“¿Será 2014 un año realmente nuevo? por Esperanza Fernández Acedo

Esperanza Fernández, portavoz UPyD GetafeSe puede decir que hemos tocado fondo en nuestra crisis política, principal agente de la económica, al menos de su profundidad. El hartazgo ciudadano ante tanto abuso se ve reflejado en conversaciones, en prensa y en redes sociales. Lo cierto es que la indignación en sí misma no es la solución para salir de esta situación; resulta imposible salir de ella sin un plan de regeneración que devuelva la confianza a los ciudadanos. La falta de cultura política de una buena parte de los mismos juega su papel negativo a la hora de la búsqueda de soluciones. Vemos con desolación que de la indignación se pasa al pasotismo, al sálvese quién pueda o a un odio furibundo e irracional  hacia la clase política sin distingos y sin propuestas alternativas. En este contexto puede proliferar cualquier especie nociva, desde los salvapatrias a los reeditores de utopías periclitadas y descalificadas por la experiencia histórica.  Aunque el pesimismo cunda, es preciso oponerle una visión optimista racional, un discurso de que existe una salida dentro del sistema razonada y razonable. Al fin y al cabo, lo que necesita nuestro país para salir de este marasmo de crisis política son unas recetas muy sencillas, que lo único que tienen de difícil es salvar las resistencias de los intereses creados en torno a las instituciones, unas resistencias que tienen a los partidos políticos protagonistas de las últimas décadas como sus principales bastiones.

Ante los renovados deseos de felicidad y prosperidad para el año recién estrenado que intercambiamos estos días, se me ocurre que para que el año que comienza sea realmente nuevo, es preciso un acuerdo político de los partidos para adoptar las medidas necesarias para reformar el sistema político que nos ha conducido al lugar en el que estamos. El año 2014 será un año distinto si se aborda la puesta en marcha de medidas de regeneración básicas, medidas que contarían con un amplio consenso social y que nos harían concebir esperanzas respecto al futuro. Vamos a enumerar algunas  imprescindibles.

En primer lugar, estaríamos en un año nuevo, si se elaboran leyes contra la corrupción que regulen cosas tales como la inelegibilidad de las personas acusadas por delitos de corrupción política, se eliminen los aforamientos, se establezca el delito de financiación ilegal de los partidos políticos y el de omisión o falsedad de la contabilidad y patrimonio social de los partidos y de los cargos públicos o la limitación de los indultos para que se excluyan de los mismos a los condenados por delitos de corrupción. Esto incluye una Ley de Transparencia digna de ese nombre, una ley que incluya a la Casa Real, a los partidos políticos y sindicatos y a cualquier institución que reciba ayudas públicas, es decir, una ley diferente de la que se acaba de aprobar. 

También la aprobación de una ley electoral realmente proporcional, que asegure que el voto de los ciudadanos valga igual sea cual sea el lugar donde viven y el partido al que voten, sería una importante señal de que hemos emprendido el camino del cambio.

Otra señal sería garantizar la independencia y autoridad sancionadora de los organismos reguladores y de control público de la actividad privada y pública, tan dependientes ahora de los partidos y del Gobierno, y que por esa falta de independencia han jugado un papel tan nefasto en los recientes casos de engaños colectivos por parte de las entidades financieras. Y ya que de independencia hablamos, una medida imprescindible sería la de lograr una verdadera justicia independiente y dotada de recursos suficientes.

Y, por último, pero no por ello menos importante, sería un año de cambio positivo si se pone en marcha el imprescindible proceso de reforma de la Constitución para dar una solución estable y justa al modelo territorial; una reforma que contemple una clara definición del reparto de competencias entre Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos y permita que la gobernabilidad del Estado no vuelva a estar en manos de los que no creen en él; que aborde la eliminación de diputaciones y fusión de ayuntamientos y que favorezca la eliminación de duplicidades y mejore la separación de poderes.

Si queremos que este sea el año de la salida de la crisis económica, el comienzo de una etapa de bienestar, no podemos seguir postergando la solución a la crisis política; debemos exigir a los partidos un pacto de Estado que comprenda estas reformas. Solo así tendremos un año nuevo. Os deseo a todos un feliz año de reformas.

Esperanza Fernández Acedo
Concejal portavoz Grupo Municipal UPyD Getafe

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