“No nos lo merecemos” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZLa última semana nos ha dejado tres excelentes noticias para la Sanidad Pública, la dimisión de la ministra Ana Mato, el cese del consejero de Madrid y la dimisión de Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad y la ideóloga de la política sanitaria de la Sra Mato.

Las recientes declaraciones del ex – Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid sobre sus meritos como consejero, atribuyéndose la curación de la enferma por ébola y la no progresión de la enfermedad, llaman a espanto, sobre todo porque este sujeto seguia siendo el responsable de la sanidad madrileña y cobrando un sustancioso sueldo que sale de los impuesto de quienes vivimos en la comunidad de Madrid.

Desgraciadamente se trata de una persona que a lo que se ve piensa poco antes de hablar y solo pretende “quitarse de en medio” de sus responsabilidades. No cabe duda de que como responsable de la Sanidad madrileña difícilmente pudo hacerlo peor, y que si la enferma se curo se debe sobre todo al esfuerzo de los profesionales que aún trabajan en la Sanidad Pública madrileña, y lo hacen remando contra la corriente de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatización a la que se ve sometida, por la administración sanitaria del PP encabezada por el Sr Rodríguez, y que si el virus no progreso se debe sobre todo a la suerte y no a las medidas de seguimiento y control realizadas por la Consejería de Sanidad.

En un país normal, o si se prefiere, en el 90% de los países del mundo este señor habría dimitido o le habrían cesado cuando realizo las primeras increíbles declaraciones sobre la enferma, y resulta difícil explicar porque no sucedió, y es evidente que la responsabilidad no es solo suya, sino sobre todo, del presidente de la Comunidad de Madrid que no la ceso entonces. Desde luego ni los profesionales sanitarios ni la población madrileña nos mereciamos que siga ahí, tan orondo, tan lenguaraz, tan contento de haberse conocido y de seguir cobrando a nuestra costa, aunque como el dice con su zafiedad habitual, ya “llegara comido” a la política.

Pero aunque sea el caso más esperpéntico, no es el único que no nos merecemos. Tampoco nos merecemos tener un recién estrenado ministro de Sanidad, que como sucedió con su antecesora tampoco se ha considerado que sea conveniente para ser el responsable de la salud de la población el tener conocimientos sobre la materia, y que, aparte de unas posturas bien conocidas de apoyo a la política de recortes, privatizaciones y exclusiones sanitarias de la Sra Mato, solo se diferencia de su predecesora en el genero y en tener, dicen una mayor simpatía y capacidad de comunicación, de manera que a costa de los impuestos de la ciudadanía va a hacer el MIR en Sanidad Pública (su formación como experto sanitario), eso si con sueldo de ministro. Mala solución para quien tiene como máximo 11 meses por delante, de forma que cuando quiera estar bien enterado del tema en cuestión estará abandonando el cargo. Más bien parece que el Sr Rajoy lo ha puesto ahí para que capee el temporal con más o menos buenas palabras dejando que los problemas, como viene siendo su táctica habitual, con un poco de suerte se solucionen solos.

La salida de la Sra Farjas del Ministerio es otra buena noticia, a la espera de quien la sustituya, porque sus decisiones habían sido muy lesivas para la Sanidad, en todo el país y antes en Galicia donde como consejera había iniciado los recortes y privatizaciones.

Como decía al principio no nos merecemos a estos responsables de la administración sanitaria que poco o nada saben sobre ella, que demuestran con sus actuaciones su desprecio hacia ciudadanos y profesionales, y que anteponen sus intereses de partido y los recortes económicos por encima de la salud de la población. Va siendo hora de echarlos, esperemos conseguirlo el próximo año, en mayo tenemos la primera oportunidad.

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

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“Algunas enseñanzas de la crisis del Ébola” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZLa crisis producida en nuestro país con la infección por el virus de Ébola da para muchas reflexiones y analizar todos sus aspectos seria demasiado largo, por eso solo voy a señalar algunos aspectos que me parecen importantes y que han sido menos abordados en los medios.

El primero es que los recortes y las privatizaciones acaban por tener graves repercusiones a medio y largo plazo. Conviene recordar que en el fondo de la mala respuesta a la crisis sanitaria están los cierre de la Dirección General de Salud Pública y la Agencia de Salud Pública de Madrid en 2008 y la conversión del Hospital Carlos III en un centro de media y larga estancia en 2013 que dejaron a la sanidad madrileña con una capacidad de respuesta disminuida ante la presencia del virus, y que hay cosas que no se improvisan de un día para otro. A veces los recortes y privatizaciones no parecen tener repercusiones, o tan solo económicas, pero a medio plazo producen daños muy graves. Hay ejemplos bien conocidos como la catástrofe Katrina que tuvo su origen en la falta de mantenimiento de los diques, por las políticas de recortes de los fondos públicos, los graves accidentes ferroviarios en el Reino Unido después de las privatizaciones del mantenimiento de la red ferroviaria, o mas cerca las muertes debidas a las caídas de ramas de los árboles en Madrid, porque Ud recorta y privatiza en el mantenimiento de las zonas verdes y al final las ramas se caen y acaban matando a las personas.

Por eso es importante entender que necesitamos servicios públicos de calidad, gestionados con la mira del bien común y no de los beneficios empresariales, porque los efectos solo suelen verse en el medio plazo y pueden ser muy graves. Por eso también lo es que esta crisis se salde con el mantenimiento del único hospital especializado en enfermedades tropicales e infectocontagiosas que hay en el país (que ahora además tiene experiencia en el tratamiento de esta enfermedad) y que en Madrid se recupere la coordinación y dirección de la salud pública gestionada por especialistas.

El segundo es el papel fundamental de la Sanidad Pública para responder ante los grandes retos de salud. Cuando estallo la crisis, los centros privados se pusieron de perfil y la gestión y el tratamiento cayeron sobre el sistema público, porque solo el sistema sanitario público es capaz de responder de manera adecuada, eficaz y eficiente a los problemas importantes de salud, y por eso es tan importante mantener la Sanidad Pública y luchar contra las privatizaciones.

El tercero es que el mundo es más pequeño de lo que nos gustaría, y que no podemos pensar razonablemente que las epidemias quedaran confinadas en otros países y desentendernos de ellas. El ébola es un problema de salud mundial y aunque nuestras autoridades sanitarias no hubiesen traído 2 casos a España, lo más probable es que, si no se controla la epidemia en África, está acabe llegándonos, entre otras cosas porque nuestro país es un puente natural entre ese continente y Europa. Es muy importante que se destinen fondos, material y personal al tratamiento y control de la enfermedad allí donde es mas activa, no es solo un problema de solidaridad, que también, sino además aunque solo por sea por autoprotección hay que atajar el mal allí donde se presenta la epidemia antes de que nos alcance y produzca daños irreparables.

El cuarto es que tenemos unos responsables sanitarios que no nos los merecemos. Se les pueden aplicar casi todos los adjetivos descalificativos del diccionario, han sido irresponsables, incompetentes, han actuado con ausencia de transparencia y luego han incurrido en la descalificación y el insulto de la afectada. En el fondo el problema esta en que no pueden tenerse unos responsables sanitarios que desconocen profundamente el tema del que tratan, y que no puede dejarse en sus manos la gestión de una crisis de este tipo, de hecho la rectificación que se hizo a partir de que la vicepresidenta degrado de sus funciones a la ministra de Sanidad, ha aportado un poco de sensatez a la situación. Porque un asunto tan serio como la salud de la población merece que sea asumido por personas con competencia y cualificación reconocida en la materia y no por el conmilitón que goza mas simpatías por parte del jefe del partido en el nivel que sea (central, autonómico, etc).

¿Valdrá esta crisis para que aprendamos y evitemos errores parecidos?. No lo parece y solo hay que escuchar las declaraciones del irresponsable consejero madrileño para comprenderlo. Hay que echar de cualquier cargo de responsabilidad pública a estas personas, que no solo hacen tan mal las cosas sino que ni siquiera son capaces de reconocerlo. Ahora la responsabilidad de su presencia en las administraciones sanitarias no es solo suya sino sobre todo de los presidentes de la comunidad de Madrid y del Gobierno, porque ellos son los que los mantienen frente a una aplastante opinión social y profesional en contra.

Marciano Sánchez Bayle
Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid