos que hacer para acabar con esta situación que arrastramos desde hace años, y después que el tiempo sea quien juzgue si hicimos lo más fácil o lo más difícil.

Dejemos de pensar en lo fácil y hagamos lo difícil. Hagamos lo necesario, porque ya habrá tiempo para cambiar políticos como fichas de ajedrez. Pero, o nos remangamos y nos ponemos a trabajar por aquello que nos une, o quizás más pronto que tarde, nos veamos luchando entre nosotros por aquello que nos separa.

PDT: Ya pasó una vez… No caigamos en el mismo error, y demostremos que el pasado sirvió para algo, aunque fuera de mal ejemplo.

Carmen Guijorro Belinchón
Presidenta del PP de SMV
Alcaldesa de  San Martín de la Vega.

 

“Los prestamistas intuyen que al coste actual nos sale a cuenta hacernos un sinpa” por Ramón Zarate

El sábado se concretó una evidencia nacional, la imposibilidad de conseguir a corto plazo una cantidad escalofriante de miles de millones de euros, o billones de pesetas para los euro/escépticos. Por delimitar el asunto, un mínimo del 3% del PIB y hasta un máximo del 10%, o entre 30.000 millones y 100.000 millones. Superada esta primera fase, el reconocimiento de las vergüenzas, y sin fe alguna en que se asuman responsabilidades al margen de alguna frase del tipo perdón no se volverá a repetir, nos gustaría soltar algunas reflexiones sobre los dimes y diretes del fin de semana.

Éxito del gobierno. Puede calificarse de esta forma que hayan logrado evitar una intervención en toda regla, que entre otras cosas hubiera aportado un nuevo dato histórico: el gobierno actual sería el que menos tiempo hubiera estado con las riendas del poder, en la época moderna. Pero tildarlo de esta forma, éxito, cuando se reconoce la incapacidad de determinar un agujero, parece de todo menos utilizar el lenguaje en su justa medida.

Encumbrar a titular el adjetivo, simplemente porque se limitan las condiciones del préstamo a temas exclusivamente bancarios, como tipos de interés y plazos de amortización, nos parece al menos incorrecto. Lo apuntado en declaraciones, son solo algunas de las condiciones mínimas, pero todo buen prestamista, sabe que el éxito de las operaciones está no solo en el interés pactado, sino en recuperar lo invertido. La letra pequeña, la conoceremos poco a poco, no sin ayuda de terceros, porque las partes no están muy interesadas en darle publicidad. Se llama condicionalidad.

¿Por qué no se limita la cantidad? Sencillamente porque se desconoce. La cifra es aproximada, entre 30 mil y 100 mil, pero millones de euros. Como no suena nada convincente la respuesta, se hace necesaria la intervención de terceros independientes, generadores en parte del problema, en sustitución, Banco de España, de quienes fueron incapaces de preverlo. En quince días ponemos nombre y apellidos al sistema financiero español, esperamos que esta vez sea de verdad.

Consecuencias. Depende del cromo, perdón instrumento financiero, pero a estas alturas parece más un juego de trileros que otra cosa, lo digo por lo que intervienen en la partida.

Hagamos un repaso de las posibilidades:

– Los tenedores de acciones, que descuenten lo peor, algo a lo que se inyecta capital, en principio es que vale bien poco o nada. Sólo un matiz, esta afirmación es válida para aquellos que salgan en la foto, con sonrisa incluida, los próximos días. Para entendernos, que necesiten recapitalizarse, para el resto, no estar en la lista puede implicar subidón.

– Para los que tienen acciones preferentes, la lógica de la mentalidad prestamista, apuntada anteriormente, implica reducir todo gasto no necesario para generar beneficios, y los intereses de estos títulos parece razonable pensar que no están entre los mismos. Dos problemas más. No tienen liquidez ni vencimiento. No más comentarios.

– Los bonos subordinados. Los efectos pueden limitarse a la suspensión de los derechos, cupones. Esto implica caída en sus precios y posibilidad de rentabilidades en mercado secundario de dos dígitos. En estos casos, hay luz al final del túnel, porque a vencimiento, si la entidad no desaparece antes, el inversor recuperará lo invertido.

– Los bonos senior. En principio, serían los más beneficiados con el default, reestructuración, recapitalización o cuantas palabras queramos utilizar para expresar lo mismo, pero no les exime de quitas parciales y/o ampliación vencimientos con cupones más reducidos. Precedentes muy cercanos en el tiempo existen.

¿Y nuestra prima de riesgo qué?. Pues si la cosa estaba mal, después de que metamos un porcentaje adicional a la cifra de déficit previsto, no parece que vaya a ir a mejor. Con el anuncio Europa gana tiempo para ir acotando el problema y a los problemáticos y aportar una batería de soluciones, que pueden ir desde bajadas en los tipos con interés y de interés, nuevos préstamos y/o recompra de bonos soberanos. Las partes lo saben, y por eso solo se mueve en precio y rentabilidad la curva de bonos del tesoro a corto y medio plazo, hasta 5 años. El bono a diez años patrio es un mero diferencial contra el germano, que se compra cuando las rentabilidades superan un umbral. Pero quedarse corto, nunca mejor dicho a corto plazo, no parece que sea la estrategia seguida por el mercado. ¿Por qué razonamos así? porque si no podemos pagar una cuenta mínima de 30.000, no olvidemos que todavía tenemos pendiente una de aproximadamente otros 30.000 para el Tesoro y otra de la misma cantidad para las Comunidades Autónomas, y los prestamistas intuyen que al coste actual nos sale a cuenta hacernos un sinpa.

Ramón Zárate
Socio director de EmásI EAFI

“Los presupuestos y las leyes del PP nos hunden en la recesión económica y democrática” por Manuel Robles

Cada día de gobierno del Partido Popular  ha ido confirmando la impostura y el fraude electoral realizado en toda España. Se presentaron a las elecciones como los salvadores milagrosos de una situación económica compleja y difícil, que ellos simplificaron con slogans de propaganda barata aprovechando la situación económica compleja y difícil que vivía Europa. Todo se reducía a que España lo que necesitaba era cambiar de gobierno y votar al Partido Popular para que al día siguiente comenzara la confianza en la economía Española y en el gobierno, junto con la recuperación económica y la creación de empleo, y la no reducción de servicios sociales. Todo es una gran mentira.

Su impostura y su mentira se hace evidente cada día, sobre todo desde que comenzaron atacando las bases de un Estado de Bienestar logrado después de mucha lucha y participación democrática, socavan derechos reflejados en nuestra Constitución. Primero subiendo los impuestos a las clases trabajadoras y medias de este país, reduciendo drásticamente la financiación de la sanidad, la educación, las prestaciones sociales en las comunidades donde gobiernan,  siguiendo con una salvaje reforma laboral que deja prácticamente sin derechos a los trabajadores y da todo el poder al empresario. Ponen en marcha leyes de ejecución presupuestaria que dinamitan las competencias de las Comunidades y los Ayuntamientos, con un claro ataque a nuestro sistema descentralizado consagrado en la Constitución Española. El déficit cero como religión ultraliberal europea, que es la que nos está llevando a permanecer en la  crisis y entrar en nuevas recesiones. Los presupuestos aprobados por el PP son un atentado a la recuperación económica y un golpe ideológico a los derechos y prestaciones sociales, junto con una retirada de apoyo a la educación, la investigación y la ciencia.

Mientras en nuestra Comunidad de Madrid tenemos un panorama desolador. La presidenta Aguirre no gobierna para Madrid, sus pueblos y ciudades. Está solo para seguir marcando agenda ultra a Mariano Rajoy a apoyar el desmantelamiento del Estado de Bienestar, que ella hace tiempo empezó a ejecutar en nuestra Comunidad. Y lo que es mucho peor,  no cree enla Constitución Española de las Comunidades, de los Ayuntamientos. Se ha pronunciado respecto a que se quiten a las Comunidades competencias en educación, en sanidad y en otros temas de empleo, de asistencia social, etc., que de ejecutarse serían un desastre y volveríamos a los tiempos predemocráticos, que son los que probablemente la presidenta Aguirre añore y desee que vuelvan.

De todas formas, es el momento de impulsar la confianza en las ideologías progresistas para vencer la ola conservadora de Europa causante de esta crisis y empezar de verdad el cambio de estrategia para salir de este atolladero. 

 Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada

 

“La patria y los patriotas” por Javier Gómez

Al hilo de los últimos acontecimientos y, especialmente, desde que con la excusa de la crisis, se ha ido aplicando un programa de recortes brutales y de eliminación de derechos a los/as españoles/as, se pretende justificar todo o casi todo en base al patriotismo y a que lo que se recorta es “por el bien de España”.

Sin embargo, a poco que se pare uno a pensar se da cuenta de que, bajo el paraguas de la patria, se refugia un gran número de personajes que si algo les caracteriza y les define es perjudicar, en cada decisión que toman, a esa misma patria que dicen defender, a los trabajadores/as españoles/as que la conforman, por beneficiar los intereses de una minoría, cuando no intereses extranjeros; y sobre todo a aprovecharse de la crisis y de sus dramáticas consecuencias. Se da uno cuenta de que, con sus actuaciones y con las decisiones que imponen, España, la patria, se ve permanentemente perjudicada y su soberanía sometida.
Justo al contrario, si algo caracteriza a estos personajes es todo lo contrario a trabajar por fortalecer a su país, a su patria, a España. Es más, su comportamiento debería ser definido como antipatriota.

No son patriotas los empresarios que teniendo beneficios en su empresa realizan ERE’s entre la plantilla, dejando en la calle cientos de trabajadores para ganar más dinero. No son patriotas lo que llevan su dinero a los paraísos fiscales. No son patriotas los que defraudan a hacienda o tributan en otros países aprovechando beneficios fiscales, privando a su país de esos recursos. No son patriotas los que aprueban ayudas millonarias a la banca a fondo perdido y recortan en sanidad o educación. No son patriotas los que modifican la constitución para priorizar el pago de los intereses y de la deuda de manera prioritaria antes que las pensiones o la sanidad de sus ciudadanos. No son patriotas ni los corruptos ni los corruptores. No son patriotas lo que informan antes de los sacrificios que va a imponer a su pueblo al enviado de un país extranjero que al parlamento que le representa. No es un patriota quien desahucia a una familia, a unos niños, a unos ancianos de sus casas, para especular con ellas. Ni quien lo permite. Etc.

Los verdaderos patriotas, los que de verdad hacen que España salga adelante, son los millones de trabajadores/as que día a día, y cada vez en peores condiciones, acuden a sus trabajos, pagan sus impuestos todos los meses y en porcentajes mucho más elevados que los que se aplican a las grandes fortunas, las familias que suplen con solidaridad y sacrificio las necesidades de sus familiares afectados por la crisis ante la desatención de las instituciones y sus gobiernos, los parados a los que se criminaliza, los que ven vulnerados sus derechos constitucionales fundamentales a la vivienda digna y al trabajo, los desahuciados por un banco que recibe miles de millones de dinero público, los jubilados que trabajaron toda su vida generando riqueza y que ahora se les recorta su pensión, etc.

Sería suficiente con que nos diéramos cuenta y comprendiésemos que cuando se habla de patria, se habla de uno mismo, y no de otra cosa. Que no se puede beneficiar a España a costa de perjudicar y empobrecer a los españoles, sino al revés.

 

Javier Gómez Ochoa
Portavoz IU-LV Valdemoro