“La competitividad de la PYME española” por Luis Suárez de Lezo

Se habla mucho sobre si las pequeñas y medianas empresas españolas son competitivas o no. Tras cuatro años duros y con un primer trimestre de 2012 que anticipa un año muy duro para la empresa, esa es una pregunta que debería hacerse, sobre sí misma, toda empresa que quiera seguir funcionando.

Los problemas que las empresas tienen en el día a día, financiación, impagados, tesorería, etc. impide a muchas hacer una reflexión estratégica de a donde debe dirigirse, así como hacer planteamientos que mejoren su situación en el mercado. La razón más importante por la que esto ocurre, y muchos pequeños empresarios se verán reflejados, es la excesiva atomización de las empresas que impiden crear empresas con tamaño suficiente para que el día a día no consuma a los tomadores de decisiones.

Pero no sólo por la toma de decisiones, la falta de tamaño de las compañías es un hándicap para ser más competitivas. Frente a la flexibilidad y capacidad de adaptación de las empresas pequeñas, un poco más de tamaño afectaría de forma notable a los aspectos más importantes de la competitividad: innovación, internacionalización y recursos humanos.

En cuanto a los efectos sobre la innovación, hay que destacar que las empresas más grandes no son necesariamente más innovadoras, pero sí se necesita un tamaño mínimo para aprovechar potencialidades como el mejor acceso a financiación, mayor número de recursos humanos y financieros, capacidad de diversificar y generar economías de escala.

Respecto a la internacionalización, un mayor tamaño permite producir con economías de escala de forma más eficiente, mayor capacidad para acceder a información y reducir los riesgos, así como mejores condiciones para acceder a financiación.

En lo que respecta a la formación y la cualificación de los empleados, las empresas con mayor tamaño tienen una mayor estructura para gestionar los planes de formación de sus empleados y mejores prácticas en el reclutamiento y retribución de los empleados.

A pesar de esta realidad, las pequeñas y medianas empresas tienen muchas herramientas a su disposición para paliar el problema del tamaño, inferior a nuestros competidores europeos. Las empresas que están participando en acciones de cooperación tecnológica o de internacionalización están obteniendo unos muy buenos resultados. 

La cooperación es una gran opción para las empresas y es algo que tiene que analizar toda aquella que tenga capacidad para ello. Puede ser entre diversos agentes del sistema de innovación y está motivada por intereses comunes que llevan a la colaboración, normalmente de oferentes (universidades, organismos públicos, empresas) y demandantes (empresas) de servicios de innovación. En otras ocasiones, la cooperación se produce también entre empresas competidoras. La más tradicional es entre clientes y proveedores; pero cada vez es más frecuente la cooperación entre agentes que desarrollan su actividad en áreas funcionales diversas, lo que ha ampliado el abanico de cooperantes y de resultados de la innovación. De hecho, esta cooperación “horizontal” está generando redes de innovación más amplias y diversas que parecen ser también las que están mostrando mayor dinamismo.

Desde el punto de vista más individual de cada pequeña empresa, también hay diferentes herramientas y técnicas que se pueden fomentar para mejorar la competitividad de las mismas. La gran mayoría son evidentes, pero como hemos comentado anteriormente, el día a día, impide muchas veces dedicarle tiempo a las mismas.

La tecnología es un elemento imprescindible que toda pyme debería utilizar, desde la presencia y venta a través de internet a la utilización de diferentes aplicaciones tecnológicas que mejoren la gestión interna o el acceso a nuevos clientes.

Igualmente, es importante analizar qué productos son lo que le permiten ser más competitivo priorizando aquellos que destaquen por marca, por calidad y por precio.

Del mismo modo, el conocimiento profundo del cliente permite apostar por estrategias y productos más beneficiosos para la compañía, teniendo en cuenta que el cliente cada vez tiene más información, es más proactivo y participa más en la difusión de mensajes y experiencias de compra.

