“Mamá quiero ser famoso” por Pilar García

Ahora los niños no dicen, como la conocida canción, “mamá quiero ser artista”, sino “mamá quiero ser famoso”. Fascina la fama rápida, salir en televisión, ser reconocidos por la calle, tener ciertos privilegios y sobre todo, el dinero  fácil que da, hoy en día, ser famoso. No hablamos de la fama del actor, del deportista de éxito o del científico brillante. No.

Algunos programas de televisión han consagrado como auténticos personajes mediáticos a personas anónimas cuyas vidas hemos ido conociendo por entregas. Pero, hasta el Olimpo de la fama más vacua no llega cualquiera. Muchos los llamados y pocos los elegidos. Sólo los más preparados para ello. Aquellos que saben sacar más partido  al morbo de su vida, aquellos a los que el escándalo les encumbra. A esta indudable preparación, no cualquiera es capaz, se lo aseguro, se une una falta absoluta de pudor para exponer en público lo más íntimo y personal, acompañado de un lenguaje soez y vulgar, que hasta a la audiencia ávida de diversión sin complicaciones, les provoca, en muchos casos, vergüenza ajena.

Es la fama exprés del siglo XXI, no se puede personalizar en ningún nombre porque hay muchos. Unos exprimen el jugo hasta que termina el programa de turno, otros hasta que sus peripecias sentimentales dejan de ser noticia en todos los medios, en fin, cada uno tiene su fecha de caducidad, pero mientras tanto van dejando su huella colectiva.

Dicen que a todos nos gusta tener nuestro minuto de fama. Sí y no pasa nada. No se trata de hacer un aquelarre, si no de comprender que nos divierten, provocan debates, nos escandalizan, no pasa nada, pero por favor, no pueden ser un referente social.

Sí nos pueden servir para reflexionar. Pensar, no por qué son protagonistas de programas de prime time, sino por qué nuestra sociedad se identifica tanto con ellos. Tal vez, una de las claves esté en el cambio de valores que hemos vivido en los últimos tiempos. Hay que volver a poner de moda cosas como la cultura del esfuerzo, que no todo vale, el amor por lo bien hecho, el respeto al otro, el debate de opiniones sereno – ¡por favor, no por gritar más se tiene razón! – y la tolerancia. Ya sé que mucha gente lo tiene en cuenta, pero más todavía. Así, tal vez, volvamos a escuchar la letra de la canción, algo modificada, mamá quiero ser fontanero, médico, comercial, abogado,…, eso sí, si la reforma laboral, la crisis internacional y Moody`s se lo permiten.

Escrito, no desde el cariño, sino con cariño.

 

Pilar García
Periodista
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Espacio de opinión y debate promovido por Cadena SER Madrid Norte (89.6 FM) y Cadena SER Madrid Sur (94.4 FM), www.sermadridnorte.com, www.sermadridsur.com

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