“Un presupuesto que se olvida de las personas desempleadas y que favorece a las grandes fortunas de Madrid” por Rubén Bejarano

FOTO_RUBÉN_BEJARANOEl Gobierno de la Comunidad de Madrid acaba de presentar la propuesta de Presupuestos regionales para el año 2.014, que será debatido en la Asamblea de Madrid durante las próximas semanas, en un contexto donde el paro registrado ha alcanzado en el mes de octubre la cifra de 552.758 las personas desempleadas, 5.057 más que el mes anterior (0,92%) y 3.404 más que hace un año (0,62%).

Estos datos no solo demuestran que la crisis no ha terminado, sino que persiste la senda de deterioro de las condiciones laborales y sociales en la Comunidad de Madrid. Más de 260.000 personas, el 47,1% de desempleados y desempleadas, carecen de prestación o subsidio y crece el paro de larga duración.

La actividad económica en Madrid, además de extraordinariamente vulnerable, se encuentra muy lejos de las tasas necesarias para crear empleo. En un contexto donde no hay modelo productivo, sin ningún tipo de impulso al desarrollo industrial, sin políticas activas de empleo y con una propuesta fiscal injusta y regresiva, el Presupuesto que ha presentado el Gobierno de Ignacio González no contribuye a la mejora de la situación económica.

En la Comunidad de Madrid, igual que en todas las instituciones donde gobierna, el Partido Popular está llevando una política de austeridad, de recortes y de privatizaciones que hace que no solo los ciudadanos tengan menos recursos, si no que las propias administraciones aparezcan más recortadas y sin recursos para financiar los derechos ciudadanos. Y aquí es donde entra en juego la coartada perfecta para que la derecha aseste un golpe casi mortal a todas las políticas que se denominaban como el Estado del Bienestar. El PP demuestra cada día que todo es susceptible de ser recortado o privatizado, incluso nuestros propios derechos, ante la falta de recursos.

En este contexto de crisis, los gobiernos del PP nos intentan hacer creer a los ciudadanos, que tenemos un elevado gasto sanitario o educativo per cápita, que es insostenible su financiación, y por eso hay que recortarlo e incluso privatizar su gestión para ser más eficiente económicamente.

Esta argumentación es falsa. Ni tenemos un gasto social elevado, estamos por debajo de la media de la Unión Europea, ni la privatización es más eficiente. Lo que es a largo plazo más cara para todos y todas, menos controlable su gestión y desvirtúa el concepto de servicios públicos. Además, es la pieza clave del gobierno del PP para asentar su modelo social y económico. Se siguen manteniendo los niveles de conciertos y convenios con el sector privado.

La derecha solo habla de gasto, para justificar la insostenibilidad de las políticas sociales. Pero el problema son los ingresos.

Madrid carece de una política fiscal que facilite tanto equidad como recursos para financiar las necesidades económicas y de servicios de la Comunidad. Con esta propuesta que nos presentan, se da una vuelta más de tuerca a la injusticia fiscal y a la regresividad del sistema.

Los presupuestos mantienen la política de regalos fiscales sobre las que la Comunidad ha establecido hace años su modelo económico. Además de los casi trescientos millones de anunciada rebaja, los presupuestos contienen bonificaciones fiscales por valor de 2.983 millones, un 6,5% más que en el ejercicio anterior. Regalos fiscales, especialmente en Donaciones y Sucesiones, sobre las rentas más altas.

En suma, se trata de unos presupuestos que adoptan una actitud pasiva frente a la crisis económica y el desempleo. Incapaces de afrontar las inversiones necesarias para recuperar una mínima senda industrializadora sostenible, el equilibrio territorial o mejorar las condiciones de vida de las familias.

Rubén Bejarano
Coordinador de IU-Leganés
Diputado IU en la Asamblea de Madrid
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“No le digas a mi madre que soy diputado; mejor dile que toco el piano en un burdel“ por Miguel Aguado

“El hecho de que no tengas interés en la política no significa que los políticos no tengan interés en ti”.
Pericles (430 a.C.)
El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán
gobernados por personas que sí se interesan.
Arnold J. Toynbee (1889-1975) Historiador inglés.

Siempre tuve mala suerte. Cuando tenía 14 años acudí por primera vez a un campamento de verano. Como los monitores eran voluntarios la entidad organizadora entendía que debían tener algún tipo de “privilegios” (ducharse con agua caliente en el botiquín en lugar de las frías duchas de Covaleda como el resto, poder comer jamón y aperitivos ricos en las reuniones de coordinación nocturnas y algún etcétera más), cuando me titulé como monitor y deseoso de tener esos “privilegios” los tiempos habían cambiado y no parecía muy ético (realmente no lo era y lo comparto); esos “privilegios” se perdieron y los que se duchaban con agua caliente eran los niños pequeños y los monitores teníamos que dar ejemplo cual “tarzanes” de la selva. Llegué tarde.

El pasado mes de junio de 2011 salí elegido por primera vez como Diputado en la Asamblea de Madrid por el PSM PSOE; y me encuentro con cosas que me hacen recordar aquellos tiempos. Todo el mundo habla de “privilegios” de los diputados pero cuando llego no los encuentro, debí de llegar tarde igualmente. Nótese el tono irónico, por favor.

Para más inri cuando salgo de mi casa para ir a la Asamblea de Madrid me encuentro estos días una pancarta que dice: “el próximo parado que sea un diputado”. Ya no solo no tengo esos grandes “privilegios” sino que además algunos quieren que deje de hacer política. ¡Púes vamos bien!

Así viendo esto he decidido parafrasear, amigo lector, este artículo con un título de un libro de periodismo clásico y lo adapto a lo que siento.

Parece últimamente que debo justificar ante todo el mundo que no tengo privilegios, que me dedico temporalmente a la POLÍTICA (sí con mayúsculas), es decir que he decidido (sí, decidido porque nadie me obliga a ello y es una decisión vital de cada uno) hacer lo posible para mejorar la calidad de vida, los derechos e incluso trabajar para tratar de aumentar la felicidad de mis convecinos. Y lo hago desde la socialdemocracia porque considero que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades para ser libre y que debe existir una sociedad organizada y con cierta fuerza que permita la redistribución de los recursos y facilite la equidad. Me lo creo y creo que es posible. Considero que no se puede tener una aspiración más noble; y me apetece dedicar un tiempo de mi vida a ello. Puedo hacerlo mal o bien, eso es criticable sin lugar a dudas; pero no la aspiración. No puedo admitirlo. Valórenme por mis palabras o por mis hechos, por nada más, por favor.

Pero por otra parte, entiendo que en momentos tan complicados como los que vivimos con una repercusión social tremenda de la crisis económica y muy especialmente de los injustos recortes que afectan a los menos favorecidos, el enfado y la rabia hacen mella.

Igualmente, la actitud y los hechos de muchos políticos y de los partidos políticos de forma colectiva e individual han sido absolutamente impresentables, sin lugar a dudas.

Ambos motivos son entendibles y comprensibles. Pero lo que no entiendo ni comprendo es la utilización torticera y populista de algunos grupos políticos. Me refiero muy claramente a la derecha política del PP y a sus aliados de la derecha camuflada de UPyD.

Pondré dos ejemplos:

La Presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, además senadora, Secretaria General del PP,… y tantas cosas, algunos con sus consiguientes sueldos, la señora Cospedal (PP) acaba de aprobar que en su región los diputados no cobren. ¡Muy bien! dirán algunos ¡para lo que hacen! El argumento es económico: esta medida ahorra un millón de euros. Lo que no dice es que el conjunto de sus asesores, elegidos a dedo, cuestan un millón y medio. Es decir, prefiere los que ella designa a dedo aunque cuesten más que los elegidos democráticamente por los ciudadanos. Yo, por el contrario, prefiero la democracia. Y ¿Usted?

la alternativa es muy clara: solo podrán estar en política los ricos y los que defiendan intereses ajenos a lo público: lobbies empresariales, farmacéuticos,… Muy democrático no parece.

