“¿Cómo “hipnotizar” a nuestros hijos para que obedezcan?” por Rosana y Mónica Pereira

FOTO_ROSANAYMONICA_HAZTUATodos los que tenemos hijos hemos pensado en algún momento “¿por qué los niños no vendrán con manual de instrucciones?” Siempre se ha oído lo del pan debajo del brazo pero, un manual para comprenderlos mejor nos sería bastante más útil en no pocas ocasiones.

Pues para que muchas de esas dificultades desaparezcan os vamos a contar un truco que funciona a las mil maravillas (con niños y con mayores). No te asustes con lo de hipnotizar, nos pasamos el día hipnotizando a los demás sin ser conscientes de que lo hacemos.

Antes de empezar os vamos a contar cómo procesa el cerebro la información. Al escuchar, el cerebro se centra en lo que considera más importante del mensaje y deja de percibir aquello que considera superfluo o secundario. Es una manera de maximizar el rendimiento con el mínimo coste energético.

Seguro que en algún momento has oído aquello de “¿A que no puedes no pensar en un elefante azul?”  Inmediatamente, el cerebro decide que lo importante en esta frase es “pensar en el elefante azul” y se hace una representación mental del animal con ese color. Ha omitido la negación y se ha ido directamente al predicado. Todos nosotros funcionamos en automático muchas más veces de las que sospechamos.

Ahora pensemos en ese pequeñajo que sale de casa, se suelta de la mano y sale corriendo calle abajo. Piensa por un segundo qué le dirías. Qué es más probable “No corras” o “Párate”. Si le dices lo primero, su cerebro omitirá el no y tratará de obedecer, de manera automática, la orden que cree que ha recibido.

Seguro que se te ocurren otros muchos ejemplos:

–         No te subas al sofá / Bájate del sofá.

–         Ten cuidado no te vayas a caer / Ten cuidado y agárrate fuerte.

–         No pegues a tu hermano / Sal de la habitación.

–         No chilles / Baja la voz…

Cuando empezamos a hablar en positivo a nuestros hijos descubrimos que es más probable que nos obedezcan porque “saben” qué se espera de ellos. Tienen una instrucción clara de qué es lo que les estamos pidiendo. Sus cerebros, de manera inconsciente quieren obedecer, lo que ocurre es que no siempre reciben el mensaje adecuado.

Si ya utilizas el lenguaje en positivo para comunicarte con los demás, enhorabuena. Si no lo has intentado nunca, te van a sorprender los resultados.

Rosana y Mónica Pereira Davila
Responsables de Haztúa Psicología Positiva
www.haztua.com
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