“El cerebro también se entrena” por Irene Vesperinas

FOTO_COLEGIOALBANTA¿Por qué es importante entrenar nuestro cerebro?

Para entender por qué es importante entrenar nuestro cerebro, primero debemos comprender cómo funciona. Para ello, vamos a utilizar la metáfora de un río de agua que corre por su cauce. Al principio, cuando aprendemos algo nos sentimos inseguros, dudamos de si lo estamos haciendo bien, etc. De esta forma, nuestro río se está abriendo un nuevo camino, decidiendo poco a poco por dónde va a ir. Al principio es un camino pequeño, fino y poco profundo, pero según vamos practicando esta nueva actividad, el cauce del río se va haciendo más y más profundo. Ese aprendizaje, que al principio era superficial, ha dejado una huella importante en nuestro cerebro. Repetir una y otra vez las mismas acciones es útil para asentarlas, para realizarlas cada vez más rápido y con menos esfuerzo. Hasta que llega un momento que las realizamos sin darnos cuenta, como montar en bicicleta o leer. Cuando llevamos a cabo una acción que se nos da bien, no estamos pensando en ella “simplemente la hacemos”, por ejemplo cuando somos lectores eficaces no estamos pensando “la P con la A… PA”, simplemente leemos “PATATA”.

Sin embargo, si solo realizamos aquellas acciones que ya conocemos nuestro río siempre circula por su cauce (que hemos conseguido que sea grande y profundo a través de la práctica) y no busca nuevos caminos por los que circular. Es decir, si solo hacemos las cosas que ya sabemos hacer, si no salimos de nuestra zona de confort, nuestro cerebro no establece nuevas conexiones neuronales. Establecer nuevas conexiones es importante para tener más opciones donde elegir: nos ayuda a resolver problemas más difíciles, a ser más creativos, a comunicarnos mejor, etc.

De esta forma, para entrenar nuestro cerebro son dos cosas las que tenemos quehacer: abrir nuevos cauces (o conexiones neuronales) y una vez que las hemos abierto, practicarlas para dejar huellas grandes y profundas como los cauces del río.

¿Cómo podemos entrenar nuestro cerebro?

Entrenar nuestro cerebro es sencillo. Basta con hacer algunos cambios de vez en cuando:

  • Probar a ir a casa desde el colegio (o al trabajo) por otro camino. Al “quitar el piloto automático” hacemos que nuestro cerebro haga un esfuerzo.
  • Hacer crucigramas, sudokus u otros pasatiempos.
  • Intentar vestirnos con la luz apagada. Al cambiar el punto de referencia que tenemos al vestirnos (pasa de ser visual a táctil), nuestro cerebro tiene que estar alerta e identificar la nueva información.
  • Jugar juegos tipo Brain Training o UnoBrain. Estos juego generalmente están desarrollados por profesionales, son divertidos, motivadores y ayudan a trabajar aquellos aspectos que nos resultan más complicados.

 

Irene Vesperinas

Psicóloga del Colegio Albanta

 

“Reflexión autocrítica con el objetivo de ajustar la intervención psicológica de los Centros Educativos al actual contexto económico-social” por Alberto del Egido

FOTO_COLEGIOALBANTAA continuación se presenta una sencilla reflexión epistemológica de la Psicología aplicada en centros educativos. No hay propuestas prácticas, ni metodológicas.

Como psicólogo de un centro educativo y desde la más absoluta de las autocríticas, considero necesario ajustar mi intervención profesional en beneficio de la comunidad en la que está inmersa cada una de las personas que pasan por mi consulta.

En un contexto social convulso (crisis socio-económica) y en un punto interesante en la Psicología occidental (lanzamiento del polémico DSM-V) considero necesaria una intensa reflexión crítica con el objetivo de ir construyendo nuevos marcos teóricos y nuevas praxis en la profesión, para poder mejorar la calidad de la ayuda ofrecida. Desde esa idea, sin grandes pretensiones y con mi más humilde aportación aireo aquí mis inquietudes.

En estos tiempos difíciles considero perjudicial la tendencia a interpretar, cuantificar, dirigir y atomizar a los individuos. Tampoco ayudaría la idea de que tras cada categoría diagnóstica haya una píldora milagrosa esperando a ser comprada y consumida. No obstante, sería hipócrita por mi parte oponerme frontalmente a esto, puesto que mi reflexión nace de mi responsabilidad en estas cuestiones.