Potenciar la comunicación y las estrategias marketing utilizando todas las herramientas que existen en el mercado para llegar a nuestros posibles clientes, fidelizarlos y trasladar una imagen adecuada de nuestra empresa.

En definitiva, para que nuestras pymes compitan en un mercado global, partimos de una situación de desventaja frente a las pymes de otros países por el tamaño de las mismas, excesivamente reducido. Pero hay herramientas que pueden mejorar su posición competitiva.

Desde una visión general, mediante la cooperación, teniendo a Asociaciones Empresariales, Universidades y otras empresas como aliados para crecer y ser más competitivos. Y desde una visión particular, utilizando las diferentes herramientas que permiten mejorar desde la gestión interna a la capacidad de acceso y fidelización de clientes.

Si las pequeñas y medianas empresas trabajan en esta línea, cuando se vuelva a acceder a financiación, se recupere el consumo y empiece a crecer la economía, estarán mejor preparadas para competir y crecer más rápido y y de forma más sólida y estable que en ciclos anteriores.

Luis Suárez de Lezo
Secretario General de AICA
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“El arte al servicio de la solidaridad” por José Carlos Boza

En ocasiones, la política nos permite ser partícipes de iniciativas que nos hacen afrontar la vida con un toque de optimismo. Y si en ocasiones anteriores en estos artículos he intentado reflejar las dificultades de hacer frente a la situación en la que ahora nos encontramos, es también lógico que haya lugar para aquellas cosas que me satisfacen como político, pero sobre todo como ciudadano y como valdemoreño.

El pasado mes de diciembre en Valdemoro surgió una hermosa iniciativa. El cantante David Demaría y catorce grupos musicales de la localidad grabaron el disco La voz del agua, que editó el Ayuntamiento Valdemoro con el patrocinio de IberCaja. El objetivo de este trabajo, de cuyo tema principal es autor el compositor valdemoreño David Santisteban, era doble. Por un lado, y desde el punto de vista artístico, deleitar a quien lo escuchase gracias al buen hacer de sus participantes; y por otro, reunir fondos para paliar la hambruna que padecen millones de personas en el Cuerno de África debido a la sequía endémica que sufre la zona.

Pues bien, tres meses después es el momento de hacer balance de esta altruista iniciativa. Con la participación de todos se han recaudado 5.730 euros que tuve el honor de entregar el pasado día 9 de marzo al Presidente de Cruz Roja en Madrid. Ese dinero se destinará íntegramente a proyectos destinados a la potabilización de agua y a llevar productos alimenticios y kits de higiene a poblados y escuelas, fundamentalmente.

Para mí  no se trata de un episodio más dentro de la vida política municipal, sino que lo considero un hecho especialmente relevante del que se pueden sacar conclusiones valiosas. La primera, que la solidaridad se ha convertido ya en parte de nuestra esencia como ciudadanos y que, afortunadamente, no está asociada a periodos de bonanza; no es un excedente, sino una necesidad que nos hace mejores personas. Además, me ha entusiasmado comprobar que el arte puede ponerse al servicio de una causa y que es capaz de crear una obra de gran calidad, al margen del destino que tuviesen sus beneficios, sumando importantes cantidades de talento, esfuerzo e ilusión.

Es evidente que la solidaridad no es la respuesta a todos nuestros males pero sí quiero destacar la importancia del arte como elemento aglutinador, como una fuerza capaz de dar forma a los buenos deseos y transformarlos en realidad. Por eso quiero dar las gracias de corazón a todos los que han participado en este proyecto, por enseñarme esa lección, por demostrar que el entusiasmo, la imaginación y, sobre todo, el trabajo, es capaz de mover montañas. A todos ellos quiero transmitirles que, una vez más, me han reafirmado en mi orgullo de ser de Valdemoro y quiero decirles también, que tomo buena nota de su ejemplo.

 

José Carlos Boza
Alcalde de Valdemoro