“Está en juego nuestra salud” por Marciano Sánchez Bayle

FOTO_MARCIANOSANCHEZEl 24 de mayo próximo se eligen los representantes en los parlamentos autonómicos que a su vez serán quienes decidan los gobiernos de la mayoría de las CCAA, entre ellas la de Madrid.

Aunque la Sanidad es la principal competencia de las CCAA y la que consume la mayor parte de su presupuesto (en torno a un 40%), sin embargo, y de manera un tanto sorprendente, no ocupa un lugar prioritario en el debate público, que esta perdido en los encuentros/ desencuentros entre las directivas de los partidos y en cuestiones metafísicas.

El sistema sanitario público español, gozaba hasta la llegada del PP al gobierno de un gran prestigio internacional por su elevada eficiencia (bajo coste y buenos resultados en salud); su carácter universal; su naturaleza redistributiva y equitativa financiada por impuestos; sin barreras económicas para acceder a la asistencia; su integralidad basada en una potente Atención Primaria que garantizaba la promoción de salud, la continuidad de la atención y la distribución racional de los paciente en el sistema.

Sin embargo la Política del   PP a nivel central y en las CCAA esta orientada a desmantelar y privatizar el sistema sanitario publico para ponerlo en manos de entidades bancarias, multinacionales sanitarias y fondos de inversión internacional ubicados en los paraísos fiscales, una política que ha alentado muchos de los casos de corrupción que van saliendo a la luz.

A ello, y no tanto por la crisis, sino como elemento fundamental para reforzar estas políticas privatizadoras (ya lo dice el Roto “hay que destrozar todo lo público para demostrar que no funciona”) hay que unir los brutales recortes que ha sufrido el sistema sanitario a partir de 2009, año de máximo gasto sanitario público, que suponen, según las fuentes entre 13.000 y 20.000 millones € de recortes en la Sanidad Pública.

Obviamente el resultado de los recortes ha sido el esperado y básicamente en dos aspectos claves: una disminución del personal sanitario (alrededor de 55.000 trabajadores menos) y de los recursos del sistema (cierres de camas, de consultas, de actividad de tarde, de puntos de atención continuada, etc); y paralelamente un aumento del gasto privado que solo moderadamente reflejan las encuestas (el % de gasto sanitario privado paso del 25,7% en 2009 al 27% en 2011 según la OCDE), de esta manera recortes y privatización de la financiación han ido de la mano, pero además hay que ser conscientes de que el aumento del gasto privado supone mayor inequidad porque muchas personas, especialmente con la crisis, no tienen ninguna posibilidad de incrementar su gasto sanitario privado y quedan sin opciones de acceder a prestaciones sanitarias que precisan (un buen ejemplo son los copagos que han producido que un 14,76% de la población no pueda acceder, por motivos económicos, a los medicamentos prescritos).

Pero el problema ha sido aún mayor porque la privatización de centros sanitarios (mayoritariamente hospitales, pero también centros de salud en algunas CCAA), no solo no ha mejorado la calidad de la atención, en algún caso la ha empeorado, sino que además ha incrementado los costes de una manera muy importante (entre 7 y 8 veces sobre la alternativa de provisión pública), empobreciendo así aún mas a los centros públicos, un ejemplo paradigmático es la Comunidad de Madrid donde en los 3 últimos años el presupuesto de los hospitales públicos ha descendido el 16,09, el 7 y el 1,08% cada año mientras los centros privados tuvieron un incremento del 5,el 2 y el 34% en los mismos años.