Y por otra parte, sus aliados de UPyD (la marca blanca del PP que opinan algunos) en sus múltiples propuestas de “supuesto” ahorro eliminando organismos públicos de control del gobierno de turno con sus trabajadores (que aprobaron sus oposiciones) así como la restricción de recursos humanos y técnicos para poder hacer la oposición mejor y más fundamentada. Aunque, sin embargo, miren para otro lado cuando, por ejemplo, su diputado (de UPyD) en Asturias tenga seis, ¡sí seis!, asesores para él solo; o cuando su líder nacional, Rosa Díez, lleve 30 años sin bajarse del coche oficial. Igualmente, basan sus propuestas en eliminar todo lo que sea (algunas veces con razón) pero sobre todo, aquello que permita hacer el control y la capacidad de propuesta de la oposición mejor. ¡Qué casualidad!

Hay quienes confunden “privilegios” con instrumentos o medios para gestionar. Quizás no los confundan y lo tengan muy claro y sea por esto que se atacan de forma clara y tan populista.

Pues yo, reivindico la POLÍTICA. Es el momento de hacer POLÍTICA pensando en los demás, pudiendo mirar a los ojos de los demás y no tener nunca ningún motivo para retirar la mirada. Es el momento, más que nunca, de la POLÍTICA  honesta, sincera, noble, implicada, con pasión y sobre todo, con el corazón.

Ahora en estos momentos en los que parece que reivindicar la política es algo quizás incluso suicida, quiero reivindicar la POLÍTICA, con mayúsculas, porque mientras que hay algunos que intentan cargarse la política a propósito y otros entiendo que por ignorancia, los ciudadanos debemos tener en cuenta que cuando no hay política, otros harán política por nosotros, la diferencia estará en que no defenderán los intereses generales, sino los suyos; y le aseguro que no son los nuestros.

Hace años un grupo de mujeres consideraron que era impresentable que las mujeres no tuviesen voto. Posiblemente, la sociedad en general no veía un problema en ello; pero consideraron que debían convencer, actuar y crear un sentimiento de presión que hizo posible lo que hoy es algo consustancial a la democracia y al sentimiento más ético de nuestra sociedad: la igualdad. Con anterioridad, unas personas librepensadoras consideraron que la esclavitud era inadmisible, aunque fuese un motor económico tremendo. Lograron que se prohibiese y además la búsqueda de una alternativa económica trajo la revolución industrial. Más recientemente, otras personas, socialdemócratas ellas y europeas, soñaron que todos deberíamos tener acceso a una educación y una sanidad lo mejor posible sin tener en cuenta la capacidad económica, y se logró.

¿Cree Usted, amigo lector, que todo esto se pudo hacer sin política?

Yo creo que no, creo que se pudo hacer desde los valores de la nobleza y el altruismo de la búsqueda de una sociedad mejor. Hoy podemos comenzar una verdadera revolución social, revisando los errores, corrigiendo los mismos, cambiando todo lo cambiable, transparentando todo lo que se haga, y tantas cosas; o quizás mejor dicho debemos comenzar una verdadera RE-EVOLUCIÓN. Yo me apunto, ¿Y usted?

La democracia necesita una virtud: la confianza.
Sin su construcción, no puede haber una auténtica democracia.
Victoria Camps (1941-?) Filósofa española.
Miguel Aguado
Diputado PSOE Asamblea de Madrid

“La crisis es como un toro, que diría Jesulín de Ubrique” por Miguel Aguado

De forma continuada y reiterada podemos escuchar a multitud de economistas y analistas grandes reflexiones sobre la crisis económica, sus orígenes, sus responsables, las formas de salir de la misma y un largo etcétera de argumentos, que en la mayoría de los casos lían más que explican.

Por el contrario muchas veces tenemos ejemplos y casos que sin darnos cuenta podrían servir para entender algo lo que está ocurriendo. Lo cotidiano explica mejor que lo lejano y complejo. Podría servir la máxima de la comunicación: “lo que tiene una explicación larga y complicada, no sirve”.

Recientemente hemos tenido conocimiento de una noticia que creo podría ilustrarnos de forma ejemplar algo muy relacionado con el origen de la crisis.

La prensa española ha reflejado de forma amplia el currículum de un toro bastante conocido en los círculos taurinos llamado Ratón. Este toro tiene como gran “valor” el haber matado a 3 personas en 5 años y dejar un gran número de heridos en distintos festejos taurinos.

Ratón nació en 2001. Ya en 2004 en el municipio de Canals empezó a dar muestras de bravura. En 2006 mató a la primera persona en un festejo taurino en el municipio valenciano de Puerto de Sagunto. Dos años después se cobró su segunda víctima y finalmente el pasado 13 de agosto de 2011 la tercera en Xátiva.

Con esta trayectoria, Ratón ha conseguido una gran popularidad que la valido tener algunos datos curiosos como tener 2.000 seguidores en Facebook, entrada propia en la enciclopedia libre virtual Wikipedia y cientos de videos en YouTube. Incluso, debería señalarse, la creación y puesta en el mercado de un juego propio para teléfonos móviles que en diciembre de 2011 realizó una empresa valenciana.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la economía y la crisis? Veamos esta trayectoria en cifras económicas:

El precio medio de un toro de este perfil se encuentra en el entorno a los 1.000 euros por “actuación”. Ratón comenzó en cifras similares, pero a medida que su fama crecía se incrementó su “caché” hasta llegar a los 12.000 euros. Por otra parte el empresario que pagaba ese precio tenía asegurada la rentabilidad, porque al tiempo se doblaba el precio de las entradas; con éxito de crítica y público. Otra cosa es considerar que la mayoría de las ofertas venían de administraciones locales que no tenían reparo en pagar “lo que fuese” a pesar de tener deudas acumuladas muy elevadas.

Visto el éxito de Ratón su dueño anunció en 2010 que evaluaría la clonación del toro, así podría multiplicar el beneficio.La Generalitat Valenciana, altamente endeudada, informó que pondría todos los medios para apoyar esa gestión. Todo vale.

Aquí es donde viene la diferencia entre valor y precio. Ratón era el mismo, pero su precio en el “mercado” subió como la espuma gracias al valor añadido de su fama. Muy parecido a lo que ocurrió con la burbuja inmobiliaria: se incrementó el precio de la vivienda de forma exponencial muy por encima de su valor real. La vivienda se compraba por un argumento muy simple y erróneo: nunca bajaría.

Aristóteles lo ejemplarizó con lo que se denominó la paradoja del hierro y el oro: a pesar de que el hierro era mucho más útil que el oro, este tenía un valor mayor. La razón fundamental está, según explicaba, en que los bienes más escasos suelen tener un mayor precio, aunque su valor intrínseco pueda ser menor.

Pero quizás sea más clara esa conocida definición de un economista; definido como aquél que sabe el precio de todo y el valor de nada.

Por cierto amigo lector, que conste que el ejemplo de los toros es solo eso, un ejemplo. Me defino como profundamente antitaurino. No considero que la tortura y la muerte de los animales como espectáculo sea ni mucho menos cultura. Pero igualmente,  creo que los cambios sociales de verdad se hacen de forma paulatina, explicada didácticamente y consensuada; no comparto las prohibiciones.

Miguel Aguado Arnáez
Diputado Grupo Parlamentario Socialista-Asamblea de Madrid