En mi contexto laboral (un centro educativo privado-concertado ubicado en una localidad muy afectada por la crisis), percibo la necesidad de ir creando/aplicando una perspectiva psicológica más humanista y comunitaria.

Beneficiaría aplicar una perspectiva cada vez menos interpretativa, más comprensiva y aplicando más la mayéutica; ya que, en general, no todo el mundo puede contratar un profesional con quien poder hacer introspecciones de buena calidad.

Entiendo que sería de mucha ayuda intervenciones más emancipadoras y menos directivas, pues muchas personas están muy acostumbradas a que les indiquen cuáles son sus problemas y cómo tienen que solucionarlos.

Así mismo, fomentar intervenciones menos invasivas y más respetuosas, negociadas y humanistas. Cada vez hay más personas que padecen enormes injerencias en sus vidas por parte de instituciones, entidades bancarias, empresariales, etc.

Considero que sería muy beneficioso a nivel social priorizar intervenciones orientadas a fomentar proyectos comunitarios. Estarían dentro de esta línea objetivos como trabajar la imagen de los individuos como seres sociales y responsables de sus entornos, ayudarles a que encuentren claves que les devuelvan la autonomía como colectivo social, aprender a cuidarse mutuamente más y mejor, empezar a reconstruir el tejido social que asegure una calidad de vida para todas las personas del barrio, del municipio y de su clase social.

Para concluir en términos positivos y propositivos, propongo una psicología más comprensiva, humanista, comunitaria y en pro de la autonomía de las personas y de sus grupos sociales de referencia, fomentando la interdependencia positiva de sus miembros y de los que vayan llegando.

Soy consciente de que los recursos profesionales son limitados, pero la microhistoria nos demuestra que el potencial de las personas y de los grupos sociales es absolutamente fascinante.

Creo que es tiempo de filantropía y de confiar en el ser humano.

Los centros educativos en general, y sus psicólogas, pedagogas y orientadoras, en particular, podrían tener un bonito protagonismo en la mejora de la sociedad.

Y, ¿cómo hacerlo?

Si esa pregunta resonase en colegios e institutos, significaría que ya habríamos comenzado a caminar.

 

Alberto del Egido Moreno.
Psicólogo del Gabinete Psicopedagógico del Colegio Albanta

 

“Descubriendo el mundo de la Literatura Iberoamericana” por Aldara Velilla

FOTO_COLEGIOALBANTAEmpezamos tema nuevo, siempre es duro para ellos y más cuando el final del curso se puede contar con los dedos. Bostezos, caras de aburrimiento, alguna de interés…

“El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo…”. Éste es el comienzo de uno de mis libros predilectos. Nunca suelo mandar como lectura del tercer trimestre nada de literatura hispanoamericana por falta de tiempo, pero como si de un presentimiento se tratara este año decidí apostar por “Crónica de una muerte anunciada”. Me asaltan las dudas… ¿Y cómo voy a hacer para que este libro se convierta en una de las novelas favoritas de mis alumnos o que por lo menos les interese? Las estrategias escritas sobre el papel son muy bonitas, pero cuando tienen que ver con la sensibilidad y sentimientos del ser humano adolescente muchas veces se convierten en papel mojado. Porque la literatura es eso (o por lo menos para mí lo es) sentimientos y sensaciones de gente que un día decidió compartirla con el mundo para que fueran nuestras. Los alumnos son diferentes y tú también eres diferente cada año que pasa. Ellos más jóvenes y tú más mayor, así que hay que reciclarse. Hay algo que de momento siempre me funciona: leer algo que me apasiona en voz alta para ellos. Los chicos lo perciben y parte de esa pasión se transmite.

Preguntas: “-¿Pero entonces, ya sabemos el final? Como mola, yo quiero saber que es lo que le pasa al Santiago Nasar este.”

En este punto en el que están enganchados a la historia, ya puedes explicar el Realismo Mágico, el boom de la novela hispanoamericana y esa realidad tan diferente a la que ellos están acostumbrados mostrada por ojos de escritores que de momento les son desconocidos. Nos adentramos un poco más en la historia y se percatan que los sueños van a ser un tema importante en la novela, y se establece un debate no preparado sobre la importancia de este mundo onírico en las vidas de las personas, y acabamos hablando de los sueños que tienen, y haciendo una argumentación sobre como la interpretación de los sueños se relaciona hoy en día y dentro de la obra.