Todo ello ha supuesto una disminución de los trabajadores de la Sanidad Pública conllevando el cierre de camas, de puntos de atención continuada, de actividad de tarde, etc, disparado las listas de espera quirúrgicas, de consultas de especialistas, de pruebas diagnósticas e incluso de medicina general y enfermería en Atención Primaria, y ha empeorado notablemente la opinión que tienen los ciudadanos sobre el funcionamiento de nuestro sistema sanitario. Como la ausencia de transparencia es la norma entre las administraciones sanitarias no se puede constatar un empeoramiento en los parámetros de funcionamiento del sistema sanitario (los últimos datos publicados son de 2011 cuando los mayores recortes y exclusiones se producen a partir de septiembre de 2012), pero también hay que tener en cuenta que si el sistema no ha colapsado se debe sobre todo al esfuerzo que están realizando los profesionales sanitarios, su compromiso con la Sanidad Pública, que como es lógico tiene un limite, y de continuar las cosas por el mismo camino acabaran totalmente desbordados (ya están desincentivados y cercanos al colapso).

La Sanidad es un mecanismo básico de solidaridad social y una de las claves del estado del bienestar, además interviene de una manera importante en toda nuestra vida, desde el nacimiento hasta la muerte estamos en constante relación con el sistema sanitario y nuestra calidad de vida, nuestra autonomía y nuestra dignidad como personas, dependen en gran parte de que exista un sistema sanitario público que responda a las necesidades de atención que se van produciendo a lo largo de la vida.

Por eso, es fundamental el resultado de las próximas elecciones autonómicas, porque se va a decidir en ellas si culmina el proceso de desmantelamiento de la Sanidad Pública o si se produce un cambio de rumbo que suponga la recuperación de un sistema sanitario público de calidad y del derecho a la atención sanitaria para toda la población. Por eso debemos de votar y a la hora de hacerlo tener en cuenta quienes son los que garantizan un sistema sanitario de calidad y quienes solo están interesados en su desmantelamiento y privatización y en los intereses económicos de sus empresas.

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

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“Europa necesita ser reconducida hacia políticas de integración y reequilibrio” por Manuel Robles

Manuel RoblesEn Fuenlabrada hemos planteado este año, en el Foro anual de las Ciudades, un tema de importancia capital y máxima actualidad: “El Sur de Europa” y la situación actual con respecto a los países del norte de la UE, sobre todo respecto a Alemania, Francia, y la especial situación de la que goza Inglaterra; reflexionar y debatir sobre qué Europa tenemos y hacia donde queremos y debemos de ir. Es un debate de suma importancia, sobre todo cuando estamos a las puertas de unas elecciones europeas que van a decidir la ideología que va a inspirar  el modelo socioeconómico, las medidas que se van a tomar en el conjunto de la Unión Europea y que afectarán  a todos los países y especialmente a los más desfavorecidos, la mayoría ubicados en el sur de Europa.

La crisis económica que ha golpeado con dureza a la zona euro y el acoso de los insaciables mercados, junto con decisiones de los países más ricos , inspiradas en estrategias económicas de exclusivo signo neoliberal han llevado a la Unión Europea al borde del abismo de la ruptura de la moneda única y de la cohesión de los países miembros, que tanto tiempo y esfuerzo ha costado construir. Ha sido sin duda un mazazo a la creencia ciudadana en el  modelo de la Europa Social por la que se ha luchado sobre todo desde posiciones progresistas y de izquierdas, aunque hayan sido en muchos casos doblegadas por al gran mayoría conservadora que rige desde hace años las políticas comunitarias. Todo esto ha contribuido a que en la actualidad sea necesario, más que nunca, tener una visión más política que mercantil de nuestra Unión Europea.

Necesitamos reforzar la creencia en el proyecto de la Unión Europea, pero desde un punto de vista crítico y progresista. Debemos exigir el cumplimiento de la Carta Magna Europea que habla más de la Europa de los pueblos, de la Europa social, que de la Europa plegada a la dictadura de los mercados. Debemos reivindicar la necesidad de crecer y recuperarnos económicamente avanzando en políticas integrales e integradoras de tipo social, fiscal  y bancario, de democracia participativa y de decisiones políticas compartidas y alejadas de las imposiciones de “troikas”. Todo ello sin renunciar al Estado de Bienestar y a los derechos y libertades adquiridos por la ciudanía a lo largo de todos estos años en la UE.

 Si los dirigentes y líderes europeos hacen lo contrario quedaremos más débiles a nivel de cada nación y como conjunto de naciones ante el ataque y la dictadura de los mercados, que campa por sus respetos por el mundo y ha entrado en la Unión Europea con puño de hierro aprovechando la crisis provocada por el propio sistema capitalista en el que nos asentamos.

Manuel Robles Delgado
Alcalde de Fuenlabrada

“Perdemos calidad de vida mientras aumenta la desigualdad” por Esperanza Fernández

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeHa sido muy repetido, criticado y denunciado que las medidas de reducción del déficit llevadas a cabo por el Gobierno están suponiendo una merma y empeoramiento muy significativos en los servicios básicos que conformaban nuestro Estado del bienestar. Realmente, nunca mereció plenamente tal nombre, pues nunca estuvimos a la altura de los estados más avanzados en materia de bienestar público. Por ejemplo, la Ley de Dependencia nace lastrada porque no se contemplaba la financiación de la misma y la crisis económica no ha hecho sino agravar los problemas para su aplicación, que presenta, por otra parte, grandes diferencias según comunidades autónomas.

Pero lo que está ocurriendo en los últimos años no solo está produciendo que el cuarto pilar del estado del bienestar, la atención a la dependencia , se siga resquebrajando hasta convertir la ley en una gran mentira, sino que los otros tres, la sanidad, las pensiones y la educación, sigan un proceso de deterioro acelerado. Por otro lado, las diferencias entre comunidades autónomas no hacen más que aumentar, así como entre personas.

Iremos viendo paulatinamente los efectos en nuestro bienestar de los recortes y ya hay indicadores que van reflejándolos. La esperanza de vida es un indicador fiable. Es posible que el descenso en la misma por primera vez en la serie histórica sea una consecuencia de la situación de pérdida en servicios públicos que vivimos. Desde principios del siglo XX, este indicador había experimentado un crecimiento sostenido año tras año. Sin embargo, los últimos datos, según las cifras que presentó hace unos meses el Consejo Económico y Social en su Memoria Socioeconómica, muestran un descenso: hemos pasado de 2011 a 2012 de una expectativa de vida 84,97 a 84,72 años en mujeres y de 79,16 a 79,01 años, en hombres en ese periodo. En el conjunto de países, hemos pasado del puesto 6º al 7º. Habrá que esperar los datos de próximos años para ver si esta pérdida representa una tendencia o es un dato anecdótico pero, en principio, es preocupante, sobre todo puesto en relación con otros.

En este sentido, también hay que reparar en la advertencia realizada la pasada semana por la OCDE, sobre las consecuencias negativas de los recortes en sanidad que han supuesto un incremento de las dificultades para acceder al sistema en uno de cada tres países miembros de la entidad en el periodo 2009 a 2011. En el caso de España se critica concretamente el aumento de las listas de espera, denuncia que corrobora la percepción ciudadana sobre este problema. A ello hay que añadir las medidas de copago cuyos efectos sobre la salud y la mortalidad aún no están evaluados pero que sin duda serán visibles en poco tiempo.

No es preciso mencionar que el desempleo y el empobrecimiento creciente están produciendo un aumento de la malnutrición de las capas más desfavorecida, factor muy influyente en la salud y la expectativa de vida. Los pensionistas están jugando un papel esencial para paliar la situación de desempleo de los miembros en edad activa de las familias pero el panorama tampoco se presenta halagüeño pues ese pilar hasta ahora sólido también se empieza a resentir si el proyecto de ley de reforma de las pensiones sale adelante como está previsto, es decir, sin garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones.

