“La importancia de las elecciones europeas” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeDe todas las convocatorias electorales que se celebran en España, las elecciones europeas son las que tradicionalmente registran una participación más baja. En los pasados comicios, de mayo de 2009, la abstención fue un 54%, es decir que no fue a votar ni la mitad de los censados.

Tal vez porque la vida política nacional está llena de ruido y furia, y esto motiva más al elector, o tal vez porque los ciudadanos aún no son conscientes de la importancia en sus vidas de las decisiones que se adoptan en Europa, el desinterés es la tónica cuando se trata de las instituciones europeas y de un momento tan importante como es el de las elecciones al Parlamento Europeo. Buena parte de la responsabilidad en este desinterés la tienen los propios partidos que, en general, no transmiten adecuadamente el significado de nuestra presencia en la UE y la importancia de tomarse en serio las elecciones. Se oye con frecuencia a representantes políticos referirse a las elecciones europeas como un test de lo que va a ocurrir en las siguientes convocatorias electorales nacionales, parlamentarias, autonómicas o municipales, supuestamente más importantes. Y no cabe duda de que, también, son un test pero si el elector piensa que solo son un test, el voto se puede distorsionar y así vemos que muchos lo utilizan para dar toques de atención a sus partidos de referencia, hacer experimentos, etc. y, sobre todo, la abstención se eleva considerablemente.

Sin embargo, las elecciones europeas son importantísimas por muchos motivos. Para empezar, España ha recibido mucho de la Unión Europea. En el aspecto económico, ha estado recibiendo durante muchos años ayudas para infraestructuras, agricultura, programas sociales, culturales, etc., que han contribuido al desarrollo económico de las últimas décadas,  y ha tenido acceso a mercados exteriores que están siendo en la actualidad un alivio para paliar la atonía del mercado interno.

Un beneficio extraordinario de nuestra pertenencia a la Unión han sido las llamadas de atención sobre vulneraciones de derechos ciudadanos que se han hecho a nuestros gobiernos. La más reciente ha sido la advertencia que ha hecho el Consejo de Europa de que es ilegal retirar servicios sanitarios a inmigrantes, tengan o no tengan permiso de residencia. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la detención de los desahucios en caso de dudas sobre cláusulas abusivas en las hipotecas o el expediente que se abrió a España por la explotación de acuíferos en zonas protegidas son otros de estos ejemplos. No cabe duda de que es fuente de seguridad el saber que existen unas leyes e instituciones que ponen freno a las posibles arbitrariedades o injusticias de los gobiernos nacionales y, sin duda, es una ventaja al menos tan importante como la de las ayudas económicas. Muchas de las normas de la Unión Europea son vinculantes para los Estados miembros lo que implica que obligan a los mismos y que en nuestra vida cotidiana, aunque no nos demos cuenta, nos afectan normas que están elaboradas en Europa.

Pese a todas las ventajas, no podemos ignorar que en la Unión Europea hay mucho que mejorar y nuestra presencia en sus instituciones debe servir para avanzar en dos líneas fundamentales: por un lado, en el aspecto organizativo, habría que reforzar las instituciones comunes, como la Comisión,  el Parlamento, el Tribunal de Justicia y el Consejo de Ministros y debilitar o hacer desaparecer las nacionales como el Consejo Europeo, que agrupa a los jefes de gobierno y supone una traba para esa deseable integración; en cuanto a las políticas,  hay que exigir un mayor énfasis en la solución de problemas como el nacionalismo y la xenofobia así como en la  construcción de la Europa social, lo que implica prestar atención a problemas como la desigualdad, la pobreza o el empleo, para cuya solución hay que arbitrar medidas relacionadas con las energías verdes, la asistencia social,  la deslocalización y otras. Al mismo tiempo, hay que continuar con programas como el de las becas Erasmus, que han supuesto un importante factor de integración, formación y consolidación de nuestra herencia cultural común.