Esto es por lo que decidí un día ponerme delante de una clase, pienso para mí cuando suena el timbre y acaba mi hora.

Os animo a hacer algo parecido en vuestra vida cotidiana; si nuestros hijos aprecian nuestras pasiones acabarán por hacerlas suyas y el amor a la lectura es una de las grandes pasiones de la vida. Yo debo este placer a autores como García Márquez, que me hicieron viajar a mundos desconocidos para mí cuando era estudiante, y a abrir mi mente en muchos aspectos. Este es el pequeño homenaje de una maestra que le estará eternamente agradecida.

Aldara Velilla Romo
Profesora de Lengua y Literatura del Colegio Albanta

“Promoción del Buen Trato: Más allá de la prevención del bullying” por Alberto del Egido Moreno

FOTO_COLEGIOALBANTALa prevención del bullying o del acoso escolar es necesaria, pero puede hacerse de forma indirecta si aprendemos sistemáticamente a tratarnos bien.

Son muchos los vídeos educativos en los que se ven escenas de abusos. Los exponemos en las aulas y, en muchos casos, es necesario para desenmascarar ese tipo de situaciones (diferenciar un enfado puntual de una situación de acoso físico, psicológico o de rechazo/exclusión social) y facilitarles claves para poder enfrentarlas (acabar con la ley del silencio de los espectadores, diferenciar entre ser un chivato y ser un alumno solidario con un compañero que está sufriendo, cómo salir del rol de víctima o del rol de agresor, etc.).

Pero si nos quedásemos ahí correríamos el riesgo de estar enseñando sólo lo que no se debe hacer, y ya sabemos que “si no hay que pensar en un coche rojo” lo primero que hacemos es pensar en “un coche rojo”. Por ese motivo, proponemos considerar la prevención del acoso escolar como algo complementario a la Promoción del Buen Trato.

Elementos básicos de la Promoción del Buen Trato serían la inteligencia emocional, la autoestima, la asertividad, la empatía, las habilidades sociales, la resolución de conflictos, etc.

La educación de la inteligencia emocional podríamos enfocarla desde el conocimiento, reconocimiento y gestión de las distintas emociones para darnos permisos para sentirlas, así como tener herramientas para manejarlas de tal modo que no nos interfieran en nuestros procesos de socialización.

Para el desarrollo de la autoestima es necesario, en primer lugar, conocerse una a sí misma (reflexionar y crear un criterio propio para saber cuáles son mis propias preferencias, deseos, sentimientos, etc.) y, en segundo lugar, “tener en buena estima” eso que conozco de mí misma (valorar positivamente mis propias opiniones, preferencias, deseos, etc.). Las actividades que fomenten la capacidad crítica y la introspección juegan un papel fundamental. Igualmente, es importante facilitar actividades en las que todas las alumnas tengan oportunidades de sentirse “ buenas ” en cuestiones académicas o sociales, poder experimentar lo agradable de decir y escuchar con sinceridad características personales positivas y adquirir este hábito, etc.

Se hace necesario desarrollar la asertividad, aquella capacidad para poder expresar sin temores, ni remordimientos, ni culpabilidad, nuestras propias prioridades, intereses, sentimientos, etc. Hacerlo de tal modo que no impongamos lo nuestro a los demás (estilo agresivo) ni permitamos que nos impongan lo ajeno (estilo pasivo).

El desarrollo de la empatía para poder ponernos en la piel de los demás. Poder reconocer lo que siente en su cara, en sus expresiones corporales, en sus silencios.

La educación de las habilidades sociales, muy ligado a todo lo anterior, en la que sepamos en qué momento es oportuno o inoportuno determinados comportamientos.

La “provención” de los conflictos, en la que eduquemos para poder llegar a acuerdos cuando los intereses son encontrados, creando espacios, tiempos y mediadores para ello.

Todos estos contenidos no tienen por qué ser tratados de una forma secuencial, pueden ser trabajados al mismo tiempo.

Por otra parte, el objetivo no sería construirnos como seres perfectos y homogéneos, sino lograr reconocer nuestras virtudes y limitaciones, para adquirir las mejores estrategias con las que poder relacionarnos, en el presente y en el futuro, de la forma más satisfactoria posible.

Alberto del Egido Moreno
Psicólogo del Gabinete Psicopedagógico del Colegio Albanta
www.colegioalbanta.es