Frente a este panorama en buena medida provocado por las medidas del Gobierno o su inoperancia, este no está haciendo nada por evitar el sufrimiento de los más desfavorecidos. Todo lo contrario, las medidas emprendidas van directamente contra ellos mientras no remedia el sistema fiscal injusto donde, a través de las SICAV, las grandes fortunas tributan un 1% mientras las clases medias van desapareciendo ahogadas por una situación que las ha obligado a soportar las consecuencias del rescate bancario, del que han resultado ilesos los responsables, y el derroche de las administraciones públicas.

Como telón de fondo de nuestro desolador panorama económico y social, nos encontramos con la crisis política que es una de las causas principales de la económica y de su pervivencia. Nuestro modelo territorial, que ni el partido en el Gobierno ni el principal partido de la oposición están dispuestos a cambiar, mucho menos los nacionalistas, nos ha llevado a un Estado residual donde las comunidades autónomas tienen las competencias más importantes sobre las políticas de igualdad. Un Estado, por tanto, que requiere reformas urgentes para asegurar la igualdad y el bienestar de todos los ciudadanos.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal de UPyD Getafe

“Respeto y sensibilidad por lo público” por Manuel Robles

En España estamos asistiendo a una serie de actuaciones del gobierno del PP que demuestran el gran engaño electoral que se ha hecho por parte de este partido y de su candidato, hoy presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Me refiero principalmente a las medidas impositivas y a las medidas de importantes recortes en los servicios públicos, que se están ejecutando en esta primera fase de gobierno, en muchos acaso ya adelantadas por las comunidades donde gobiernan. El PP actúa con la prepotencia e impunidad del que se sabe ganador electoral en casi todo el territorio español, olvidando que ha ganado por la existencia de una grave crisis económico-financiera, que afecta principalmente a la zona euro, y sobre todo porque muchos españoles deseaban ver la posibilidad de comprobar si cambiando el color del gobierno podían ver la salida del túnel, sobre todo de aquellas familias azotadas por el paro. El PP recibió este gran apoyo electoral sobre todo porque sus promesas, su mensajes centrales, hablaban de reducción de impuestos, de no reducir servicios públicos, de generar confianza en los mercados, de que el paro era culpa del gobierno socialista y que  al “día siguiente” de que el PP ganara las elecciones, los españoles comenzaríamos a salir de la crisis, y a generar empleo.

En muy poco tiempo los ciudadanía han podido comprobar que esas promesas electorales eran una burda mentira, y que ahora “donde dije, diego”. Ahora hay más recortes de servicios públicos, ponen impuestos a la mayoría social subiendo el IRPF, y ponen un sobreimpuesto al actual IBI que va  a significar subidas reales del 9% ; reducen por primera vez en su historia el salario mínimo interprofesional, engañan a los pensionistas, benefician a las grandes fortunas y a los especuladores, preparan una reforma laboral a la medida de la cúpula de poder dela CEOE, sacan dinero público para rescatar a las Comunidades de su tremendo déficit, sobre todo donde gobiernan el PP, proponiendo al mismo tiempo acciones judiciales de traca y esperpento. En definitiva se trata de seguir engañando a los españoles con la burda mentira de la “culpa la tiene el gobierno Zapatero, o ahora Rubalcaba, o Chacón”. Ahora la generación de empleo no es un asunto del Gobierno, sino de TODOS, de los empresarios principalmente. En un país serio y competente esta es una trágala que debe admitirse a ningún gobernante.

Pero con ser esto y lo que está por venir la demostración de una mentira y manipulación a toda la ciudadanía, es también muy grave e irresponsable lo que el PP está haciendo con los servicios públicos y sus empleados. Recorte de recursos y servicios, junto con una acción vergonzosa y ruin como es  atacar y desprestigiar al empleado público, y a sus representantes. En el Gobierno Regional dela Comunidadde Madrid, presidido por Esperanza Aguirre, tenemos el ejemplo más descarnado y ofensivo.

Este país no puede permitirse el lujo de hacer recortes en Educación, Sanidad, y Bienestar Social porque es una inversión que tiene retorno y amortización para el progreso de un país.

 Manuel Robles Delgado

Alcalde de Fuenlabrada