En resumen, Europa nos concierne y nos interesa. Tenemos muchos intereses comunes que defender junto al resto de países, intereses económicos para una mayor prosperidad  e intereses relacionados con los derechos ciudadanos y las libertades, por ser el espacio donde mayores garantías encuentran en un mundo donde constantemente están siendo vulnerados.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz del Grupo Municipal UPyD Getafe
 

 

 

 

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“¿Será 2014 un año realmente nuevo? por Esperanza Fernández Acedo

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeSe puede decir que hemos tocado fondo en nuestra crisis política, principal agente de la económica, al menos de su profundidad. El hartazgo ciudadano ante tanto abuso se ve reflejado en conversaciones, en prensa y en redes sociales. Lo cierto es que la indignación en sí misma no es la solución para salir de esta situación; resulta imposible salir de ella sin un plan de regeneración que devuelva la confianza a los ciudadanos. La falta de cultura política de una buena parte de los mismos juega su papel negativo a la hora de la búsqueda de soluciones. Vemos con desolación que de la indignación se pasa al pasotismo, al sálvese quién pueda o a un odio furibundo e irracional  hacia la clase política sin distingos y sin propuestas alternativas. En este contexto puede proliferar cualquier especie nociva, desde los salvapatrias a los reeditores de utopías periclitadas y descalificadas por la experiencia histórica.  Aunque el pesimismo cunda, es preciso oponerle una visión optimista racional, un discurso de que existe una salida dentro del sistema razonada y razonable. Al fin y al cabo, lo que necesita nuestro país para salir de este marasmo de crisis política son unas recetas muy sencillas, que lo único que tienen de difícil es salvar las resistencias de los intereses creados en torno a las instituciones, unas resistencias que tienen a los partidos políticos protagonistas de las últimas décadas como sus principales bastiones.

Ante los renovados deseos de felicidad y prosperidad para el año recién estrenado que intercambiamos estos días, se me ocurre que para que el año que comienza sea realmente nuevo, es preciso un acuerdo político de los partidos para adoptar las medidas necesarias para reformar el sistema político que nos ha conducido al lugar en el que estamos. El año 2014 será un año distinto si se aborda la puesta en marcha de medidas de regeneración básicas, medidas que contarían con un amplio consenso social y que nos harían concebir esperanzas respecto al futuro. Vamos a enumerar algunas  imprescindibles.

En primer lugar, estaríamos en un año nuevo, si se elaboran leyes contra la corrupción que regulen cosas tales como la inelegibilidad de las personas acusadas por delitos de corrupción política, se eliminen los aforamientos, se establezca el delito de financiación ilegal de los partidos políticos y el de omisión o falsedad de la contabilidad y patrimonio social de los partidos y de los cargos públicos o la limitación de los indultos para que se excluyan de los mismos a los condenados por delitos de corrupción. Esto incluye una Ley de Transparencia digna de ese nombre, una ley que incluya a la Casa Real, a los partidos políticos y sindicatos y a cualquier institución que reciba ayudas públicas, es decir, una ley diferente de la que se acaba de aprobar. 

También la aprobación de una ley electoral realmente proporcional, que asegure que el voto de los ciudadanos valga igual sea cual sea el lugar donde viven y el partido al que voten, sería una importante señal de que hemos emprendido el camino del cambio.

Otra señal sería garantizar la independencia y autoridad sancionadora de los organismos reguladores y de control público de la actividad privada y pública, tan dependientes ahora de los partidos y del Gobierno, y que por esa falta de independencia han jugado un papel tan nefasto en los recientes casos de engaños colectivos por parte de las entidades financieras. Y ya que de independencia hablamos, una medida imprescindible sería la de lograr una verdadera justicia independiente y dotada de recursos suficientes.

Y, por último, pero no por ello menos importante, sería un año de cambio positivo si se pone en marcha el imprescindible proceso de reforma de la Constitución para dar una solución estable y justa al modelo territorial; una reforma que contemple una clara definición del reparto de competencias entre Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos y permita que la gobernabilidad del Estado no vuelva a estar en manos de los que no creen en él; que aborde la eliminación de diputaciones y fusión de ayuntamientos y que favorezca la eliminación de duplicidades y mejore la separación de poderes.

