“Ahorro energético: es nuestra responsabilidad” por Ignacio García de Vinuesa

Es inaudito que a estas alturas tengan que reunirse todo un Ministro De Industria y el presidente de la FEMP para descubrir la pólvora.

¿Qué tiene de novedad sustituir las lámparas del alumbrado público por otras de más bajo consumo?. Nada. En Alcobendas, y en otros muchos otros municipios, hace años que lo hacemos, porque la factura la pagamos nosotros y no el Ministerio o la FEMP.

Hemos reducido los gastos en muchos otros aspectos y, si quiere el Ministro, los ayuntamientos podemos enseñarle muchos sacrificios y esfuerzos por el ahorro que hacemos para poder llegar a fin de mes, dado que ni su gobierno, ni la FEMP, tienen especial interés en la Financiación Local.

Ahora anuncian que van a ¿obligarnos?, ¿sugerirnos?, que cambiemos las bombillas. Y la pregunta es: ¿quién va a pagar el coste de adaptación y sustitución? Porque hay ayuntamientos que no pueden pagar ni las nóminas. ¿Por qué el Gobierno no se preocupa de lo que está pasando con los concursos que los ayuntamientos están convocando para elegir la mejor oferta para el suministro eléctrico del municipio? El Gobierno nos obliga a convocar un concurso público para favorecer la competencia bajo la amenaza de sanciones económicas. Las empresas eléctricas se ponen de acuerdo para repartirse los clientes y no bajar las tarifas, y al concurso solo se presenta una oferta, la misma compañía que ya tenemos, y con los mismos precios.

El Gobierno central no se entera y el presidente de la FEMP le sigue el juego. Un juego que viene de largo: ya el 11 de septiembre de 2008 (¡hace 3 años!) se anunciaba en prensa “Industria prepara un convenio de ahorro energético con municipios para peatonalizar y bajar velocidad”… Y el presidente de la FEMP, Pedro Castro, decía entonces (¡hace 3 años!): “firmaremos este convenio en un futuro cercano”. Pues seguimos esperando el convenio largamente anunciado y nunca cumplido y mientras seguimos en Alcobendas adoptando medidas de ahorro energético, no porque nos obliguen, sino porque es nuestra responsabilidad.

Ignacio García de Vinuesa, alcalde de Alcobendas

“El eco del tambor” por David Sañudo

Les voy a contar una historia: el protagonista es un hombre que después de 20 años dando cada gota de sudor en su puesto de trabajo es obligado a abandonarlo, claro, con su edad y su currículum, le resulta difícil reintegrase a la vida normal; en esa misma historia, también aparece una joven trabajadora en una empresa, rechazada por sus compañeras por ser madre soltera y finalmente despedida; encontramos igualmente a unos estafadores que siempre salen ganando, arrimándose a los poderosos para medrar a base de robos y sobornos; y también hay unos jóvenes desencantados con la sociedad en la que viven y que quieren rebelarse, pero sus intentos son en vano.

Ustedes podrían pensar que esta historia está ambientada en cualquier lugar del mundo en este año 2011 (Egipto, Francia, Libia, Grecia o incluso España, aunque aquí los jóvenes no se rebelarían), pero no es así, esta historia la escribió Víctor Hugo hace 150 años y la título ‘Los Miserables’.

Resulta sorprendente el comprobar como el ser humano, a pesar de los avances tecnológicos, sigue manteniendo su misma esencia; durante este siglo y medio han llegado el teléfono, la televisión e internet, hemos viajado al espacio, avanzado en medicina… pero las injusticias principales se mantienen.

Es cierto también que en la obra de Victor Hugo encontramos compasión, amor, amistad y coraje, pero tengo la impresión de que mientras que los rasgos negativos han ido a más, los positivos han ido a menos.

En cualquier caso, si algún escritor quisiera reescribir hoy en día ‘Los Miserables’ en versión siglo XXI, le bastaría con darle un iPhone a Jean Valjean.

David Sañudo, periodista

“Socialista sin complejos hoy” por José Cepeda

No han muerto las ideologías, lo que ha muerto es el capitalismo. Vivimos en un mundo en continuo cambio y las crisis que azotan al mundo desde todos los ámbitos, medioambiental, energético, económico, arrastran una decadencia cultural e intelectual propia del ocaso de un sistema obsoleto, el sistema capitalista.

Un sistema que en su ocaso se resiste y combatirá contra Gobiernos y ciudadanos, luchará contra los sistemas democráticos, luchará contra la política, para intentar resistir la fuerza y la voz de millones de habitantes en este planeta que no van a permitir que 21 personas controlen el destino y las vidas de más de 7.000 millones de seres humanos que viven en este planeta.

Vivimos en un mundo donde la toma de decisiones en un despacho de un lugar del mundo afectan en cuestión de segundos a millones de personas al otro lado del planeta y las víctimas son siempre las mismas, ellas sufren las consecuencias de un mercado que nada ni nadie ha regulado, basado en la ideología liberal, las víctimas de un sistema económico global, solo diseñado al servicio de los poderosos, de las grandes fortunas.

Todo eso se ha caído, ese sistema basado en el liberalismo ideológico radical, los movimientos neocom, han tenido que suplicar a los gobiernos y sus presupuestos públicos apoyo, nacionalizando bancos, inyectando millones de dólares y de euros de las reservas públicas de todo el mundo para frenar el declive de su sistema. Por un momento olvidaron su ideología y se hicieron socialdemócratas, pidieron no libertad de mercado, sino intervención directa de todos los gobiernos para resolver sus problemas.

Por lo tanto es necesario decir en voz alta que ideológicamente la socialdemocracia ha ganado. Hoy sin embargo se resisten, intentan imponerse de nuevo a los gobiernos que les ayudaron y quizás coyunturalmente lo hagan, pero se equivocan porque nada permanecerá sin un nuevo orden global democrático que regule los mercados, de lo contrario una nueva crisis estallará hasta que la moderación, el equilibrio evite como hoy que las 3 fortunas más grandes del mundo tengan el PIB de todo el continente de África, cerca de 1000 millones de personas.

Ser socialista hoy tiene más sentido que nunca, defender hoy el estado de bienestar, defender a la gente que menos tiene, no solo es razonable, es que es justicia y además el único camino que ideológica e intelectualmente proporcionará más riqueza, tecnología, desarrollo , democracia, libertad, bienestar y felicidad al conjunto del planeta, a esta vieja Europa, a este país y muy especialmente a este Madrid, donde llevan gobernando más de 16 años los máximos defensores de ese modelo ideológico liberal que ya ha muerto en este mundo donde aún hoy, malvivimos.´

José Cepeda, vicepresidente Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid.