“¿Quieres tener éxito? Programa tu cerebro para triunfar” por Rosana y Mónica Pereira

FOTO_ROSANAYMONICA_HAZTUAEn ocasiones, cuando los psicólogos tratamos de estudiar el comportamiento humano utilizamos métodos, cuando menos, “curiosos”. Porque uno se puede preguntar “¿qué tenemos en común un ratón de laboratorio y yo…?” Y lo cierto es que, aunque no nos haga mucha gracia, hay conductas que no nos hacen tan diferentes. Una de esas conductas es el deseo, la necesidad incluso, de alcanzar el éxito en los retos a los que nos enfrentamos.

La investigación ha encontrado que, tanto los animales estudiados como las personas, segregamos mayores niveles de testosterona y de dopamina cuando hemos conseguido resolver con éxito una tarea a la que nos enfrentábamos.

Cuando la dopamina, también conocida como la hormona de la felicidad, inunda nuestro torrente sanguíneo, nos sentimos bien, prestamos menos atención a muchos de los miedos que nos bloquean, bajan nuestros niveles de ansiedad y depresión, mejoran nuestras capacidades cognitivas, nos volvemos más creativos… Es decir, entramos en el estado mental que nos lleva a querer intentar otros retos que nos permitan obtener nuevos éxitos. Es un círculo de comportamiento que se retroalimenta de forma positiva.

Para empezar a regar nuestro cerebro con altas dosis de dopamina y programarlo para triunfar, te recomiendo una técnica muy sencilla que puedes practicar siempre que quieras hasta convertirla en un hábito. Esta técnica se llama: “Lo que salió bien”. Y lo único que tienes que hacer es cada noche, poco antes de acostarte, anotar en una hoja todo aquello que salió bien en el día. Ve a lo pequeño, a lo cotidiano:

–         Saludé al vecino antipático y me devolvió el saludo.

–         Las nubes desaparecieron y al final salió el sol y se quedó un día estupendo.

–         Le dije a mi hermano que no podía prestarle el coche y no se enfadó conmigo.

–         Me atreví a decirle a la persona que se quería colar en el súper que yo estaba antes para pagar y me sentí genial.

–         Encontré un billete en la chaqueta que no me ponía desde el año pasado…

Para empezar, puedes incluir esas cosas que salieron bien aunque tú no hicieras nada para conseguirlo. Si eres capaz de ir coleccionando los momentos en los que el resultado ha sido positivo y recreándote en ellos, conseguirás aumentar tus niveles de dopamina en sangre y te encontrarás mejor. Al sentirte mejor te atreverás a hacer cosas que ni pensabas cuando estabas triste y preocupado. Cada nuevo intento es una nueva oportunidad de tener éxito y cada éxito una inyección de dopamina…

Puede que en este momento estés pensando: “Ya, qué lista, pero ¿qué pasa si no lo consigo…?”. Pues entonces tendremos que pasar a la fase siguiente que es cambiar de un enfoque fijo sobre nuestras capacidades a un enfoque incremental… Pero eso lo dejamos para el siguiente artículo. Mientras tanto, practica la técnica. Yo estoy sintiendo ya el subidón de dopamina porque, al final, este artículo “salió bien”.

Rosana y Mónica Pereira Davila
Responsables de Haztúa Psicología Positiva
www.haztua.com

 

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“Digitalización de experiencias” por Guillermo Infantes Capdevilla

FOTO_GUILLERMOINFANTESA menudo se comenta aquello de que ahora vivimos la era digital, el momento de las nuevas tecnologías, el progreso. Sin darnos mucha cuenta nos hemos embarcado en unos hábitos que, al parecer, nos facilitan todas las tareas: el ocio se hace más divertido y dinámico, se nos permite practicar inglés desde el sillón, vemos las últimas novedades en cuanto a calcetines y lencería fina a la vez que acariciamos a nuestra mascota… En definitiva, uno se acomoda a las facilidades que nos brindan todos estos avances.

Hay quien dice que esto también atañe a los más pequeños, pues se pone al alcance de sus manitas todo un mundo de posibilidades para dar rienda suelta a su imaginación y creatividad mediante juegos didácticos a través de pulgadas y pulgadas de PVC y píxeles.

Yo ya he llegado a pronosticar escenas cotidianas de un futuro no muy lejano. Visualizo un piso de clase media, habitado por una familia acorde a la condición del piso. Es una tarde de domingo  y no hay señas de mucho ajetreo en el exterior. Al padre, harto de la rutina, se le antoja fumarse un “porro” en Kingston mientras queda postrado en su sofá de tapicería barata, -puede hacerlo gracias a un ‘virtualizador’ de sensaciones que se conecta a su ‘tablet’-. Todo transcurre mientras el televisor emite un documental sobre la gacela y el león que trata de introducir al espectador (en esta casa ninguno) en la sabana africana más salvaje.

Entonces el hombre se percata de que quizás el amarillo es preocupante, a la par que su mujer perturba su paz reprochándole que debe bañar a los dos salvajes que tiene como  hijos, los cuales se encuentran matando talibanes frente a una consola en la habitación contigua.

Exaltación de nuestros sentimientos a través de máquinas; hemos logrado poner el romanticismo en aras de la tecnología y los vatios. Mi fondo de escritorio consiste en un Friederich, y a veces lo castigo con mi indiferencia no reparando en él y me dirijo a mi carpeta favorita, la de la Universidad.

 

Guillermo Infantes Capdevila
Representante estudiantil UC3M
Área de Estudiantes del Consejo de la Juventud de Alcobendas