Si queremos que este sea el año de la salida de la crisis económica, el comienzo de una etapa de bienestar, no podemos seguir postergando la solución a la crisis política; debemos exigir a los partidos un pacto de Estado que comprenda estas reformas. Solo así tendremos un año nuevo. Os deseo a todos un feliz año de reformas.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal UPyD Getafe

“Perdemos calidad de vida mientras aumenta la desigualdad” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeHa sido muy repetido, criticado y denunciado que las medidas de reducción del déficit llevadas a cabo por el Gobierno están suponiendo una merma y empeoramiento muy significativos en los servicios básicos que conformaban nuestro Estado del bienestar. Realmente, nunca mereció plenamente tal nombre, pues nunca estuvimos a la altura de los estados más avanzados en materia de bienestar público. Por ejemplo, la Ley de Dependencia nace lastrada porque no se contemplaba la financiación de la misma y la crisis económica no ha hecho sino agravar los problemas para su aplicación, que presenta, por otra parte, grandes diferencias según comunidades autónomas.

Pero lo que está ocurriendo en los últimos años no solo está produciendo que el cuarto pilar del estado del bienestar, la atención a la dependencia , se siga resquebrajando hasta convertir la ley en una gran mentira, sino que los otros tres, la sanidad, las pensiones y la educación, sigan un proceso de deterioro acelerado. Por otro lado, las diferencias entre comunidades autónomas no hacen más que aumentar, así como entre personas.

Iremos viendo paulatinamente los efectos en nuestro bienestar de los recortes y ya hay indicadores que van reflejándolos. La esperanza de vida es un indicador fiable. Es posible que el descenso en la misma por primera vez en la serie histórica sea una consecuencia de la situación de pérdida en servicios públicos que vivimos. Desde principios del siglo XX, este indicador había experimentado un crecimiento sostenido año tras año. Sin embargo, los últimos datos, según las cifras que presentó hace unos meses el Consejo Económico y Social en su Memoria Socioeconómica, muestran un descenso: hemos pasado de 2011 a 2012 de una expectativa de vida 84,97 a 84,72 años en mujeres y de 79,16 a 79,01 años, en hombres en ese periodo. En el conjunto de países, hemos pasado del puesto 6º al 7º. Habrá que esperar los datos de próximos años para ver si esta pérdida representa una tendencia o es un dato anecdótico pero, en principio, es preocupante, sobre todo puesto en relación con otros.

En este sentido, también hay que reparar en la advertencia realizada la pasada semana por la OCDE, sobre las consecuencias negativas de los recortes en sanidad que han supuesto un incremento de las dificultades para acceder al sistema en uno de cada tres países miembros de la entidad en el periodo 2009 a 2011. En el caso de España se critica concretamente el aumento de las listas de espera, denuncia que corrobora la percepción ciudadana sobre este problema. A ello hay que añadir las medidas de copago cuyos efectos sobre la salud y la mortalidad aún no están evaluados pero que sin duda serán visibles en poco tiempo.

No es preciso mencionar que el desempleo y el empobrecimiento creciente están produciendo un aumento de la malnutrición de las capas más desfavorecida, factor muy influyente en la salud y la expectativa de vida. Los pensionistas están jugando un papel esencial para paliar la situación de desempleo de los miembros en edad activa de las familias pero el panorama tampoco se presenta halagüeño pues ese pilar hasta ahora sólido también se empieza a resentir si el proyecto de ley de reforma de las pensiones sale adelante como está previsto, es decir, sin garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones.

Frente a este panorama en buena medida provocado por las medidas del Gobierno o su inoperancia, este no está haciendo nada por evitar el sufrimiento de los más desfavorecidos. Todo lo contrario, las medidas emprendidas van directamente contra ellos mientras no remedia el sistema fiscal injusto donde, a través de las SICAV, las grandes fortunas tributan un 1% mientras las clases medias van desapareciendo ahogadas por una situación que las ha obligado a soportar las consecuencias del rescate bancario, del que han resultado ilesos los responsables, y el derroche de las administraciones públicas.

Como telón de fondo de nuestro desolador panorama económico y social, nos encontramos con la crisis política que es una de las causas principales de la económica y de su pervivencia. Nuestro modelo territorial, que ni el partido en el Gobierno ni el principal partido de la oposición están dispuestos a cambiar, mucho menos los nacionalistas, nos ha llevado a un Estado residual donde las comunidades autónomas tienen las competencias más importantes sobre las políticas de igualdad. Un Estado, por tanto, que requiere reformas urgentes para asegurar la igualdad y el bienestar de todos los ciudadanos.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Diferentes formas de gobernar: sí hay diferencias” por Manuel Robles

Manuel RoblesExiste una corriente de opinión muy extendida, poco matizada, y sobre todo interesada, respecto al “todos son iguales” que me ha producido siempre una enorme preocupación y sobre todo una sensación de injusta percepción. Cierto es que en la actualidad la política con mayúsculas está llena de condicionantes, de determinismos socioeconómicos dirigidos desde el poder financiero mundial, donde los gobiernos aparecen como rehenes de estos poderes. Poderes muy opacos, que no se presentan a las urnas, que no responden ante la sociedad de sus errores, y la mayoría de las veces tampoco ante la Justicia. Pero son determinantes a la hora de producir verdaderas hecatombes económicas que tienen consecuencias sociales tremendas. Cierto es que la política ha estado y está salpicada de algunos comportamientos indignos, pero la gran mayoría de los que tenemos responsabilidades políticas o de gobierno nos dedicamos con total dedicación y honestidad a intentar mejorar nuestras ciudades en todos los campos que afectan al bienestar de las personas. Por lo menos desde una ideología progresista y de izquierdas.

Y desde esta ideología quiero defender que TODOS NO SOMOS IGUALES. Hay diferencias muy notables en las formas de gobernar y en las políticas que se aplican. No es lo mismo, como se puede comprobar hoy con toda crudeza, un gobierno de izquierdas que uno de derechas. Y lo digo desde mi experiencia de gobierno de un Ayuntamiento como el de Fuenlabrada, donde teniendo unas competencias y recursos muy limitados, cada día más cercenados por el gobierno del PP, nuestra forma de gobernar es muy diferente.

Demostramos que es posible hacer compatible una gestión económica solvente con unas políticas de marcado acento social. El gobierno municipal que presido destina más de un 50% al gasto social, a ayudas a las familias, a potenciar la igualdad, la participación, la cultura, el deporte, o la formación para el empleo, entre otras actuaciones de marcado acento social. Desde la izquierda se pueden racionalizar gastos, pero nunca privatizar servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación, o las políticas de apoyo a los más necesitados. Desde la izquierda se actúa con políticas de igualdad y de defensa del Estado de Bienestar, de avanzar en derechos y libertades. No se utiliza la religión como arma ideológica y se respetan la separación de poderes dentro de un Estado Democrático. Se tiene sentido y sensibilidad sobre el interés general. Se gobierna con una visión progresista y cohesionada de la sociedad.

Estos valores, esta ideología, estas actuaciones marcan la diferencia. Los ciudadanos con su voto pueden optar por esa diferencia. Es la gran esperanza de la gente, pese a quien pese.

Les deseo lo mejor para el Nuevo Año 2014

Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada
 

 

“Un presupuesto que se olvida de las personas desempleadas y que favorece a las grandes fortunas de Madrid” por Rubén Bejarano

FOTO_RUBÉN_BEJARANOEl Gobierno de la Comunidad de Madrid acaba de presentar la propuesta de Presupuestos regionales para el año 2.014, que será debatido en la Asamblea de Madrid durante las próximas semanas, en un contexto donde el paro registrado ha alcanzado en el mes de octubre la cifra de 552.758 las personas desempleadas, 5.057 más que el mes anterior (0,92%) y 3.404 más que hace un año (0,62%).

Estos datos no solo demuestran que la crisis no ha terminado, sino que persiste la senda de deterioro de las condiciones laborales y sociales en la Comunidad de Madrid. Más de 260.000 personas, el 47,1% de desempleados y desempleadas, carecen de prestación o subsidio y crece el paro de larga duración.

La actividad económica en Madrid, además de extraordinariamente vulnerable, se encuentra muy lejos de las tasas necesarias para crear empleo. En un contexto donde no hay modelo productivo, sin ningún tipo de impulso al desarrollo industrial, sin políticas activas de empleo y con una propuesta fiscal injusta y regresiva, el Presupuesto que ha presentado el Gobierno de Ignacio González no contribuye a la mejora de la situación económica.

En la Comunidad de Madrid, igual que en todas las instituciones donde gobierna, el Partido Popular está llevando una política de austeridad, de recortes y de privatizaciones que hace que no solo los ciudadanos tengan menos recursos, si no que las propias administraciones aparezcan más recortadas y sin recursos para financiar los derechos ciudadanos. Y aquí es donde entra en juego la coartada perfecta para que la derecha aseste un golpe casi mortal a todas las políticas que se denominaban como el Estado del Bienestar. El PP demuestra cada día que todo es susceptible de ser recortado o privatizado, incluso nuestros propios derechos, ante la falta de recursos.

En este contexto de crisis, los gobiernos del PP nos intentan hacer creer a los ciudadanos, que tenemos un elevado gasto sanitario o educativo per cápita, que es insostenible su financiación, y por eso hay que recortarlo e incluso privatizar su gestión para ser más eficiente económicamente.

Esta argumentación es falsa. Ni tenemos un gasto social elevado, estamos por debajo de la media de la Unión Europea, ni la privatización es más eficiente. Lo que es a largo plazo más cara para todos y todas, menos controlable su gestión y desvirtúa el concepto de servicios públicos. Además, es la pieza clave del gobierno del PP para asentar su modelo social y económico. Se siguen manteniendo los niveles de conciertos y convenios con el sector privado.

La derecha solo habla de gasto, para justificar la insostenibilidad de las políticas sociales. Pero el problema son los ingresos.

Madrid carece de una política fiscal que facilite tanto equidad como recursos para financiar las necesidades económicas y de servicios de la Comunidad. Con esta propuesta que nos presentan, se da una vuelta más de tuerca a la injusticia fiscal y a la regresividad del sistema.

Los presupuestos mantienen la política de regalos fiscales sobre las que la Comunidad ha establecido hace años su modelo económico. Además de los casi trescientos millones de anunciada rebaja, los presupuestos contienen bonificaciones fiscales por valor de 2.983 millones, un 6,5% más que en el ejercicio anterior. Regalos fiscales, especialmente en Donaciones y Sucesiones, sobre las rentas más altas.

En suma, se trata de unos presupuestos que adoptan una actitud pasiva frente a la crisis económica y el desempleo. Incapaces de afrontar las inversiones necesarias para recuperar una mínima senda industrializadora sostenible, el equilibrio territorial o mejorar las condiciones de vida de las familias.

Rubén Bejarano
Coordinador de IU-Leganés
Diputado IU en la Asamblea de Madrid

El silencio de los cañones…

Ignorancia teledirigida. Eso es lo que debe de pensar el sonriente periodista del mundo, que aparece en la televisión, con pose de creerse ganador por lo menos,  del “Ortega y Gasset”.  Y no debe ser para menos en estos días de vino y rosas, donde seguro que compañeros y su jefe, le están felicitando por su profesionalidad, su innato sentido de la investigación y su arrojo para enfrentarse una nueva querella, como la que se enfrentó,  el pasado diciembre del 2012.

El orgullo del mundo periodístico, al que ahora, más para lavarse la mancha de descrédito que arrastra el país, por publicar fotos por un tubo, o quizás como paliativo para un casi seguro y futuro ere, avispados ellos, … ven en el negocio del escándalo, la oportunidad de alejarse de su modelo de negocio “Todo a un Euro”, los diarios venden de todo últimamente con los cupones a veces incluso noticias, y volver a la senda del periodismo. Esto no está mal, es necesaria que la información, veraz, constatada y contrastada, se haga pública y tenga una labor fiscalizadora ante la vida diaria. Pero hay que tener cuidado, cuando lejos del beneficio del servicio público, se busca en la información el beneficio personal o empresarial.

Imaginemos que todas estas informaciones fueran 100% ciertas. Todo lo escrito estos días sobre el Psoe, el PP, la Casa Real, el Independentismo etc… La pregunta es simple ¿Es totalmente necesario, en un momento en el que al parecer,  España comienza a recuperar la confianza de los mercados, lanzar toda esta batería de acusaciones a unos y otros? ¿Hay alguien que aún le interese que este país salga adelante?   Yo no digo que no haya que decirlo, que no haya que contarlo a la opinión pública y que no haya que juzgar, condenar y sentenciar a todo aquel que lo merezca, pero ¿tiene que ser ahora?  Es que Urdangarínes, Bárcenas, Amys Martíns, ¿son tan urgentes de neutralizar, como para que merezca la pena poner en peligro a todo el conjunto de la Nación, en pleno proceso de recuperación de confianza de los mercados internacionales?

Mi opinión es que no. Pues el daño producido al interés general, y el prejuicio a la economía, va a ser tan amplio, y de tan profundo calado en la sociedad, que independientemente de si después, se demuestra cierto o no, acaban de proporcionar a un enfermo recuperándose de un coma etílico, la mayor borrachera de su vida.

Hay que tener cuidado con lo que se dice y se rumorea porque,  aunque como ciudadano en democracia, le agradezco, el trabajo periodístico y de investigación, si esto lo dicen con pruebas más contundentes dentro de un año, el resultado será más demoledor aún y la sociedad, en crecimiento, se lo valorará aún más. 

La gente no puede pasarse la mitad de su vida, intentando demostrar que no han hecho, lo que algunos publican que sí han hecho, pero sin pruebas para demostrarlo (porque si considera prueba, la publicación de El País, yo de esos, en casa,  me hago 50 a nombre de Pedro J. Ramírez).

 A la masa organizada de las redes sociales, si les das una chispa prenden rápido, entre otras cosas porque al día siguiente y por desgracia, la mayoría no han de madrugar. ¿Perjudicados? el conjunto de la Nación que ven como hoy, por estas cosas del mentidero, como los mercados vuelven a castigarnos. Nadie de los que ustedes pretenden serán juzgados jamás, eso se lo digo de antemano, que he visto a Srs. X practicando en noble arte de la cetrería con Faisanes, sobrevolando grácilmente la Audiencia nacional.

No hay silencio más peligroso, que el de un cañón, preparado para abrir fuego, y crispando los ánimos y valores de toda la masa social, se está preparando a toda la Nación para que  vuelvan a escucharse, el silencio de los cañones.

 

Ignacio Mendoza
Ciudadano del Reino de España

“Las circunstancias son a día de hoy, nuestro verdadero rival político” por Carmen Guijorro

FOTO_CARMEN_GUIJORROPor eso, no debemos dar demasiada importancia a lo que digan los partidos minoritarios, ni los sindicatos desacreditados hoy, por los propios trabajadores a los que dicen defender.

A día de hoy, los que nos dediquemos a la política, hemos de tener dos objetivos prioritarios: la libertad y España. España es un país que ha demostrado históricamente, una gran fortaleza y credibilidad. Si bien han pasado unos años en los que quizás, ha perdido el rumbo de su identidad y su potencial, somos una nación de solidez democrática indiscutible, y por lo tanto no debemos permitir que el radicalismo de algunos, afecte al conjunto de la misma, como hoy nos quieren vender, algunos políticos independentistas.

La Democracia es básicamente el estricto cumplimiento de las Leyes. Cuando permitimos que entre en juego el radicalismo, existe la posibilidad de que acabe ganando el juego, el más radical de todos. Si juegas con la reglas de la Democracia, ganará siempre lo más democrático.

Ser político a día de hoy, no es un ejercicio agradable, y por ese motivo, está dejando de tener interés para los mejores y los más preparados. Se paga un precio demasiado alto por dedicarte a la política. Pero la política en verdad, tiene buenos momentos, momentos malos y muchos momentos injustos. Si decides involucrarte en la vida política, has de tener tu vida muy bien organizada y con unos cimientos muy sólidos, porque hay ocasiones, en las que la política intentará acabar con ella. Sin duda, la política, también conlleva grandes momentos de satisfacción personal, reconocimiento colectivo y mejora de la nación.

Así que, animo a los mejores, a plantearse la vida política. Sobre todo aquellos jóvenes que pueden actualizar y ampliar con su ingenio y conocimiento los horizontes establecidos. Pero antes de nada hay que recuperar la credibilidad en las instituciones y sus dirigentes, para ello se hace imprescindible un ajuste de las administraciones, y es necesario que las figuras políticas se aparten del amiguísimo, del enchufismo, del favoritismo y de todos los “ismos” que se le puedan achacar para hacerla atractiva y para que, los mejores estén dispuestos a dedicarse a ella.

Los medios de comunicación no están en un buen momento, y sin embargo, la dependencia sobre ellos de algunos políticos es escandalosa. Esto ocurre por la constante necesidad de reprobación de algunos no tan capacitados para la vida política, que aprovechándose del sistema democrático, han encontrado un hueco en el que colarse, no para vivir la política, si no para vivir de ella.

Así nos encontramos con diferentes personajes, que manchan con sus actos una vocación de servicio público y un deseo de colaborar al crecimiento de la nación, pues no encuentran más interés en sus cargos, que el beneficio personal y cortoplacista.

¿Es posible entonces, hacer la política más agradable, y que el ciudadano entienda a los políticos como solución y no como parte del problema?

Sí, pero sólo formando equipos con los mejores posibles. En la historia del mundo, nunca ha existido un pueblo contento al cien por cien, con sus gobernantes. La fórmula del fracaso, es intentar tener contento a todo el mundo, y por ello el político, ha de ser capaz de evaluar qué es lo importante, y una vez analizado, debe tomar decisiones que beneficien a la mayoría, y no sólo a un grupo minoritario.

La gobernabilidad pasa, por el profundo estudio de la estadística social y económica, y la comprensión de la misma no es igual para todos. Hoy la política está descapitalizada, el mundo está mal políticamente. Los líderes no están definidos. Es por ello, que quienes tenemos la obligación de gobernar, hemos de ser conscientes de que vivimos en una situación tremendamente complicada. Se hace entonces necesario que cada país haga sus deberes, sí.

Pero Europa, sus dirigentes y también los mercados, deben pensar que un euro en Madrid, no vale menos que en Berlín. Europa se unió con todas sus consecuencias. La lógica de tener una moneda única, era tener un mercado común, no un nuevo producto en juego para la especulación. Hay que hacer muchos esfuerzos, pero haciéndolos, hay que saber también que saldremos de la crisis.

Enmendaremos los errores que durante años se han cometido, y que han desembocado en una situación de inestabilidad económica, social y sobre todo en una crisis de credibilidad y valores. Hemos de sacar las lecciones de aprendizaje positivas, que esta situación nos ha enseñado. Hemos de comprender que sólo podemos tener aquello que podamos y estemos dispuestos a mantener. Que lejos de hacer de ello un “Sálvese quien pueda”, comunidades y municipios, hemos de mirar también por defender los intereses de nuestros vecinos, pues con esta práctica, logramos una protección del proyecto común al que llamamos España. Y digo protección y no proteccionismo, que es lo que muchos pretenden de su país y/o gobiernos. Una vez más los “ismos” desvirtúan claramente los mensajes.

Un país es una proporción de tierra delimitada por un entorno geo-político. Sin embargo, una nación es el proyecto que en él se desarrolla, y no se hace grande por extensión, sino por sus recursos, riqueza y la capacidad de sus habitantes y gobiernos. Capacidad para emprender proyectos conjuntos que la dirijan a un estado de bienestar para todos y que nos hagan crecer como nación y sociedad.

Un espacio en el que todos estemos orgullosos de vivir, de avanzar, y con el único propósito de proporcionar un futuro mejor a la generaciones venideras. Nadie de los que estamos a día de hoy, somos imprescindibles, pero sí somos importantes dentro de la propia evolución de la nación como proyecto. Las anteriores generaciones trabajaron para que pudiéramos tener una España fuerte, capaz, competitiva, moderna y con recursos. La crisis nos ha demostrado que ni de lejos, está todo el trabajo hecho y que errando en las políticas, podemos retroceder años, en las décadas que ha costado avanzar. Por eso, hemos de ser especialmente cautos, por respeto al legado recibido, pero también hemos de ser especialmente cuidadosos, o mejor dicho exquisitos, hacia el legado que debemos entregar a las futuras generaciones. De ello dependerá la continuidad del proyecto de nación a la que llamamos España y el futuro de nuestros hijos y nietos… En el único lugar donde el éxito aparece antes que trabajo, es en el diccionario de la Real Academia. Trabajemos hoy, para un éxito futuro y para un proyecto sólido, con esperanza, credibilidad y engrandecimiento de nuestro legado.

Trabajemos por una nación libre, justa, de todos, por todos y para todos, y ahora más que nunca, entre todos.

Carmen Guijorro Belinchon
Alcaldesa de San Martín de la Vega